juditfv Judit FV

Ellie junto a Well vuelve a Francia para despedirse de su compañero y un gran amigo, pero estando allí reciben una llamada inesperada de Nathan que les hace volver a su país. Las pistas comienzan aparecer cuando encuentran una respecto a la caja de madera. A raíz de ahí, empezaran a avanzar en el caso y donde por fin, la verdad saldrá a la luz, una verdad que puede ser muy oscura. ¿Estarán preparados para este camino de altibajos, venganzas y amor?


Suspenso/Misterio Sólo para mayores de 18.

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CAPÍTULO 1

Hace ya días que volví a mi segunda casa, una casa que una vez pensé fríamente en quedarme. Echaba de menos el ambiente que tiene Francia, pero los recuerdos me vuelven a consumir.


Vine a Francia para dejar todo lo relacionado con Mason Walker, mi antiguo compañero atrás. Al recibir la invitación para el funeral, en un comienzo decidí no asistir, pero alguien que le tengo demasiado aprecio me dijo en su momento, que para dejar de atormentarme tenía que afrontar la realidad. Me giré por la cama para notar el lado más frio de la almohada.


— Ellie... - comencé a notar como apartaban distintos mechones de mi pelo. Solté varios gruñidos – Eeellie. – lo dijo de forma burlona.


— Derek... Para... - lo dije con pocas ganas mientras seguía manteniendo mis párpados cerrados – Quiero quedarme aquí. – froté mis párpados para poder entreabrirlos, al momento, abrí mis ojos como platos al ver a Walker sentado en la cama – ¿Wa-walker?


— Hola... - me observaba con cariño.


— No... - me incline para poder sentarme en la cama – Walker no eres real. – sin poder evitarlo mis lágrimas comenzaron a derramarse por mi rostro.


— Yo siempre estaré a tu lado. – se levanta de la esquina de la cama – No quiero que estés mal y menos verte llorar. – inclina ligeramente su cabeza.


— Walker me odio por no haberte detenido. – intente limpiarme mis lágrimas, pero daba igual, seguían cayendo.


— No te culpes, no lo hagas. – da varios pasos hacia mí – Yo quise ayudarte, recuérdalo. – acercó su mano a su pecho - Estaré junto a ti, en tus buenos momento incluso en los malos. – me sonrió – Así que ahora abre tus ojos y lucha por lo que de verdad quieres.


— Walker... - me acerque mientras aproximaba mi mano hacia él - ¡Walker!


Abrí mis párpados de golpe mientras gritaba con todas mis fuerzas en una habitación. Mi respiración se había acelerado, me inclino para poder sentarme en la cama.


— ¡Ellie! – escuche la voz de Well que se aproximaba a gran velocidad.


Las lágrimas caían por mi rostro y mis manos comenzaron a temblar levemente, las acerque para taparme la cara.


— Ellie. – se posicionó en la esquina de la cama y aproximó sus manos hacia mis brazos - ¿Qué te ha pasado? – se encontraba alterado.


— Walker... - Susurré.


— Tranquila. – se acercó más para finalizar en un abrazo. Deje de taparme la cara para apoyar mi frente en su pecho y rodear con mis manos su torso. – Sé que duele, pero recuerda que tu corazón se está sanando.


Nos mantuvimos un buen rato abrazados, hacía que mi mente dejara de pensar varios minutos en él. Se separa de mí para colocar su mano en mi rostro y con su pulgar limpiarme las lágrimas.


— ¿Mejor? – me mira a los ojos.


— Si... Un poco. – moví mis hombros brevemente.


— Estaré aquí ¿De acuerdo? – pasó su mano por mi pelo – El dolor tras la pérdida de alguien no se esfuma de un día para otro. Poco a poco asimilaras la realidad. – bajé mi mirada - ¿Quieres un café recién hecho? – sujeta mi barbilla para que le observara – Y así te ánimo. – solo asentí como respuesta. – Vamos. – me sujetó de la mano para empujarme débilmente hacia afuera de la cama.


En esta época el tiempo en Francia puede variar de un día para otro, hoy se está bien, no hace ni frio ni calor. Caminamos hacia la cocina, él rodeo la isla para comenzar a preparar los cafés y yo me senté en el taburete.


— No quiero olvidarlo... - apoye mi codo en la barra para taparme la cara con la mano.


— Ellie, solo quiero que llegues a recordarle con una sonrisa, no quiero que dejes atrás todos los momentos que tuvisteis juntos, eso no lo quiero. Solo quiero verte crecer, verte como te haces más grande en frente de ese obstáculo que se llama resentimiento. – aparté mi mano para mirarle – Solo quiero verte feliz. – dejó los vasos en la barra, uno en frente de mí.


