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"Donde Jungkook es el sol y Taehyung la luna." -Lime -Fluff. -Inspirada en la canción: "La Novia del Sol" de Ricardo Montaner.


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13.

#taekook #bts #kooktae
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Era un día más en el cielo de los tiempos, aunque bueno, siempre era de día para Jungkook. No sabía lo que era estar rodeado de oscuridad, ni de estrellas, solo podía apreciar aquellas cosas desde lejos.

A donde sea que fuera, la luz lo acompañaba de una forma tan potente, que era capaz tapar media cara de la Tierra.

Era un trabajo muy solitario y aburrido vagar por la eternidad dando vida o destrozando todo con sus rayos dorados... menos cuando las nubes arruinaban su labor.

A veces levantaban su ánimo las pocas estrellas que lograba ver antes de cubrir todo con su radiante luz. Otras tantas solo tenía ganas de morir de una buena vez. Estar solo no era vida y llevaba siglos y siglos así, pero había algo que mantenía sus esperanzas con vida. Eso sí, estaba lejos, sin embargo, no era impedimento para sentirse más vivo que nunca.

Siempre, a una distancia considerablemente lejos, se encontraba su amor y compañero de cabellos plateados: Taehyung. Era tan hermoso... lo más bello que sus ojos oscuros podrían haber visto nunca. Siempre estaba rodeado de oscuridad y estrellas que brillaban como diamantes en el firmamento, algo que él obviamente no conocía.

Esa mañana, el peligris se había ido más temprano de lo habitual. Eso le dolía tanto, porque realmente deseaba verlo. Hacia días que venía haciéndolo... tener que estar tan lejos era molesto, ¿por qué tenían que ser así las cosas?

Para su suerte, faltaban pocos días para el acontecimiento lunar. Un eclipse en donde la luna debía tapar al sol. Solo sucedía cada 500 años en el cielo de los tiempos. Para la Tierra eran segundos, pero para ellos era todo el tiempo del mundo.

500 años es mucho tiempo, ¿no crees?




***




Estaba tan ansioso y nervioso, que a Jungkook le sudaban las manos. El día tan esperado había llegado y tenía su regalo listo hacia años. Nunca le había regalado nada, pero esperaba que eso demostrara cuanto amor sentía por él, que tan desesperado estaba por sentirlo cerca siempre que lo veía.

Caminó hacia el único lugar más allá de los tiempos en el que podían acercarse sin que su naturaleza ardiente le afectara, llegando más temprano de lo que debía. Simplemente no quería perder minuto alguno a su lado, quería aprovechar cada segundo con él.

Entonces lo vio. Caminaba con entusiasmo a su encuentro, mientras muchas estrellas le decían que tuviera suerte, y por un momento sintió envidia de que no estaba tan solo como él.

Cuando llegó a su lado, Jungkook pudo apreciar de cerca sus ojos celestes, sus labios finos, su nariz perfecta, los lunares compartidos, su cabello gris. Taehyung también observó a su amor, sus ojos grandes, oscuros y penetrantes, su boca tan apetecible, sus cabellos rubios.

Uno estaba de blanco y otro de negro. Uno tenía detrás la oscuridad y otro toda la luz del mundo.

—Te traje un regalo, mi amor. —dijo Jungkook, siendo el primero en hablar.

Sacó las manos detrás de su espalda, revelando lo que andaba escondiendo con entusiasmo. Una cajita de cristal con detalles en oro era lo que le ofrecía, sacándole una sonrisa de oreja a oreja al peligris. Se veía tan hermosa y radiante, incluso podía jurar que tenia un brillo iridiscente.

—Yo también te traje un regalo, vida. —sonrió Taehyung, moviendo sus manos en el aire para hacer aparecer una esfera de cristal, con detalles en plata.

Una sonrisa se pintó en el rostro de ambos por haber tenido la misma idea e intercambiaron los regalos.

Jungkook abrió curioso la esfera, notando dentro dos pendientes, los cuales resultaban ser un par de estrellas que brillaban como hermosos diamantes. Eran tan hermosas y hasta se movían. Tenían vida propia.

—Es para que no vuelvas a sentirte solo. —dijo Taehyung, aun con una sonrisa adornando su delicado rostro.— Es para que no vuelvas a sentirte solo. Podrás hablar con ellas siempre que quieras.

Jungkook sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, mientras Taehyung tomaba uno de los pendientes y lo colocaba en su oreja izquierda. Luego hizo lo mismo con la otra y se alejó un poco para observarlo. Se veía tan hermoso, que las mariposas revoloteaban sin piedad en su estómago.

