louvant Winifreda

Jungkook cree que todo está perdido cuando su mejor amigo y al mismo tiempo el hombre del que está enamorado se está casando con el hombre perfecto, pero la perfección no existe y los errores de algunos pueden ser oportunidades para otros. ➤TaeKook/KookTae. ➤Lenguaje vulgar, escenas sexuales/eróticas explícitas. ➤Capítulos cortos.


Fanfiction Bandas/Cantantes Todo público.

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Prólogo.

Hay velas en las esquinas, sobre mesas con manteles preciosos y delicados.


Yeonjun observa a Jungkook con una media sonrisa, el joven de quince años está al tanto del dolor de su padre, ese padre que la vida le regaló sin siquiera pedirlo ni saberlo.


Están observando el altar y Taehyung está parado allí con una sonrisa en los labios mientras observa a su futuro esposo entrar al jardín. El viento logra despeinar a Seokjin, pero se mantiene caminando erguido y con aquella característica mirada soñadora.


Jungkook quiere enamorarse de alguien más, tener razones para odiar a Taehyung y simplemente seguir con su vida como siempre, cuidando de Yeonjun como el padre que le tocó ser y amarlo incondicionalmente como siempre lo ha hecho.


Está en la tercera fila de asientos, observando el lugar con una media sonrisa mientras retiene las lágrimas que amenazan con abandonar sus ojos. Se siente tonto, porque no hay razones para llorar. Taehyung está a punto de ser feliz con el hombre que ama y está a un paso de ser quién siempre deseó ser.


Amar y ser amado como sinónimo de felicidad es algo que Jungkook jamás creyó posible, pero sabe que él estaría mucho más feliz si Taehyung le quisiera de esa forma, no como el mejor amigo que lo ayudó en su adolescencia a superar la llegada de un hijo y la muerte de la madre de este. No como el hombre que lo ayudó a sanar su corazón y superar sus dolencias. Él quiere ser amado, y no serlo ayuda a que su felicidad no sea plena.


No escucha nada hasta el momento en que los aplausos llegan y debe juntar sus manos para sincronizarse con el resto, debe pasar desapercibida su tristeza, debe esconder el dolor que permanece en su corazón.


El tiempo es relativo, y Jungkook lo sabe cuando de pronto se encuentra sentado junto a Yeonjun en medio de la boda. Le ha pedido a Taehyung que disfrute de su día junto a Seokjin, que no se preocupe de su hijo porque como tantas veces él cuidará de él.


- Papá -Yeonjun lo llama a su lado, con una media sonrisa que se desvanece apenas ve el rostro del mayor. Jungkook finge una sonrisa amplia y lo mira para que comience a hablar- No finjas tus sonrisas conmigo -


- No estoy fingiendo, Yeon-ye -Le contesta- Estoy feliz por tu papá -Asiente mirando a la pista de baile, Taehyung se encuentra sosteniendo la cintura de Seokjin mientras bailan con aquellas sonrisas resplandecientes- De verdad -Lo mira asintiendo cuando observa el rostro de duda de su hijo-


-Yo sé que no es así -Le contesta- Tú lo dijiste, has sido su mejor amigo por años, pero sabes que no lo quieres como los hermanos se quieren -


- Pero eso no significa que no pueda estar contento por él, su felicidad es mi felicidad. Le prometí a tu madre que cuidaría de ti junto a Taehyung y eso lo he cumplido al pie de la letra -Yeonjun asiente, conociendo la historia completa y suspirando- Pero mi corzón se manda solo -Se encoge de hombros y el menor le sonríe-


- Creo que papá se está equivocando -Le contesta Yeonjun con una sonrisa casi nostálgica- No sé si es un presentimiento, papá, pero, realmente creo que él no estará bien junto a Seokjin, sabes que lo quiero mucho, pero Jin hyung está y estará siempre enamorado de Hoseok hyung -Jungkook mira al menor a los ojos y eleva las cejas- Estoy seguro de que puede arrepentirse mañana, o pasado -La forma en la que el muchacho hablaba era mucho más madura de lo que Jeon Jungkook creía que su hijo podía llegar a ser- Sí, lo sé, soy un adolescente y no tengo los puntos de vista que ustedes tienen, pero, sí es cierto que puedo observarlos, no serán felices juntos -


- Me gustaría pensar que sí -El mayor le contesta sin mirarlo. Está sosteniendo una taza de té con limón, su gran afición- Quiero que sea feliz, ¿sabes? Ha sido mi amigo desde incluso antes que tú llegaras a nuestras vidas. Tu madre era mi mejor amiga -Se encoge de hombros-


Es el día de Taehyung y Seokjin. Todos pueden notarlo porque Jungkook les dejó claro que, como muchas veces, se haría cargo en su totalidad de Yeonjun. Vivían juntos, así que no era mucho problema.


