lepquezada LEPQuezada

Un grupo de amigos Youtuberos se internan en un bosque para investigar las supuestas leyendas urbanas que envuelven este gran bosque. Al adentrarse, poco a poco, se dan cuenta de que las cosas no son lo que esperaban; los días pasaban lento, las noches rápidas, y de un punto a otro, esto podía ser al revés. El pánico se apodera de ellos, ya que algo los persigue desde el primer instante en el que tocan la tierra boscosa. Su misión: investigar y pasar cuatro días, salir vivos, y saber que ha estado pasando detrás de ellos


Horror Historias de fantasmas Sólo para mayores de 18. © Reservados

#amor #muerte #acoso-del-más-allá #terror #viajes-en-el-tiempo
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I: Entrevistas

La gente comentaba que recientemente en los interiores del uno de los bosques templados de México, ubicado en la Sierra de Juárez en Baja California. Ellos habían estado investigando acerca de las leyendas que la gente del lugar contaba entre sus conocidos. Las leyendas iban desde cosas que acechaban a los campistas durante cada momento en el que ellos permanecían dentro del bosque, otras, decían que el tiempo pasaba de una manera muy extraña, la cual no tenía sentido alguno. Las personas explicaban que, si dejabas una lata de refresco en un punto del bosque, dabas dos vueltas alrededor de ella y la perdías de vista en algún momento, está envejecía, cómo si el tiempo en la lata, hubiese avanzado y en las personas no.
Los locales, también reportaron casos de gente que desapareció en una fecha, y volvió a aparecer años más tarde, e incluso, había pruebas, no tan fuertes, de que aparecían en el pasado, dejando notas en las afueras del bosque, asegurando su peligrosidad, advirtiendo a todo aquel que desee adentrarse.
—Por favor, si eso fuera real ¿Cómo explicas a los investigadores que entran y salen? —preguntó Carlos, un joven de veintidós años, de cabello castaño.
—Por favor, es obvio que no puede ser cierto —dijo Esmeralda; una chica de veinticinco años de cabello oscuro.
—Miren, no perdemos nada con ir a ver qué pasa —dijo Oscar, el líder y dueño del canal, con tan solo veintidós años de edad, el cabello le llegaba hasta los hombros y este era negro como la noche—. Podemos ir cuatro días, recorremos el bosque hasta donde lleguemos durante el día, y durante la noche acampamos para descansar y uno de nosotros montará guardia y cada dos horas, cambiaremos. Además, es un tema muy solicitado en el canal.
Los miembros del grupo, se hacían llamar: Cazadores de Leyendas e iban subiendo rápidamente por su excelente edición, ejecución y desarrollo a la hora de investigar. Utilizaban un método de seis cámaras y micrófonos, para poder grabar lo que cada persona viera, además de las cámaras de visión nocturna que utilizaban para montar la guardia.
—Oscar tiene razón, por eso gastamos tanto dinero en cámaras y equipos de grabación —dijo Pedro; otro joven de veintidós años y cabello corto y oscuro.
—Sé que no les convence del todo está historia, pero si al final resulta que no pasa nada interesante o algo, el viaje y el vídeo estará. Los suscriptores están pidiendo el vídeo en cada nueva actualización que hacemos, así que podría resultar bien.
— ¿Podría? —preguntó José no muy convencido.
—Sí. No perdemos nada —dijo Oscar.
—Si perdemos algo —dijo José retando a Óscar.
—No vayas a decir dinero, porque el dinero que ganas de YouTube lo usamos para estas excursiones —dijo Martha, una chica de veintiocho años, cabello muy largo y rubio.
Se quedaron en silencio pensando en que hacer, hasta que algo en la cocina de la casa se cayó.
— ¿¡Que mierda!? —exclamó José.
Todos los demás se fueron, ya que se trataba de una broma de Pedro, quien jaló una lata en la mesa con un hilo de cáñamo.
—Tranquilo, siempre haces lo mismo cuando vamos a un lugar que supuestamente está encantado o algo —dijo Pedro—. Debemos prepararnos, ir a Baja California y preguntar con la gente de la sierra para escuchar lo saben.
—Perfecto, ya saben el plan; Martha, Carlos y yo vamos por la comida que llevaremos, el resto, preparen las demás cosas —dijo Oscar tomando las llaves de su camioneta—. Por favor, está vez carguen todas las baterías, no quiero que nos quedemos sin las cámaras a media excursión.
—Sí, sí. Ya no volverá a pasar —dijo José, quien había olvidado cargar las baterías de las cámaras y no había dicho nada hasta que ya habían llegado al lugar.

