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Aún recuerdo el día en que te encontré, estabas paseando por el bosque con tu vestido verde y tu cabello castaño recogido en una coleta balanceándose por tu andar rápido. Te adentraste en una mina y yo no pude evitar seguirte por la curiosidad que tenía. Sabías que estaba allí a pesar de no poder verme. Después de un año, por fin voy a ver los frutos de tu arduo trabajo. Por fin voy a saber por qué hiciste aquello en la mina abandonada y para quien preparaste aquel juego.


Crimen No para niños menores de 13.

#paranormal #gore #venganza #asesinatos
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La última oportunidad

Hoy mismo, el día de tu cumpleaños, hace un año que te encontré y decidí quedarme a tu lado para ver cómo se desarrollaba eso que hiciste en la mina. Te encontré de pura casualidad mientras buscaba a alguien más, a alguien que se parece mucho a ti. En aquel momento sospeché que se trataba de un hermano tuyo o algo así. Ahora estoy segura de que es tu hermano menor, quien estaba buscando.


En un año has crecido tanto y cada día te pareces más a tu padre. Os parecéis tanto físicamente como por vuestros caracteres. ¡Dios! Toda esa familia tiene ese mismo carácter y eso me encanta. Por eso me enamoré de tu padre, lo cual me llevó a buscar a tu hermano mayor y así te encontré.


Aún recuerdo el día en que te encontré, estabas paseando por el bosque con tu característico vestido verde y tu cabello castaño recogido en una coleta balanceándose por tu andar rápido. Eras un poco más bajo y un bastante menos fuerte, pero cargabas con mucha facilidad con un pico y una pala. Te adentraste en una mina y yo no pude evitar seguirte por la curiosidad que tenía. Creo que nunca en mi vida, hasta aquel momento, sentí tanta curiosidad por saber qué hacía alguien que no fuese tu padre. Nunca me arrepentiré de haberte seguido aquel día, y mucho menos me voy a arrepentir de haber decidido permanecer silenciosamente a tu lado, observándolo todo atentamente. Es más, mi interés y curiosidad hacia ti crecieron exponencialmente cuando aquel mismo día, mientras estabas picando, me hablaste. Sabías que estaba allí a pesar de no poder verme y me preguntaste que quería de ti. Te mostraste tan hostil que me hizo temblar de emoción. Esa hostilidad hizo que mi corazón latiese a mil por hora y que mis piernas temblasen. Esa hostilidad significaba que lo que estabas haciendo no era algo bueno.


Durante los primeros días, fuiste hostil. ¿Qué digo durante los primeros días? Has sido hostil conmigo prácticamente durante todo el año. Hasta no hace mucho, seguías siendo hostil. Creo que cambiaste tu actitud cuando tuviste todos los preparativos de tu plan listos y supiste que ya no podían detenerte. Ya tengo ganas de que te despiertes y comiences con ese plan, ya tengo ganas de saber cómo se desarrolla todo lo que has planeado y ya tengo ganas de saber por qué estás haciéndolo. Me has dejado con las ganas de saber que son todos esos preparativos que has estado haciendo durante este año.


Voy a dejar ya mis preciados recuerdos de nuestros inicios juntos, ya que parece que te estás despertando. Y no me parece para menos, no cerraste bien la persiana, por lo que la luz del sol se está colando. Por culpa de la claridad creciente de la habitación, arrugas tus parpados, haciendo que tus largas pestañas se entrelacen. Ya tengo ganas de ver tus hermosos ojos marrones. Son como los de tu familia, sin embargo, los veo distintos y especiales. A veces me pierdo mirando tus ojos.


Como siempre al despertar, tu andrógina cara se frunces por el puro asco. Pero extrañamente, la de hoy es peor de lo habitual. Supondré que la pones porque hoy es el día de tu cumpleaños. En una de tus conversaciones con el cura Patrick le dijiste que odiabas el día de tu cumpleaños. Nunca dijiste el porqué, pero él lo comprendió. Me molesta mucho no saber muchas cosas sobre ti. No me he podido enterar correctamente de nada ya que todos en este puto pueblo habláis de temas sin mencionarlos, los insinuáis. Hay que intuir muchas cosas para comprender la mayoría de las conversaciones y las acciones de muchas personas. Hay muchos misterios en este pueblo. A ver si hoy descubro uno de ellos, él porque odias el día de tu cumpleaños.