El último año había sido lleno de cambios. Sus vidas pasaron de ser completamente juntas a estar tan separados como la amistad les permitía. Era incómodo el simple hecho de llegar a su anterior hogar y ver que ya nada era de él, ver que las paredes ahora tenían otro color y que para su persona había muros que rodeaban a Taehyung y Seokjin.


Suspira bebiendo lo último que queda en su vaso y luego se levanta con una sonrisa. Son las dos de la mañana y como padre cree que es una hora prudente para llevar a su hijo a casa. Le extiende la mano a Yeonjun y observa la pista de baile para caminar con el menor hacia allí.


El chico ya no es bajo, y está creciendo cada vez más, pero Jungkook no puede dejar de sentir que debe protegerlo con su vida de cada pequeña cosa que lo rodea, por más linda y dulce que se vea.


- ¿Llevaremos a Soobin? -Cuestiona el muchacho. Jungkook lo mira entrecerrando sus ojos. Yeonjun le sonríe mostrando sus dientes y el mayor por último asiente. Se detienen cuando están cerca de Taehyung y Seokjin-


Jungkook camina hacia la pareja y le toca el hombro a su amigo con una sonrisa.


- Me iré con Yeonjun, tengan una buena luna de miel -Se despide de ambos y luego hace una reverencia hacia Seokjin. El mayor le sonríe e imita su acción. Luego de aquello, Jeon golpea el brazo de Taehyung con su puño antes de alejarse y vuelve hacia su hijo que ahora está elevando su mano para despedirse de su padre-


- ¿Dónde está Soobinnie? -Cuestiona elevando su vista por sobre la gente. En la mesa del rincón se encuentra Soobin observando la pantalla de su celular- Ya lo vi -El chico como siempre, está alejado de todo el mundo y sosteniendo el aparato más preciado de su vida. Jungkook se ríe y trota hacia allí junto a Yeonjun- Mocoso, hay que irnos -


- ¿Me voy con ustedes? -Cuestiona elevando sus cejas. Jungkook observa al otro extremo de la mesa y Jimin junto a Suga están dormidos mientras copas de champagne están rodeándolos, asiente al instante observando a su alrededor. Logra divisar a Hoseok y eleva sus cejas apuntando a la pareja- Mis padres están así desde que comenzó la fiesta, dijeron que hoy podrían emborracharse porque tú me cuidarías -


- Soobin, corazón. Júrame que jamás serás así de alcohólico -Jungkook le dice comenzando a reír junto a los menores- Pero tienen razón, te vienes a casa con nosotros -Acaricia su espalda y Hoseok llega hasta ellos con aquella sonrisa resplandeciente de siempre-


- Cuando despierten los llevaré a su casa y les diré que Soobin se fue contigo -Jung le guiña un ojo y encoge sus hombros antes de palmearle el hombro-


- Sus llaves están aquí -Soobin extiende las llaves de su casa a Hoseok y el mismo las recibe- Siempre las guardo yo porque papá las pierde siempre -Todos saben que se refiere a Yoongi- Y Jimin es responsable si está sobrio, pero ahora mismo es igual que mi papá -Se carcajea tapando su boca- Me duelen los pies -Yeonjun se acerca a él con un puchero-


- En casa podrás ducharte y quizás así se te pase el dolor. Estos zapatos son muy duros -Suspira Yeonjun. Hoseok los observa con una sonrisa y Jungkook lo imita, intercambian miradas antes de despedirse y emprender su camino-


El cielo de Seúl estaba completamente estrellado, precioso, pero parecía tan solitario a los ojos de Jungkook.


Se sentía solo, como pocas veces en su vida. Su corazón estaba en un lamento constante, hundido en la más dolorosa nostalgia. A ratos sentía que ya no podía respirar. El taxi seguía en marcha cuando sus ojos se nublaron, casi tanto como su juicio.