Los días estipulados para la recolección de lo necesario. El camino fue largo. Al llegar, decidieron acampar a las afueras de un pequeño pueblo llamado: Templado. La gente los miraba de forma extraña, cómo si ellos fueran personas que llevarían peligros y demás cosas a los pobladores.
— ¿Por qué nos ven así? —preguntó José.
—No creo que sea algo de impresionar. Somos unos extraños para ellos —dijo Oscar—. Es normal.
Sacaron las cámaras y los micrófonos, se instalaron como debían ser y partieron hacia el pueblo, tomando pequeñas tomas de cada una de las veintitrés casas y dos bares. Parecían estar en la era de los vaqueros del oeste. El pueblo se sentía acogedor.
—Hola amigos, nosotros somos los Cazadores de Leyendas, y hoy estamos en la Sierra de Juárez, ubicado en Baja California, en un pueblo llamado Templado. Vinimos hasta aquí, para preguntar a la gente, sobre las cosas que podrían pasar dentro del mismo bosque, y además, para saber un poco de la historia del mismo —narró Oscar mirando una de las cámaras principales.
—Recorreremos este pueblo por algún rato para después irnos directo al bosque —dijo Esmeralda.
—Son las siete y treinta de la mañana, así que tenemos unas dos horas antes de partir y comenzar con la excursión —agregó Pedro.
—Muy bien, cada quien vaya con alguien, para mejores tomas y más preguntas, nos reuniremos en la camioneta en dos horas —comentó Oscar.

Oscar y Martha caminaban hacia uno de los bares, para hablar con el cantinero, ya que ellos en gran parte conocen mejor las historias que los mismos borrachos les contaban.
—Bien, yo te grabo y les preguntas sobre las fechas grabadas en la madera de las casas y demás cosas —dijo Oscar acomodando su cámara de la gorra y la cámara de mano.
—Está bien —dijo ella—. Después tu pregunta por el bosque.
Entraron y Óscar grababa mientras ella iba entrando al lugar. Se sentaron y pidieron una cerveza cada uno.
—Disculpe ¿Podemos hacerle unas preguntas? —preguntó Oscar.
—Claro, cualquier persona que se interese por el bosque es bienvenida —dijo el hombre.
El bar era completamente rústico, hecho en su totalidad de madera, con algunos candelabros colgando de torres punto del techo en el centro de este. La barra también tenía fechas marcadas, algunas muy recientes, otras muy antiguas; algún que otro símbolo extraño y palabras de auxilio y advertencia.
—Gracias —dijo Martha—. ¿Podría decirme que significan estás fechas?
El hombre sonrió y tocó la barra.
—Esas fechas son de quienes han venido al bosque y han experimentado lo que ocurre en su interior. Muchos afirman que, al entrar al lugar, algo o alguien, los siguen, justo desde el momento en el que se toca el primer árbol del bosque, ya fuese a la izquierda o a la derecha del sendero principal —dijo—. Los símbolos; me han dicho que son de marcas que han visto en los árboles, de gente que se pierde y los talla para poder regresar al sendero.

Pedro y Esmeralda se dirigieron al otro bar, el cual era exactamente igual al que habían ido Oscar y Martha, incluso el mismo hombre que atendía la barra. Eso ellos no lo sabían, ya que no podían ver las cámaras de sus compañeros. Sin saberlo, hicieron exactamente lo mismo que Oscar, y la pregunta inicial, y la respuesta fue la misma. Los otros dos, José y Carlos, experimentaron algo totalmente diferente; ellos preguntaron por las leyendas del bosque y la gente solo los veía de arriba a abajo y les advertía jamás mencionar su nombre, pero, no sabían exactamente a lo que se referían; si al nombre del bosque o algo más, al querer averiguar más, solo respondían lo mismo.

Pasaron las dos horas y volvieron a la camioneta, para contar las anécdotas conseguidas.
Los primeros en llegar fueron Carlos y José, quienes decepcionados de las respuestas que obtuvieron, se dieron cuenta de que el lugar era algo serio y les entró un poco de miedo.
Llegaron los cuatro restantes y ellos parecían satisfechos con las respuestas obtenidas.
— ¿Cómo les fue? —preguntó Carlos.
—Bien —dijo Martha—. El dueño del bar contó historias acerca de supuestos viajeros del tiempo que salen del bosque y les cuentan lo que sucedió, entonces les piden que graben una fecha y alguna cosa más, cómo algún símbolo.
—Nos dijeron lo mismo —dijo Esmeralda.
Se quedaron en silencio.
—A nosotros no nos dijeron nada —dijo Carlos—. Solo nos dijeron: no digan su nombre.
De nuevo se quedaron en silencio, no sabían que decir o pensar al respecto.
—Como sea —dijo Oscar—. Ya debemos partir para que anochezca cuando ya estemos dentro del bosque.
—Vamos entonces —dijo José.
Eso los sorprendió a todos. Él con frecuencia no decía nada, siempre se mantenía en silencio y los demás opinaban, pero al decir eso, los desconcertó.

15 de Diciembre de 2020 a las 21:07 0 Reporte Insertar Seguir historia
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