— Gracias... - sujete con las dos manos la taza para notar la calidez.


Observé de reojo como acercaba su taza para beber para después, desviar su mirada hacia la ventana del comedor ya que se encontraba levantada. Hoy era el día donde por fin podría dejar de torturarme.


Las horas pasaban y la angustia comenzó a apoderarse de mi cuerpo haciendo que mi corazón se acelerada al bajar del ascensor. Caminamos hasta el coche y nos dirigimos hacia el cementerio donde se iba a celebrar el funeral.


Cada vez que estábamos más cerca veíamos más coches aparcados. Aparcó el coche, pero yo me mantuve adentro mirando hacia la multitud de la gente.


— Si al estar allí y la presión que sientes es fuerte puedes volver. – escuche como me hablaba Well.


— No... Necesito que esto acabe. – respire profundamente antes de abrir la puerta.


Cuando salí del coche me apoyé en el varios segundos, para esperar a Well. Él rodeó el coche y mi mirada se desvió hacia él.


— Vamos allá... - susurré antes de dejar de arrimarme al coche para comenzar a caminar hacia la multitud.


Nos acercamos hacia la última fila de asientos para poder sentarnos, pude observar a la mujer de Walker y a su hija en la primera fila y noté una sacudida en el corazón. Nos sentamos con cautela y al momento, el cura comenzó a hablar.


— Bienvenidos familiares y amigos del difunto señor Mason Walker. – Sujeta mejor el pequeño libro que llevaba en las manos – Mason fue una persona que desde joven quería ayudar y proteger a las personas, es por eso que dio su vida para defender a la gente que le importaba. Formó una gran familia con una mujer y una hija increíble, también, creó un magnifico vínculo con sus amigos y compañeros de profesión. – mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro – El dolor puede ser frustrante, pero recordad que Mason siempre estará con vosotros. – desvíe mi mirada hacia mi mano ya que Well me sujetaba, al momento le miré, él solo me sonrió. – Ahora le doy paso a su mujer.


Observé como Emily se levantaba mientras sujetaba un pañuelo para limpiarse las lágrimas. Caminó hacia donde estaba el cura, antes de hablar miró a todas las personas que habían venido hasta fijarse en mí, que me regaló una breve sonrisa mientras asentía.


— Primero de todo, gracias por haber venido a todos incluso a la gente que viene de otro país. – se mordió el labio al ponerse nerviosa - Recuerdo la primera vez que lo vi, era una persona muy tímida, la cual, le daba temor dar el primer paso, pero cuando comenzamos hablar cambió. Tuve suerte al encontrármelo en esta vida y espero que en la siguiente tenga la oportunidad de volvérmelo a encontrar. – la miraba mientras sus lágrimas caían nuevamente por su rostro – Yo tuve la oportunidad de reír, enfadarme e incluso de amar. Aunque se haya ido pronto, lo recordaré por todo lo bueno que hizo por el país y por nosotras. – se acercó al ataúd para aproximar su mano – Te quiero Mason.


Las personas que estaban sentadas comenzaron a aplaudir mientras algunas se encontraban llorando. Me limpie las lágrimas mientras respiraba profundamente.


— No te vayas tu también... - susurré.


— No lo haré. – apretó con afecto mi mano – Da igual cuantos obstáculos me ponga la vida, las saltaré para llegar hasta ti. – me incline hacia él para recostar brevemente mi cabeza en su hombro.


Cuando finalizó el discurso de Emily toda la gente se levantó para darle el pésame, ahí tuve la oportunidad de acercarme al ataúd y por fin, despedirme como era debido. Aproxime mi mano para posarla en el ataúd.


— Walker... Verte aquí dentro hace que mi corazón se rompa. – susurré mientras mi respiración se aceleraba – Me duele no haberte dicho que te quedaras, pero intento quedarme con lo bueno, con los momentos que tuvimos aquí en Francia. Con vosotros pude sentirme de nuevo integrada en una familia, una familia que me arrebataron cuando era pequeña y ahora lo vuelven hacer. – las lágrimas volvieron a derramarse – Pero de algo estoy segura, la persona que te hizo eso acabará en la cárcel y toda la organización caerá. – me mordí el labio – Cuando nos volvamos a ver seré yo quien te invite a esa copa. – golpeé débilmente el ataúd – Adiós Walker.


Retrocedí para después girarme y mirar el pasillo que había entre las sillas, Well acababa de levantarse de una de ellas y se encontraba de pie mientras me miraba con afecto. Camine hacia él hasta posicionarme en frente.


— Ven. – acercó sus manos para atraerme hacia él – Has dado un gran paso. – me oculte en su pecho mientras recibía varias caricias en mi espalda.