Soltó un sollozo que llamó la atención de Yeonjun y tosió intentando ocultarlo. Soobin lo miró con las cejas alzadas y luego se acurrucó contra él, Yeonjun lo abrazó mientras acariciaba su mano. Odiaba decaer frente a los menores.


- No llores, papá -Yeonjun le susurró con tristeza- Algún día él se dará cuenta de que debería estar contigo -


- Quizás no es así, Yeonjun -Le respondió y volvió a toser- Quizás simplemente debo dejar de atormentarme con esto y terminar de atormentarte a ti, también. Eres un adolescente y no tienes por qué estarme viendo así -Frunció el ceño- Me siento enojado conmigo mismo -


- Tío Jungkook -Soobin le habló ahora- No debes sentirte enojado por amar a alguien, eso no es tu culpa -Jungkook asintió y se encogió de hombros-


- Pero es mi culpa no dejarlo ir. Debo estar loco si sigo ilusionado con que va a venir a decirme que me ama y que no puede estar sin mí -Apretó sus puños y se secó las lágrimas sin cuidado. Luego se irguió y observó hacia el frente-


El edificio estaba cerca, soltó un último suspiro y cuando el taxi se detuvo le entregó el dinero que debía pagar y luego se bajó del auto junto a los muchachos que lo observaban cabizbajos.


- No estén así, no me siento mal -Les dijo con una media sonrisa- ¿Pediremos pizza? La comida del matrimonio era una mierda -Abrió su billetera y observó cuánto dinero le quedaba. Yeonjun le sonríe al instante asintiendo mientras Soobin lo observa con el ceño fruncido, sus ojos se encuentran por unos segundos y Jungkook pestañea esperando a que el muchacho le explique su reacción-


- Sabemos que no está bien -Le dice el azabache de ojos dulces mientras se hacer a él y lo rodea en un abrazo apretado- Y te queremos, hyung. Piensa en otra cosa -Le alienta ahora mostrándole una sonrisa-


Kim Seokjin era perfecto, no como el típico hombre que finge una estabilidad y que hace todo bien para complacer a todos, no. Él realmente era perfecto. Con su bello rostro, sus labios rojos y su sonrisa preciosa. Con su forma grácil de caminar y la forma en que lograba entablar conversaciones con cualquier persona, ese hombre era la viva imagen de un Dios. Su forma de mirar a Taehyung, era lo más doloroso que Jungkook había visto en sus años de vida, y no porque el amor que Seokjin sentía por Kim Taehyung fuera una mentira, en realidad, lo veía con tanto amor que Jungkook se sentía pequeño.


La envidia lo consumía, como si sus ojos ardieran en lenguas de fuego ardiente cada vez que lo veía sonreírle y besar a Taehyung de esa manera tan perfecta, sin embargo, no podía ser de esa forma con alguien tan bueno como Kim Seokjin. El hombre hacía feliz a su amigo, era un complemento para el corazón de Taehyung y sin duda este último se lo merecía con cada poro de su piel.


- ¿Cómo crees que será tu nueva vida? -Soobin le pregunta a Yeonjun, el chico lo mira elevando sus cejas y tomado un trozo de pizza para llevarlo a sus labios, luego, mientras come, comienza a hablar-


- Será difícil -Responde con una media sonrisa- Yo jamás he vivido sin mi papá, y no sé cómo se siente -Se encoge de hombros-


Jungkook había abandonado su antiguo hogar cuando Seokjin hizo acto de presencia como el prometido de Taehyung. Jeon consideró que vivir junto a su mejor amigo hasta esas alturas podría ser una falta de respeto para Seokjin, y sin más, se fue, de igual forma, nadie le pidió quedarse, nadie más que Yeonjun.


Su nuevo departamento era la gloria en cuanto a espacio y habitaciones. Sin duda, los tres baños que el lugar contenía, la forma en la que las paredes blancas estaban decoradas perfectamente, y el gran ventanal de la terraza, hacían de su nuevo hogar, lo mismo que un paraíso, el problema era, que Yeonjun no estaba allí, y mucho menos Taehyung.


