leonkudell Leónidas Küdell

"Y no importa cuántos fuimos. Lo primordial es que somos. Así, tal cual, los tres.".


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#filosofico #existencialismo #lgbt #relato #amistad #amor #suspenso #misterio #cuento #romance #poliamor
Cuento corto
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Trío [IN] Mortal

"Y no importa cuántos fuimos. Lo primordial es que somos. Así, tal cual, los tres.".


El miedo como el placer son emociones relacionadas entre sí. Posiblemente, inherentes en la naturaleza de nuestro ser que con dificultad podemos ocultar.


Tarde o temprano, saldrán sin medir consecuencias, sin imaginar el destino que nos pueda deparar, y eso fue lo que nos sucedió.


No es algo singular o diferente que la vida nos cambie de un momento a otro, porque hasta en las historias de ficción esto ocurre, pero siempre con algo predecible que creemos poder atajar, y aun así, no deja de sorprendernos.


Esto no es una introducción ni mucho menos una justificación para lo que me llevó a estar aquí; solo en una habitación blanca con la pierna izquierda llena de tornillos, además de una serie de vendajes que cubren gran parte de mi cadera derecha.


Han transcurrido casi dos semanas del accidente, lo que los periodistas, medios comunicación y canales de farándula no dejaban de asediarme. Nunca pensé en vivir en carne propia el precio de la fama, y más de una manera tan poco convencional.


Tres meses antes, mi vida era la de cualquier chico universitario que se ganaba el pan en una tienda de mascotas. La diferencia estaba en que yo no era igual al resto de mis compañeros de trabajo, los cuales solían cuchichear y mofarse de cómo lucía, de la música que escuchaba o porque a veces era ella o él, que por obviedad les generaba rechazo, mas yo no me dejaba intimidar, y si tenía la posibilidad de burlarme, aprovechaba la misma oportunidad que ellos.


Por el hecho de pertenecer a una minoría, ¿tengo que aceptar a todos por igual?


Yo no creo en ese cliché clásico y conformista de que todos somos iguales y diversos, porque en simples palabras, no es así, menos cuando se es juzgado y menospreciado por escrúpulos, o por ese recelo a la falta de evolución. Yo, puntualmente, soy un universo variopinto de cualidades como de falencias que se me hace difícil de esconder, pues en muchas oportunidades exijo tolerancia, y yo no la concedo.


Nadie por más lo niegue es más moralista o superior que el de al lado. Todos tenemos prejuicios, y una hilacha que nos cuelga.


Estos fueron los pensamientos que me quitaban el sueño cuando estaba internada, y que se transformaron en la antesala en solo unos minutos previos a que mi entrevistadora apareciera.


El médico me recomendó que no lo hiciera, sin embargo, era hora de esclarecer ciertos puntos que habían quedado inconclusos, como también desfigurados en la psiquis colectiva de los medios.


Aún así, esto fue lo que sucedió:


—Inau. —Una de las enfermeras que solía llevarme la medicación, me avisó de la llegada de la mujer—. Ya está aquí.

—Bien... —Le indiqué para que me ayudase a acomodarme—. Demoró bastante, ¿no crees?

—Si quieres. —Observó hacia la puerta—. ¿Le digo que se vaya?

—No, no es necesario. —Me quejé apretando los ojos—. Quiero acabar con esto pronto.

—Perfecto —respondió suspirando—. Estaré afuera, ¿vale?

—Vale...


Debo decir que Amelia me cuidaba como si hubiera sido su hijo, sin preguntar ni menos interesarse como el resto de los ojos que me observaba como si fuera un bicho raro, más sabiendo las circunstancias del porqué aún me encontraba con vida.


Con mis dedos traté de arreglar mi cabello, pasando las yemas sobre mis cejas. Había prohibido fotografías, pero tampoco luciría como perro mojado a pesar del ojo hinchado debido al certero golpe que dio Juan cuando trataba de sacarme del carro.


Pienso en él y siento remordimiento, como a la vez me preguntaba qué hubiera dicho Froilán al verme en esas circunstancias.


En segundos todo eso vino a mi mente, y sin darme cuenta que la periodista ya estaba a mi lado, auscultándome de manera capciosa.


