4
471 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 15 días
tiempo de lectura
AA Compartir

A la fuerza

Realmente quería ser bueno este año, estaba a nada de cumplir 18 años y su madre le había gritado que dejara de comportarse como un niño, lo sabía, sabía que había otras maneras de hacer las cosas, había otras formas de no ser como el holgazán de su padre que se la vivía escapando de la gente a la que debía dinero, quería intentar hacer todo por las buenas, pero el mundo no era justo y luego de que su madre le decía que madurara salía a trabajar dejándose follar por su jefe (cosa que ya tenia haciendo varios meses sin obtener resultados reales) para tener un aumento.


Había peleado con su hermana de trece años luego de que esa mocosa ocupara el baño por una hora seguida sin dejarle siquiera bañarse, en el único maldito baño de la casa para ir a la jodida escuela. Solo pudo sacarla hablándole por las buenas y prometiéndole darle dinero luego, había funcionado, por fin algo había salido bien por las buenas pero seguía del mal humor.


Cuando entro a la escuela no muchos lo miraban, nadie lo saludaba realmente, no tenía buena reputación pero eso no era demasiado importante , se metió al salón a esperar que empezara todo, no tenía muchas ganas de mirar a los demás o que lo vieran así que se sentí al final de la clase posiblemente se hubiese quedado solo si Park Jimin no se hubiese sentado a su lado y lo hubiese saludado.


–Te ves asqueroso.

–Que amable eres, creo que me gustaba más cuando me tenías miedo y me dabas tu dinero cuando pasaba cerca de ti.


Jimin hizo una mueca como si no quisiese recordar aquellos tiempos, había pasado un año.


–Eres un cretino, te mandé varios mensajes en las vacaciones y jamás contestaste ninguno –Dijo ofendido.


Aún tenía la cabeza apoyada en la mesa mientras le hablaba a Jimin.


–El imbécil de mi padre lo tomó de mi habitación cuando salí, supongo que lo vendió o algo.


Jimin se sentó a su lado, y se puso a jugar con su cabello, no se lo corto en todo el verano así que lo tenia un poco largo, tampoco tenía planeado hacerlo.


–Ahora serás mi novia.


Levantó la cabeza dispuesto a contestar eso de frente pero se quedó sin palabras, el cabello de Jimin era Anaranjado, se había reído el maldito cabello. Se veía bien a decir verdad pero sabía que eso solo iba a traerles problemas, a Jimin porque era Gay y no tenía miedo de admitirlo y a él mismo porque estaba dispuesto a dejar sin dientes a quien quisiese molestarlo.


–Pareces una naranja enorme.


Jimin pareció molestarse pero realmente era casi imposible hacerlo enojar, Jimin era, a diferencia de él mismo una persona bastante positiva.


–Además a ti no te gustan las chicas y yo no seria tu novia porque quiero un novio rico que me saque de aquí y tú no tienes un empleo.


El pelinaranja se rio con ganas y sus pequeños ojos desaparecieron en dos líneas que enternecieron a JungKook, realmente esa era de sus partes preferidas del día, Jimin no era su único amigo pero si el único de esa escuela. Le había expulsado de otra así que sus demás amigos no lo veían demasiado.


Cuando el salón se llenó y no pudieron seguía hablando Jungkook se puso disimuladamente la capucha de su chaqueta y se quedó dormido de nuevo, de todas formas Jimin podría pasarle los apuntes después.


Pero cuando logro despertarse no había nadie en el salón, la mochila de Jimin estaba ahí pero él había desaparecido, cuando se levanto junto a sus cosas y salió a buscarlo por los pasillos, no lograba verlo y sabía que incluso preguntar a alguien no serviría de nada.


La cabeza le punzaba y su ira estaba renaciendo, pero la campana sonó y tuvo que entrar a otra clase, Jimin tampoco entró a esa clase, ni a la siguiente, ni tampoco a la que seguía de esa.


Odiaba no tener un teléfono.


