tefy-lima1606838787 Tefy Lima

La sociedad es muy cruel con aquello que no conoce, o aquello que es diferente, simplemente le es mas fácil ignorarlo o juzgarlo que informarse y apreciarlo como es. Es algo en lo que Jungkook siempre a vivido, la critia y el miedo a ser juzgado. Pero luego llega un chico a su vida, un chico singular que hará todo lo imposible para entender el mundo de Jungkook y formar parte del mismo. "No tengas miedo, yo he creado un universo para nosotros, un mikrokosmo que es nuestro y en el que podemos ser felices, ignorando a los demás, solo existimos tu y yo" 🐰Contenido homosexual 🐰Taekook 🐰Tae Top 🐰Jungkook Bottom 🐰Referencia a enfermedades del desarrollo


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

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Prologo

Yang Mi era la chica más hermosa de Madeok-dong, era de cuerpo esbelto con el cabello largo de color castaño y una piel hermosamente pálida como la porcelana. Todos los hombres la miraban al pasar pero ella solo tenía ojos para Dong-yul.


Dong-yul el chico por el que todas morían, alto y guapo con un porte atlético, con bello cabello negro y ojos de color miel y una sonrisa matadora que enamoraba a cualquiera.


Eran muy jóvenes cuando se casaron, ella tenía 23 y el 24, ella era estudiante de enfermería y él era el asistente de un gran abogado, pero no importaba la edad que tuvieran ambos se amaban y eso era lo que les importaba.


Su felicidad fue plena cuando supieron que esperaban a su primer hijo. Yang Mi era dichosa ya que uno de sus sueños era ser madre, no sabía si era por su trato con los bebes en su trabajo de enfermera o los constantes cuidados que estaba acostumbrada hacer con sus hermanos menores.


Su hijo fue muy esperado con gran dicha e ilusión, preparaban todo para la llegada de su hijo. Cuando ese día llego su dicha era inmensa, Yang min lloro al tener a su hijo por primera vez en sus brazos.


Un ser tan indefenso pero tan hermoso, con su escaso cabello castaño y su piel blanca como porcelana, tenía cautivas a todas las enfermeras que eran compañeras de Yang min. Pero no solo por ser lindo, sino también por ser muy conflictivo. El menor lloraba demasiado y costaba mucho hacerlo dormir, solo cuando ya estaba en los brazos de su madre se quedaba dormido. Por lo que les daba bastante que hacer a los jóvenes padres primerizos.


Y con el tiempo la cosa no mejoro, el pequeño lloraba demasiado por atención y era poco el tiempo que podía estar dormido. Preocupados, los padres lo llevaron al doctor, pero este solo menciono que era cuestión que el pequeño se adaptase, porque él no tenía nada malo.


1 año había pasado y las cosas iban empeorando. Yang min sabía que cada bebe es diferente y que se desarrollaban de diferente manera. Pero le parecía extraño el comportamiento de su hijo, como que aún no hablara o ni siquiera intentaba balbucear.


El aun no caminaba y no tenía la fuerza suficiente para sentarse por sí solo, y nunca le prestara atención cuando lo llamaba por su nombre a pesar que lo repetía constantemente para que se le quedara. Pero lo que más le asustaba era que se quedara totalmente ido a la hora de cambiarlo, viendo el móvil que tenía sobre su cabeza y a veces sin pestañear.


-Tranquila amor tu misma has dicho que cada bebe es diferente, a nuestro hijo solo hay que darle tiempo- Respondía su esposo cuando ella le comentaba sobre sus preocupaciones.


2 años y medio y el menor apenas caminaba, mientras los hijos de sus amigas corrían de un lado a otro y el suyo apenas podía dar unos pasos apenas agarrándose de las cosas. Ya desesperada y junto a su esposo tomaron el camino difícil y tortuoso de buscar que era lo que tenía su hijo.


Pediatras, psicólogos, terapeutas, neurólogos, radiografías, análisis de todo tipo, tomografías. Le llevo casi 6 meses a la pareja saber lo que tenía su hijo. Pero justo cuando el menor tenía 3 años se dio el diagnostico.


Autismo.


Era la más grande guerra que el matrimonio se enfrentó, una enfermedad extraña que no era tan conocida y que en ese entonces eran muy pocos pacientes que la padecían y lo peor de todo era que no tenía cura.