—Buenas, Inau. —Estiró su mano para saludarme—. Soy Felicia Cáceres. Es un placer saludarte.

—El gusto es mío. —Se la recibí invitándola a tomar asiento—. Ponte cómoda.


La mujer no dejaba de observarme. No obstante, ya no era petulante, cambiando a ser implorante para poder recibir respuestas directas y la entendía. Ser parte del espectáculo como haber formado el más excéntrico trío amoroso de los últimos tiempos, no abandonaba la fascinación como el morbo de cualquiera.


—Bueno, tú dirás...

—Antes que nada. —Sacó un bloc, un lápiz y una grabadora—. Agradezco que me hayas recibido.

—No fue nada, tenía que hacerlo —argumenté sin dejar de otearla.

—Vaya... —Anotó algo en su esquela para luego sonreírme—. Es la primera que te tengo tan de cerca.

—¿Muy desagradable? —consulté mordaz.

—Para nada —enfatizó con seguridad—. Solo que me doy cuenta que solo eres un...una...Y no sé cómo referirme a ti.

—¿Muchacha? ¿Un chico afeminado? —reí—. Puedes llamarme como se te dé la gana...

—Gente como tú no suele ser tan...Extrovertida —Titubeó—. No obstante, en los medios estamos acostumbrados a encontrarnos con realidades bastantes controversiales.

—¿Y cómo saldríamos a la luz cuando hay tantos buitres?

—¿Cómo yo?

—No lo tomes a mal, Felicia.

—Lo sé, y no te equivocas. —Dejó sobre el velador sus apuntes—. Primera ocasión que no sé cómo comenzar.

—Pues deja que yo lo haga, ¿te parece?


La muchacha asintió con un dejo de satisfacción.


—Me parece perfecto. —Volvió a recoger su libreta—. Aunque podrías iniciar sobre quién realmente eres tú, Inau. Más allá de ser la última sensación en las letras.


—¿Quién soy?


Cada uno sabe quién es: su nombre y apellido, mas ahora mismo, sentía que había perdido mi identidad como persona, o solo me aproximaba a ser otra muy lejos de lo que solía ser.


—Te escucho.


Me crucé de brazos, intentando articular palabra cuando la imagen de Juan se presentó mirándome desde la puerta. Sonrió malicioso, lo que me hizo dar un respingo.


Evité hacerle caso.


—A ver —exhalé—, todo se presentó desde que me aventuré a escribir mi primera novela biográfica, creyendo que debía compartir mi experiencia con el mundo, y visibilizar a los que no tenemos cabida.

—Personas no binarias —agregó sin despegar la vista del papel—. Es algo complicado de entender.

—Somos muchos —recalqué con énfasis—. El hecho es que, de un momento a otro, hice notoriedad en los medios de comunicación. No sé si a causa de la escabrosidad de algunos, o de querer abrir la mente de ciertos incautos.

—Ganándote detractores como fanáticos —adicionó perspicaz—. Lo que atrajo a Juan Varela y a Froilán Blanco.

—Así es —Corroboré—. Juan fue el primero en comentarme e introducirse en mi mundo.

—A diferencia de Froilán. —Sus ojos me otearon rigurosos—. Según mis fuentes, solía demostrar cierta terquedad con el tema.

—Sí, aunque la diferencia es que por interno era todo lo contrario.

—Es como el discriminador que lucha contra su propia máscara —manifestó pensativa.

—Pero las máscaras contienen elásticos, y esos se rompen o se queman a la larga.

—¿Qué te hizo intimar con ambos?

—Sentí una conexión con Juan —Sonreí con nostalgia—. ¿Sabías que tenía mixofobia?

—¿Mixofobia? ¿Y eso?

—Miedo a la gente diferente —argumenté—. Mas mi historia lo cautivó de tal manera que se atrevió a conocerme.

—Es...Extraño.

—Todos los somos, incluso tú.

—¿Yo?

—Sí —dije despectivo—. Ya al sorprenderte tanto, me pareces algo...Cuadrada.


La joven se rascó la sien con algo de molestia, sintiendo sus ganas de querer saber más.