Fue solo después de salir de clases cuando observo algo a lo lejos, alguien estaba cojeando, trataba de llegar a la salida, pero se quedó sentado al lado de los baños. Ahora que se había teñido era imposible no reconocer la cabellera anaranjada de Jimin.


Se acercó a él tan rápido como la estampida de estudiantes se lo permitió, ni siquiera se dio cuenta a quien empujaba fuera de su camino.


Jimin mantenía la cabeza gacha, su respiración era irregular y tenía una mano sosteniendo su costado. Era obvio, alguien le había dado una paliza.


–¿Quién fue? –preguntó mientras lo ayudaba a levantarse del suelo.


Cuando pidió ver su rostro sintió su sangre hervir, su labio inferior estaba partido, tenía un ojo hinchado, que seguramente sería morado, su pómulo derecho también estaba hinchado.


–Puedes... ayúdame a entrar.


Le ayudo a meterse en el baño, Jimin se lavo la cara y JungKook trato de no perder los estribos.


–Necesito que me digas quien fue.


–Te meterás en problemas de nuevo, estoy bien solo no entré a las clases porque causaría un alboroto.


–Creo que no entraste porque te cuesta mantenerte solo de pie, dime quien te golpeó y esto se termina.


Jimin se quedó unos minutos mirándose en el espejo, se lavó las manos y trató de quitarse el suéter morado de lana que traía puesto, cuando su remera se levantó un poco JungKook pudo ver algunas marcas debajo, no espero a que Jimin terminase de quitársela cuando le subió la camisa a la fuerza y pudo ver su costado, estaba morado y se veía como algo realmente doloroso, seguro patadas.


Jimin se quito el suéter y se bajo la camisa.


–Estoy bien.


–No es cierto, dame nombres o le quebrare los huesos a todos los amigos de MinHo.


El le miró suplicante pero las lágrimas que callaron de sus ojos, que ya estaban hinchados solo le hicieron enojar más, ambos sabían que hablaba en serio.


– MinHee y Yun, los demás no estaban ni siquiera presentes, el mismo MinHo ya ni siquiera se me acerca desde la ultima vez.


Se acercó a él con cuidado y le abrazó con cuidado.


–Nada funciona Kook, ya los has golpeado antes y mi padre solo intimidó a Choi porque su padre es trabajador del mío, pero los demás no están obligados a nada.


–Está vez haré que entiendan.





Había querido empezar un año tranquilo, Jimin se había ido a su casa en un taxi porque ya no podía usar su bicicleta, le había insistido muchas aveces antes de subir que dejara todo, que no pelease por cosas que podían resolverse, Jimin creía que no había forma de que le dejaran en paz, incluso cuando tenía un amigo como JungKook no le dejaban, pero había una manera, quizá la última vez no los había golpeado suficientemente fuerte, tendría que obligarlos a la fuerza.


Se dirigió a un parque que estaba a unas dos cuadras de la escuela, era donde regularmente se sentaban a fumar Choi y sus amigos, no tenía pensado un plan como tal, solo pensaba llegar y hacer pedazos a esos dos.


Cuando llego vio a MinHo y cinco de sus amigos fumando todos en unas bancas, no fue difícil identificar a esos dos conforme se iba acercando y Choi también lo vislumbró de lejos, sacó el cigarrillo de sus labios y lo tiró al piso para después pisarlo.


–Yo no quiero tener nada que ver con Park y también quiero que le digas que yo no los mandé –dijo algo temeroso para después irse con tres de sus amigos.


Sus dos víctimas se había levantado de la banca y seguían calando esos cigarrillos. Se notaban confiados, quizá pensaban que tenían ventaja porque eran dos pero la verdad era que estaban perdidos y parecían no saberlo.

Se quedó ahí plantado, no quería terminar tan rápido, además de que tenía pensado golpear primero de forma sorprendente, claro si es que eso aún era posible.


–¿A que has venido?, no vamos a disculparnos con tu novio y tampoco voy a devolverle el dinero así que si eso querías será mejor que regreses antes de que deje de ser amable contigo y...


