abduzhobi- jung willa

❝Hyung, ¿no vas a darle leche al bebé?❞ ❝¿Cuál bebé, amor?❞ ❝Pues yo, Hyung.❞ Donde a Jungkook le gusta beber leche antes de comer sus galletas. ↪Queda prohibida cualquier tipo de copia o adaptación de esta obra.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#bts #jungkook # #jikook #jimin #kookmin #bottomjungkook #topjimin
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milk for baby

JiMin apagó su computador, tomó su maletín, cogió sus pertenencias y salió de la oficina despidiéndose de YoonGi, su secretario, con una suave sonrisa mientras caminaba lejos del CEO Kim, quien se acercaba a él con intenciones para nada buenas.

—JungKook me espera para cenar, así que ofrécele a Tae ir por una cerveza —movió sus manos hacia TaeHyung, quien se sonrojó notablemente ante la intensa mirada del CEO Kim en él.

—Así que, Tae... —NamJoon ignoró su rápida huida y se acercó a TaeHyung.

Contento por haber huido con éxito y sin mucho esfuerzo de su Hyung, Park se permitió suspirar aliviado mientras se dirigía hacia el estacionamiento de la empresa. Subió a su coche, le envió un mensaje de texto a su esposo y se dedicó a conducir con tranquilidad a su hogar con suave música clásica de fondo. Le dolía mucho la cabeza y los hombros los sentía tensos producto de todas las reuniones que tuvo ese día, por lo que ansiaba llegar cuanto antes a casa para cenar con Kookie, hablar sobre sus días, limpiar los trastes con algunos besitos de por medio y luego acurrucarse en el sofá con su esposo recostado sobre su pecho mientras intentaban ver una película sin caer rendidos ante el sueño. Sí, ese sonaba como un buen plan.

Con su plan en mente, JiMin decidió que quizás hasta podría llevar vino, así que frenó en la tienda más cercana y compró el mejor de allí. Luego subió nuevamente a su coche y siguió conduciendo hasta llegar a su hogar.

—Conejito, ya llegué —saludó suave mientras se quitaba los zapatos a un lado de la puerta.

—¡Hola, Hyung! —Le saludó su esposo con una tierna risita.

JiMin entrecerró los ojos, no confiaba en la risita extremadamente aguda y quizás hasta nerviosa de su esposo.

—¿Cómo fue tu día, conejito?

Aflojó el nudo de su corbata mientras veía a JungKook llevando la cena a la mesa y sonrió en grande al notar que sólo vestía una camisa que le quedaba enorme junto a su ropa interior. Así que eso era lo que estaba tramando su conejito.

—Muy bien, Hyung. Uno de mis niños —sus alumnos — me hizo un dibujo de un dinosaurio. ¿Quieres verlo?

—Claro —accedió sonriente, por lo que JungKook le dio un suave beso en los labios antes de ir hacia la cocina a buscar el dibujo que había pegado en la puerta del refrigerador.

En tanto, JiMin servía pacientemente la cena, la cual olía genial, y el vino.

—Mira, Hyung, es éste.

JungKook se sentó en una de las piernas de su esposo y le entregó el dibujo mientras sonreía orgulloso de su niño, Choi BeomGyu.

—Todo muy hermoso hasta que... —JiMin leyó la firma del niño mientras entrecerraba los ojos con fingidos celos —. Firma: Gyunnie, su príncipe.

El pelinegro soltó una risita divertida.

—Trabajo con niños de seis años —le recordó antes de besarle la mejilla —. Y estoy casado con un adulto de casi veintiocho años, pero con mentalidad de niño de seis —se burló entre risas.

—Tal parece que tendré que tener una charla con ese tal Gyunnie —comentó con voz tranquila —. Deberé contarle, amablemente, que yo soy tu príncipe.

—¡Hyung! —JungKook rió divertido y negó con la cabeza por la ocurrencia de su esposo. — Mejor vamos a cenar o la comida se enfriará.

Dejando un último beso en la mejilla del mayor, JungKook se sentó en su lugar frente a JiMin y dejó el dibujo a un lado mientras elevaba suavemente su copa a la par que el castaño.

—¿Por qué quieres bridar, JiMinnie?

—Por nosotros, por nuestra felicidad y porque hoy te amo un poquito más que ayer —respondió sonriente.

Así, ambos chocaron suavemente sus copas y luego bebieron un poco antes de comenzar a comer lo que JungKook había preparado: bulgogi. Hablaron acerca del pesado día de JiMin en la empresa y luego Jeon le comentó a su esposo el pequeño proyecto de música que estaban planeando en el colegio donde trabajaba. Una vez terminaron, ambos juntaron la mesa y JiMin se dedicó a limpiar lo utilizado mientras JungKook secaba y guardaba todo en su lugar, pero para sorpresa de Park no hubo besos de por medio y Kook reía cada que se acercaba a él con un tierno pucherito para que le diera un beso.