—Sigue, por favor...

—Al mes de publicar nos conocimos en persona —declaré quejándome debido al dolor de mi cadera—. Era un gordito bonachón con unos ojos de yo no fui.

—Pero te gustó, ¿o no?

—Me encantó. —Cogí mi móvil y le enseñé la última fotografía juntos—. Él me quería. Me lo demostró al tratarme como yo quería.

—¿No le molestaba el hecho de que eras asediado constantemente?

—Los celos eran parte de la relación, pese a eso me gustaba, a decir verdad.

—El ego.

—Mi ego estaba muy bien, aunque a veces es bueno reafirmarlo, ¡para qué negarlo!

—¿Cómo surgió el amor?

—¿El amor? —Inquirí dudoso—. Eso es arduo de explicar, empero debo confesar que su trato me cautivó.

—Parecía ser caballeroso.

—Sí, lo suficiente para sacar mi lado femenino y algo cursi —Bromeé.

—Entonces, era algo serio, digo... Su relación.

—Jamás lo discutimos, solo nos quisimos.

—¿Cómo llegó Froilán?

De pronto, Froi se sentó en mi cama, haciendo que lo contemplara fijo.

—¿Inau?

—Eh, disculpa... —respondí atolondrado—. ¿Qué decías?

—Froilán Blanco.

—Él fue la antítesis de Juan —expresé frunciendo el ceño sin dejar de mirarlo. Froi me respondió punzante.

—Dentro de las redes sociales, ¿ellos se conocían? ¿Interactuaban?

—Un par de veces —confirmé—. Más de alguna vez tuvieron entredichos, pero nada grave.

—¿Y eso?

—No es fácil salir con una persona como yo.

—¿Te refieres a tu carácter o a tu condición?


Le quedé examinando.


Con honestidad eran ambas cosas. Mi libertad muchas veces no tenía filtro, y eso lo asociaba a mi pasada timidez, como mi silencio por ocultar mi verdadero yo, agrego por lo demás que, en pleno desarrollo de mi romance con Juan, me intervendría para mi mastectomía y compatibilizar mi dualidad. Él, como pocos, no me cuestionaba a diferencia de Froilán, que tampoco iba de moralista, sin embargo, trataba de detener, alegando que el amor propio me convencería de que mi cuerpo estaba correcto y mis ideas revueltas. Aun así, me enamoré de él.


—Te lo planteo de la siguiente manera —Carraspeé—, cuando empiezas a sentir algo fuerte por alguien, muchas veces pierdes el norte, y eso no significa que te vuelvas una tonta.

—Mucha gente lo hace, Inau.

—Sí, mas aquí no hubo competencia ni peleas típicas de quién hubiera querido ser mejor.

—¿Qué opinó Juan al saber que mantenías una relación anexa?

Comencé a carcajearme, haciendo que Felicia abriera los ojos con turbación.

—¿Crees que me hizo elegir? —Interrogué—. ¡Es él o yo! ¡Yo te haré feliz!

Ella rio.

—Poliamor —añadió con ironía—. Tan de moda en estos días.

—A lo mejor para algunos, pero para nosotros no.

—¿Cómo sobrellevar una relación cuando los tres eran tan distintos?

—En las diferencias encuentras la equidad. —Bebí un poco de agua—. Los tres pasamos momentos maravillosos como debates eternos.

—A veces debemos elegir, ¿no crees?

—Como si la monogamia nos garantizara la lealtad. ¿Crees que esta se basa en ello?

—Me haces pensar mucho, Inau.

—¿Y eso te incomoda?

—No, de hecho —jadeó—, entiendo la razón de estar junto a ti.

—¿En serio?

—Eres atractivo. —Me miró curiosa—. Resultas impactante, más allá de lo que quieras demostrar.

—Mírame —Pedí, ladeándome la cabeza—. Soy alto, desgarbado y con una nariz respingada. Llevo el cabello castaño y desordenado. ¿Crees que es lo que enamoró a ese par? ¿Ves belleza en ello?

—La ambigüedad —adicionó con sorna—. Eso atrae mucho a los tíos.

—Es increíble todo lo que te planteas, y de la manera en cómo lo expones.

