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[Parte 1]

Mamá siempre me decía que debía ser más sociable, entablar buenas
amistades, pero nunca pensé en tomármelo en serio.
Un dia ella hizo algo que me hizo enojarme mucho con todo, cuando tenía cuatro años ella decidió lanzarme el primer golpe que recibí en mi vida, me dolió toda el alma, aún lo recuerdo tan claramente.
Mi papá nunca sospecho de nada, él la amaba y por consiguiente a mi tambien, los problemas que surgieron despues no tienen nada que ver con nosotros porque…nosotros nos amábamos.
Pero mi mamá creyó conveniente comenzar una nueva educación a base de golpes, sin que mi papa lo supiera, sin que los demás sospecharan.

–Cariño, levanta tu vestido por favor, necesito desquitarme– decía antes de
cada golpe, su cara tan tensa se suavizaba con cada correazo, para ella era
un desahogo, para mí era una tortura.

–Mami ¿ya te sientes mejor? –pregunte con un poco de miedo, la queria tanto y si eso significaba que tenía que vivir una vida llena de dolor por ella, pues lo hacía y ya está.

Ese dia mi mamá no supo controlarse y acabé con marcas por todo el cuerpo, mi papá cuando llego y se dio cuenta de la gravedad…hizo lo que
ella hacia conmigo.
Una relación de desquite es la que vivíamos.
Constantes golpes al alma, al cuerpo y a la mente.
Ese dia salí corriendo, no soportaba a mi mama sufriendo por mi culpa, cuando yo aun asi era su objeto de desahogo.

–¡Tú no eres lo que se llama una madre, eres un monstruo! –fue lo último
que escuche, me quede afuera de mi casa, esperando que todo se calmara.

Pasaron horas...

Ya se podía ver el cielo naranja y los niños corriendo por el parque, pensé en lo que me decía mi mama sobre hacer amigos, me deshice de la idea al instante.
Sobre la arena dibuje a tres personas, mis papás y yo, cada uno con lo que yo percibía de ellos, con las caras del ultimo recuerdo que había capturado.

–¡Hola! Me llamo Xian ¿Cómo te llamas? –al levantar la vista estaba otro niño de mi edad sonriendo y tendiéndome la mano, esa tarde conocí a mi primer amigo, esa persona me ayudaría tanto que no lo sabría hasta años
después.

Desde ahí no sé por qué sentí que todo estaría bien.
Muchas cosas que desconocía empezaron a volverse algo muy cotidiano, como ir a su casa a cenar todos los jueves o por las tardes jugar en el
parque.

–Buona Notte Marlene–me decía siempre su mamá, era italiana y la primera vez que la escuche decir eso, le dije que siguiera haciéndolo cada vez que llegara a su casa.


–Bunna Nutte tía Rosa.

–Aún necesitas perfeccionar ese saludo–me decía con una sonrisa, los tres nos sentábamos en la mesa y platicábamos de lo que nos había pasado en el dia, ella tenía cosas muy increíbles que contar.

–¡Tía Rosa debe ser contadora!

–Cuentista Marlene–me corrigió Xian con una sonrisa, ambos eran tan amables que me sentía en un sueño.

Ver una película era cosa de martes, podíamos ir una vez al cine con su mamá o ver una en mi casa ya que mi mamá desaparecía esos días.

–Marle-Marle, ¿Qué veremos hoy mi querida Marle?

Era un juego de palabras que había inventado Xian, la verdad no me fastidiaba en lo absoluto.
Cuando llegué a la sala con un paquete de galletas y me senté al lado de Xian, se escuchó que tiraron la puerta y una botella de vidrio estrellarse contra el suelo.

–¡Cariñou, ha llegadoh por qui-ien tanto llorabas!

–No, se supone que hoy es martes–Susurre al lado de Xian y me sentía muy temerosa.

–¿Qué pasa? –fue lo único que escuche de Xian y en mi poca consciencia lo lleve a mi cuarto de la mano, cerré la puerta con seguro y le dije que era tiempo de jugar a las escondidas–. Marlene, ¿Por qué nos escondemos?

–No hables Xian, el monstruo puede oírte.

Después de ese dia Xian dejo de venir a mi casa y fue mi papa quien nos sacó de nuestro escondite.

–Xian, quiero que hagamos una promesa.

–Te escucho.

–No puedes decirle a nadie lo que paso hoy, tía Rosa no puede saber que jugamos a las escondidas con el monstruo.

–Está bien, lo prometo–lo juramos por el meñique, no sabía que él estaría cruzando los dedos detrás de su espalda hasta unos años después.

Mi tía Rosa, la mamá de Xian, me invitaba más seguido a su casa, hacíamos pijamada todos los fines de semana y comía todo lo que queria.
Un viernes de octubre tuve la mejor tarde de mi vida con Xian, su mamá nos llevó al cine y vimos Cars, comimos despues de salir del cine y al llegar a casa quedamos en estar despiertos hasta tarde viendo videos que causaban risa.

