camillevengaran Camille Freesias

Desesperada por salir de la monotonia Olivia comienza a tomar caminos inesperados con personas que jamas hubiera imaginado tener a su lado. Su estado emocional pasa de ser un paseo en el parque a una montaña rusa.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 18.
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Noche de chicas


Hacía tanto que no tenía una salida con amigas que en cuanto me entere hice un análisis de mi ropero en búsqueda del outfit ideal, de eso hace una semana y aun asi no tengo nada en mente, si bien mi maquillaje está listo aunque simple, aun no se que ponerme. Como si fuera poco mi crisis de moda, Angela no dejaba de mandarme mensajes, preguntándome si ya estaba lista para pasar por mi en el taxi, eso solo me estresaba mas y el malhumor comenzaba a aflorar, cosa que no quería que ocurriera, no quiero arruinar mi noche por una frustración básica.

Me fui por la elccion mas comoda, botas de combate, jeans de curo negro y un mini top dorado que se acoplaba muy bien a piel canela. Mi cabello ondeado comenzaba a esponjarse por la humedad del ambiente, pero me gustaba cuando se veía salvaje. Tome mi cartera y salí de mi cuarto mensajeando a Angela.

- ¡Cuidado hija!-dijo mi padre cuando me tope con él en el pasillo.

- Lo siento.- dije enseguida. Me echó una mirada de arriba a abajo y parecía que iba a lanzar una de sus críticas mortales con tintes machistas, pero enseguida cerró la boca y se dirigió hacia el baño. Creo que mis múltiples peleas sobre estos temas lo han hecho entrar en razón o simplemente se canso de pelear, cualquiera de las opciones es válida para mi.

Caminé hacia la cocina y Ophelia estaba con mi madre cocinando galletas como si aun mi hermana tuviera cinco años. Me acerque a ellas y robe un poco de mezcla cruda con mi dedo y lo lleve a mi boca con cuidado para no arruinar mi labial.

- ¿A dónde vas? ¿Con quien? y ¿A qué hora regresas?-pregunto mi madre mientras controlaba que mi hermana no se quemara sacando la primera tanda de galletas del horno.

- A un bar, con Angela y las chicas, y ni puta idea a que hora vuelvo.-tome mas masa con mi dedo y automáticamente sentí la mirada asesina de mi madre sobre mi. Al verla con sus brazos cruzados y su ceño fruncido comprendí que mi respuesta no era la mejor. A pesar de mis 22 años mi madre aun me controla como si tuviera cinco.

-Envia mensaje todo el tiempo y nada de sexo sin condon.-amenazo como si en algun momento se me hubiera ocurrido coger sin proteccion con un desconocido.

- ¡Por dios mamá!-exclamé con rechazo a la charla sobre seguridad sexual con mi madre, la secundaria había sido muy explícita en su momento con ese tema y me gustaría seguir omitiendo ciertas imágenes que calaron fuerte en mi memoria.

- Solo quiero que evites un error.

- Quiere decir que quiere evitar una tu, en tu vida.-dijo mi odiosa hermana con un tono elocuente.

- Te equivocas, aquí el único error eres tú, todo el mundo sabe que el segundo hermano no es más que un error de cálculos.

- Nadie aquí fue un error, ambas fueron concebidas en pleno acto de amor, pero si tu.-me señalo con la cuchara de madera.- Cometes un error, te matare.-dijo seriamente.

Se escuchó la bocina del taxi seguido por un mensaje de Angela. Bese a mi madre en una mejilla y revolvi el pelo de mi hermana.- El sexo sin proteccion me llama.-dije bromeando y me golpeo con la cuchara en el brazo.- Solo bromeo- rei mientras salia.

Desde el taxi se veía una rubia sacando el brazo para saludar efusivamente, podría jurar que el taxi entero se movía a causa de sus bruscos movimientos. Con un smoky eye negro resaltaba sus ojos azules y con un vestido señido color vino resaltaba sus caderas. Al entrar en el taxi me abrazó como si no nos hubiésemos visto en años, siendo que en la tarde nos habíamos juntado a almorzar.