Claramente no te conozco lo suficientemente bien, pero me aventuraré a afirmar, que esta mañana, la puedes incluir perfectamente en su top tres de peores mañanas del día de tu cumpleaños. Deduzco que es debido a que te has despertado apaciblemente por los rayos del sol, en vez de haberte despertado con el despertador (ni con ningún tipo de ruido como la estridente voz de tu madre), este buen tiempo parece que va a joderte todo el día (un cielo despejado y una temperatura agradable), y por el agradable aroma del desayuno.


Te sientas en la cama asqueado. Parece que no tienes ganas de empezar con este día. Supongo que se debe a que sabes que será como los demás, con las mismas conversaciones vacías con tus familiares y compañeros de clase. Después de estar un rato sentado en la cama, mentalizándote para este día, te levantas con pesadez y vas hasta tu armario arrastrando los pies. Sabes que tus uñas de los pies, las cuales están ligeramente largas, los pies de esa peculiar forma que tienes de arrastrarlos (andando de puntillas) haces un sonido desagradable. Nunca te ha gustado apoyar el talón, nadie sabe por qué. Bueno, nadie en este pueblucho alejado de la mano de dios. Por suerte una chica de ciudad como yo sí sabe por qué.


Tu armario está lleno de vestidos y complementos que tu madre y tu padrastro te han regalado en tus cumpleaños y en tu santo. Nunca te he visto ponerte alguno de esos vistosos y extravagantes vestiditos. Realmente no sé ni si alguna chica de tu edad lo haría. Tus gustos, aunque no lo parezca, son bastante normales. Siempre te pones lo mismo: la bata verde (la que tienes repetida cinco veces), tu sudadera negra (igual que con la bata), las mayas y las deportivas. Todo el mundo te dice que vas disfrazado, pero no todos tienen las mismas intenciones al decirlo. A ti te da igual que te digan que vas disfrazado, porque sabes perfectamente que aunque te pusieses aquella ropa que te compró tu madre, seguirías yendo disfrazado. Por lo menos esa ropa la has elegido tú, y es lo más cercano que puedes estar de la ropa que realmente te gustaría llevar.


Y he de decir algo muy importante, a lo mejor algún día te lo digo a la cara, y espero que sea pronto: He visto a chicas y chicos de diecisiete años vistiéndose peor, y no precisamente con la extravagante ropa que hay en tu armario.


Te quitas el pijama como si nada. Está mal mirar el cuerpo desnudo de un menor, aunque yo no sé mucho mayor ti. Nunca lo he hecho (con o sin tu consentimiento), y no lo haré hasta los dieciocho. Sé perfectamente que un año no es nada, pero son mis normas personales y las voy a cumplir a rajatabla. Para algo me las puse. Claramente con menores no familiares.


Al terminar de cambiarte, agarras tu bolsa de aseo, donde has metido todo el maquillaje que necesitas para ocultar tus marcas de nacimiento y tu cicatriz detrás de la oreja derecha y te vas al baño que compartes con su hermana. Ella es un año menor, aunque ambos parecéis tener la misma edad. En algunos casos, alguien se ha atrevido a sugerir que ella es la hermana mayor. Vosotros no os parecéis en nada. Tú tienes la piel un poco más clara, al igual que el color del pelo, castaño oscuro, pero no negro como el de ella o tú madre. Realmente no me he fijado mucho en tu hermana, realmente no me interesa nada, tan solo sé que se maquilla excesivamente y es una desordenada. Comparando vuestras habitaciones, las cuales tiene los mismos muebles en la misma disposición, la tuya es mejor. Ambas habitaciones tienen la cama bajo la ventana y en frente de la puerta. El armario pegado a la pared al lado de la puerta, el escritorio al lado del armario, unos estantes encima del escritorio y otros estantes encima de la cama. En la habitación de tu hermana, todo está lleno de luces, fotografías, desorden y rosa. Creo que es la típica habitación de chica adolescente de clase media alta de las películas y series de Hollywood. Ahora que lo pienso, si comparamos tu habitación con la de las películas, sería como un despacho de un profesor de universidad. Últimamente se parece más a la de un arqueólogo. Tus estanterías están llenas de libros viejos que has comprado con un dinero que no sé de dónde has sacado (ni yo ni nadie) y extraños artículos que has creado tallando madera o tejiendo.


Tu hermana es una persona que, entre otras cosas, destaca por su desorden y por su mala educación. El baño lo ha vuelto a dejar hecho un desastre. Limpias un poco el desastre antes de colocar tu bolsa y sacar tus cosméticos. En tu cara recién levantado se muestran tus marcas de nacimiento: unas líneas oscuras debajo de tus ojos y un punto rojo en tu frente. Realmente, a ti no te importa que alguien viese esas marcas, ni si quiera te importaría que tu madre se escandalice al verlas. Sin embargo, ambos sabemos que sería muy inconveniente que se diesen cuenta de lo que son realmente.


