Cuento corto
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Una historia.

Érase una vez, un pequeño niño, que era demasiado lindo y hermoso , que incluso su madre contaba que cuando nació, la luna le tuvo envidio por su agraciada apariencia.


De unos ojos oscuros semejantes a las penumbras del crepúsculo. El chico era igual a un ángel que fue enviado por Dios para colmar al mundo con su existencia.


Sin embargo, nada era fácil ni igual de dulce que los pasteles.
El mundo no estaba listo para observar tal espectáculo, que era lo único que podía describir al muchacho.


Su madre creía que solo era momentáneo, que los cometarios hacia su pequeño se desvaneceria con el pasar del tiempo, que las palabras malintencionadas no serían escuchadas por su pequeño retoño.


No obstante, el tiempo pasó y el chico fue creciendo,y, junto a él todos esos comentarios.


Las críticas eran demasiadas.


-"Eres demasiado delgado" dijo una vecina mientras caminaba de regreso a su hogar.


-"Usas maquillaje, por que tu piel no puede ser demasiado perfecta" dijo una compañera al verlo con por primera vez.


-" Tus dientes están desaliñados" dijo, su padre al verlo sonreír con emoción.


-" No crees que tienes unos kilitos de más" dijo su abuela, al mostrarle fotos viejas.


- "Sonríe más y deja de hablar" dijo aquella tía cansado de su parlotear.


-"No hagas comentarios innecesarios, arruinas tu imagen" comentó una maestra hastiada sus pensamientos contrarios a los propios.


-"Calla, la gente bonita no habla, solo deslumbra" Exclamo aquella tarde una voz en la avenida.


Todas esas palabras hacían desaparecer su sonrisa, tanto que el jovencito vivía atormentado por tantas críticas.


-"Mamá, ¿por qué la gente me mira tanto?" Cuestiono mientras el sol se sumergía en sueños.


-"Hijo.... a veces... la gente te mira por que eres peculiar... extraño.... exotico. Te mira, por que intentan comprender que es lo raro en tí."


-"¿Y eso es malo?". Su puchero delataba su miedo y la tristeza que se apoderó de su cuerpo.


-"No, para nada. Absolutamente nada en tí es malo.

¿Sabes?, creo que intentan apreciar tu belleza, tanto que no se dan cuenta cuánto duran observandote." Aclaro pellizcando el olfato de su hijo.


-"Pero, odio que me miren, siento que me estuvieran vigilando buscando revelar mis secretos" Confesó abrazando su delgada silueta.


-"Entonces, cambia tu patrón, no dejes que esos espías te observen todo el tiempo. No quiero perder a mi pequeña estrella" Murmurro abrazando a su obra maestra.


-"Pero, mamá, por qué ellos murmuran cosas horribles cada vez que paso" Su voz fue amortiguada en el pecho de su madre del mismo modo que el miedo de ella.


Ella quizo objetar, pero no logro vocalizar por miedo a la verdad ya expuesta por su comunidad.


Él no quería ser una carga más para su mamá, que ya lloraba por cosas que el desconocía cada vez que su papá venía o salía por la Vía.


Él, nunca tuvo la culpa de ser demasiado alto, de tener rasgos demasiados
femeninos, por no nacer con dientes perfectos, por que le gusta hablar hasta por los codos, de querer ser él y nada mas.

El nunca tuvo la culpa de lo que el señor construyó y plasmó.

Sin embargo, él creía que si la tenía.


Tenía la culpa de no ser del agrado de la gente, de ser la fuente de burlas de sus compañeros; de no ser la estrella de su familia.
Creía que si su mamá se enteraba de lo que las calles gritaban, sería su culpa ver el llanto de su mamá convertirse en lluvia.


Entonces de un momento a otro, comenzó a preocuparse por su físico; de evitar comer mucho, evitar las deliciosas sodas de limón que tanto amaba y hacer ejercicio todo el tiempo.

Comenzó a utilizar artefactos horribles para mejorar la sonrisa de perlas que tenía.

Utilizó los millones de productos de la teletienda.

Empezó a sonreír sin ni siquiera querer hacerlo.

Él, empezó a cambiar para así tratar de agradar a la gente de su alrededor.


Ohh, pobre jovencito, nunca supo que para ser realmente feliz, debes solamente ignorar a los demás.


El se esforzó, como David se esforzó en ganarle a Goliat, él lucho como Newton lo hizo para proteger sus descubrimientos, él peleo, lucho y batalleo para lograr ser suficiente para la sociedad.


No obstante, en esta vida, como si existen muchas más, hay que recordar que nunca es suficiente.


Todos, verán un mínimo defecto que lo convertirán en un arma con demasiado filo.


-"Deja de comer demasiado" escucho cuando disfrutaba una ensalada, que ya de por si, odiaba.


-"No estoy comiendo demasiado" murmuró como respuesta a la voz anónima.


-"Eso no dice la grasa que se ta marca" carcajeo aquella maliciosa persona, pellizcando una parte de su espalda.


-"Tampoco lo dice tu vista dañada" Respondió mientras salía de aquel lugar al oír las risas que funcionaban como música de fondo para el comienzo de su perdición.


En consecuencia, el solo corrió al sanitario más cercano y intentó lo que las chicas de su clase hacían.


Solo hizo lo que el mundo le pedía, mientras saladas gotas decoraban sus rojas mejillas.
Allí conoció a la que fue su mejor amiga, en momentos de perdición absoluta, fue en ese instante que aprendió a vivir actuando;

enseñado por el medio común para poder ser "feliz".


