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Bruno Bustamante


Milo es un joven retraido y solitario teniendo como unica amiga una chica metida en una relación abusiva. Todos los días cumple la misma rutina: Va a la preparatoria en la mañana, ayuda a un padanero que también es su casero en las tardes, y en la noche propina palizas a sueldo a deudores de diferentes organizaciones criminales apoyado por una tecnología en su cuerpo capaz de usar sus emociones negativas como energía y manifestarla de forma fisica. Todo esto cambia cuando, más por un capricho que por otra cosa, hiere de forma grave al novio abusivo de su amiga, quien resulta ser hijo de un peligroso criminal. Esto comienza un efecto dominó que más temprano que tarde lleva a Milo por una vida llena de oido, destrucción y muerte mientras convive más y más con los T.H.I.R.D.S, lo peor de lo peor de la sociedad.


Crimen Sólo para mayores de 18.

#sicario #mafia #lgbt
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-¿Crema o azúcar, Milo? - pregunta Doroteo con una cálida sonrisa.


-Ambos, gracias.- responde Milo devolviendo la sonrisa.


Mientras Doroteo sirve la cantidad exacta de crema y azúcar en la taza de Milo, este último observa la habitación en la que se encuentran. Curiosamente, hasta ese momento, Milo no se había percatado sobre lo inmaculadamente blanca que era. De hecho, era tan blanca, que él no podía distinguir las paredes que la conformaban. Por si fuera poco, no había ninguna otra referencia que le pudiera dar una pista sobre los limites de la habitación. No había una ventana, un cuadro, o siquiera una puerta. Lo único que resaltaba en todo ese panorama blanco eran los muebles que usaban en ese momento: Una mesita de té con su respectivo juego de tazas y contenedores, además de dos sillas, todo ello de porcelana con pequeños decorados en azul turquesa.


A pesar de lo extraño que pudo haber parecido todo esto, Milo se encontraba tranquilo, y no era para menos, ya que este era su lugar feliz.


-Listo.- Milo escuchó la taza dar un ligero golpecito en la mesa cuando Doroteo la puso frente a él. - Tuviste la mirada perdida mientras lo preparaba. ¿En que pensabas?


Milo se mantuvo en silencio. A decir verdad, no tenía una respuesta clara sobre lo que "le pasaba". No podía contestar que estaba extrañado por la naturaleza del lugar ya que no era la primera vez que estaba ahí. Él simplemente disfrutaba la tranquilidad del momento con su amado. Le dio un sorbo a su taza y contestó:


-Que estoy muy feliz de estar contigo.- Doroteo sonrió cálidamente una vez más al escucharlo.


Cuando Milo le dio un sorbo a su té, empezó a escuchar un ruido extraño, como si algo estuviera goteando. Empezó a sentir que una sustancia caliente le salpicaba. Al bajar su mirada, pudo ver como las "gotas" provenían de su taza, la cual se agrietaba poco a poco, como si una mano invisible la apretara con tal fuerza que en cualquier momento se rompería. Empezó a preocuparse cuando vio que le pasaba lo mismo a todo el juego de té.


Y como si no esto no fuera suficiente, empezó a sentir un olor nauseabundo, como si de una fosa séptica se tratase. Al poner un poco más de atención, pudo darse cuenta que el olor provenía del liquido que estaba en su taza y ahora se encontraba desperdigado por la mesa. El delicioso té que prepara Doroteo con tanta dedicación se había convertido en agua sucia de excusado.


Al mover un poco la mirada, pudo darse cuenta que no solo la el juego y el té habían cambiado. Vio con miedo y confusión como lo suaves pasteles se convertían en trozos de tiza. En ese momento, Milo sintió el malestar en su estomago típico de cuando no tenía otra opción que comerla.


En un momento de desesperación, Milo trato de buscar auxilio en Doroteo, pero lo que vio solo termino por destruir su esperanza: la sonrisa de Doroteo se veía más y más forzada. Parecía como si Doroteo estuviera plenamente consciente de lo que estaba pensando y que todo se pondría peor, pero por alguna razón, él no quería dejar de sonreír y hacer parecer que "todo estaba bien". Todo esto cambio el malestar por un gran vació en su estomago.


En el momento en que iba a decir alguna palabra para intentar contactar nuevamente con su amado, un enorme par de manos traslucidas y color azul zafiro emergieron detrás de Milo, tomándolo fuertemente de los brazos y comenzando a arrastrarlo hacia el lugar de donde surgieron.


Ambas manos tenían una suerte de pequeños grilletes en cada uno de sus dedos, los cuales conectaban con pequeñas cadenas hacia un brazalete que también fungía como un grillete para las muñecas. Estos mismos estaban conectados con unas cadenas de mayor tamaño, las cuales tenían su origen en el lugar donde surgieron primeramente ese par de manos, el cual se había convertido en un agujero profundo y oscuro, haciendo un contraste con la blancura del lugar que no hacía más que terminar con los nervios del chico.


Milo, aterrado, luchaba con todas sus fuerzas para poder escapar de ese gran par de manos, pero todos sus esfuerzos eran inútiles. Aquel par de manos lo sostenían con una fuerza tal que lo lastimaba, además de moverse a una velocidad lenta pero constante que parecía que no se iba a detener bajo ninguna circunstancia.


Algo a notar de esto, era el hecho de que las cadenas conectadas a las muñecas parecían estar bastante tensas mientras que el par de manos, quitando la fuerza con la que apretaban los hombros de Milo, se veían más bien relajados. Parecía como si fueran las cadenas las que jalaban las manos mientras estas solo sostenían a Milo.


A pesar de que Milo cada vez forcejeaba más salvajemente, en ningún momento pareció haber un atisbo de duda o perturbación en las manos que lo tenían atrapado. Él siguió moviéndose a la misma velocidad todo el tiempo. Gritaba una y otra vez a Doroteo que lo ayudara, pero este solo lo veía, mientras su expresión cambia de una falsa felicidad a una marcada tristeza e impotencia. Parecía que Doroteo quería ayudar a Milo, pero su cuerpo simplemente no respondía.


En el momento en que la mitad inferior del cuerpo de Milo se encontraba dentro del agujero, él empezó a sollozar de forma descontrolada mientras seguía clamado el nombre de su amado, esperanzado en que Doroteo lo salvaría. Pero su esperanza se deshizo cuando entró por completo al agujero.


Mientras bajaba en la oscuridad, el llanto de Milo se hizo cada vez más tranquilo mientras seguía mirando la abertura del agujero. De pronto, Milo dejo de llorar un momento en cuanto vio a Doroteo asomarse hacia dentro del agujero. Milo extendió su mano, aunque en el fondo sabía que ya estaba demasiado lejos de él como para que pudiera alcanzarlo. Doroteo por su parte no hacía más que mirar a Milo perderse en la oscuridad mientras derramaba un rio de lagrimas pero sin producir ningún sonido o sollozo. Antes de perderlo de vista, Milo dijo unas ultimas palabras:


-Doro... Lo siento.


Unos segundos después, Milo quedó sumido en la oscuridad y el silencio.

18 de Junio de 2021 a las 00:00 1 Reporte Insertar Seguir historia
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BB Bruno Bustamante
Hola, soy Bruno Bustamante, el autor. Si quieres estar al pendiente de este y mis otros trabajos dale like a mi página de Facebook: https://www.facebook.com/BrunoBustamanteAutor
September 14, 2021, 02:48
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