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En un mundo donde los predestinados prevalecen es importante esperar que el destino se encargue de unirte a tu otra mitad. Dos seres que se unen por amor. Un error, una lucha. ¿Podrá el amor superar al destino? ♡Kookv ♡Omegaverse ♡YoonMin ♡mención del NamJin ✖NO COPIAS, NO ADAPATCIONES✖


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

#NamJin #YoonMin #gay #boyslove #fanfic #TaeKook #KookTae # #KookV #bts #TaeHyung #Jungkook
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Tarde, eso lo definía y es que nunca podía llegar temprano, siempre había algo que lo atrasara.


Por mucho que pusiera mil alarmas, siempre llegaría tarde y eso era un problema en su condición.


A una velocidad inimaginable se puso de pie y casi corrió a la ducha, dándose un baño ligero para luego cambiarse con lo primero que encuentre y es que, su tiempo era limitado y sus alarmas humanas ya sonarían.


No tardó mucho para que aquel llanto sonara por la espaciosa casa y saber que su primer alarma había sonado. Corrió hasta la habitación donde el pequeño lloraba. Lo tomó en brazos y empezó a mecerlo para reconfortarlo, mientras iba a salir de la habitación, la de enfrente se abre dejando ver a un pequeño ser con sus cabellos revueltos mientras frotaba sus ojitos, su segunda alarma había sonado.


—Papi~


—Buen día, amor. Es hora de la ducha, en un minuto estoy contigo.


El pequeño asintió mientras entraba de nuevo a su habitación y él bajaba con sus bebé en brazos a prepararle su fórmula. Una vez lista y dársela al bebé, sube con él en brazos y va donde su otro tesoro para su ducha.


Al entrar a la habitación ve a su pequeño cabecear sentado en la orilla de la cama, sonríe por lo tierno que se ve al querer volver a dormir.


—Cariño~ es hora de la ducha, vamos~


El pequeño con mucha paciencia empieza a despojarse de sus prendas, en eso, él va de nuevo a la habitación de su bebé y lo deja recostado.


—Papi ya vendrá, solo bañaré a tu hermanito ¿sí? —El bebé sonrió.


Se dirigió de nuevo a la habitación de su pequeño viendo como este ya se encontraba sin ropa y tallaba sus ojos. Lo condujo al baño, preparó el agua y entre risas y cantos su ducha acabó.


Sacó la ropa que vestiría y la colocó a un lado de la cama.


—Ayuda a papi ¿sí? y ve poniendo tu ropita, mientras voy a cambiar a tu hermanito, vuelvo enseguida.


El pequeño solo asintió y vio como su papi dejaba su habitación.


Al llegar con su bebé, se dispuso a cambiarlo y abrigarlo bien, aún era pequeñito y no permitiría que se enfermara por ello. Una vez listo casi corrió donde su otro pequeño y suspiró con frustración al verlo. Su camisa estaba colocada al revés y peleaba con abrocharse su pantaloncito. Sonrió. ¿Qué más podía hacer?


Quitó de nuevo sus prendas y le enseñó—de nuevo— como colocárselas. Colocó sus zapatos y luego de abrigarlo salieron en busca de su otro hermanito.


Ya listos bajaron a la cocina. El pequeño se sentó en un taburete mientras que al bebé lo recostó en el corral que yacía en la sala. Con la rapidez inhumana se puso a preparar un desayuno rápido y posteriormente degustar a la velocidad de la luz, él acabó primero mientras que su pequeño aún le faltaba. Aprovechando, fue por sus cosas y cuando bajó, el pequeño había terminado. Cepillaron sus dientes y una vez listos se disponían a salir.


—¡Demonios! —Susurró.


—¿Sucede algo, papi?


—Lo siento, amor. Tendré que llamar un taxi.


Se había olvidado que su auto se había averiado y estaba inservible en estos momentos, llamó un taxi y este llegó rápidamente, agradecía por ello.


Al menos ya estaba de camino y eso era un gran avance.


.


.


.


Pagó el taxi, y al bajar, su pequeño no esperó ni dos segundos cuando ya corría ante la casa frente a ellos. Saltando logró tocar el timbre y poder anunciar su llegada.


En eso su celular suena y como puede sostiene a su bebé con una mano mientras acomoda bien el bolso y saca su móvil para poder contestar.


—Señora Kang~ estoy por llegar... ¡¿Qué?! p-pero... cómo... no se preocupe, entiendo. Lo siento mucho, cuídese.


Y la llamada finalizó, dejándolo con un gran problema.


—¿Todo bien, cariño? ¿Sucedió algo con la señora Kang?—Asintió—. Pasa y me cuentas.


Volvió a asentir y sonrió con pena al percatarse que por la llamada descuidó a su pequeño y no escuchó cuando abrió la puerta. La mujer frente a él solo le sonrió con entendimiento y entraron a la casa.


—Papi~ mi abuela preparó galletas. —Le hacía saber su pequeño con emoción.