Al terminar, te recoges el pelo (que tu madre te obliga a tener largo), y cubre con maquillaje la cicatriz.


Te queda un tiempo mirando tu imagen en el espejo, no es lo que estás pensando, tampoco sé si debería aventurarme a imaginármelo ya que no creo conocerte lo suficientemente bien. Después de todo, aún hay tantos misterios en tu vida que no conozco y espero, por fin, comenzar a aclarar. Parece que te has decidido, o puede que mentalizado para baja a desayunar con tu familia.


En la cocina, tu familia está sentada alrededor de la mesa esperándote con una tarta de chocolate y diecisiete velas encendidas. Tu madre y tu padrastro te miran furiosos ya que llegas tarde y tu hermana está mirando su teléfono, chateando con sus amigas.


—Cariño, ven a soplar las velas —dice tu madre, Abigail. No te niegas, hace mucho que dejaste de pelear por la falsedad de su comportamiento. Sabes perfectamente que no va a conseguir nada discutiendo con tu madre. Por lo que te acercas, soplas las velas, vas a por leche y unas galletas, y subes a desayunar a tu cuarto. Casi nunca soportas desayunar con tu familia.


Realmente no comprendo cómo esta familia ha durado tanto tiempo sin derrumbarse. Por lo que he logrado comprender, tu madre es una mujer que le gustan los hombres, y que por alguna razón se casó con Adam, tu actual padrastro. Por lo que sé, se casó prácticamente después de la muerte de su segundo marido. Seguramente lo estaba engañando con Adam. Por alguna razón que ni tú ni yo comprendemos, tu madre se casó tres veces. Primero con Taras (a quien también engañó y tú eres el producto de una de aquellas aventuras), después con Jaime (ese sí que es el padre biológico de Abigail, tu hermana), y finalmente con Adam (quien cree que Abigail es su hija biológica). Y esa cosa es otra que no comprendo. ¿Cómo es que alguien puede pensar que una niña que no se le parece ni en el blanco de los ojos a ninguno de sus progenitores puedes pensar que eres su padre? Algo que sé con absoluta certeza, porque lo puedo ver con mis propios ojos, es que Abigail no se parece en nada a su madre. A su padre no lo sé.


—Yo no pienso comerme esta mierda —dice Abigail.


“¿Por qué odias tú cumpleaños?”, hice que aquello se escribiese con sangre en la pared delante de ti.


—Por varias razones. No te voy a decir todas las razones, así que solo voy a decirte las principales. La primera es algo que no te voy a contar. No porque no crea que eres de fiar, sino porque creo que te será mucho más divertido averiguarlo. Las otras son: mi madre y la religión de mis padres. Para la comunidad de esta religión son muy importantes los cumpleaños porque representa cuanta sabiduría has adquirido en un año. Aunque ninguno de ellos ha conseguido nada nunca. Los he estado observando atentamente durante años y he visto como ninguno de ellos ha cambiado ni un poco. Ni a mejor ni a peor, están siempre igual. Mi madre es igual de promiscua, mi padrastro es igual que fanático y mi hermana es igual de estúpida. Bueno, en realidad mi hermana sí que ha cambiado lentamente a peor. Es lo peor que ha sacado mi madre de su vagina.


“Hipocresía.”


—Eso es algo que molesta a cualquiera. Me voy. Tengo que ir a esos inútiles y aburridos sermones que da el gilipollas de mi padrastro. Después acudiré a mis inútiles y aburridas clases de mierda y me encontraré con esos inútiles compañeros de clase. Ya tengo ganas de que se termine el día.


“Yo también espero el final del día con ansias.”


Sueltas un “ja” y te marchas cerrando tu puerta con llave. Aunque a tus padres les moleste, tú colocaste una cerradura. En realidad llegasteis a un acuerdo, tu fingías se una hija perfecta delante de la comunidad e ibas a la iglesia sin rechistar con ellos todas las mañanas, y ellos no te quitarían la cerradura.


Por lo que me has contado de esa iglesia, se trata de un granero antiguo. Esta se encuentra cerca del inicio del Bosque Mapuche, el cual recibe el nombre de vuestra tribu ya que lo habitasteis durante generaciones. La iglesia se encuentra en un lugar un tanto apartado simple y únicamente porque nadie quiere construir nada cerca del bosque Mapuche. Prácticamente todas las casas de los Mapuche se encuentran cerca del rio que divide el pueblo. Al otro lado del rio se encuentra el resto del pueblo, rodeado a su vez por otro bosque, este recibe el nombre del pueblo, Fadara. Este es un pueblo rural con pocos habitantes, tan solo mil. Pero extrañamente hay muchos habitantes para estar donde está.