–Tía Rosa, ¿Por qué la trajiste? –pregunte con una sonrisa en el rostro y sentía mis mejillas mojadas.

Mi mamá estaba sentada en la mesa donde siempre cenábamos los tres, con la cara golpeada y un vestido muy descubierto.
Siempre atenta a mis movimientos.

–Cariño, ya es hora de que vuelvas a casa, hay algo que quiero que veas– dijo mi mamá con una sonrisa muy forzada, creo que ya era momento de volver a mi casa.

–Está bien mami, pero esta vez ya no quiero jugar a las escondidas.

–¡Mamá no dejes que Marlene se vaya a su casa! Por favor–escuchaba a Xian llorarle y rogándole a su mamá porque me quedara, que por un
segundo cambie de opinión.

–Sara, ya sabes de lo que hablamos, si sigues haciendo eso voy a denunciarte–susurro mi tía muy segura, lamentablemente esa sería la
última noche que volvería a verlos.

Siempre ame la seguridad que tenía la señora Rosa, era una mujer muy fuerte, siempre feliz cuidando de Xian.


Mi querido amigo Xian.


Me iría a Estados Unidos esa misma noche, vaya sorpresa.

–Mira Marlene, no sé porque mierda has dicho mentiras sobre mí, sabes que siempre te he preguntado antes de hacer las cosas y tú siempre has aceptado.

–Mamá si quieres puedes pegarme, pero no quiero irme–gritaba y lloraba
mientras cenaba mi sopa de letras, no quiero perder a mi único amigo.

–Cariño, yo no he sido la que ha jodido la relación con tu papa–decía mientras me acomodaba los pelos detrás de la oreja, con una voz dulce y
cínica sentencio las últimas palabras–Fuiste tú, tú te arruinaste y me arruinaste, ojalá no te hubiera tenido.

Como el beso de Judas, me lo otorgo en la frente, me otorgo el nunca confiar en nadie, en no valorar mi vida.
Esa noche tomamos el último vuelo a Estados Unidos, me juré llevar mis mejores recuerdos del lugar donde nací, pero no me quedaba nada.
Poco a poco iba desapareciendo los días con Xian, con su mamá y nuestros días de cine, los días de cenar en su casa ya no los empezaba a recordar.
Empecé a olvidar como era la cara de Xian.
Solo veía a mi mamá en todos ellos, ella pegándome para desquitarse y solo ella sonriendo cínicamente.

Quise borrar todo de ahí.
Todo se volvió poco a poco negro, mis llantos ruidosos se convirtieron en silenciosos a medida que pasaban los minutos, antes de que el avión
despegara, logre apagar todo rastro de buenas cosas.
Mis lágrimas se secaron y simplemente tenía mucho sueño.

Cumpleaños número 5: completado.

Siempre colocaba en una libreta cosas que había logrado hasta ahora, mi mamá casi nunca estaba en casa y eso me aliviaba.
Desde que vivimos hace un año aquí todo se ha vuelto muy distinto, ella dejo de pegarme, pero a cambio la veía menos días, la casa donde
vivíamos era un departamento muy pequeño y donde estudiaba quedaba a una calle.
Viendo la televisión y pintando mi tarea aprendí sobre “La farándula”, todo lo que hablaban esos señores sobre personas famosas, el dinero y lo felices que se veían me impulsaron a querer hacer eso.
A los siete años aprendí a cocinar ya que estaba cansada de comer comida pre-calentada, mientras veía la televisión preparé lasaña suficiente hasta para la noche y me senté a ver qué es lo que habían sacado de la vida
privada de los demás.

–Aish, que si me siguieran a mí no habría nada interesante que ver– comente en una de las tantas notas que hicieron, asi fue como un
miércoles de lasaña decidí salir a la misma calle donde encontraron a la otra chica siendo infiel a su novio y me topé con lo peor.

Ella seguía haciéndolo, al parecer no había visto las noticias o algo, porque parecía que seguían grabándola, en un carro estacionado a unos metros había dos personas mirando el edificio con letras brillantes.
Creí que lo mejor que podría hacer era avisarle a la chica antes de que vayan a filmarla.

–Disculpe señorita, la están grabando allá–le toque el vestido y ella me miro muy enojada.

–Ugh, shut up, ugly girl! –no entiendo lo que está diciendo pero cada vez parece más enojada, le señalo el carro y ella me pega un manotazo–I go to call the police! Don't touch me!

–Pero la están grabando allá–repetía, pero ella seguía ignorándome hasta que me empujo y comenzó a patearme.

–Stupid Girl! Bugger off!...Back off!

Los que estaban en el carro corrieron hasta nosotros y empezaron a grabarme, empezaron a preguntarme cosas, pero no les entendía.

–Yo solo queria decirle que ustedes la estaban grabando.

–¡Oh my god, la salvadora! –hablo la chica con micrófono y empezó a preguntarme todo en español.

Cuando llegué a casa y prendí la televisión no estaba ahí, asi que supuse que me habían hecho una broma, esa noche dormí temprano.
Al dia siguiente mi mamá me levanto con un vaso de agua, sobre mí.