No dejo a Yun seguir hablando, se propinó un buen golpe en la mandíbula haciéndole caer y al mismo tiempo alertando a MinHee que dejó su cigarrillo para lanzársele encima, lo esquivo fácilmente y se acercó a Yun, que estaba en el suelo para darle un par de patadas en el estómago y así mantenerlo en el suelo el tiempo suficiente para acabar con MinHee.


Ese fue un error, porque Yun le tomó de una pierna y le hizo caer, MinHee aprovechó el momento para devolverle algunos golpes y en cuanto pudo sacárselo de encima ambos estaban ya de pie.


Estaba respirando con dificultad, le dolían el costado y el pómulo derecho pero no estaba sangrando, a MinHee le sangraba la nariz y Yun ya estaba cojeando, su boca sangraba y su ojo derecho comenzaba a tomar un color morado. Si no ganaba por lo menos estaría satisfecho con el resultado.


Pero cuando ambos sacaron una navaja comprendió que la había cagado en grande, no tenía nada consigo mismo y solo se tenía a sí mismo para ganar o perder, quizá debió escuchar a Jimin.


–Ya no eres van valiente ¿cierto chupa pijas?


Su cabeza estaba caliente, estaba hirviendo de ira pero no podía acercarse así nada más, ni siquiera sabía que pasaría si llegaban a apuñalarlo.


Pero tenían un eslabón débil, por eso se decidió a lanzarse contra Yun, que intento alcanzarle con la navaja pero le sostuvo el brazo en el aire, MinHee estuvo a punto de matarle, pero sus piernas fueron lo suficientemente rápidas para patearlo lejos, seguro le había sacado el aire, tenía unos segundos hasta que lo recuperara. Le doblo el brazo y tiro la navaja lejos.


Uso un truco rápido que había aprendido de su padre hacía unos años, de un movimiento rápido le dislocó el hombro a Yun, gritó como niña llorando por ayuda, seguro pensó que estaba roto pero realmente no se daría cuenta que no era así a menos que fuese al doctor.


Era demasiado ruidoso así que le dio una patada en el rostro mandándole a dormir un rato, cuando volteó para acabar a MinHee este le sorprendió haciéndole un corte en el rostro por sorpresa, su mejilla estaba sangrando.


MinHee blandió la navaja hacia todas direcciones como si estuviese desesperado, el mismo JungKook también estaba algo desesperado, no le tenía miedo a MinHee pero no quería morir así, retrocedió tanto como pudo para esquivar la hoja afilada pero algún momento tropezó con el puerto de Yun que estaba inconsciente, MinHee lo miro desde arriba con superioridad .


–Viéndole el lado bueno, contigo fuera voy a poder divertirme mucho con Park.


Su rostro se veía algo deformado por su expresión y los golpes que aún no dejaban de sangrar.


Entonces las llantas de un auto chillaron como si hubiese frenado demasiado rápido, MinHee volteó a ver y perdió concentración. Aprovecho la oportunidad rotándose encima de MinHee, lucharon por la navaja durante algunos segundos hasta que esta salió del campo se visión de ambos en un mal movimiento, sin la navaja el otro estaba vulnerable y JungKook no dudó ni un segundo en molerlo a golpes, uno más doloroso que otro hasta su rostro se vio lo suficientemente horrible, solo entonces le dejó ahí.



Se levantó tambaleándose y se sentó unos segundos en la banca donde anteriormente ellos estaban fumando, se acercó al cuerpo de MinHee quien aún estaba consciente y se removió temeroso en el suelo.


–Calla la mierda imbécil, solo quiero un porro.


MinHee movió sus manos temblorosas a su bolsillo de donde sacó una cajetilla que estaba aplastada, el se agachó y la quito de sus manos, no sin antes fijarse en el pequeño bulto que tenía en su bolsillo trasero el cual sacó admirando el dinero que de seguro le habían quitado a Jimin, se le devolvería al día siguiente, ni estaba mal robar pero si hacerle eso a los amigos.