Se había acostumbrado, a lo largo de los años, a compartir todo, incluso aunque algunas cosas fueran suyas, él solía repartir la comida en tres, comprar cosas de a tres, vivir de a tres. Sus nuevas idas al supermercado ahora solo contaban con lo que él necesitaba, y lo que Yeonjun usaba en sus visitas seguidas al nuevo hogar de su padre.


- Puedes preguntarle a Taehyung si te deja venir a estar conmigo en vacaciones, son dos meses -Jungkook le dice a Yeonjun. El menor abre sus ojos y sonríe con alegría- Si te vas con ellos en su viaje te extrañaré demasiado -


- Prefiero quedarme contigo aquí que ir a Hawái, papá -Le contesta el menor- ¿Puede venir Soobinnie a estar con nosotros también? -


- Claro que sí, sin ustedes este lugar es triste -Responde Jungkook terminando de comer- Además, quizás podríamos ir de viaje nosotros también, Jimin y Yoongi hyung tendrían unas buenas vacaciones -Soobin asiente-


Los menores se sonríen entre sí mientras Jungkook mira a la nada. Se siente pensativo, sin darse cuenta, he incluso a estado por mucho tiempo sumido en su propia mente, como esperando algo que sabe que nunca llegará. Odia tener esperanzas, porque está muy perdido, mucho, tanto que no sabe si es normal lo que siente o quizás ya está confundido por tanta bruma.


- Chicos, necesito ir a mi habitación un momento. Tengo que hablar sobre algo con Jieun noona -Dice antes de levantarse y tomar su teléfono-


Su mejor amiga le contesta, segundos más tarde. La chica tiene puesto un pijama, está desmaquillada y tiene una taza de café caliente en su mano. Le sonríe, a medias, y luego cuando ve el semblante triste de Jungkook, frunce el ceño.


- Ya se casó -Le dice, como si con eso le contara absolutamente todo-


- Ese imbécil -Responde ella apretando su puño a la vista- ¿Necesitas que vaya a verte? -Jungkook niega-


- Yeonjun y Soobin están aquí. Aunque si pudieras venir, sería maravilloso -Se encoge de hombros. La muchacha asiente y se levanta de donde sea que esté sentada. Jungkook la ve tomar unas llaves y caminar sin mirar a la cámara hacia lo que parece, la entrada de su casa- Noona, ¿en serio vendrás? -Cuestiona-


- Eres mi mejor amigo, niño -Le responde- Además, mi corazón está igual de roto que el tuyo -Sonríe de lado ella. Parecía estar preparada, porque enfoca en la cámara una mochila negra- Tengo muchos sobres de café y ropa, estaré unos días contigo -


Jungkook comprende, porque conoce la historia. Sin duda alguna, la mujer al otro lado del teléfono también está rota, Seokjin también ha dejado un corazón sangrante detrás de sus pisadas, la pareja, sin saberlo, lleva consigo los sentimientos de dos mejores amigos que ahora mismo, no tienen más salida que el apoyo mutuo.


Media hora más tarde, Jieun está llamándolo por teléfono. Jungkook corre a la entrada con la mirada de los menores en su andar. Yeonjun se eleva un poco del sillón para observar a la puerta. El quinceañero salta del sillón cuando ve como Jieun está entrando al departamento con una sonrisa y una mochila en sus manos.


- Tía Jieun -Yeonjun corre hacia ella envolviéndola en un abrazo-


- Mocoso -Le dice ella antes de apretarlo en sus brazos también. Jungkook está sonriendo complacido y Soobin observa de pie junto al sillón-


Jieun es la mejor amiga que Jungkook habría podido encontrar, sobre todo porque incluso a pesar de tener una historia en el pasado, ambos se amaban demasiado como para dejar que las cosas del pasado afectaran a la amistad tan pura que tenían. Jeon podía dar por firmado que no había nadie en quién confiara más que en Jieun, y la muchacha creía que, sin duda, Jeon Jungkook era parte de su familia, elegido por ella misma el día en que descubrió que ambos tenían tantas cosas en común como para ser de esos amigos que jamás podrían olvidarse, incluso si se alejaran. Estaban convencidos que se necesitaban, el uno al otro.