Tras la parada en la casa de Gloria y Donna, fuimos en un largo trayecto al bar que quedaba sobre la costa. Todas estábamos efusivas y con muchas ganas de emborracharnos y bailar. Hacia mas de dos meses que no nos dábamos el gusto de una salida de amigas por temas de horarios en el trabajo. Gloria era la que más resaltaba de las cuatro y no por su cuerpo curvy voluptuoso que se encontraba en un vestido rojo con brillantes, sino que lo hacía por su risa escandalosa que le ocasionaba los relatos de Donna en su trabajo, a pesar de prácticamente doblarnos la edad ni siquiera parece que anduviera cerca de los cincuenta, apenas tiene arrugas y su cuerpo aún le permite llevar unos tacones aguja. La verdad es que éramos un grupo bastante variado y eso me encantaba.

Al llegar al bar tardamos un poco en entrar pero al hacerlo tomamos la primera mesa del sector vip y nos pedimos unos gin tonic para empezar con ánimo. Tras este trago y muchas risas le siguió un bloody mary con el cual brindamos por nuestras miserables vidas. Yo, en un trabajo aburrido y monótono aunque a veces tiene sus momentos, tan atrevidos como una libreria podría permitir. Angela con una jefa insoportable arruinando su trabajo de ensueño y un novio emocionalmente inestable que solo trae problemas. Gloria, agobiada por la presión social de bajar peso y cansada de los comentarios a sus espaldas en su trabajo como enfermera, aparentemente para servir en la salud debes pesar como una modelo de Victoria Secret para ser valorada. Por otro lado Donna quería recuperar el tiempo perdido en su juventud a la par que supera la pérdida de su hija por cáncer, quien fue una gran amiga de la infancia. En resumida cuentas, o bebemos y somos felices, o pensamos y compramos metros de soga para suicidarnos.

- Deberíamos viajar.-Decreto Donna en su quinto destornillador.- Un viaje que cambie nuestras vidas para siempre...-dijo con tono mistico.- ¡Peru!-exclamo como si hubiese tenido una idea de oro.

- Tenemos un pequeño problema-le comentó Gloria arrastrando sus palabras.-No tenemos dinero, ni tiempo.

- Ahorraremos- resolvió Donna.

- La apoyo!-exclamó Angela levantando su mano.- Tendremos una cuenta en común y todos los meses depositamos veinte dólares, entonces el año que viene comenzaremos con un viaje.

Hubo un minuto de silencio en el que asimile lo que estaba ocurriendo mientras terminaba mi gin tonic. Angela puso la mano en el centro y arqueo una ceja desafiandonos, tenía el leve presentimiento de que no saldria como esperábamos pero aun asi apoye mi mano sobre la suya. Cuando todas las manos quedaron en el centro una enorme sonrisa sobresalio del rostro de Donna, Angela chillo y Gloria pidió tequila para celebrar. Entonces todo se descontroló. De un momento a otro me encontré descalza en medio del bar saltando con canciones de blink 182 como si me encontrara en un concierto de ellos, me sentía tan relajada y feliz como no me había sentido en meses, creo que la fecha coincide con la última vez en la que salí con las chicas. Podía sentir como la música dominaba mi cuerpo y cantar fue un plus que me dio el último shot de ron.

En cuanto sentí que mis piernas comenzaban a flaquear y que había un grupo de chicos que tenían su mirada sobre mi hace un buen tiempo me sentí incomoda y me fui en busqueda de mis amigas. En sí, el bar no era muy grande, dentro había algunas mesas de pool, un amplio espacio para bailar y unas cuantas mesas, fuera había más mesas y música pero en ningún lado estaban mis amigas. Me senté un momento en la barra y pedí un vaso de agua, es muy probable de que no las encuentre porque vea cuádruple toda la habitación.

La chica de cabello color cereza por el menton, dejo un vaso de agua sobre mi y espero a que lo terminara para volver a llenarlo. Tenia tatuajes que subian desde sus manos hasta su cuello, ademas de unos piercings que decoraban su rostro, era bonita, si fuera lesbiana saldria con ella pero por desgracia no lo soy asi que dirigi mi mirada a su compañero un pelirrojo bajito de ojos claros con una sonrisa simpatica.

- ¿Te sientes mejor?-preguntó la chica, su voz concordaba muy bien con su apariencia, si no tuviera una expresión de preocupación diría que por ese tono estaba enojada conmigo.

- Un poco...-En realidad tenía ganas de vomitar pero podría soportar otro vaso de agua.- ¿Por casualidad has visto a alguna de las chicas con las que vine?-pregunte esperanzada.