—¿Tú crees?

—La gente se basa en sexo, apariencia y amores que vendan.

—Inau. —Dejó el lápiz con rapidez, ahora demostrando cierta apatía—. Resumamos: eras una persona común y corriente en cierto modo. Te haces famoso o famosa debido a la polémica, y gracias a ello te involucras con dos personas con graves problemas de adaptación, ¿y me dices que el rollo es mío?

—Pues, sí. —Dirigí mi vista hacia mis chicos que ahora estaban de pie juntos enfrente de mí, reflexionando y comentando lo que escuchaban de nuestras bocas.

—Tuvieron un accidente, ¡murieron ambos!

—Y yo me salvé de un milagro. —Me quebré por un segundo—. Felicia -suspiré amargado-, si bien es cierto, la fama me dio mucho, no obstante, también me quitó demasiado.

—¿Crees que pudiese haber sido evitado?

—No, no lo creo —ratifiqué con tedio—. Nuestra relación no fue obra de un escritor, sino de la vida misma.

—Destino...


Los medios, mi familia como mis amistades nunca lograron entender el amor que yo sentí y siento por ambos hombres. Cada uno me había hecho sentir especial y cómodo más allá de mi identificación como mis pronombres. Tal vez era esa dualidad que todos de alguna forma necesitábamos por más quisiéramos ocultar. Puede ser también que los discriminados busquemos nuestro nido y los complementos, más allá de nuestras carencias. Somos como un rompecabezas que nos vamos armando cuando dejamos los convencionalismos de lado.


—Creo que te voy entendiendo. —Escribió rauda, intentando no perder la idea—. ¿Es posible que me hables del día del accidente?

—Froilán tenía el TOC de la perfección extrema —certifiqué sin reproches—. Sabiendo lo poco agraciado que era, pero para él la facha era primordial.

—Eso es nuevo para mí. —Siguió anotando.

—Íbamos en el auto los tres, y Juan manejando. Froilán comenzó a retirarles unas pelusas de su abrigo, lo que me tenía harto, haciendo que me enfadara.

—¿Discutían mucho?

—Esa vez sí —admití lastimero—. Les pedí que se calmaran, que estábamos a punto de llegar a la editorial para firmar el contrato.

Lloré por un instante, logrando agudizar el dolor que sufría tanto en mi pierna como en mi cadera.

—¿Te sientes muy mal? —preguntó con preocupación—. Si quieres llamo a la enfermera.

—No... —respiré hondo—, las vendas me aprietan y me producen escozor. El injerto de piel es engorroso.

—¿Qué tal tu pierna?

—Se ajusta. —Soplé pasando mi mano por la frente—. Al menos quiere formar parte, y se parece a la otra.

Felicia me oteó con incredulidad.

—¿A qué te refieres?

—Calma... —La tranquilicé—. El asunto es que entre el discutir y el pavimento en mal estado...Nos dimos vuelta.

—El carro quedó como acordeón.

—Lo peor fue el incendio —Sumé a su comentario—. Hice lo imposible para ayudarlos a salir, pero las llamas nos envolvieron.

—¿Estaban conscientes?

—Sí... —Mantuve mi paisaje en mis amores que seguían observándome—. Me rogaron ambos para que saliera lo antes posible.

—Dios, Inau. —Felicia se detuvo en su escritura—. Lo lamento.

—Salí de inmediato, sin percatarme que tenía mi pierna destrozada y quemaduras alrededor de mi cadera y estómago.

—No quiero imaginar el espectáculo...

—No recuerdo mucho, más que avancé un par de metros para luego caer desmayado.

—Murieron calcinados. —La periodista se tapó la boca.

—No del todo... —dije con seriedad—. Parte de ellos están.

—¿No? ¡¿A qué te refieres?!

Acaricié mi mejilla, cerrando mis ojos.


Mis amantes se alejaban, al parecer contentos de mi desahogo. El círculo para ellos se estaba cerrando.


Me destapé y le mostré mis heridas, como le pedí que observara con precisión mi pierna.


—Felicia. —Le tomé de la mano—. El amor verdadero no te hace escoger, pues muchas veces no solo se demuestra con hechos en vida, de manera que también se manifiesta en la muerte.