Sobre las creencias de la religión Mapuche no son nada del otro mundo. Es como cualquier religión abrahámica. Solo que su mesías era Mapuche y lo ataron a un tronco para que se ahogase cuando llegasen las lluvias torrenciales. La iglesia la quisieron construir en el lugar donde murió, pero como era en el rio y durante la época de lluvias se desborda. Por lo que terminaron construyéndola en el lugar donde predicaba, el granero de su granja.


Desde el inicio del pueblo se han celebrado misas en su interior. Todos los años pintan las paredes de blanco y revisan que la estructura esté bien. También intentan no cambiar nada de la estructura original. Para ellos es importante mantener aquel lugar como estaba en sus inicios, ya que su mesías predicaba allí. La iglesia parece una iglesia normal y corriente, con algunas pinturas antiguas, esculturas y vidrieras que retratan su fe. Incluso con una gigantesca escultura de su mesías atado a un tronco colgado de la pared opuesta a la entrada. Incluso tiene bancos de madera incomodos. La estatua de su mesías tiene las facciones de un indio americano, como su predicador y la familia de este (o sea, vuestra familia) y la mayoría de sus fieles. Tú no te pareces tanto debido a tu familia paterna. Pero eso solo lo sé yo. Algún día te lo contaré.


Como siempre, los tres os ponéis en la primera fila y Adam se sube al escenario a celebrar la misa. Él empieza a hablar sin parar sobre cosas sin sentido. Realmente no comprendo lo que está diciendo. Aunque no soy la única, está aburriendo a los niños y jóvenes, pero emocionando a sus fieles.


En el banco de atrás del vuestro, hay una niña que te está molestando riéndose de ti y preguntándole cosas a su madre quien no le hace nada de caso porque está demasiado centrada en el sermón, por decirlo de una forma suave. En un momento dado, cuando ya no aguantas más, te giras, la miras fijamente y parpadeas. Aunque no de una forma normal, sino con tus segundos parpados. Eso es algo que viene de familia, pero que tu padre nunca tuvo, al igual que su hermana gemela. Por lo visto, eres físicamente igualito a tu abuela. Como ella, tienes dos pares de parpados. Los normales, los que todos tienen, y unos prácticamente transparentes debajo de los normales. Casi nunca los usas y prácticamente te olvida de ellos, ni si quiera los notas, ni se notan, cuando parpadeas. Sin embargo son muy vistosos cuando parpadeas con ellos.


La mocosa malcriada grita aterrada al ver esos parpados extra. Nadie le hace caso ya que todos están gritando por las alabanzas hacia su dios.


La misa se termina rápido. Estas misas matutinas tan solo duran un cuarto de hora pero son tremendamente aburridas. Tu madre os agarra y sale corriendo de la iglesia bajo el pretexto de que debe llevaros al instituto. Ella os sube a su todoterreno completamente blanco. Tiene hasta las alfombrillas blancas. Nada más para el coche frente al instituto para que os bajéis, se pone a hablar con alguien por el teléfono. Abigail hija nunca se ha preocupado por eso, o se ha dado cuenta de algo así. Ella prefiere pensar que sus padres son perfectos. Por el contrario, tú sabes perfectamente que vuestra familia es disfuncional.


Antes de bajarte decides echarle una ojeada. Por el tono de la conversación y la sonrisilla de Abigail, cualquiera se daría cuenta de que debe de haber quedado con algún hombre. Engañará a su marido otra vez y esta vez no le vas a reprocharle nada. Sabes perfectamente que nada de lo que le digas sobre la lealtad le va a importar.


El instituto del pueblo es el único que hay en el pueblo. Se fundó hace más de cien años. El instituto del pueblo realmente no tiene un nombre, nadie se preocupó de dárselo. Este edificio antiguo ahora se usa como centro cívico para los clubes o para actividades para los niños del pueblo. Actualmente, hay un edificio pegado al edificio del antiguo instituto donde dais las clases. Tiene un gimnasio cubierto y muchas más aulas. Delante de la entrada pusieron una pequeña plaza para los estudiantes con un gran árbol en el centro que cubre esa horrenda fachada, con varios bancos y varias jardineras con flores.


Abigail se sienta en uno de los bancos de la plaza a esperar a que lleguen sus amigas para entrar al instituto. Hay unos cuantos alumnos esperando por la plaza a que abran las puertas del instituto. Pocos son los que ya se han reunido con sus amigos y están charlando con ellos. Prácticamente todos mirando sus teléfonos ya fuese para entretenerse o para ir estudiando para un proyecto o examen. Tú te colocas en una esquina cerca de la entrada. Vas a ponerte a entretenerte con algún juego de tu teléfono, pero al abrir la tapa de la funda de su teléfono, una nota cae de este.