- Luego de que terminen de comer pueden dejar todo en el lavaplatos, yo limpiaré mañana -Jungkook les dice a los menores, quienes al parecer están tan inmersos en su conversación que no lo escuchan. Jieun lo sigue hasta la habitación. Recostada en la cama espera al hombre que de pronto cambia su semblante a uno completamente triste-


- ¿Vas a contarme todo? -Cuestiona la chica. Jungkook se sienta a su lado en la cama, con sus ojos puestos en la pared. Recuesta su cabeza sobre las piernas de Jieun mientras ella le acaricia los cabellos. El azabache parece roto, un poco más que antes-


- Llegó sonriente, se veía hermoso -Jungkook sonríe, como sin ganas. Sus labios se fruncen por un par de segundos mientras Jieun recorre su frente con sus dedos. Es triste de ver, y una punzada de dolor parece atacarlo cuando frunce su ceño y una lágrima cae por su mejilla- Seokjin lo besó de esa manera, ¿sabes?, como si fuera su mundo. Como si de verdad no hubiera nada más a su alrededor que ellos dos -Ella seguía escuchando atentamente- Cuando dijeron el sí, se veían tan contentos. Taehyung lo besó nuevamente mientras todos los observaban. Me sentí tan sucio por amarlo, incluso ahí. Cuando se estaba casando y a punto de tener un marido perfecto -


- Estoy feliz de no haber ido -Jieun le dice recargando su cabeza contra el respaldo de la cama- Estoy feliz de que se casaran, ¿sabes? Quizás esta es la forma para que dejemos de sentir esto -


- ¿Y si no dejamos de amarlos? -Jungkook eleva sus cejas- No quiero seguir amándolo de esta forma, noona -Entonces comenzó a llorar, desgarradoramente mientras su mejor amiga lo sostenía, como un pequeño bebé buscando alimentarse. Como si de verdad nada fuera bueno si Kim Taehyung no estaba-


Meses antes, estando sentados en la orilla de la playa, mientras un poco ebrios, buscaban consuelo a sus dolidos corazones. Ambos se habían prometido ser socios, quizás como socios de corazón roto, o simplemente para sentir que no eran los únicos sufriendo de aquella forma. Y ahora mismo, llorando juntos, se sentían patéticos.


Jungkook había vivido tanto tiempo junto a Taehyung, que la costumbre de estar cerca de él estaba arraigada a su ser, sin embargo, cuando el mayor le había hablado sobre mudarse y encontrar su propio camino, Jungkook creyó que sería una buena idea irse, buscar la forma de olvidarse de aquel hombre de preciosa sonrisa, con un hijo maravilloso -del cual, por cierto, comparten crianza- y una vida digna de admirar. Jungkook tuvo que desligarse de todo eso, del amor y la comodidad que podía brindar vivir con Kim Taehyung y su hijo.


Yeonjun también había sufrido mucho por la noticia de que su padre -de corazón- pero su padre, al fin y al cabo, debía irse. Fue un poco tranquilizador tener al menor junto a él, ya que, de una forma u otra, tendría un pedazo de su propio corazón cerca, y podrían compartir custodia si Taehyung así lo quería.


Era risorio, pero Yeonjun había adivinado todo acerca del amor que Jungkook sentía por Taehyung, de hecho, se había dado cuenta en el tiempo, sobre cosas que ni el mismo Jeon conocía sobre sus sentimientos. Pero el menor había sido paciente y tan dulce al decirle que guardaría su secreto, que Jungkook no pudo callarse con él. Le dijo todo, incluso lo que no debía -por obvias razones-, Yeonjun siendo un adolescente, había logrado tomar todo su tiempo y dirigirlo a cosas mucho más importantes, despistarlo, si así podría llamarlo.


- Bailaron, mucho tiempo, mirándose el uno al otro. Todo el tiempo estuvieron sumidos en el otro, de verdad sentí envidia -Jungkook explica. Jieun asiente y bosteza, porque tiene mucho sueño, pero el peso de sus corazón los sigue atormentando incluso aunque el reloj marque las 3am y por obvias razones sus cuerpos ya sentían sueño, un sueño cansador y pesado sobre sus ojos- Quiero dormir -


- Yo también -Le responde la mujer, asintiendo- Pero no puedo dormir -Se encoge de hombros. Jieun lo mira con una media sonrisa- Mañana nos levantaremos de aquí y dejaremos de llorar, ¿Está bien? -


