nancy-cruz1553831740 Nancy Cruz

Una historia inspirada en aquellos pequeños que no tienen la dicha de celebrar la navidad como quisieran, pero aun así, no se detienen y solo pueden ver las bendiciones que reciben cada día, sin quejas y sin prejuicios, sin malos pensamientos; aquí se relata la historia de una pequeña que encuentra el mejor regalo y sobre todo que por ese regalo una Dama decide abrir su corazón.


Cuento Todo público.

#NavidadInesperada
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Nuestro encuentro

Érase una vez un cabrito muy bonito, gozaba de salud y belleza sin igual, su corazón era como el sol, su mirada conquistaba cada corazón; un día aquel cabrito salió a pastar como cada día y miro que todo el mundo corría de una lado y de otro, espero y espero por su comida, con su mirada tan tierna y sus pisadas muy serenas, pasaron 20 minutos, 30 minutos, una hora y nadie lo volteaba a ver, el cabrito muy triste empezó a llorar porque la atención a si él se había esfumado como el humo que desaparece con el viento; indignado el pequeño busco la atención de sus dueños, los siguió al interior de la casa y vio un gran árbol en la esquina de la casa, tenía unas esferas muy luminosas, tan hermosas y de muchos colores, se sintió celoso de su belleza, se miraba a través de cada esfera y en sus pensamientos solo existía la envía de tan esplendoroso árbol color blanco.

– ¡Blanquito!, ¡blanquito!, ¡noooo…! (“POM”, mientras la señora de la casa gritaba a todo pulmón, un ruido muy fuerte se escuchó por toda la casa), blanquito que hiciste, ¿Quién dejo entrar al cabrito?, mira lo que ha hecho, un desastre total, y ahora que vamos a hacer, este cabrito, ¡sáquenlo de aquí antes que me lo coma vivo!, –Grito la señora de la casa con gran ira.

Sin pensarlo dos veces, el cabrito corrió sin dar oportunidad de que lo atraparan, el terror le cubrió todo el cuerpo y su único instinto fue correr como corre el viento, sin dejar rastros de su paso, y sin dejar señal de su dirección. ¡Pobre cabrito!, ¿Quién no escaparía ante tal amenaza?, hasta yo huiría si me amenazan con comerme, y más aún comerme vivo.

En un prado lejano se veía la sombra de una extraña criatura, estaba cubierto por una especie de enredadera, tenía muchos colores y grandes esferas, una pequeña lo vio a lo lejos y en su primera instancia palideció al ver tal animal en la oscuridad de la noche, más aun gritaba cuando aquel extraño animal se acercaba a ella, caminaba hacia atrás sin quitar su mirada de aquella visión monstruosa hasta que con una piedra se tropezó y las ramas que cargaba le cayeron encima, tendría aproximadamente unos 7 años, tan pequeña y en medio de la oscuridad, no me extraña que tuviera tanto miedo. Al escuchar los gritos de su hija, corrió la madre de la pequeña muy aterrada por ella, pensó que algo le paso, y cuando por fin la vio, un cabrito cubierto con luces y esferas por todas partes, yacía en los brazos de su pequeña hija, lamiendo su rostro y con una sonrisa como nunca antes la vio.

Y así la madre y la pequeña además de la leña llevaron al pequeño cabrito a casa, para la pequeña niña sería la primera navidad con adornos en su casa. Antes de que los primeros rayos del sol iluminaran la tierra, muy emocionada, se levantó la niña y despertando a su madre muy insistente le pidió salir en busca de un pequeño árbol que pudieran traer para adornar. Llamo al cabrito Rodolfo, y aunque no se parecía en nada al reno muy famoso, para ella era un milagro el haberlo encontrado.

–Rodolfo, ¿Qué te parece este?, es pequeño, pero servirá para poder adornar la casa, podemos ponerlo en la entrada de la casa para que todos lo vean, o podemos dejarlo adentro para que cuando cenemos tengamos un hermoso adorno en la casa, ¿Qué te parece?

El cabrito con una mirado muy extraña, no entendía que sucedía, pero se sentía feliz de que le pusieran atención, hasta que… un sonido inesperado brotaba de su interior, el hambre había interrumpido la felicidad que emanaba en su alrededor, así que empezó a llorar por comida para su pancita, pero lamentablemente el alimento que recibía, en esa casa no la tendría.

Elisa la pequeña niña pudo ver al hambre que aquel cabrito tenia y preocupada consulto a su madre por tal asunto, mirando a su hija un suspiro dejo subir al cielo y respondiendo dijo, –Dios sabe que no tenemos que darle y quizá el nos brinde el alimento para este pequeño animalito.