Fue hacía el cuerpo inerte de Yun y Justo como lo había sospechado tenía un encendedor en su chaqueta que usó para encender el cigarrillo, se quedó sentado unos segundos ahí hasta que se permitió mirar a su alrededor percatándose del auto negro de lujo que estaba aparcado justo frente a él a unos cuatro o cinco metros.


Se quedó mirándolo pensando en que seguro había sido de ahí el ruido que distrajo a MinHee, tenía un maldito testigo, eso era mierda.


Las ventanas estaban polarizadas, una de ellas se bajo de repente dejando ver a un hombre de aspecto elegante, tenía unos lentes negros que se quito y se quedó observándole unos segundos.


Se levantó a toda prisa y, como pudo comenzó a caminar tan rápido como su cuerpo magullado se lo permitía, todo aquello no le estaba gustando, a sus espaldas escuchó el motor del auto ser encendido, su cabeza se sentía caliente y no lograba pensar con claridad, en caso de que lo estuvieran siguiendo no tenía muchas posibilidades de escapar, estaba cansado, herido y le ardía el corte de su mejilla.


En algún punto decidió dejar de caminar, se quedó parado en la acera, espero a que el auto llegara hasta donde estaba y se sorprendió cuando el vidrio del asiento trasero fue bajando para revelar el rostro de un joven de apariencia adinerada con un rostro pulcro y autoritario, le miraba fijamente, como si lo estuviese examinando, un par de segundos silenciosos, el tampoco habló.



–Estas algo herido, sube al auto y arreglaremos eso en tu rostro para que podamos conversar más tranquilamente –no le estaba preguntando si quería subirse, JungKook era un adolescente y odiaba que le dieran órdenes.


–¿Que pasaría si me niego? –le retó.


Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del otro, algo dentro del mismo JungKook le hizo querer obedecerle, no lucia como un profesor al cual desobedecería para hacerlo enojar o como su padre a quien mandaba a la mierda cada que lo veía cerca de su casa o su madre, era muy joven para eso pero no tanto como para ser un estudiante como el.


–No vas a negarte y yo no voy a obligarte a entrar.


Quería seguirle la contraria, pero aún así no podía llegar a casa con un corte sin atender, de todas formas estaba hecho mierda y el tipo no lucia como un secuestrador.


Asintió y camino hacia la puerta contraria del auto y se metió dentro, al poco tiempo de haber comenzado a moverse el auto JungKook se dio cuenta de que otros dos iguales les estaban siguiendo.


–No te preocupes por ellos, es un protocolo, están de nuestro lado.


–¿Cual es nuestro lado?


–Eso depende de lo que tú decidas.



El viaje fue silencioso, estuvo alrededor de treinta minutos en el auto de ese hombre, el chofer tenía un uniforme negro y unas gafas negras, había un copiloto, estaba vestido exactamente igual que el chofer, estaba nervioso, normalmente no era un sentimiento que se presentase a menudo pero todo era tan extraño, seguramente, si lograba regresar a casa en una pieza, su madre le daría una pálida por subirse al auto de un extraño. Ya estaba algo mayor para cometer esos errores.


El auto se detuvo sacándolo de sus pensamientos y se quedó atónito al encontrarse frena a una casa enorme, era prácticamente una mansión aunque normalmente estas solían tener un terreno algo más grande, aún así el imponente edifico de tres pisos se notaba tan grande, que sabía que perderse sería incluso más fácil que ganar la pelea de hace unos momentos, estaba preotegida por rejas negras que tenían una punta afilada en el tope y aunque prácticamente dejaban ver todo lo que había en el pésquelos patio estaba seguro de que eran más un adorno que una defensa.


–Sígueme –le ordeno el pelinegro.


Salió del auto detrás suyo y mirándolo bien, sin sentir que el otro de daría cuenta, admiro con más detalle su apariencia, era igual de alto que el mismo, tenía el cabello negro algo ondulado y vestía de traje, era un traje azul oscuro, se veía como un empresario, pero los empresarios eran hombres viejos, el sería quizá el hijo de alguno, tendría, como mucho 25 años.