- ¿Podremos odiarlos? -Cuestiona Jungkook. Ella se encoge de hombros- ¿Será muy estúpido si decido no hablar demasiado con él? -


- Se supone que es tu mejor amigo, Jungkook -Le responde Jieun frunciendo sus labios-


- Creo que ya no lo es -Contesta con su mirada perdida. Las caricias de su amiga sobre sus cabellos logran tranquilizarlo un poco- Arruiné mi amistad con él cuando me enamoré -Dice antes de levantarse un poco y mirar a la chica a los ojos- ¿Cómo te enamoraste de Jin? -


- No lo sé -Ella suspira- Creo que lo supe cuando estábamos trabajando y entonces él se giró y me preguntó si quería tomar un café con él, tartamudeé y dije que sí, sin siquiera dudarlo un segundo -Jungkook asiente comprendiendo- Apuesto todo lo que tengo a que tampoco sabes cómo te enamoraste -


- No, solo sé y recuerdo cuando me di cuenta -Se encoge de hombros también. Su memoria no le falla, aunque quisiera olvidar un poco de todo y centrarse en su presente, el pasado siempre lo visita- Me di cuenta un día en el que Yeonjun estaba enfermo, tenía fiebre y Taehyung no durmió en toda la noche, y recuerdo que lo fui a ver, no escuché ruidos en el cuarto de Yeonjunnie -El hombre se aclara la garganta antes de seguir hablando- Estaba dormido con una botella de agua en la mano y tenía la mitad del agua regada en su pantalón -Se carcajea-


- Patético -Dice ella. Jungkook asiente- Pero es gracioso, ¿sabes? Mientras más patética es la situación, más enamorado te sientes -


Y aunque Jieun y Jungkook compartían muchas cosas, sus gustos eran distintos y a la vez muy parecidos. Les gustaba la independencia, pero a su vez, anhelaban una familia, o al menos Jieun lo hacía. Por su parte, Jungkook, desde que Yeonjun llegó a su vida, creyó que no había nada que necesitara más, que ver a ese niño feliz, y hasta el momento, así era.


Yeonjun le había robado el corazón. En su plena juventud, como el típico adolescente negativo había dicho muchas veces que tener un hijo sería lo peor que le pudiera pasar en la vida. Pero entonces se vio a sí mismo llorando la primera vez en que el menor le dijo papá, y aunque sin serlo biológicamente, Jungkook se había adueñado de aquella pequeña parte que, a pesar de no estar vacía, podía estar más llena aún.


Taehyung había criado a Yeonjun con tanto amor y dedicación, que el niño no era otra cosa más que adorable e inteligente, quizás demasiado maduro para su edad, algo que muchas veces se cuestionaron como un posible problema. Pero ciertamente, después de todo, ambos reconocían en el Kim menor, a su madre, llena de vida dentro de los ojos del pequeño, desde el primer día. Jungkook no pudo darse cuenta del momento en el que comenzó a querer a ese niño, más despierto e impaciente cada día por ver su crecimiento, los avances. Más nervios crecían en él cada vez en que se daba cuenta del crecimiento de Yeonjun.


Se dio cuenta entonces de que no debía anteponerse a las cosas, mucho menos opinar sobre cosas no vividas, porque Kim Yeonjun le había enseñado que el amor se presenta en la vida de muchas maneras, y que lo que había entre ambos era mucho más grande de lo que Taehyung y Jungkook podían imaginar, porque Yeonjun había elegido a Jungkook como su padre, y a esas alturas, no dejaría de presentárselo al mundo como tal.


- Serán felices -Jungkook suelta, Jieun asiente, estando de acuerdo con aquella afirmación, a pesar de que el dinero no comprara la real felicidad, ambos reconocían que entre Seokjin y Taehyung había amor, o al menos así se veía- Espero que lo sean -


- Sí, espero lo mismo -Asiente la mujer, con cierta nostalgia en su voz, y el dolor creciente en su pecho, amenazando con llevarse su corazón hacia el más hondo infierno, solo por aquel amor que no era correspondido y que creía, jamás lo sería-


Y a veces la vida da muchas vueltas, más extrañas y revueltas de lo que se cree y se espera.

23 de Enero de 2021 a las 05:29 0 Reporte Insertar Seguir historia
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