La chica dio una vista general e hizo un movimiento con su barbilla.- Ella es una, ¿no?- voltee hacia donde estaba señalando y me encontré con algo que me dejó en shock.

Angela, la más reservada y prudente del grupo se estaba besando con una morena alta con una melena rizada como un león. En palabras más mundanas, Angela estaba siendo infiel. Mi cerebro ordenó correr a detener ese acto pero mi cuerpo no reaccionó y cai del banco, aun asi sin dignidad y agradecida de traer mis botas de combate me levante con la ayuda de una mesa y camine hacia ellas.

-¡No!- grite mientras las separaba. Ángela me miró horrorizada y la morena estaba muy confundida. Entonces vomité sobre sus zapatos y ambas gritaron del asco.

Angela me llevó al baño donde encontré a las demás chicas, Gloria vomitaba y Donna se repasaba el labial. Al entrar en el cubículo vomité hasta lo que no había consumido, no se cuanto tiempo pase vomitando pero las chicas preocupadas pensaba en llamar una ambulancia. Cuando me sentí mejor, tiré la cadena y me senté en el piso recostada en el marco de la puerta observando a Angela que no parecía tener remordimiento alguno.

- Engañaste a Jhon.-acuse rencorosa, no por el hecho de que Jhon salga herido el tipo es un idiota y se lo merece, estaba rencorosa porque ella engaño y eso es una tremenda mierda puede generar mucho daño y eso no se lo merece ni siquiera el estupido de Jhon.

- Se que estuvo mal, pero esa chica...

- Espera ¿Una chica?-preguntó Gloria. Angela asintió.- ¡Sabía que eras de las mías!-festejó pasando su brazo sobre sus hombros para darle un apretón.

- Un engaño no es razón para festejar.-dije seria.

- Olivia tiene razón.-dijo Donna, la voz de la razón.- Engañar no esta bien, deberias terminar con Jhon querida es obvio que no eres feliz en esa relación.-aconsejo mientras se ponía rimel.

- Lo se, la cague...-suspiro Angela.

Nos sumergimos en un silencio de cuestionamiento moral o al menos creo que ellas lo hacían, yo solo me concentraba en no volver a vomitar. Me puse de pie, enjuague mi boca y todas dimos por finalizada la noche. Nos sentamos en el borde de la acera esperando que el auto que pedimos confirmara el viaje. Sin tener vergüenza alguna termine acostado mi espalda en la acera, me sentía tan mal que todo me daba vueltas y mi estómago anunciaba una buena cantidad de vómito para lanzar. Desde esta perspectiva si vomito sería como una fuente...ese pensamiento me asqueo a mi misma y tuve que sentarme declarando que quería vomitar de nuevo, Gloria fue esta vez quien se ofreció a acompañarme a los arbustos que se encontraba a un lado del bar.

Mientras vomitaba gloria sobaba mi espalda dándome palabras alentadoras- Tu puedes con esto, es solo vomito, pronto pasará.

- ¿Por qué me dices esto?-pregunte.

- ¿El que?-pregunto despistada- ¡Oh no! Lo siento, me lo digo a mi misma, la verdad que sujetarte el cabello ahora es una de las cosas más difíciles que he hecho.

- Tranquila creo que he terminado ¿Tienes una menta?- solo mi cabello y me dio un paquete de chicles, la indirecta era obvia, tome un par de chicles que puse en mi boca y se lo devolví.

- ¿Gloria?- la voz de un chico resonó a lo lejos, desde la acera el grupo de chicos que había clavado su mirada en mí en pleno éxtasis de pop punk. Uno de los chicos mas alto y delgado se acerco con una sonrisa y detrás venia sus tres amigos.

El chico no dudó en abrazar a Gloria con cariño pero ella parecía paralizada así que tomé la libertad de darle una patadita para que reaccionara. Entonces le respondió el abrazo. En cuanto el chico se separó de ella con una calida sonrisa, Gloria sonrió como si estuviera a punto de tener una explosion de diarrea.