Te he preparado una sorpresa para este día tan especial para ti. Ve al vestuario de hombres del gimnasio del instituto y abre la tercera taquilla de la séptima fila. Esta sorpresa te va a encantar.

Atentamente, de tu admirador secreto <3”


Borro lo que hay escrito y escribo por encima: “Se me olvidó que había preparado eso para hoy. También me he sorprendió. Pensaba que te habían pillado.”.


Tú tan solo sonríes y asientes. Nada más abren las puertas, te adentras con una gran sonrisa en la cara. Te sigo intrigada por lo que te había preparado. Al abrir la taquilla te encuentras con una madalena con una vela encendida clavada en ella y una nota: “Felicidades, pide un deseo”. Sabes perfectamente que hay algo más en la nota, por lo que la saca de la madalena y le da la vuelta:


Aunque ya se lo que vas a pedir y ya lo estoy cumpliendo. Será un largo y probablemente doloroso camino, pero para el año que viene ya estará cumplido. Te lo prometo.

Pd.: Sopla la vela pidiéndolo igualmente.

Atentamente, de tu admirador secreto <3”


Agarras la madalena, cierras los ojos y soplas la vela pidiendo tu deseo. Luego te marchas a tu clase mientras te la comes. En este momento eres feliz, ha sido una agradable sorpresa de cumpleaños. Al verte así de feliz, mi corazón se acelera. Esto no lo había sentido nunca con tu padre. Estás tan feliz que ni le molesta lo que le dicen los autoproclamados populares del instituto. Ese grupito de adolescentes de último curso que se burlaban de ti por haber repetido un curso en infantil. Lo que ellos no saben, y porque son tan idiotas que no son capaces de escuchar, es que tu sigues en el instituto porque su madre cree que un chico de su edad no debería de estar en la universidad, y para que aprenda a relacionarse socialmente con gente de su edad. Relacionarte socialmente con esta panda de retrasados dando por saco.


Al entrar a tu clase te encuentra con tu hermana sentada sobre tu pupitre y con los pies en tu silla. Eso te molesta mucho ya que tu hermana no se fija por dónde anda y suele tener las suelas de los zapatos sucias. Pero ya hace mucho que no le dices nada, ni si quiera te molestas en devolvérsela ya que suele terminar peor para ti. Eres el hermano mayor después de todo.


Al verte entrar, Eva, una de las amigas de Abigail, te mira y le dice a Abigail:


—Deberías bajarte y volver a tu sitio. El profesor vendrá pronto. Ya le caes suficientemente mal como para no estar en tu sitio como mínimo cuando vuelva.


—Eva eres mi mejor amiga y una gran amiga que se preocupa por todos sus amigos. Eres divertida y encantadora, pero a veces puedes llegar a ser muy molesta —dice mientras se baja y se va a su sitio, al lado de la ventana. Marta y Emma se sientan en sus sitios, detrás del de Abigail.


—Feliz cumpleaños, Jairo —te susurra sin mirarte cuando te sienta en su sitio, al lado de Eva.


—Lo es.


Eva se gira a mirarte sorprendida cuando le escucha decir eso. Seguramente es la primera vez que le dices algo que no tenga nada que ver con material (bolígrafos, lápices, rotuladores, etc.) o la clase. También era la primera vez que te escucha alegrarte por su cumpleaños.


Antes de poder comentarte nada sobre tu buen humor, el profesor entra.


Eso no es lo único que le sorprende sobre tu nueva actitud. Tú normalmente no participas en las clases, pero este día sí. Todos se dan cuenta de tu buen humor y se sorprenden. Normalmente eres un chico más introvertido, gruñón y reservado. Durante el almuerzo, muchos comentan esta actitud. Te has convertido en el chisme de día, puede que incluso de la semana.


Durante la clase de gimnasia, la última clase del día, muestras abiertamente tus habilidades atléticas. Normalmente, haces lo mínimo e intenta escaquearte. Nadie sabía que tienes tan buenas habilidades. Bueno, yo sí que he estado observándote durante un año. Y esa muestra de habilidades cabrea Emma. A ella le encanta molestarte lanzándote los balones a la cara.


Al terminar la clase, Emma pasa por su lado y le dice:


—A esperar engendro.


En condiciones normales, eso te habría dolido bastante. Pero ahora que sabes que tu deseo por fin se va a cumplir, no te importa nada.


Te sientas al lado del vestuario, a esperar a que acaben para poder entrar él. Tu profesor de gimnasia se acerca y, como todos los días que tienen gimnasia, se disculpa.


—Siento mucho que no puedas cambiarte y que tengas que esperar, pero ya sabes las normas. Un hombre no puede entrar en un vestuario de mujeres y una mujer no puede entrar en el de hombres. Hasta que no estés en una etapa avanzada del proceso de cambio, no podemos permitir que entres a ninguno.


—Lo sé, lo entiendo. Lo entiendo perfectamente desde el día en que me lo dijeron por primera vez cuando tenía siete años. Lo entiendo perfectamente desde que empecé con tus clases hace ya cinco años. No pasa nada, no me sienta mal y lo entiendo, entiendo que no es adecuado que un hombre pueda ver los cuerpos desnudos de las mujeres mientras se cambian. Y que tampoco es adecuado que hombres vean el cuerpo desnudo de una mujer.


—Eso ha sonado muy conservador.


—¿Y qué si ha sonado conservador? Lo importante es que no me importa y que no estoy enfadado, no hace falta que te disculpes siempre. Al final cansa escucharte decir eso. Por cierto, ¿cómo va tu conquista de la bibliotecaria? Le he hablado muy bien de ti, así que espero que no la hayas cagado.


—Marta es una mujer muy interesante. Aún tengo que leerme unos cuantos libros, que no tengan que ver con el deporte, para sentirme lo suficientemente preparado como para tener una conversación. Mucho menos para pedirle una cita donde hablaremos mucho, seguramente sobre lectura.


—¿Por qué no vas a la biblioteca a pedirle su opinión profesional sobre lecturas para iniciarse? Puedes comentarle tus gustos y que ella te aconseje. Así inicias una conversación y os vais conociendo.


—Sí… podría hacer eso- dice mirando a la nada. Por su voz temblorosa se puede notar terror.


—¿Exactamente qué te gusta de ella? Tiene buena personalidad pero físicamente es… difícil de ver, sobre todo a los ojos. Porque la mujer no es muy guapa que digamos, es un poco tuerta y tiene el tabique desviado. No sé cómo puede respirar por esa nariz.


—Ya… Es verdad que no tiene un físico muy… agradable a la vista. Pero es tan hermosa en el interior. Llevo enamorado de ella desde que empecé a trabajar aquí, hace ya cinco años.


—Un amor a primera vista muy raro —dices aunque piensas, al igual que yo, que se puede tratar de una filia sexual muy extraña.


Las chicas salen del baño mientras se ríen y comentan que no debe de quedar agua caliente. Eva se aparta un poco de ellas y te susurra:


—La cuarta comenzando por la izquierda aún tiene.


—¿Por qué le caes tan mal a tus compañeros? No eres un mal chico.


—A mí también me caen mal personas que ni si quiera conozco. Supongo que es por la misma razón que a ti te gusta Marta. El cerebro es ese órgano tan incomprendido y difícil de descifrar. ¡Hala! Hoy toca el vestuario de mujeres. Últimamente, los hombres tardan más. ¿Qué estarán haciendo? ¿Una orgia?

—No digas esas cosas.


Te ríes antes de cerrar la puerta. Por alguna razón te encanta molestar a tu profesor de gimnasia con temas de menores sexualizados. En realidad te encanta molestar a cualquiera que tenga una profesión con el estereotipo de la pedofilia. Los curas y los profesores de gimnasia son tus favoritos.


—Espero que no me estés espiando mientras me ducho, pervertido admirador secreto.


“No me interesan las mujeres”, escribo con sangre en el espejo. Sin embargo tú no eres una mujer, y ese cuerpazo no parece el de una mujer.


—Siempre me hablas a través de papelitos, ¿por qué no me hablas? —sacas tu bolsa de gimnasia de la taquilla.


“Aún no he decidido que voz quiero tener”. Intento ser aterradora pero no me sale. Nunca me ha salido ser aterradora. Una de las razones por las que te admiro es por eso, porque tú sí que sabes inquietar a las personas con tus acciones. Con tan solo ser un poco más amistoso, has hecho que muchos se sientan incomodos.


—Si no te pones a probarlas no vas a encontrar esa voz que quieres tener. Supongo. No entiendo muy bien que es lo que pretendes.


Sacas de tu mochila una bolsa para meter tu ropa de deporte y un albornoz.

“Te contaré cual es mi…”, empiezo a escribir pero lo borro para escribir otra cosa: “Tu no me quieres contar tus planes, dices que son una sorpresa, pues lo mismo”.