El rubio sonrió agradecido, escuchando como las estrellas en sus oídos lo halagaban por lo bello que era.

Mientras tanto, Taehyung abrió la cajita de cristal, pudiendo ver así un collar del cual colgaba un hermoso arcoíris. El aire se le fue de tan solo ver tan hermosos colores, los que nunca en su vida había visto. Solo conocía el negro y el azul oscuro, pero allí dentro habían muchos otros que se le hacían tan sublimes...

—Es para que puedas apreciar todos los colores cuando quieras. —explicó Jungkook.

Los ojos de Taehyung se nublaron a causa de las lágrimas. Ambos estaban emocionados, sintiéndose afortunados de tenerse el uno al otro a pesar de los problemas.

Jungkook tomó la cadena entre sus manos y Taehyung volteo lentamente, dejando que pasara el collar por su cuello y lo prendiera por detrás. El peliblanco observó el arcoíris en su pecho. Nunca había visto nada igual, realmente estaba sorprendido.

—Cada vez que lo veas, recordaras cuanto te amo. —susurró Jungkook en su oído, abrazándolo por detrás.

Un placentero escalofrío recorrió la espalda de Taehyung al sentir el aliento de su amado en su cuello. Anhelaba tanto su tacto.

Giró sobre sus talones para volver a ver sus perfectas facciones y acortó la distancia para unirse en un cálido beso. Los labios de ambos se movían dulce y suavemente sobre los del otro. Sentían sus lenguas rozarse y no había nada más hermoso que aquello; poder besarse, tocarse, sentirse, decirse al oído cuanto se amaban.

Taehyung se dejó recostar sobre las nubes, dejando que Jungkook se posicionara sobre él, sin dejar caer del todo su peso. El rubio lamió y mordisqueo con lentitud el cuello y las clavículas del chico, queriendo recordar cada centímetro de su piel como si no lo hubiese hecho antes. El peligris solo podía cerrar los ojos y disfrutar de su tacto, tirando su cabeza hacia atrás para darle más espacio.

Jungkook desabrochó sin apuro cada botón en la camisa negra de Taehyung, dejando ver su pancita y cintura, lo que no tardó en besar. No era la primera vez que se tocaban de esa manera, y sin embargo, Taehyung tenía sus mejillas levemente rosas. Se veía tan tierno y delicado.

Taehyung alzo una mano y la metió dentro de la camisa blanca de Jungkook, acariciando sus hombros para deslizar por allí la tela. Le ayudó a quitarse la prenda y admiró su abdomen marcado, su piel pálida.

—Eres hermoso. —dijo Taehyung, apreciándolo.

—Tú lo eres más. —le correspondió Jungkook, admirando la belleza de su compañero.

Completamente a solas, sus cuerpos desnudos se tocaban y rozaban de formas indebidas que necesitaban con desesperación siempre que se veían. El sudor pegando sus cabellos a sus frentes, los gemidos y jadeos escapando de sus bocas. Jungkook los atrapaba con un beso y le susurraba cuanto lo amaba mientras le hacia el amor, moviéndose lentamente entre sus piernas mientras entraba y salía de su ser, recorriendo cada centímetro de su piel con caricias que le desgarraban el alma.

Taehyung se sentía en el paraíso, recorriendo su espalda con sus manos. Su amor era capaz de hacerle sentir tantas cosas, tan delicado, tan valioso, tan delicioso, que necesitaba hacer eterno cada segundo a su lado... pero lamentablemente no podía ser así.

Luego de todo un día lleno de besos, caricias y charlar cosas sin sentido, era momento de marchar. Siempre les dolía llegar a ese punto, pero es que así debían ser las cosas.

Jungkook besó por última vez los finos labios de Taehyung, mientras este acariciaba su nuca, metiendo los dedos entre su cabello rubio. Le encantaba hacer eso.

—Extrañare tus caricias. —dijo Jungkook, mirando sus ojos celestes.

—Y yo extrañare tus besos. —dijo Taehyung, acomodando con cariño sus cabellos dorados.

Se separaron lentamente, haciendo que lo último que tocaran del otro fueran la punta de sus dedos. Caminaron casi de espaldas, sin perder el contacto visual y volviendo a donde debían, uno a la luz y el otro a la oscuridad.

Taehyung apretó contra su corazón su tan hermoso arcoíris y Jungkook escuchó a las estrellas decirle que ya vería como otros 500 años pasarían volando. Eso esperaba, porque apenas se había ido y ya lo extrañaba de nuevo.

9 de Enero de 2021 a las 18:01 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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