Y
Yirlam Haru


Una pequeña historia de un capítulo donde vemos a un ser ansiando la libertad. Agradecimiento especial a mi mejor amiga quien editó esto ❤️.


Cuento Todo público.
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Un ferviente deseo

Es mi primera vez dentro de aquí


No logras ver el despertar del sol mientras que el frío cala en cada parte de tus células


Sueñas para sentirte mejor, sin embargo, lo único que logras es observar como una hormiga va triste toda su vida trabajando sin estar satisfecha.


Me acuesto dentro de este vacío y espero. Espero a que la luz llegue para que pueda guiarme en el camino, ya que al no verla siempre me encuentro con rocas filudas lastimando mis pies a cada paso que intento dar.


No obstante, hoy fue un día ligeramente particular, sentimos la necesidad de plasmar nuestros sentimientos.


Cada dos horas caen cosas a nuestro alrededor, parece que es una manera de darnos expectativas de que estamos vivos y es momento de tentar a la curiosidad como buen humano promedio.


Plop


Cayó algo un tanto pequeño, para hacer un ruido tan leve en tan solo milisegundos y no se escuchaba tan lejano. Quisimos caminar, pero nuestros pies han estado tan adoloridos que por el momento es hora de gatear.


Las rodillas seguían punzando, como si hablaran a través del dolor


«estás sufriendo, yo estoy sufriendo, ¿no ves lo egoísta que eres?»


Sonreí. Escuchar cualquier otro pensamiento es tan divertido como contar las vidas que se van al año y nuevas salen a ver la luz del sol.


Mis manos pidieron tomar un descanso, sin embargo una llama en mí, tan diminuta como un borrador barato, me exclamaba con pavor que liberará mis pesares.


Continúe.


A los pocos minutos mis lágrimas me saludaron y me susurraron que harían una compañía duradera junto a la travesía de un sueño.


Mis manos se rindieron, me dieron una fulminante mirada y se escondieron. Mis codos comenzaron a protestar al igual que los obreros sin un paga honorable. Tenían que mantener mi rostro intacto como hijos hambrientos.


«¿Cuánto tiempo pasó?, oh rayos, no lo sé»


Estoy como un gusano en la tierra, solo que esta es dolorosa y llena de suciedad, mi rostro está algo dañado pero aún puede gemir de dolor, por lo tanto, aún sirve.


Mi último aliento me dio a entender que esta travesía no valía la pena y ya estaba agotando la poca energía que guardaba dentro de mi ser.


Hasta que mi puño gritó desesperado


« ¡Lo sentí! Es duro y algo plano tal parece, es momento que abra mis alas.»


Mis dedos empezaron un vaivén de toqueteos, todo se centraba en examinar este raro objeto por el cual sufrí como si fuera mi última vida.


«Era un lápiz. Un maldito lápiz»


«¿Cómo podía expresar mis sentimientos con un lápiz?, no tengo una hoja ni una luz para poder trabajar.»


«¡Qué terrible suceso!»


El trabajo sin una paga justa es terrible, quisiera pedir ayuda y que resuelva mi problema. Sin embargo todo se encuentra oscuro dentro de este lugar, no creo que un ser humano o uno superior venga a vivir aquí.


Es mejor estar con los agradecidos y los que dan algo a cambio de un favor, pensándolo bien, esa es la respuesta correcta.


Mi trasero me dijo que no tiene la suficiente grasa para que deje de doler los huesos ni mucho menos el dolor de las piedras filudas.


Los pies descansaron lo necesario para tomar el lugar más importante en la situación, por lo tanto comenzaron a correr entre este lugar completamente horrible.


Mientras mis pies hacían el trabajo sucio, seguí con las manos la misión de palpar el objeto nuevo.


« Hice mucho por ti, pequeña bestia. Agradecer debería ser lo primero que pronunciaras.»


Sin embargo no hubo ninguna respuesta, la conciencia reprendió terriblemente este acto. Está dispuesta a abandonar al pequeño lápiz pero ella y sus pesares no tenían tiempo para esperar un día más.