- ¿Me recuerdas?-pregunto el chico. Gloria nego con la cabeza.- Matt, Matt Denver, de la secundaria nos graduamos juntos y tuvimos una borrachera.- El chico comenzó a mencionar varios momentos con ella y Gloria no hacia mas que ponerse roja, no llegaba a comprender si estaba muy ebria para comprender la situación o simplemente la situación era confusa, conocía a Gloria se que conoce al chico no veo porqué negarlo. Además es lindo, alto algo delgado pero se notan músculos por debajo de su camisa de manga corta. Además tiene una linda sonrisa, podría estar en un comercial aunque con los piercings que tiene en la ceja y el labio, además de su cabeza rapada lo vería mas en una peli de rapido y furioso.

Detrás de él había un chico que estaba más preocupado con su celular, pero no tenía nada llamativo más que tatuaje por sus brazos y manos, muy común hoy en día. Por otro lado había un chico con rasgos ¿Asiáticos? ¿Taiwan capaz? no lo sé...la cuestión es que no era mi tipo, bajito y pequeño sin un rastro de barba, sumamente prolijo se tomaba selfies junto a una de las palmeras que había vomitado recientemente. Por último junto a él, un chico que si era mi tipo, alto, con apariencia de drogadicto salido de rehabilitación y con sus brazos cubiertos de tatuajes...dios, si mi madre supiera mis gustos le daría un infarto. Su cabello era rubio platinado, corto con un estilo desordenado y con su boca hacia aros de humo de porro. Creo que estoy enamorada. Eso diría si aún tuviera quince años y creyera en el amor, por el momento solo lo agregaré a mi lista de chicos por coger.

Volviendo con Gloria, me encontré que había iniciado conversación con el chico.- Ella es Olivia Anders, una gran amiga y allí están las demás, estamos esperando un taxi así que creo que debemos volver.

- ¿Por qué?-proteste. Debía saber el nombre de mi crush ahí parado.- ¿Tu quien eres?-le pregunté al chico parado frente a nosotras con expresión confundida.

- Matt Denver, un gusto.-sonrió.- Él es Derek.-señalo al chico del celular.- Ashton-señaló al asiatico.- El es Pau.- Ay dios tenía nombre extranjero, debo terminar con él en la cama.

- Hola- dije sonriendo mientras Pau me miraba con el ceño fruncido, en estos momentos lamente no haber traído ropa más sexy. Él me saludó con un movimiento de cabeza y se dedicó a seguir haciendo aros.

- Nosotros ya nos vamos, ¿quieren que las alcancemos hasta algún lugar?-pregunto Matt.

Cuando Gloria dijo que no, yo dije que sí. Entonces el chico del celular se hizo presente.- Matt no entraremos todos.-refuto echando una mirada a las chicas que nos observaban en la acera.

- Tranquilos.-la voz ronca de Pau me erizo la piel- Me llevaré a Ashton a una fiesta, habrá muchos chicos de su gusto.

- ¿Irán a una fiesta gay?-pregunto Derek.

- No.-Dijo Pau y suspire aliviada.- Hay muchos chicos ricos, la mayoría son gays de closet, yo solo voy por droga. Es tan rudo...Mierda creo que el alcohol activo mi lado mas idiota y adolescente pero parecia un cantante de punk y eso era mas fuerte que mi lado racional.

- ¡Uy sí!-dijo Ashton emocionado.- Este cuerpo necesita una sacudida.-dijo moviendo su trasero hacia nosotros.

- Adiós chicos- se despidió de sus amigos moviendo la cabeza. Se acercó a nosotras y tomó una mano de cada una, depositó un beso en ellas y me miró sonriendo.- Chao.-susurro con su voz grave. Oficialmente me moje.

Había quedado en una especie de shock y no fui partícipe del orden en el que estaríamos dentro de la camioneta de Derek, pero al menos Gloria se sentó junto a Matt y él le sacó conversación en el camino. Yo iba con mi cabeza recostada en el asiento recibiendo todo el aire posible para que mi estómago no se despertara con más intenciones de vomitar alcohol que no recuerdo haber consumido. En mi mente aun estaba Pau y mis inmensas ganas por coger con él, creo que sería uno de esos chicos a los que podría recurrir cuando este aburrida al fin y al cabo una relacion tenia el mismo puesto que la idea de tener hijos, en el subsuelo.

Decidí cerrar los ojos por un segundo y al siguiente ya nos habíamos detenido en la casa de Donna para seguir la noche, aunque para mi creo que la noche ya había terminado. Oh mierda...creo que volveré a vomitar.


















2 de Marzo de 2021 a las 02:53 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Continuará…

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