Le siguió por unas escaleras y llegaron a una habitación con paredes tapizadas, Precia un especia de despacho, como el que tendría un abogado, o un juez, tenía tres libreros enormes que estaba llenos y acomodados de una manera tan simétrica que le daban ganas de desordenarlos.


El hombre se giró hacia el copiloto que había estado en el auto.


–Trae a Yesung para que revise sus heridas.


–¿Quiere que lo revisemos señor Kim?


Habiendo escuchado el apellido no pudo evitar pensar sentirse mejor, la información por poco que fuese siempre podía usarse en provecho, eso era lo que Jimin decía siempre y su hermana solía aplicarlo mucho.


–No hace falta, el está aquí porque quiere ¿cierto?


Asintió de manera automática.


Él hombre se fue y se quedó parado en medio de ese lugar sin saber que hacer, no estaba entendiendo mucho pero parecía que no mentía sobre ayudarle a curar ese corte en su rostro.


–Siéntate donde quieras.


Y así lo hizo, decidió que el sillón de cuera que estaba cerca de una ventana era el mejor lugar, la luz del son entraba Justo por ahí y podía ver los alrededores, aún no se sentía del todo seguro pero ya no había mucho que pudiese hacer, estaba dentro y aunque quisiese no podría salir sin el permiso del tipo trajeado.


El se acercó a al escritorio sacando un puro y encendiéndolo, JungKook recorrido que ahora tenía una caja de cigarrillos en su pantalón, no estaba completa y estaban aplastados pero se ahorraría tener que conseguirlos por lo menos ese semana.


La puerta se abrió de improviso dejando ver a un hombre con una bata blanca, parecía un médico, era muy delgado y tenía un rostro amable, parecía más bien un estudiante de medicina que un médico como tal.


–Muy bien tu eres...


–JungKook.


El hombre que había identificado como el señor Kim se había acercado, con una silla y se sentí cerca de él.



–Quiero que lo revises, tuvo una pelea y quiero que esté en perfectas condiciones en el menor tiempo posible.


–Bueno necesitaré algunos datos primero, así que necesito que me respondas con la verdad.


No encontraba nada extraño en aquello, los doctores siempre hacían preguntas. Pero el hecho de responderlas frente al hombre trajeado le ponía nervioso.


–¿Cuantos años tienes JungKook?


–17


–Necesito tu nombre completo, estamos en una clínica privada y necesito tus datos por si vuelves a venir aquí.


Que estúpido había sido, no se había puesto los lentes y no pensó que el letrero que vio al lado del edifico dijese algo importante, estaba muy arriba y no había pensado que sería una clínica privada, suspiró con alivio al saber que no estaba en la casa del tipo u otro lugar extraño. Aunque claro, su madre no podría pagar esa atención médica y era extraño que no lo hubiesen llevado a una sala médica, ese lugar parecía más bien...


–Estamos en el despacho del director de la clínica, pero no te preocupes por el, no va a molestarnos –respondió el señor Kim como si hubiese leído su mente.


El tal Yesung le siguió haciendo preguntas de rutina, solamente se preocupó cuando le pidió la dirección y el nombre de sus padres, no quería que su madre se enterara de aquello, en casa trataría de que ella no se diese cuenta de cuan dañado estaba realmente o le mataría.



–No quisiera que mi madre se enterase de lo que hice hoy, vivo con ella y mi padre, no es relevante en mi vida, yo mismo no se él hace semanas –explicó.


–No te preocupes, no vamos a llamarla sólo es un protocolo, si llegas a volver aquí por algo más grave la información de tu familia sería útil, voy a llenar entonces sólo la parte de tu madre ya que tu padre no se hace cargo de ti.


Siguió dictando al hombre unos minutos más, al terminar este examinó su rostro, abrió el pequeño maletín con el que había llegado y sacó unos guantes, un algodón, unas pinzas pequeñas y un frasco de alcohol etílico.