—Qué... ¿Quieres decir?

—Mis chicos están conmigo.

—Me imagino, en tu corazón.

Me reí con algo de congoja.

—La pierna que ves, me la obsequió Froilán. —Señalé—, y la piel que envuelve mi cadera, es también una donación de Juan. Por eso estoy vivo.


La mujer botó el cuadernillo y la lapicera, pegando un chillido.


Un trío amoroso y las relaciones -independientes de la cantidad-, no siempre se basan en lujuria o en competencia de virilidades o femme fatales. A veces, de maneras menos ortodoxas, pueden traspasar realidades perpetuando sentimientos.


Mis muchachos y yo, estaríamos juntos hasta el final de mis días.



Personas no binarias: que no se identifican con un género binario (hombre/mujer) en especial. Ni hombre ni mujer, o a veces se puede ir fluyendo (género fuido).


También se busca una dualidad en algunos casos, transicionar ya sea en una expresión de género, u hormonas o ciertas operaciones (trans no binarios).


20 de Enero de 2021 a las 00:51 9 Reporte Insertar Seguir historia
11
Fin

Conoce al autor

Leónidas Küdell ꧁ʟᴀ ᴍᴇᴍᴏʀɪᴀ ᴇꜱ ᴜɴ ᴛʀᴏᴢᴏ ᴅᴇ ɪɴғɪɴɪᴛᴏ. ᴀ ᴠᴇᴄᴇꜱ ꜱᴇ ʜᴀᴄᴇ ᴠɪꜱɪʙʟᴇ ʏ ɢʀɪᴛᴀ, ᴘᴇʀᴏ ᴛᴀᴍʙɪéɴ ꜱᴇ ᴇɴᴄɪᴇʀʀᴀ ᴇɴ ꜱᴜ ꜱɪʟᴇɴᴄɪᴏ꧂ ~ʟᴇóɴ ᴋüᴅᴇʟʟ ᴇꜱᴄʀɪᴛᴏʀ ᴘᴏʟɪғᴀᴄéᴛɪᴄᴏ. ᴀᴍᴀɴᴛᴇ ᴅᴇʟ ᴄᴀғé ⛾ ᴅɪꜱᴇñᴀᴅᴏʀ, ɪʟᴜꜱᴛʀᴀᴅᴏʀ ᴅᴇ ꜱᴜᴇñᴏꜱ ʏ ᴛʀᴀᴅᴜᴄᴛᴏʀ. ᴜɴ ᴀʟᴍᴀ ᴄʀᴏᴍáᴛɪᴄᴀ, ʟɪʙʀᴇ ʏ ᴅᴇ ᴇᴅɪғɪᴄᴀᴄɪᴏɴᴇꜱ ᴜᴛóᴘɪᴄᴀꜱ. ★Adorador del anime y manga vintage. ★Fanático de la ciencia ficción, los punks, la fantasía y el thriller psicológico como el misterio. Queda prohibida la reproducción, copia total o parcial por cualquier medio de mis escritos -salvo pasajes breves para reseñas o citas, siempre y cuando se citen las fuentes-de los textos, gráficos o fotografías de esta página. Para ello, solicitar autorización previa. ➤Todos mis escritos están registrados en SafeCreative. ➤No acepto adaptaciones ni copias de mis libros bajo ninguna circunstancia.

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Dorian Márquez Dorian Márquez
Primera vez que leo algo así (aunque ya antes lo había medio leído en tu otra cuenta). Es fascinante y debo decir que me gustó mucho.

M M M M
¡Me encantó!💜 El final no me lo esperaba... ¡Es hermoso!✨

  • Leónidas Küdell Leónidas Küdell
    ¡Muchísimas gracias por darle una oportunidad! Me alegro que te haya gustado (: 3 weeks ago
  • M M M M
    💜✨ 3 weeks ago
Yorgelis Quiceno Yorgelis Quiceno
¡Wow! Un relato que engancha. Felicidades.
January 22, 2021, 03:52

Angélica Plaza Angélica Plaza
Wooa muy buen relato.
January 21, 2021, 02:10

~