Llegaron de inmediato al lugar donde se encontraba desde un principio, solo era caminar recto. Era raro, pero sabían muy claramente el camino hacia ese lugar sin dolor, era un círculo pequeño de tierra firme al tacto y sin un atisbo de objetos extraños que atacaran contra su cuerpo, era esa pequeña tierra confortable rodeada de piedras filudas y lodo.


Lo describiría como la zona segura, no saldría de ahí si no fuera importante tomar riendas, al principio intentamos correr y saltar hasta encontrar el camino correcto, sin embargo las energías se gastaban tan rápido que sentían que esta era su última salida hacia una zona peligrosa.


Ya no más, no volverá a una nueva aventura y se quedará ahí hasta hablar de todo su sentir a ese lápiz.


Y así pasaron los días, habló todo el día acostada en tierra dura, pero segura, cotorreando de todo lo que ha pasado. Cómo llegó ahí, la linterna que alguna vez cayó del cielo pero que su luz se desmoronó en el tiempo de un incienso prendido, las infinitas salidas de aventura para encontrar el verdadero camino que la esperaba, los anhelos que en un principio habían tomado su vida pero que de alguna forma no pudo conseguir y terminó quedándose aquí.


Y el mayor secreto de todos, el perder la compañía que tenía. El recuerdo es borroso pero aún puede sentir aquella calidez de tener apoyo humano, no sabe el porqué de su ida, no recuerda el hecho de quién se fue primero o si en algún punto la venda en sus ojos la extravío a un mundo egoísta y solitario. Cuándo lo sacó ya no pudo ver nada, perdiéndose en este lugar.


Las lágrimas aparecieron una vez más para consolar el gran pesar. El lápiz no reaccionaba ni tampoco hablaba, sin embargo, contar estas cosas a cualquier cosa ajena a su cuerpo, por algún motivo la tenían suficientemente satisfecha.


Secó sus lágrimas y tomó la última bocanada de aire que necesitaba.


«lápiz, amigo mío, es momento de que nos separemos y tomes la decisión de querer contar mis pesares al mundo. No te preocupes que esta oscuridad es mía, tu eres libre y muy pronto me aleje volverás a ver la luz. Un beso para ti y siendo sincera has alegrado mi despertar.»


«bye bye»


Y así dejó la narrativa y puso en marcha sus pies rumbo al bosque de piedras filudas hasta desaparecer en las sombras, no se escuchó lamento ni arrepentimientos, tan solo pequeños gemidos de dolor que fueron desapareciendo poco a poco.


Los saltos se escuchaban y el último sonido fue tan fuerte que, sabíamos todos que ese sería el último sonido.


La luz empezó a fulminar con todo su ser este hermoso lugar como lo prometió aquella humana.


Ruidos de carros policiales y sus altavoces en el lugar, personas por todos lados con cámara en mano para ver la situación y comenzar a subir sus lamentos en las redes sociales.


Una chica de aproximadamente 30 años había caído desde el octavo piso de un apartamento a las doce de la mañana, contextura delgada y parece que recién despertada al ver la ropa puesta. Llegaron a su apartamento encontrando un desastre y olor fétido de comida podrida.


Entraron a su habitación y era un mar de pinturas vacías, un gran dibujo en toda la pared que transmitía una vibra sumamente desagradable y siniestra aunque también melancólica y solitaria.


Pero lo que más resaltaba del lugar, era aquel lápiz puesto encima de un libro para que le de directo a la luz del sol atravesando la ventana de dónde había cometido el acto.


Un lápiz tan pequeño que parecía usado con esfuerzo para sacar su máximo provecho.



Fin.









25 de Enero de 2021 a las 03:36 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Yirlam Haru Una amante de la lectura pero muy amateur a la hora de crear un nuevo mundo. Gracias por pasarte por aquí y ¡por favor dejame sugerencias para mejorar como aportante en esta hermosa comunidad! ❤️

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