Pero Yang Min estaba convencida, ayudaría a su hijo, haría lo que fuera para ayudarlo. Comenzó a buscar información sobre el tema, a ir a foros donde se hablaba del tema, asistía a seminarios, todo lo necesario para el bien de su hijo y por ende comenzaron las peleas con su esposo.


Por desatender a su marido, la carga de trabajo por ambos, ir al psicólogo, ir al terapeuta, terapias del habla, las facturas y deudas que se acumulaban, medicación para el pequeño, todo ese estrés se fue acumulando hasta que la bomba explotó.


-¿Cómo puedes hacer esto?-Dijo Yang Min tirada en el piso mientras lloraba amargamente.


-Lo siento Yani pero ya no puedo más-Dijo Dong-yul mientras tomaba su maleta.


-Pero yo te amo-Dijo de nuevo suplicando Yang Min para poder convencer a su amado.


-Yo también te amaba, pero luego que me dieras a un enfermo por hijo esto se acabó-Dijo con descaro Dong-yul.


Esto fue la gota que derramo el vaso. Yang min se paró del suelo, con todo el odio y rencor que tenía para el hombre que alguna vez había amado, pero con esas palabras murió ese amor y estampo su mano derecha en la mejilla de su esposo con tantán fuerza que hasta la mano le dolió.


-¿Cómo puedes hablar así de tu hijo?-Dijo enojada Yang mi.


-Ese adefesio no es mi hijo-Dijo gritando Dong-yul mientras acariciaba su mejilla de dolor por el golpe que le dio su esposa.


-Entonces lárgate, lárgate de una buena vez y olvídate de nosotros, olvida que existimos-Dijo Yang mí mientras empujaba a su esposo para que saliera de su casa.


Cuando al fin estaba sola, porque su esposo se había marchado para siempre de sus vidas, se recostó sobre la puerta de su casa mientras lentamente caía al piso, para ponerse a llorar. Su corazón estaba destrozado, el hombre que tanto había amado, la había abandonado. Estaba concentrada en su dolor que no se dio cuenta que otra pequeña personita también sufría. Escucho sus gritos de dolor aun cuando ella se encontraba en la planta baja y el en la segunda. Se levantó del piso limpiando sus lágrimas para subir a la siguiente planta y correr hasta su hijo.


Encontró a su pequeño hijo, escondido en el clóset de la habitación que compartía antes con su esposo, el pequeño se tapaba los oídos con desespero mientras abundantes lágrimas manchaban sus mejillas y movía su cabeza para adelante y atrás con la intensión de golpear la misma contra la pared del closet. Yang Min con urgencia tomo a su hijo entre brazos para que dejara de hacerse daño, lo llevo de nuevo a su habitación entre gritos ensordecedores y patadas.


Al llegar a la habitación de su hijo, se sentó en la mecedora con él en su regazo envuelto en sus brazos. Comenzó a mecerse mientras acariciaba la espalda del pequeño para calmarlo, era demasiado pequeño para medicarlo con reguladores del estado de animo, por lo que tenía que buscar otra manera de parar sus ataques, además no le gustaba la idea de inyectar a su ángel. Poco a poco y siguiendo las indicaciones que el terapeuta le indicó, logro calmar al pequeño que ahora solo sollozaba con dolor.


-Ma-mma-Pronuncio bajito el pequeño después de un largo silencio, dándole a su madre un increíble y magnifico sentimiento en su corazón, ya que a sus casi 4 años era la primera palabra que pronunciaba.


-Si mi amor, soy tu mama y te juro que haré lo imposible para que mejores y para que seas una persona feliz mi pequeño ángel te lo juro-Dijo Yang mi, mientras abrazaba con fuerza a su pequeño y lágrimas salían de sus ojos.


Y tomo su decisión, se mudaría a Seúl donde los doctores le comentaron que había especialistas en el síndrome de su pequeño y podría llevar una vida normal en el futuro. Haría lo que fuera para ayudar a su pequeño ángel y devolverle todo el amor y la felicidad que él le había otorgado. Porque sea como fuere, ella amaba con todas sus fuerzas a su hijo y estaba segura que juntos saldrían adelante.

8 de Enero de 2021 a las 21:06 0 Reporte Insertar Seguir historia
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