Comenzó a desinfectar el corte de su rostro, JungKook no pudo evitar hacer una mueca de disgusto cuando el algodón con alcohol tocó el corte, le ardía más de lo que le había dolido recibirlo pero decidió controlarse por vergüenza, el hombre sacó una pomada que le aplicó, luego le puso una gasa que aseguró con algo de cinta clínica y le observó unos momentos antes de levantarse y dirigirse al señor Kim.


–Es todo, pero aunque el corte en su rostro es pequeño creo que no se le va a quitar a menos que se haga una cirugía o se haga un tratamiento especial, tenemos un tratamiento de reducción de cicatrices –le informo.


Mierda.


La verdad es que tenía varias cicatrices pero todas habían sido por idioteces como caerse de la bicicleta, ser mordido por un perro u otras peleas menores que dejaron marcas superficiales en lugares del cuerpo que no se ven, su madre sin duda le mataría pero no había mucho que hacer, no loco pagaría un tratamiento que costaba como mínimo las escrituras de su casa por una marca que al final el mismo se buscó.


–¿Tu que dices JungKook?¿te quedarás con el recuerdo?



Sabía que hablaba de la marca, debía estar loco por preguntarle aquellos.


–No me sienta mal, me la quedaré.


Se toco un poco la mejilla, le pediría a Jimin que le comprar el próximo almuerzo en compensación por algo que ni siquiera le pidió, siempre funcionaba.


El doctor estaba apunto de salir cuando el señor Kim le detuvo.


–Espere –le detuvo y luego se volvió hacia JungKook –Quítate la camiseta.


¿En serio? No podía creer que le estaba pidiendo hacer eso ahí mismo, entendía que quizá se debía a que vio la pelea pero estaba seguro de que no era gran cosa.


De todas formas sintió que mientras antes terminara más rápido podría irse así que simplemente se quito la camisa del uniforme, no estaba avergonzado de su cuerpo de hecho estaba en forma, no tenía muy marcados los abdominales pero ahí estaban, Jimin solía obligarlo a hacer ejercicio después de la escuela por lo menos dos veces por semana y en las vacaciones lo había seguido haciendo sin el porque estaba aburrido y no quería estar en casa.


El señor Kim lo observo de manera superficial y perdió en interés rápidamente ora volver a darle órdenes al médico, parecía saber mucho realmente.


–¿son graves los hematomas?



–No son muy significativos, el único de su rostro aparte del corte se irá en una semana como mucho, los que tiene aquí –señaló la parte baja de su estómago –No son en las costillas y a menos que presente dificultades para caminar y mantenerse de pie no es nada preocupante, solo debe aplicar algún ungüento para reducir el dolor y todos se irán en menos de un mes.


Sacó una pomada de su maletín y comenzó a aplicarla en las zonas amoratas del cuerpo de JungKook, el seguía nervioso pero no dijo nada, el cuarto estaba frío y sintió su piel erizarse, en cuanto terminaron de aplicarle aquello se puso su camisa y buscó con la mirada su mochila para sacar la chaqueta del instituto.


Quizá la había olvidado, odiaba tener una memoria tan horrible, seguro tendría que trabajar de nuevo para pagarse otra, si su madre se enteraba se enfadaría.


–No pienso quitarme los pantalones, estoy bien –dijo más que nada para el señor Kim.


—si tú lo dices...


El doctor salió de la habitación y cerro la puerta tras de el dejándole solo con el señor Kim.

–¿Supongo que te preguntas porque estás aquí?


–No se me ocurre una buena a excusa para estar aquí así que tendrá que decirme usted señor...


–Kim TaeHyung, hoy te vi por casualidad cuando estaba en esa pelea, mi auto ya estaba ahí cuando tú llegaste a repartir golpes a aquellos dos, me dejaste sorprendido.


–¿Eso es bueno? –cuestionó.


–Más de lo que crees, tengo algo que proponerte JungKook y quiero que pongas mucha atención.


No tenía idea de lo que se trataba aquello quizá si hubiese escuchado a Jimin cuando le dijo que dejara todo en paz las cosas hubiesen sido diferentes.







12 de Marzo de 2021 a las 17:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Leer el siguiente capítulo Contacto

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 3 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión