britzberg Gisselle Martínez

El mismo día de su boda, Brüssel Holbein recibe un llamado del detective Jeffrey Seeley y se entera de que ha aparecido una prueba que podría conducirla hasta el paradero de su esposo desaparecido misteriosamente hace 5 años durante el carnaval de Venecia del 2013. La réplica exacta de un cuadro inconcluso del pintor Ismael D'Angelo sobre la figura desnuda de su esposa Brüssel, apareció en un mercado de antigüedades de un pequeño pueblo de Amiens en Francia y marcará el camino hacia el reencuentro de un gran amor que renacerá del olvido a través del Arte.


Suspenso/Misterio Sólo para mayores de 18.

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RÉPLICA EXACTA

ONTARIO (CANADÁ) 26 DE MAYO DEL 2018

Mi nombre es Brüssel Holbein y mi historia no comienza como la mejor historia de amor, no con la persona que he amado profundamente y que seguía amando con todas las fuerzas de mi corazón.
Esta historia comienza a puertas de mi matrimonio con Bentley Thompson, un joven empresario canadiense y heredero de las Industrias Textiles Thompson. Las más renombradas e importantes del país y del continente. Bentley en su eterno afán por conquistar mi corazón, al hacerse heredero de las Industrias de su fallecido padre, Jacob Thompson, no tardó en formar alianzas con mi padre, el Sr. Gregor Holbein, un hombre duro de carácter y muy ambicioso, dueño de una cadena de Agencias turísticas y muy vinculadas al mundo del arte.
La cadena de Agencias turísticas Heidelberg durante décadas apostó sus intereses hacia los museos pictóricos, las grandes galerías y mecas históricas, referentes al mundo del arte, una inclinación que se acrecentó y cobró fuerzas cuando yo me hice cargo de una de sus agencias con sede en Venecia (Italia) hasta el día de independízame definitivamente inaugurando mi propia galería de pinturas de arte.
Las Industrias Textiles poco o nada tenían que ver con las Agencias Turísticas pero Bentley Thompson se encargaría a como diera lugar, vincularse por medio de sus influencias sobre mi padre y movido únicamente por sus sentimientos persistentes hacia mí con tal de lograr con su cometido.
Una resonante y majestuosa boda debía llevarse a cabo en la Basílica Catedral de Cristo Rey en Hamilton/Ontario y el país entero murmuraba sobre dicho acontecimiento largamente anhelado por el heredero Thompson. La prensa expectante y los invitados de élite aguardaban con ansias mi ingreso y el sí definitivo de ambos frente al altar.
Todo estaba listo y era apenas cuestión de escasos minutos para que se diera el inicio de la celebración nupcial pero nadie lo sospecharía en aquel preciso instante, ni siquiera yo, que una simple llamada alteraría por completo los planes de una vida ya resignada junto a Bentley Thompson.
En algún remoto lugar de mi corazón yo había enterrado una diminuta semilla de esperanza. Una semilla que tardaría casi 5 años en brotar y causar estragos en todos mis sentimientos.
Yo siempre llevaba mi teléfono conmigo pero en aquellos instantes por tratarse del día de mi boda, se lo di a mi fiel y servicial Clementina, la nana de mi pequeña hija Lyra quien debido a la persistencia de la llamada, no le quedó de otra que contestar y al cabo de un rato me detuvo a escasos pasos de mi entrada a la Basílica.
Magda: ¿Clementina, como se te ocurre atender llamados en estos momentos? —Reprendió mi hermanastra—
Clementina: Señora, es una llamada importante para Brüssel.
¿Qué podía ser aquello tan importante para mí en esos momentos? Había solo una cosa importante pero aún sin confirmar, mis profundas esperanzas se hicieron sentir y mis ojos se humedecieron de la emoción que me había invadido al oír las palabras de Clementina, entonces no dudé en tomar el teléfono.
Magda: ¿Qué se supone que haces, Brüssel? Debemos ingresar ya.
Brüssel: ¿Detective Seeley?
Seeley: Usted me disculpará por llamar e irrumpirla abruptamente el día de su boda pero tengo algo muy importante que decirle.
Brüssel: Detective, hable por favor que lo estoy escuchando —Le pedí oprimiendo mi mano al corazón como un acto involuntario de premonición—
Seeley: Apareció un cuadro, señora Holbein. En una galería en Amiens, una ciudad al norte de Francia.
Brüssel: ¿Un cuadro? ¿Y eso que significa?
Magda: ¡Brüssel!
Seeley: De hecho según mis recientes investigaciones, el cuadro se encontraba en un pequeño mercado de antigüedades de un pueblo de Amiens pero un coleccionista de artes lo adquirió y lo colocó en su galería y fue de ese modo que lo pude hallar.
Brüssel: Vaya al grano, por favor, detective. ¿Qué tiene ese cuadro? ¿De qué se trata?
Seeley: Es la réplica exacta de uno de los cuadros inconclusos de su esposo desaparecido.
Brüssel: ¿Qué dice?
Seeley: No llamaría para decirle esto si no estuviera completamente seguro. La pintura que hallé en aquella galería es idéntica a “La forma de mi deseo" la pintura que su esposo no pudo culminar.
Brüssel: ¿Cómo es posible? ¿Eso qué significa?
Seeley: No quisiera pecar de irresponsable y alimentarle falsas esperanzas pero al menos que su esposo, el Sr. D'Angelo haya culminado “La forma de mi deseo” y dicha pintura se encontrara en alguna galería de exhibición, yo le diría que se trata de una simple copia de algún otro pintor pero ese cuadro nunca vio la luz y usted lo sabe.
Brüssel: Dígamelo de una vez, dígame lo que anhelo oír con toda mi alma desde hace tanto tiempo.
Seeley: Es muy probable que su esposo Ismael D’Angelo esté vivo y que él mismo haya replicado aquel cuadro que dejó inconcluso. En el mercado de antigüedades de Amiens me dijeron que un vendedor ambulante suele traer todo tipo de mercaderías y las vende a precios de ganga. Fue esa persona quien vendió el cuadro a uno de los comerciantes del mercado y posteriormente el comerciante lo volvió a vender al dueño de la galería. El vendedor ambulante se aparece cada 15 días por la zona y el mismo reside en Bruselas. En los próximos días estará por aquí y tengo pensado aguardarlo para hablar con él e intentar recabar más informaciones.
Al borde de un colapso emocional, solté el celular y lo dejé caer al suelo, sumida en un llanto que no albergaba más que dicha emanada por mis ojos. El camino hacia mi nueva vida se había llenado repentinamente de escombros y mi mente solo buscaba algún sendero por el cual pudiera escapar.
Magda: ¡Brüs! Si no ingresamos ahora, los invitados dentro de la iglesia comenzarán a murmurar y harás pasar mucha vergüenza e incomodidad a Ben. Lo que sea que te haya dicho aquel detective tendrás que olvidarlo por completo hasta que acabe tu boda.
Brüssel: Clementina, toma a mi hija y vámonos.
Clementina: ¿Señora, que dice?
Magda: ¿Te volviste loca Brüssel? Vuelve a tus sentidos he ingresemos ahora mismo.
Brüssel: ¡Suéltame! No habrá boda, Magda. No voy a casarme, yo no puedo hacerlo.
Magna: ¿De qué estás hablando?
Brüssel: Haz lo que te pido, Clementina y sube al coche.
Clementina tomó a la pequeña Lyra y yo, lanzando mi velo al viento, abordé el coche en el cual uno de los choferes me había traído. Pedí al hombre que descendiera y yo misma conduje de regreso hasta el lugar donde residía.
Magda: ¡Brüsseeeel! ¿Qué estás haciendo? ¡Brüsseeeel! —Gritó vanamente—
Tenía mucho en que pensar pero no había tiempo y tras abandonar a Bentley en el altar, mis únicas intenciones inmediatas eran hacer mis maletas y las de su hija para tomar el primer vuelo rumbo a Francia.
BASÍLICA CATEDRAL DE CRISTO REY
Con la confusión y la vergüenza calándola por dentro, mi hermanastra Magda Holbein ingresó sin mí, enmudecida y cabizbaja hasta que el novio y sus padres al igual que los miembros de mi familia se acercaron hasta ella.
Gregor: ¿Hija, que sucede? ¿Dónde está tu hermana? —Preguntó observando Por todas partes—
Bentley: ¿Magda, donde está Brüssel? ¡Contesta!
Magda: Ella se fue.
Bentley: ¿Cómo que se fue? —Preguntó incrédulo abandonado el lugar para cerciorarse con sus propios ojos—
Gregor: ¿De qué estás hablando Magda? Dime ahora mismo donde está tu hermana para ir por ella.
Magna: No sé a dónde fue, ella se llevó a la niña y Clementina la acompañó.
Bentley: Brüssel no está y tampoco el coche que la trajo, ella no pudo atreverse a hacerme una cosa como está. ¿Qué fue lo que sucedió Magda? ¡Habla! —Exigió sacudiéndola con fuerza—
Magda: No lo sé, no sé a dónde fue. Solo sé que habló con ese detective Seeley, luego se puso pálida como un papel y dijo que no iba a asarse —Afirmó tajantemente abandonando la Catedral que comenzaba a murmurar por dentro, amenazante en hacer estallar un escándalo social en proporciones insostenibles—
RESIDENCIA DE LA FAMILIA HOLBEIN
Brüssel: Toma todo lo que puedas de tus cosas y de la niña, Clementina y apresúrate por favor.
Clementina: ¿Pero a dónde vamos a ir, señora?
Brüssel: Ya tendré tiempo de explicarte mejor, ahora por favor, apresúrate.
Lyra: ¿Mamá, iremos de paseo?
Brüssel: Iremos de paseo, mi amor. ¿Te gusta la idea?
Lyra: Si… ¿Ya no te vas a casar?
Brüssel: No, mamá no va a casarse porque ella ya está casada con el hombre que un día le dio la hija más hermosa de este mundo —Dije llenándola de besos— Ahora vámonos mi cielo que nos espera un largo pero maravilloso viaje.
Lyra: ¡Vamos!
Brüssel: ¿Ya tienes todo listo, Clementina? ¿Tu pasaporte y el de mi hija?
Clementina: Todo está listo.
Brüssel: ¡Ay no! Mi celular no lo recogí del suelo.
Clementina: Lo recogí yo, señora. Está aquí en mi bolso.
Brüssel: ¿Si? ¡Qué bueno! Debo apagarlo y tú también debes apagar el tuyo ahora mismo.
Clementina: Lo haré por el camino. ¡Vámonos!
Clementina, mi hija Lyra y yo logramos abandonar a tiempo la residencia y pudimos adquirir los boletos para el vuelo más próximo a Francia, todo mientras un auténtico caos se había desatado en la familia Thompson y la familia Holbein.
Tanto Bentley como mi padre, Gregor no perdieron ocasión en emprender nuestra búsqueda mientras debían lidiar con todo el escándalo social que se había generado por la boda fallida que prometía ser uno de los acontecimientos más importantes del año.
En cuanto a mí, nada me importaba más que la esperanza de poder encontrar a mi esposo y con mis pensamientos puestos solo en él, partí rumbo a Amiens para reencontrarme con el detective Jeffrey Seeley.
Pesé a la incesante búsqueda impartida, ni Bentley Thompson ni mi padre lograron dar con nuestro paradero y descartando hasta el último lugar donde pudiéramos haber ido, decidieron tomar otras alternativas para poder hallarnos.
Al llegar a Amiens, las tres nos hospedamos en Le Chemin d'Ulphe, pasamos allí nuestra primera noche y al día siguiente yo contacté con el detective para que pudiéramos encontrarnos en algún lugar.
Brüssel: Ahora que cambiamos de número ya no van a molestarnos, Clementina.
Clementina: Pero ellos han de estar muy preocupados ¿No va a llamar por lo menos a su hermana, Sra. Brüssel?
Brüssel: No, no lo haré y tú tampoco lo harás. Sabes cómo es Magda, ella no le esconde nada a mi padre y no tardaría en contarle que nos comunicamos con ella. Yo necesito paz para encontrar a mi esposo y ellos solo me atormentarían, Clementina. Tengo pensado hacer lo que sea necesario hasta lograrlo.
Clementina: ¿No está haciéndose demasiadas ilusiones con esa posibilidad?
Lyra: ¿Mamita, voy a ver a mi papito?
La respuesta para mi hija fue un profundo suspiro que albergaba el gran anhelo de dar con el paradero de su papá Ismael. No había palabras ni promesas, solo una pintura que podría conducirme a la verdad o a la completa desilusión.
Seeley: ¿Señora Holbein, podríamos encontrarnos en un restaurante que se encuentra en la Rue des Bondes? Estaré esperándola allí para el medio día.
Brüssel: Por supuesto que sí, detective Seeley. Iré sin falta —Dije colgando la llamada—
Luego de que ambos nos encontráramos en el lugar acordado, la intención del detective Seeley era llevarme hasta la galería donde se encontraba en exhibición “La forma de mi deseo” o más bien la réplica de aquella pintura inconclusa de mi esposo Ismael D’Angelo. Yo acepté sin titubeos pues deseaba ver con mis propios ojos la pintura para convencerme de que efectivamente se trataba de la réplica de la pintura inconclusa que yacía guardada desde hacía años, en el ático donde Ismael acostumbraba a pintar.
— La galería se encuentra muy cerca del Museo de la Picardía en la Rue Lavalard.
— Vamos allá entonces.
Mi impaciencia era tal que apenas logré contenerme hasta llegar al lugar de destino y cuando ingresamos al Galerie d'art Laurie, nada más de todo lo que había alrededor me importó en absoluto más que ver aquella pintura. El dueño de la galería, Olivier Courtois nos recibió con mucha amabilidad y nos condujo hasta donde se encontraba dicho cuadro.
En mí no cabía la mínima duda de que mi esposo había pintado aquella figura, no pudo haber sido otro pintor, no con aquella pintura. Observándola, quedé emocionada hasta las lágrimas y con unas ansias incontenibles de ir hasta aquel mercado de antigüedades y averiguar por mi propia cuenta, quien la había comercializado.
Seeley: Señora Holbein, las cosas no resultarán tan inmediatas como usted las desea. Debe calmarse y tener paciencia.
Brüssel: No me pida paciencia detective Seeley. ¿Sabe cuánto he esperado por alguna señal que me dijera que mi esposo está vivo en algún lugar? ¿Sabe cuántas veces soñé con un momento como este?
Seeley: Comprendo muy bien su ansiedad al respecto pero entienda que por más de que vayamos ahora hasta aquel mercado de antigüedades, no conseguiremos nada. Debemos esperar el día en que aquel comerciante vuelva con más mercaderías y allí aprovechar la ocasión para averiguar alguna cosa que nos conduzca a la verdad.
Olivier: ¿Entonces es verdad que está pintura pertenece a Ismael D’Angelo?
Seeley: Aún no tenemos certeza de ello.
Brüssel: Yo si la tengo detective Seeley porque posé para esa pintura, soy yo. Yo la viví, la sentí, sentí la pasión de mi esposo al pintarla y nunca pudo acabarla porque un día, el peor de toda mi vida, él desapareció sin dejar rastro. Y no creo que alguien la haya replicado porque Ismael era muy celoso por esa pintura y nunca se la enseñó a nadie. Recuerdo muy bien cuando me dijo que nunca la pondría en exhibición al menos de que estuviera realmente convencido de ello.
Olivier: Es una pintura extraordinaria y nunca pensé encontrar algo así en aquel mercado de antigüedades.
Brüssel: Sr. Olivier, póngale un precio a la pintura y yo la compraré. Le daré un par de días para que pueda tazarla. Aquí tiene mi tarjeta con el número de la oficina mi galería de artes para que se comunique con mi secretaria en caso de que se decida antes. De todos modos usted y yo nos volveremos a ver pronto.
Sin demostrar negación o aceptación sobre mi propuesta, el Sr. Olivier Courtois tomó aquella tarjeta y posteriormente yo abandoné raudamente la galería, convencida de que mi esposo se encontraba vivo y más cerca de lo que alguna vez pude siquiera imaginar.

EL PINTOR DE BRUSELAS ©®

Registro: 2005314204715
@BRITZBERG BY GISSELLE MARTÍNEZ

11 de Diciembre de 2020 a las 16:29 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Angie  Perez Angie Perez
Me ha encantado y conmovido este primer capítulo. Se ve una historia interesante y muy original.
December 26, 2020, 18:35

  • Gisselle Martínez Gisselle Martínez
    ;D gracias!!! Espero que también te agraden los demás capítulos. Subiré dos nuevos capítulos como despedida de año December 26, 2020, 18:42
ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
Pues, es un primer capítulo muy intenso, que deja ganas de saber más, pero sinceramente me interesa saber las consecuencias que le traerá ese plantón a la familia y a la misma Brussel. Excelente, me ha gustado mucho, y la guardaré en mi biblioteca para seguirla disfrutando. Saludos.
December 26, 2020, 15:11

  • Gisselle Martínez Gisselle Martínez
    Muchas gracias... :) Apreciaré mucho una crítica final en cuanto termine la historia December 26, 2020, 18:40
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