–¡Niña estúpida! Te dije que seas cautelosa y ahora estas en las noticias.

¿Qué?

Pero no salí ayer.

En efecto, las acciones tienen consecuencias, estaba todo en la televisión.

–No sé qué rayos harás, pero hay un grupo de fotógrafos abajo, ya me voy a trabajar.

Famosa a los ocho años, por algo que todavía no quería, ya había arruinado lo bueno que anhelaba formar.

Da igual.

Salí por meses en los periódicos y la televisión como “la niña salvadora”,memes sobre mí y noticias falsas, chismes sobre mi vida, hasta que una gota colmó el vaso.
Empezaron a hurgar en mi vida privada, averiguando sobre mi familia, sobre mi papá que no he visto hace años y que ahora está en la cárcel.
Asi empezó mi mala fama, mi vida ya estaba hecha para ser muy desordenada , crecer en ese medio, especulando sobre mí y contando
mentiras.
Cuando estuve en la secundaria no tuve amigos de verdad, yo misma sabia en donde me estaba metiendo, pero estaba bien, al menos era feliz por un rato.
Pasando por varios rostros, varias manos y varias bocas descubrí que aún no había experimentado el amor ni en lo más mínimo, perder la virginidad fue un juego que toda la prensa sabia.
La mayoría de chicas no querían juntarse conmigo para no verse perjudicadas a su imagen, mi inglés era malísimo al igual que el de mi
mamá y lo recalcaban mucho en los programas de la noche.

–Marlene, me voy de la casa–dijo mi mamá a penas llegar, cogió su maleta y la vi subirse a un carro rojo muy caro.

Pensé que nuestra despedida seria mucho antes.
En fin, el medio me da lo suficiente para mantenerme por un par de meses hasta que cobre mi primer pago en un trabajo.
Ahora el problema está en que nadie quiere contratar en alguien que le daría mala fama a su negocio.
En la universidad todo empezó a calmarse, poca gente me recordaba y yo ya sabía manejar lo de los contactos.
Ese verano había conocido mucha gente de gran ayuda y mi inglés estaba perfectamente manejable.
Me había mudado hacia la zona más alejada del centro de california, en un edificio de siete pisos, estoy en el cuarto piso.
La verdad que no tenía nada que envidiarle al anterior, estaba mucho mejor cuidado, cuando me inscribí en la universidad fue pan comido, mis notas eran un poco bajas pero aceptables y el no dar un examen de admisión me salvaba de mucho, solo se pagaba y ¡todo listo!
El primer dia todo fue muy bueno, nadie me reconocía y todos parecían metidos en su mundo, las siguientes clases siguieron con normalidad.
Semanas de estudio y todo parecía viento en popa, esta si es la vida que quería, todo tranquilo y normal, sin nada de excentricidades, sé que antes anhelaba eso, pero después de pasar por lo que pase no se lo recomiendo a nadie.
Empecé con el pie izquierdo, no podía esperar algo bueno de eso.
Realmente me impresiona lo mucho que han cambiado las cosas, después de haberme mudado aquí, mi mamá dejo de pegarme por un precio muy caro como alejarse de mí y mi papá fue metido a la cárcel por culpa de ella, al final su plan resulto.

Consiguió alejarme de todos.

Inclusive de alguien que era mi amigo de la infancia, solo esas palabras recuerdo, cada vez que quiero hacer memoria solo me da un fuerte dolor de cabeza y paro, hay mucho dolor escondido en esos recuerdos.

–Hagan grupos de estudio, créanme que será mucho mejor para ustedes– dijo la profesora antes de salir y todos empezaron a moverse de sus asientos.

Todos ya estaban en grupos.

–Marlenita querida, si me das lo que tanto te he pedido puedo meterte a mi grupo–me dijo uno de los idiotas que andan detrás de mí, rodeando mi hombro con su brazo y apegándome a él.

–¡Mark, no seas tan pesado con ella! –bromeo una chica de su grupo y lo jaló hasta su mesa, susurrando lo que cree que no escuche–No la
queremos en el grupo, puede traernos mala fama idiota.

La campana sonó haciendo notar que el receso había comenzado, la profesora dio unos cuantos avisos sobre el trabo grupal pero nadie le prestó atención como siempre, creí que había perdido las esperanzas el ciclo pasado.
Se pudo escuchar como alguien me llamo por mi nombre, pensé que era el idiota de Mark así que no le hice caso, aunque cuando llegue a la puerta di un vistazo hacia atrás y pude ver que era el mismo tipo con el cual me choque y me defiendo en la fiesta, admiraba su persistencia pero al fin al cabo era un idiota.
Decidí saltarme la siguiente hora, fue suficiente mierda por hoy, la tensión me está matando y por la noche tengo que ver unos amigos, además de trabajar en una tienda como mascota disfrazada.

10 de Enero de 2021 a las 00:00 0 Reporte Insertar Seguir historia
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