Parte de su bonito plan y su rutina diaria no se estaba cumpliendo y eso le frustraba pues nunca rompían con las costumbres que adoptaron luego de casarse e ir a vivir juntos.

—¿Quieres ver una película, conejito? —El mayor se acercó a JungKook con cautela y lo abrazó por la cintura. Si tenía que ser sincero, temía haberle ofendido en algo. Su esposo no era nada lindo cuando se enojaba.

Ujum —JungKook asintió con una sonrisa —. Ve por una manta, Hyung.

JiMin no tardó en asentir sonriente y besarle cariñosamente en la mejilla antes de ir a la habitación para buscar una manta. Moría de ganas de abrazar a su esposo, recostar la cabeza en su pecho y quedarse dormido sobre éste a mitad de la película.

—¡Amor, ya tengo la...! —Se quedó sin aire al ver que Kook estaba de cabeza recostado en el sofá mientras buscaba una película para ver. Y no, realmente no es como si la posición le excitara o algo por el estilo, pero si JungKook se abría mucho de piernas y exponía de esa forma su redondo trasero cubierto sólo por su ropa interior, la situación cambiaba y él se quedaba sin aire. — Y-Yo... Uhm... Tengo la manta, amor.

—¿Y qué esperas? Ven aquí. Encontré una película interesante.

El castaño se sentó a su lado aún con muchísima dificultad para enfocar su atención en otra cosa que no fuese el culo redondo de su conejito y luego extendió la manta para que cubriera sus cuerpos, atrajo a JungKook más a su lado y sonrió contento al notar que éste se recargaba contra él.

Sí, definitivamente ese era su lugar.

—¿Qué película veremos?

—"A fall from grace", es nueva.

JungKook se abrazó a JiMin como si fuese un koala y fijó su atención en la película, sonriendo internamente al notar la mano de su esposo viajando por toda su espalda antes de terminar en su trasero, donde dejó un apretón que lo hizo reír bajito. Sabía que a su Hyung le calentaba mucho cuando sólo vestía una camisa enorme y ropa interior, así que había decidido usar eso esa noche pues llevaban casi dos semanas en las que sólo tenían sexo exprés antes o después de ir al trabajo y él extrañaba jugar con JiMin.

—¿Quieres palomitas? —Preguntó el mayor a mitad de la película, la cual se ponía cada vez más interesante como para dormirse sin saber cómo terminaría.

—No —JungKook abultó los labios —. Quiero mis galletas de chocolate.

—De acuerdo.

JiMin palmeó sus piernas para que le dejara levantarse y luego fue hacia la cocina sin dejar de ver la televisión. A veces agradecía que su departamento tuviera espacios abiertos. Buscó las dichosas galletas de su esposo, alguna chuchería para él y volvió al sofá. Le entregó todo a JungKook y cuando se estaba por cubrir con la manta, Jeon le miró con un puchero en los labios.

—Oh, ¿qué sucedió, dulzura? —JiMin también hizo un pequeño puchero.

—Hyung, ¿no vas a darle leche al bebé? — Preguntó abriendo mucho sus ojitos brillantes para que JiMin sintiera lástima por él.

—¿Cuál bebé, amor? —El castaño le siguió la corriente mientras le daba muchos piquitos en los labios.

—Pues yo, Hyung. —El puchero de JungKook desapareció mientras se bajaba del sofá para arrodillarse entre las piernas de JiMin, quien soltó una pequeña carcajada al verlo.

—Mi madre pidiéndome nietos y tú te los tragas antes de comer galletas.

JungKook se ahogó con su propia saliva, pero luego rió y negó con la cabeza.

—Eres un idiota.

—Pero así me amas —se burló.

Por más que así lo quiso, JungKook no pudo negarlo. Amaba mucho a JiMin.

Olvidando por completo la película, le desabrochó el cinturón y luego le bajó los pantalones junto a la ropa interior, teniendo JiMin que elevar un poco sus caderas para lograrlo. Miró la polla de su esposo con una sonrisita pícara y la tomó con su mano para masturbarla hasta que se puso totalmente dura, le encantaba sentir la polla de su esposo poniéndose dura sólo por su toque, como si fuera un puberto de dieciséis. La tomó por la punta y lamió todo el falo con lentitud, delineando las venas que ya se dejaban ver y acabando con un húmedo beso en el glande rosado e hinchado de anticipación. Repitió el mismo proceso por unos minutos más hasta que sintió los dedos del mayor enredándose en su cabello para luego jalar un poco de ellos y hacer presión hacia abajo. JungKook sabía lo que su esposo quería, así que cogió una gran bocanada de oxígeno y abrió la boca para comenzar a engullir poco a poco toda la polla de JiMin. Tenía mucha experiencia en ello, así que no temía ahogarse.