—Los míos pueden terminar rápido. Será un desenlace más o menos…

decepcionante. No habrá nada interesante en mis planes. Bueno, si no me quieres hablar, pues continuaremos nuestra charla después de la ducha.


Te metes en el cubículo y allí te quitas la ropa. No soy una pervertida, no voy a entrar a mirar, ni voy a asomarme para ver por debajo de la puerta. Pero sí que me sentaré en el banco de enfrente para mirar tus pies.


Te das una ducha rápida, solo para quitarte el sudor ya que después vas a ir al gimnasio con el cura. Sales con el albornoz, coge tu ropa y te mete en otra ducha que está seca para cambiarte. Todo eso para no tener que verte en el espejo. Al poco vuelve a salir ya vestido.


“¿No te había dicho que no iba a mirar? Yo creo que sí”, escribo en la puerta.

—A ti no te importa, a mí sí. No sé ni si voy a poder mirarlo nunca.

“¿Cuándo esté listo me dejaras verlo?”


—¿No vas a saber cómo es?


“Solo voy a cambiar una x por una y. Luego tu cuerpo hará el resto. Puede que te salgan bultos y parezca que tengas cáncer. Seguramente duela. Come mucho.”


—Vale…


Al terminar de recoger tus cosas, sales del instituto. Las calles están vacías, ya que es hora de comer. A ti no te importa llegar tarde a tu casa para comer. A parte de haberte tomado su tiempo para ducharte y cambiarte, también te da su tiempo para llegar hasta tu casa. Cuando llegas ya han terminado todos de comer y te han dejado la comida cubierta con un plato en la mesa de la cocina. Te toma su tiempo para comer, luego te vas a tu cuarto a jugar un rato con tu ordenador.


Hay bastantes momentos aburridos donde lo único que puedo hacer para entretenerme es leer o ver alguna serie. He leído demasiada biología para poder cumplir tu deseo, creo que voy a empezar a leer fantasía. Hay muchas novelas de fantasía pero la mayoría tienen un protagonista (hombre o mujer, da igual) que tiene un poder increíble y un harem detrás de ellos. Me aburren. Hay una serie de superhéroes que está por todo instagram. Creo que tiene dos temporadas de ocho capítulos. Voy a mirármela hasta que te pongas en movimiento.


Como siempre, cuando son las cinco, te pones un chándal, coges algo para merendar y te marchas a la iglesia católica del pueblo. Esta iglesia también es antigua, tanto como la iglesia a la que pertenece tu familia. Pero esta está hecha con piedra, siguiendo la arquitectura europea de aquellos años. Tiene un campanario a un lado. Entras como si nada y subes al segundo piso donde hay un pasillo estrecho que da a una cocina, una habitación y, al fondo, un gimnasio. Dejas la mochila con las pocas cosas que llevas a un lado, te quitas la chaqueta y te pones a estirar.


—Nunca me acostumbraré a verte con el pie detrás de la cabeza- dice el cura al verte a la pata coja y con el pie detrás de la cabeza. Has estado entrenando tu elasticidad. Entiendo porque quiere la fuerza, pero no para qué quieres la elasticidad. Es algo que siempre me ha intrigado, espero que pronto pueda saber para qué la quieres.


—Pues fliparías si alguna vez me ves meterme dentro de una mochila de gimnasia como si nada.


—No quiero que me cuentes nada de eso a no ser que hayas cambiado de idea- te comenta mientras se va quitando la chaqueta. A continuación se coloca frente al espejo y se pone a hace poses ridículas que le marcaban los músculos.


—Nadie ha hecho nada para que cambie de idea, nadie cambia en este pueblo de mierda. Que ganas tengo de largarme de aquí.


—Puedes irte y dejarlos a todos, rehacer tu vida.


—¿Y permitir que todos ellos se salgan de rositas? ¿Alguno de ellos siente culpa por lo que hizo? Confió en ti. Digas lo que digas te voy a creer. Tienes ahora mismo la capacidad de cambiar todo lo que vaya a pasar. Patrick, ¿alguno de ellos siente culpa?


Patrick deja de hacer poses frente al espejo, su expresión cambia completamente. La tensión se palpa en el ambiente. Se queda un largo tiempo en silencio. Le das la espalda y te pone a usar la barra mientras mira por la ventana, hacia la casa en frente.


—Hace años que Tomas ya no se confiese y antes nunca me habló de culpa sobre lo que pasó. Su madre no parece saber nada. Es más, se ha estado deteriorando. Y tiene sentido, ya tiene noventa y siete años. James no viene a esta iglesia pero me llevo bien con el padre Thomson, de la iglesia protestante, y me ha comentado varias veces que James hace mucho que ha abandonado la fe. La mujer de James está preocupada porque no va a misa.


