Cuento corto
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Dientes

Cada segundo junto a él era como una armoniosa melodía que se anclaba en su alma.

Su sonrisa aperlada y sus ojos luminosos eran el néctar que hacían palpitar su corazón.

Hasta el día que aquel mal se lo llevo.

Su sonrisa amplia y pulcra aun perduraba en sus entrañas, y el recuerdo de aquellos dientes amplios que ahora brillaban por su ausencia hacían eclipsar su corazón y su mente.

Era lo único que la hacía sonreír. Y ya no estaba.

Una noche, mientras la luna se asomaba tímidamente sobre su ventanal gótico adornado con cortinas aterciopeladas, siendo testigo de los poemas dedicados a su nombre, decidió hacer un acto lúgubre y funesto que la llevaría a su fin.

Fue a la antigua cripta donde su amado reposaba. Parecía que el beso de la muerte no había corrompido su belleza, y con delicados artefactos y pinzas, decidió sacarle uno por uno sus delicadas y amplias piezas dentarias.

Las guardo en una pequeña caja barnizada y cuando llego a su residencia, con una pinza decidió arrancarse sus propios dientes, uno por uno, hasta que su boca sangrante no fue más que un agujero negro.

Las sirenas de la policía se escuchaban a lo lejos. Venían a buscarla por corromper una tumba sellada.

El final estaba cerca, y no le importaba. El frio acero del bisturí comenzaba a besar su piel palidecida, sonrió, era su puente entre su amado y este lúgubre escenario llamado vida.

La sangre comenzaba a emerger.

¿ A caso sangran los muertos ? … ella lo hacia.

Coloco las piezas dentarias de su amado sobre su boca hueca y dedico nuevamente una sonrisa, como imaginara, lector...un tanto extraña.

26 de Enero de 2021 a las 03:49 0 Reporte Insertar Seguir historia
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