Así, fue como el joven, nunca supo cuando todo se le fue de las mano.
Nunca supo, cuando dejó de disfrutar los manjares de la vida.
Nunca supo, cuando comenzó a desechar algo tan vital.
Nunca supo, cuando vio su cuerpo como el mayor sacrilegio.
Nunca supo, cuando comenzó a tomar aquella posición para lograr mayor fuerza que Superman.
Nunca supo, cuando se odio tanto, para que su mundo se viera opaco.


Aquella pequeña estrella, vagaba sin rumbo en un mundo en completa oscuridad, se podía decir que se hallaba perdida, pero, él jamás quiso admitirlo.


Fue en ese instante, donde solo vivía sin vivir, sonreía sin sonreír, lloraba sin llorar realmente; solo imitaba lo que la sociedad le reclamaba.
Vivía una juventud llena de éxito, como describían algunos; el era hermoso, fuerte y valiente, él era el estereotipo perfecto del chico de ensueño.


Ya no oía comentario malicioso, solo palabras bonitas que trataban de llenar su vanidad fingida.


-"Eres tan delgado y fuerte" oía de su abuela cada vez que la ayudaba, mientras sus músculos pedian un reposo.


-"Eres tan masculino" escuchaba de las chicas de la preparatoria, las cuales, sabia que mentían.


-"Tu sonrisa es tan bonita" Alagaba su vecina en las tardes de caminata.


No obstante, nada lo hacía realmente feliz, solo lo llenaban de satisfacción, ningún comentario le hacía sentir que todo ese esfuerzo valió la pena.


-"Eres tan guapo que no necesitas ni hablar para enamorar" dijo su mamá una noche mientras le pedía al tiempo que se detuviera un segundo para poder conservar a su pequeño.


Sin embargo, las palabras de su madre, siempre le llenaban el corazón y le curaban las heridas que alguna vez tuvo, ella mejoraba su insatisfacción que ni él mismo entendía.

Solo su sonrisa y sus ojos gritando orgullo, lo hacían verdaderamente feliz.


Pero, el ser humano es necio.

Por lo tanto, creía que tenía que seguir soportando esa tortura, para ver a su madre tan radiante, tan espléndida.


Lástima que esa vida, le costó factura.


Su cara perfecta se lleno de pequeños amigos que le aruinaron su hermosa faceta, expulsaba sangre en vez de alimento, caía en sueños cada vez que se sentía sin aliento y que sorpresa cuando le anunciaron que su hígado estaba muriendo.

El chico perfecto, ya no era perfecto, solo era un saco de músculos falsos que se iba extinguiendo.


-"De nuevo, estas engordando, mira que cada vez te ves peor" volvió a escuchar los comentarios mordaces de su abuela.


-"Que te esta pasando, donde quedo el chico atractivo" Le reclamo su vecina al llegar de una revisión médica.


-"Escuchaste, sus músculos y su porte eran gracias a las píldoras magicas" Murmurraban sin descanso por los pasillos escolares.


"No te crié para que te estés intoxicado con tonterías, que solo te hacen lucir más patetico" le gritó su padre mientras el se encontraba hundido en su propia miseria.


-"De ser un chico vivo a ser un zombie muerto", era lo unico que la gente comentaba.


Otra vez sus oídos se llenaban de cometarios horribles que lo dejaban sin paz.


-"Todo lo hice por ustedes, por que me pagan así" intento exclamar en medio de la ciudad para callar cada una de esas voces .


Más, todo ello dejó un trauma en la mente y cuerpo del muchacho.


A pesar de agonizar por el dolor autoflingido, él continuo con su rutina para ser un chico perfecto, aunque, sin las píldoras mágicas para tener músculos, que el ya no tenía al alcance de su deteriorada mente.
Continuo, expulsando toda caloria que una vez amo.
Siguió, evitando los frutos del esfuerzo de su madre por verlo sonreir.
Prosiguió, vomitando todo aquel alimento que lo hacía sentirse como el demonio más horrible del averno.


Él solo continuo sumiendose en un infierno sin retorno.

A pesar de eso, lo que lo llevo a lo profundo del hoyo, fue su tan dulce madre, aquella a la que juró nunca dañar.


-"Cariño. Sigues siendo tan guapo, solo te falta subir un poco de peso, no te estreses, aunque ya no estés como antes, para mi seguirás siendo el hombre más hermoso de la galaxia" Le susurraba su madre durante el rato en que los dos lloraban por obstáculos completamente diferentes.


Fue en ese punto, cuando las lágrimas no dejaban de caer, cuando se dio cuenta que nada valió la pena.


Nada, compensó el dolor de su progenitora al ver a su más hermosa creación perecer ante lo que más temió.
Nada, recompenso el dolor de morir desde que perdió el control.
Nada, pago todo lo que sufrió en un mundo que nunca lo valoró.

Fue castigado por ser especial en un mundo general.
Fue torturado por un mundo que nunca sabe cuando parar.
Sólo vivió y abandonó lo único que lo hacía sentirse real en este mundo de falsedad.

En una madrugada calurosamente fría, la madre luna se desahogo con las pequeñas amigas brillantes al ver a una compañera llorar por la partida de su pequeña estrella.


23 de Enero de 2021 a las 03:42 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Eliza Santana Hola. Solo soy Elizondo.

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Jancev Jancev
Que historia tan bonita, más allá del durísimo tema que toca tienes una forma muy dulce de dejar entrever la problemática y el cruel destino de muchos en nuestra sociedad. Solo te aconsejaría darle una lectura detenida para que veas unos acentos y detalles que se te pasaron, pero de resto disfrute y sentí mucho tus letras. ¡Felicidades! Saludos. Jancev|Embajadora
~

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