—Aguanta —ordenó JiMin con voz ronca. Estaba malditamente excitado.

JungKook obedeció la orden como el buen chico que era, respiraba lento por la nariz mientras movía su lengua lo más que podía para empujar las venas sobresalientes y luego miraba a JiMin con ojitos brillantes, felices.

Era un conejito muy tierno, pero sucio al mismo tiempo y JiMin amaba eso.

—Ya.

JiMin le acarició lentamente la mejilla y sonrió al ver el hilo de saliva entre su polla y la boca de JungKook, quien gimió de gusto al relamerse los labios.

—Dios, cómo extrañaba tenerte en mi boca, JiMinnie —dijo en un susurro.

No queriendo perder más tiempo del necesario, JungKook volvió a engullir la polla de su esposo creando un lento vaivén de arriba a abajo mientras con una de sus manos masturbaba lo que su boca no llegaba a albergar y con la otra le acariciaba las bolas, lo cual, él sabía, era la debilidad de JiMin.

Mientras tanto, Park JiMin buscaba a tientas entre los cajones de la mesita a un lado del sofá aquél consolador que Kook disfrutaba mucho usar mientras le hacía una mamada y luego sacó el pequeño pote de lubricante, tomó un poco entre sus dedos y lo esparció por el consolador antes de extendérselo a su esposo, quien se lo colocó sin dejar de chuparle la polla o gemir contra ella. Minutos después, la sala se llenó no sólo de gemidos por parte de JiMin, sino también de JungKook.

JiMin hizo que el consolador vibrara los más rápido que podía, por lo que JungKook trató de no rendirse ante los espasmos que le recorrían el cuerpo y se concentró en chupar con aún más esmero. Lamía todo el falo, lo engullía y movía su cabeza de arriba a abajo, luego se apartaba y chupaba las bolas del mayor. Repetía el primer paso y lo masturbaba para acelerar el proceso.

Quería cuanto antes su bendita leche.

En un momento dado, sintió el líquido preseminal en su lengua y engulló la polla ajena más rápido, por lo que sus gorgoteos no tardaron en oírse. Sentía tanta ansiedad por beber su leche y a su vez tanto placer por tener su punto dulce sensible por la estimulación que ya no podía pensar en nada. Ya no oía nada y probablemente JiMin lo sabía, pues había soltado una gran carcajada entre jadeos al verlo tan ansioso.

Los minutos pasaron y el tan conocido cosquilleo llegó a los estómagos de los esposos, por lo que JungKook empezó a gemir más agudo, a lloriquear y a mirar a JiMin con ojitos suplicantes antes de correrse violentamente sin siquiera haberse tocado.

—M-Mierda —JungKook jadeó contra la polla de su esposo —. ¡JiMin, yo...!

JiMin lo tomó nuevamente por los cabellos y lo obligó a callarse sólo con introducirle toda su polla en la boca. Estaba a nada de correrse y JungKook pareció notarlo, pues se dejó follar la boca sin importarle que su esposo lo estuviese haciendo demasiado duro.

—Mierda. Mierda. Mierda.

JungKook engulló toda la polla de su Hyung, sintiéndola en el fondo de su garganta, y se quedó quieto mientras tragaba su leche apresuradamente. No quería desperdiciar ni una gota.

Una vez satisfecho, el menor se apartó lentamente y se relamió los labios con una gran sonrisa. Quitó el consolador de su interior, lo dejó sobre la mesita detrás suyo y se subió los calzoncillos antes de sentarse a un lado de JiMin, quien se estaba subiendo la ropa al mismo tiempo en que intentaba que su respiración fuera normal. Ambos estaban muy sudados y satisfechos, por lo que al verse rieron bajito.

—¿Contento con tu leche? — Preguntó JiMin mientras lo atraía a su regazo y luego los cubría con la manta.

Ujum —JungKook asintió cansado.

JiMin le extendió una galleta y sonrió bobamente ante la emoción de Jeon.

—Gracias.

—De nada.

Se quedaron en silencio por varios minutos en los que JungKook comió sus galletas de chocolate y luego JiMin apagó la televisión. Habían perdido el interés en la película.

—¿Tomamos una ducha? —Propuso.

—Depende. ¿Puedo beber leche antes de dormir?

—¿No te hará mal al estómago, amor?

—Mañana me arrepentiré de eso, hoy sólo quiero beber leche —JungKook le restó importancia mientras reía bajo.

JiMin negó con una sonrisa.

—Bien, tendrás tu leche.

Acto seguido, cargó a JungKook cual bebé y caminó hacia el baño, donde el tierno conejito recibió su muy amada leche antes de dormir.

22 de Enero de 2021 a las 03:54 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Kwonnie Kwonnie
Amo, amo, amo 💕😎😳
January 25, 2021, 01:04
Kwonnie Kwonnie
He llegado 😎✌️
January 25, 2021, 01:04
~

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