— Ellie. – al momento me separé de Well para girarme hacia atrás nuevamente. Emily se encontraba delante de nosotros con sus ojos rojos por haber llorado. – Cuanto tiempo sin verte. – sonrió tristemente – Lo siento por estar de esta forma...


— No pasa nada. – le interrumpí – Se cómo es esa sensación. – desvió su mirada hacia Well para observarlo de forma extraña – Perdón, no os he presentado. Él es Derek Well. – le señale. – Era mi...


— ¿Era el capitán que no parabas de mencionar estando aquí? – me interrumpió.


— Si... - miré a Well de reojo, él se encontraba observándola con una sonrisa.


— Soy ese capitán. – le muestra la mano para poder estrecharla. – Y le doy el pésame. Walker era un gran hombre y me alegra saber que fuisteis vosotros quien la ayudó estando aquí.


— Gracias. – ambos estrecharon sus manos. – A Liv le cuesta aceptarlo. – me miró mientras soltaba la mano de Well. – Su padre le dijo muchas veces que, si algún día no estuviera, que fuera fuerte y eso es lo que me preocupa.


— Las personas más fuertes son las que más sufren al intentar no mostrar sus debilidades. – apoye mi mano en su hombro – Hablaré con ella.


— Al-al levantarse todas las personas para darme el pésame, salió corriendo.


— Si fuera ella, me ocultaría en algún árbol de por aquí cerca. Déjamelo a mí. – sonreí brevemente para después, alejarme de ellos dos.


Anduve por alrededor del lugar del funeral mientras observaba cada árbol, sabia por lo que estaba pasando, tuve una edad parecida cuando entraron en casa, al recordarlo un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Solté varios suspiros hasta que mi mirada se fijó en unos de los árboles de alrededor, una niña se encontraba sentada, abrazaba sus rodillas.


Me acerque mientras pensaba en cómo hablarle, apoye mi mano en el árbol y al momento, desvió su mirada hacia mí.


— Hola Liv. – desvió nuevamente su mirada hacia el frente. – ¿Puedo sentarme contigo? – ella asintió ligeramente. Me hizo un hueco y me senté a su lado. – Tu madre me ha dicho que saliste corriendo al ver a tanta gente. – asintió – Es demasiado doloroso... - acerqué mis rodillas hacia mí – Yo también tuve que despedirme de mis padres a una edad muy temprana.


— ¿Cómo lo superaste?


— Intento recordarles por los buenos momentos, por cómo me peinaban, como jugaban conmigo o por los regalos que recibía con una sonrisa de ellos. – la observe de reojo, sus ojos comenzaron a estar llorosos – Puede ser difícil, pero tienes a tu madre, ella te cuidara. – Rodeé con mi brazo su cuello para atraerla hacia mí – Por llorar no serás más débil, eso hace que tu corazón sane. Eso me lo enseñó alguien al que quiero. – le regale varias caricias en el brazo – No me importara llorar contigo.


Se tapó la cara con las manos para llorar. Recosté mi cabeza en el árbol mientras mis lágrimas caían por mi rostro, nos mantuvimos así durante un tiempo. Ambas necesitábamos esto, ocultarnos para que no nos vieran llorar.


— Gra-gracias... - intentó tranquilizarse.


— Estaré aquí para cuando quieras hablar o incluso para desahogarte. – sin previo aviso, me abrazó. La consideraba una hermana que cuando era pequeña nunca tuve. – Ahora iremos con tu madre y esto quedará entre nosotras ¿Vale? – ella asintió.


Apoyé mi rostro en su cabeza, pero hubo algo que hizo que desviará mi mirada, observé la carretera donde los coches se encontraban aparcados y donde un hombre estaba de pie observándonos, pero al pasar un coche desapareció.


Me levanté del suelo mientras me limpiaba las lágrimas, mostré mi mano para que Liv se pudiera levantar con mi ayuda. Antes de abandonar el sitio, volví a observar el lugar donde estaba el hombre, esto me olía mal.


Caminamos cogidas de la mano hacia donde se encontraban Emily y Well hablando. Al estar lo suficiente cerca de ellos desviaron sus miradas hacia nosotras.


— Liv. – su madre la miraba preocupada.


— Hemos tenido una gran charla. – Liv me miró mientras yo le giñaba el ojo. Me soltó de la mano para dirigirse corriendo hacia su madre y así, abrazarla.


— Gracias. – ella me miró de reojo mientras sonreía, yo asentí. Me aproximé a Well mientras me miraba con cariño.


— Nunca dejas de sorprenderme. – me susurró – Nunca...


— Hay un problema. – le interrumpí.