—Que bien cariño, come con cuidado.


—Me dirás que sucedió. —Llamó su atención la mujer.


—La señora Kang no podrá cuidarlo y hoy empiezo de nuevo el trabajo, sabe que por eso estamos aquí.


—Lo sé, cariño. Vaya... esta presiosura ya tiene tres meses. —Dice, pidiéndoselo y tomándolo en brazos—. El tiempo pasa rápido.


—Así es. —Sonríe ante la tierna imagen de la mujer y su bebé—. Llegaré tarde al trabajo en todo lo que busco a alguien quien lo pueda cuidar. —Suspira con cansancio. Ser padre no es fácil.


—Yo puedo cuidarlo, son mis nietos después de todo. —Le sonríe.


—No..., no creo, sabe que aél...


—Pues no me importa, para mí, también es mi nieto. —Una punzada se hizo presente, escuchar eso en verdad lo reconfortaba.


—Se lo agradecería, sólo es por este día. Ya mañana...


—No te preocupes por ello, ve que se hace tarde.


Asiente, para luego de decirle y dar lo necesario, con dolor se despide de sus bebés y se dispone a dirigirse a su trabajo.


.


.


.


Entró corriendo al elevador para llegar al piso donde su sala de trabajo espera. Ya iba tarde y sabía que su jefe se enfadaría en gran manera, pero ¿qué podía hacer? últimamente sus días son así de complicados.


Entró y la mayoría de sus compañeros lo vieron con preocupación, casi todos sabían su rutina y por ende lo comprendían, aunque... su jefe no mucho.


—¡KIM TAEHYUNG! a mi oficina ¡AHORA! —Gritó, y sólo quitó su abrigo, lo aventó a la silla y corrió para entrar.


—Yo... en verdad lo siento... se me...


—Calla, no quiero escuchar de nuevo tus escusas. —Bufó irritado—. Eres mi asistente, se supone que tú, —Lo señalo con demanda—, tienes que estar antes que yo aquí y mírate, recién llegas.


—Lo siento —Juntó sus manos en una disculpa—, no volverá a ocurrir.


—Eso dices siempre —Rodó su silla y le dio la espalda—, ponte a trabajar.


Eso fue todo para que aquel omega saliera de aquella oficina y se pusiera a arreglar todo el papeleo y agenda del día.


El alfa suspiró sentado en aquella silla, no podía tratar mal a aquel omega, aunque lo intentara, simplemente él no era partícipe de esa pelea, sólo lo envolvieron en ella.


Además, su corazón no era tan cruel para dejar a aquel omega sin trabajo y sin sustento a su pequeño, simplemente no podía. Aquel omega hacía todo lo posible por sostenerlo él solo, algo que muy pocos sabían.


Kim TaeHyung era el único portador del alimento de su recién bebé, ya que su "padre" no era partícipe en su crecimiento. Mientras que el otro pequeño, él sí tenía la ayuda de su padre.


—Por qué todo se te tuvo que complicar, Tae... —Suspiró con nostalgia.


Por otro lado, un TaeHyung atareado con la agenda, movía su pie intranquilo, tenía que enviar unos papeles y estaba atrasado, luego tenía que mandar un ramo de rosas al omega de su jefe, todo en un pequeño tiempo.


—¿Es hoy el aniversario? —Dice, al ver como hacía el pedido online. El omega asiente—. Pobre de ti que te toca soportar esto.


—Gracias, eres muy inspirador YoonGi Hyung.


—Lo sé —Sonríe con suficiencia—, ¿Llegarás por la noche? mi omega quiere verte.


—Veré si me da tiempo, tengo que ir por mis cachorros donde su abuela. —Muerde su labio al percatarse de lo que dijo—. Digo, donde la abuela de Jung Ahn.


—Sabes que no tienes que retractarte estando conmigo, en fin, ¿por qué los dos? ¿y la señora Kang?


—Un familiar murió y tenía que viajar hasta JeJu, tengo que encontrar una niñera. —Deja lo que hace y suspira con cansancio—. Aún no me acostumbro a hacerlo solo.


—Pues lo estás haciendo muy bien—Trata de animarlo—, eres de admirar, TaeTae. No necesitas de un alfa y mucho menos de...


El quejido del omega hace que detenga sus palabras, el omega llevó una de sus manos a la zona del cuello donde aquella marca aún yacía, pero yadesapareciendo. El omega volvió a quejarse.


—¿Es él cierto? —Inquirió YoonGi, Tae asiente—. ¿Hace cuánto...?


—Luego del nacimiento de mi bebé —Respondió—, desde entonces las punzadas se hicieronmásfrecuentes y..., puedo sentirlo, YoonGi, aún lo siento. —Bajó su cabeza.


—Estás diciendo que...


—Sí, YoonGi. Él encontró a supareja destinada.



BM~

22 de Enero de 2021 a las 17:07 0 Reporte Insertar Seguir historia
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