La niña un poco ansiosa con sus pequeñas manos sostuvo la cabeza del cabrito y le dijo: –Tal vez no tengamos mucho pero lo que coma hoy lo compartiré contigo, sin duda no morirás de hambre, solo ten un poco de paciencia, Dios no nos abandonara, la prueba de ello es que llegaste a nosotras para que no estemos solas.

El pequeño cabrito sin entender simplemente dejo de llorar, al ver la mirada de aquella pequeña que una gotas como el cristal dejaba caer de sus hermosos ojos. Cuando llegaron a su casa lo primero que hizo la pequeña es sacar el pan y dar la mitad al cabrito hambriento, prepararon un poco de atole de harina y pasaron el día adornando el arbolito que habían encontrado; no era muy grande pero estaba adornado y el ambiente era muy agradable; era la primera vez que la pequeña veía en su propia casa unas esferas tan bonitas, unas luces que iluminaban su casa y sobre todo el regalo que nunca pensó tener un hermoso cabrito, y desde ese día las risas en esa casa se volvieron mas constantes.

–¡Blanquito, blanquito, blanquito!, ¡¿Dónde estas blanquito?!; –Unas voces se escuchaban a lo lejos, la pequeña despertando de su sueños pudo escuchar la voz de una dama gritando en la entrada de su casa; al salir vio a su madre llevando a Rodolfo y entregarlo a la Dama que en la puerta estaba; –¡Rodolfo!, ¡Mamá! Porque le entregas a Rodolfo, ¡Mama! No dejes que se lo lleve, ¡Rodolfo!, ¡Rodolfo!, ¡Por favor!, no se lleve a Rodolfo, ¡Por favor!, ¡No se lo lleve!. –Unos gritos que romperían el corazón de cualquiera, un llanto tan incontrolable habían eco en todo el bosque; con el dolor de su corazón aquella Dama se alejaba con el cabrito, y el cabrito incontrolable saltaba para correr tras la pequeña, mas no consiguió escapar; ese fue el día mas triste para todos; incluso para la Dama que presencio todo aquel drama.

Paso un día y blanquito no comía, ya no era el mismo cabrito vanidoso que buscaba la atención de todos, ya la abundante comida le parecía poco en comparación del amor de aquella pequeña. Paso otro día y la preocupación se apodero de la señora de la casa al ver al pobre cabrito triste y abatido, a blanquito lo habían perdido, aquel ya no era su blanquito, tirando en el suelo sin animo, sin vida, lo cargo y lo subió al carruaje, decidió en su corazón regalar a blanquito a la pequeña que derramo su alma por el, al llegar se entero que la niña había enfermado de gravedad, fue tanta la tristeza que la fiebre se apodero de ella, la madre de la niña inconsolable no tenia los recursos para pagar un medico y fue entonces que aquella Dama se apresuro a llevarla con un medico.

Dos días después la niña despertó y al abrir sus ojos, miro al cabrito que se había ido y al verlo su felicidad no se pudo ocultar, para todos fue un momento muy hermoso, digno de ser enmarcado en el cuadro de un pintor, una semana después la niña se había recuperado por completo y nuevamente las risas regresaron a ese hogar pequeño, solo que en esta ocasión un nuevo amigo se había integrado a los juegos, era el hijo de aquella Dama, su corazón bondadoso no pudo ignorar la condición en la que vivía aquella familia, y decidió ayudar a la madre de la niña, le consiguió un buen trabajo, y en cuanto a blanquito, no lo dejaría tan fácilmente, en ocasiones lo visitaba y le llevaba alimento para que no le falte, ni a el ni a la familia que lo cuidaba.

Este el fin de la historia, pero no me despido sin antes recordarles que hay un cabrito en cada vida, un regalo que no esperamos, y aunque los momentos sean difíciles siempre hay que mirar aun mas las bendiciones y ser feliz por ello; mirar con los ojos de la fe y la esperanza, cada día es para vivir con alegría no dejes que nada te robe un buen día; quien sabe tal vez tu puedas ser el cabrito de alguien o ser como la Dama bondadosa que alguna familia necesita.

30 de Diciembre de 2020 a las 03:43 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Nancy Cruz Mi nombre es Nancy, desde secundaria me intereso escribir historias, inicialmente historias para niños, actualmente me enfocó mas en historias de inspiración, historias de vida que dejen una enseñanza. Aunque no soy una experta y no tenga un léxico muy amplio, pongo mi corazón en cada escrito. ”No se puede predecir el futuro pero el conocimiento siempre sera un factor clave" fb -> @letritasCorazonn

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