— ¿Qué pasa? – cruzó los brazos mientras me miraba.


— Creo que nos están observando, cuando estuve con ella un hombre nos observaba en el otro lado de la carretera, pero al pasar un coche desapareció.


— ¿Estás segura? – se pasó la mano por su frente mientras yo asentía - ¿Cómo lo han sabido?


— Aliss les habrá informado de Walker y de ahí, que supieran del funeral.


— Entonces no están a salvo... - nos miramos mutuamente.


— ¿Pasa algo? – ambos desviamos nuestras miradas hacia Emily.


— No estáis a salvo en Francia...


— Lo sé. – me interrumpió – Se en que caso estaba metido Walker. No nos pasará nada. – en ese momento el teléfono de Well comenzó a sonar, lo observó varios segundos.


— Es Nathan. – asentí y al momento, se alejó de nosotros. Miré de reojo como Well se alejaba.


— Es un gran hombre. – desvié mi mirada hacia Emily mientras se posicionaba en frente de mí – Te aprecia, te admira y lo más importante te quiere.


— Si, y eso es lo que me encanta de él. – sonreí tontamente mientras lo observaba como hablaba por teléfono.


— Me recuerda a Walker... - caminó hasta ponerse a mi lado - Cuando éramos jóvenes era como él y encontrar a alguien así es difícil.


Observaba como Well no para de acercar su mano hacia su nuca, estaba preocupado, pero a la vez, tenía curiosidad por algo. Cuando dejó de hablar por teléfono se aproximó hacia nosotras.


— ¿A pasado algo? – le miraba intrigada mientras me acercaba un poco hacia él.


— Tenemos que volver a Estados Unidos.


— ¿Porque? – cruce mis brazos. - ¿Les han hecho algo? – alce ligeramente mi voz.


— No, pero han descubierto algo que es bastante importante.


— ¿La caja? – asintió. – Vale... - me di la vuelta para observar a Emily que me miraba con asombro – Siento irnos de esta forma en un día como hoy, pero...


— Os reclaman. – me interrumpió – Id. – asintió. – Nosotras estaremos bien. – Liv se acercó a ella para ofrecerle su chaqueta y al momento, su mirada se fijó en mí. Me agache para estar a la misma altura que ella mientras se aproximaba.


— Tengo que irme. – ella siguió acercándose hasta abrazarme, rodeé mis brazos por su pequeño torso – Eres fuerte, no lo olvides. – susurré.


— Vuelve pronto... - se ocultó en mi hombro.


— Regresaré para verte crecer. – se separó de mí, pude ver como sus lágrimas volvían a derramarse, aproximé mis manos hacia su cara, para limpiárselas.


— Espero verte nuevamente. – me levante para esta vez abrazar a Emily – Aunque no seas de sangre hija mía, te considero como una.


— Gracias. – nos separamos – Adiós... - me aleje de ellas dos.


— A sido un placer conoceros. – Emily solo asintió mientras sonreía a Well.


Me di la vuelta y caminé junto a Well hasta el coche que dejamos anteriormente, nos subimos y al sentarme, respiré profundamente, notaba como me había quitado un peso de encima.


— ¿La voz de Nathan era preocupante? – miré a Well.


— No. – negó con la cabeza – Lo notaba aliviado, por haber encontrado respuestas. – desvié mi mirada hacia la ventanilla y mi vista se fijó en ellas dos sentadas en las sillas mientras miraban como enterraban el ataúd de Walker.


— Me da rabia dejarlas solas en esta situación, no quiero verlas así.


— Ellie sabes perfectamente que para que ellas estén a salvo...


— Necesitaría encontrar al responsable de todo. – le interrumpí – Lo sé. – reposé mi cabeza en el reposacabezas del asiento.


En ese momento noté su mano en mi rostro, me regalaba distintas caricias mientras cerraba mis párpados varios segundos.


— Sé que esta frase te lo habrán dicho demasiadas veces, pero... Lo atraparemos y llegará el día en el que la normalidad volverá a tu vida. – coloca un mechón de pelo detrás de mi oreja – Y después, querrás que esos momentos de tensión e incertidumbre regresen.


— Yo solo quiero vivir una vida tranquila junto a ti. – desvíe mi mirada hacia él - ¿Es tanto pedir?


— Para ellos se ve que sí. – sonríe.


Deseaba con todas mis fuerzas de que todo esto terminase, pero ese día nunca llegaba. Mi estancia en Francia solo duró un par de semanas, pero gracias a eso, hizo que mi mente se despejara y que estuviera prepara para recibir otra ola llamada los cuervos rojos.

11 de Enero de 2021 a las 22:04 0 Reporte Insertar Seguir historia
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