—¿Por qué no me has mentido? ¿Eres realmente un cura?


—Desde hace décadas que todos los que vienen a la iglesia son gente mayor, que no me quejo, pero siento que ya no soy capaz de salvar a nadie. Durante estos diez años que nos conocemos no he sido capaz de hacerte cambiar de idea, de perdonarlos.


—No hicieron nada para que les perdone.


—No he podido salvarte a ti, no he podido salvar a Tomas, no he podido salvar a James… Soy una mierda como cura. Una vez muera el último de los ancianos que siguen acudiendo a esta iglesia cuelgo el habito y me voy a buscar el amor.


—¿Un cura dejará de abusar de niños? Para mear y no echar gota.


—Odio que me llamen pedófilo. A mí me pone más una piel arrugada y flácida. Volviendo al tema… ¿aún hay alguna oportunidad de que cambies de opinión?


—Qué cambio de actitud tan drástico.


—Mi mi mimi miii.


—Tienen el día de mi cumpleaños. Una vez pase, ya no habrá forma de pararme. Me digas lo que me digas, no voy a parar. Y sé que te vas a arrepentir.


—Me arrepiento de muchas cosas en mi vida, no pasará nada por un arrepentimiento más.


—En serio, no lo comprendo. ¿Por qué no me quieres parar?


—¿Por qué quieres que te pare?


—Yo no quiero que me detengas, quiero saber porque un cura, una persona que debería de evitar que cometa maldades, no intenta evitar nada.


—¿Diga lo que diga voy a hacer que estos más de diez años de odio y rencor desaparezcan? ¡No! Si hoy te hubiese dicho que ellos se arrepienten de lo que pasó, y mañana averiguases que no era cierto, me habrías puesto en tu lista y nos habrías matado a todos igualmente. Si aquello fue un puto accidente y quieres matarlos a todos. ¿Para que cojones te voy a mentir? ¿Para qué cojones voy a alargar toda esta puta mierda unos años más? Hazlo ya y a pastar. Yo no voy a ser el que añada más nombres a tu venganza.


—Lo haces sonar estúpidamente ridículo.


—No es ridículo, tienes tú punto, pero he estado años diciéndote que lo olvides y continúes, y tú sigues ere que ere. No voy a conseguir nada intentando pararte, sé que no voy a poder. Ahora, a hacer un par de series. Hay que ejercitar estos músculos.


—¿En serio que te gustan mayores? —dices para aligerar ese silencio incómodo.


—De esos que llaman señores.


Pensaba que era la única que sabía sobre tus planes, aunque él no sepa demasiado sobre ellos. Solo sabe que planeas hacer algo. Me siento un poco celosa pero a su vez agradecida. Gracias, Patrick. Gracias a ti he podido empezar a ver cuál es el plan de Jario.


El resto del día continúa con normalidad: terminas de entrenar, te despides de Patrick, llegas tarde a cenar, cenas solo, intenta pasar tiempo en familia (en vez de irte directamente a tu cuarto a jugar a videojuegos) pero es imposible porque tu familia se ponen a echarte en cara que no haya comido con ellos; te marcha a tu cuarto, juegas un rato, lees otro rato y charlamos sobre lo que hemos leído. Nos quedamos despiertos hasta las doce de la noche. No recibes ningún mensaje, ni ninguno de tus familiares ha intentado nada para arreglar las cosas. Supongo que cierras los ojos teniendo en mente poner en marcha tu plan.

23 de Enero de 2021 a las 15:47 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Francisco Rivera Francisco Rivera
Ambiente denso y descriptivo sin concesiones de felicidad. Galería de personajes delimitados a su psicología de ciudad pequeña, ajustada a condiciones de vida insatisfecha, Contexto lacerante que la narración expone en crudeza existencial. Lectura apta para amantes del género...
February 02, 2021, 21:30
Andréss Navas Andréss Navas
¡Hola! Vengo de paso por tu historia para verificarla, ¡y vaya que pinta muy bien! Las historias verificadas abarcan un público mayor en nuestra plataforma, por eso nos aseguramos de que sea presentado con la mejor calidad posible. Por favor toma en cuenta las siguientes correcciones, luego responde a mi mensaje y volveré para continuar la revisión: -Rayas en lugar de guiones. -Espaciado entre párrafos. Saludos y un fuerte abrazo. Andrés N. Embajador.
January 22, 2021, 19:48

  • Hola, he hecho las correcciones. Espero que te guste. January 29, 2021, 10:27
~

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