arizaille Ariza Mezza

Jungkook buscaba que su tatuador de confianza, Namjoon, le ayudara a renovar un viejo tatuaje, hasta que se percata de que el no podrá atenderlo, sin embargo, el hermano menor del chico está dispuesto a ayudarlo, obteniendo más de lo que esperaba Tal vez, mucho más de lo que esperaba "Y este tatuaje de aquí... ¿Que significa?" Taehyung Top// Jungkook bottom Lemon - Smut Ligera mención del Sope 💕


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13.

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Unico

Jungkook se definía con tres simples palabras: Simple, Tranquilo e Inesperado


Todo un chico relajado, cursando apenas su segundo semestre en Artes, en una de las mejores universidades del país con una beca del casi cien por ciento por sus asombrosas calificaciones.


Pero sinceramente ¿Quien se lo creería?


Jungkook siempre ha llamado la atención. No por mala conducta y mucho menos vandalismo. Si no más bien porque era diferente.


Por supuesto, a menos que lo conozcas, creerías que es todo un criminal

Brazos totalmente tatuados, uno que otro piercing por ahí, una musculatura intimidante y un rostro tan sexy que tan solo inspiraba poder, liderazgo y empoderamiento


Totalmente irónico ante los ojos del chico, ya que era todo un muerde almohadas


Jungkook siempre dio de qué hablar, y no había nadie en la ciudad que no conociera su nombre. Jungkook, el chico de mala apariencia pero excelentes notas. Jungkook, el delincuente que obtuvo una beca para una de las mejores universidades del país. Simplemente, no había manera de que pasara desapercibido


Pero realmente, él no era un criminal. Tan solo por un par de tatuajes encima, ya lo habían tachado de maleante, y para demostrarles que no le importaba lo que dijeran de él, llenó su brazo en tinta, aumentándole más a ese efecto intimidante que tenía sobre las personas, cuando en realidad, para su mejor amigo Hoseok, Jungkook no era más que amor y ternura, y tal vez un poco de malcriadez en una misma persona.


Siendo él, justamente la persona con la que hablaba en ese instante por teléfono, mientras el castaño se dirigía a su tatuador de confianza, para un par de retoques sobre aquella ave que reposaba desde el inicio de su hombro, ocupando todo su pectoral derecho


Un tatuaje especial, realmente especial


– Hyung, ¿Es enserio? Pensé que vendría por mi, y así iríamos a comer juntos cuando terminara con mi tatuaje – bufó el muchacho al teléfono, mientras su mejor amigo, un poco desesperado por el tiempo que le quedaba, hablaba apresuradamente


– Lo siento mucho, Jungkookie. Pero olvidé que hoy era el cumpleaños de Yoongi, y en verdad quiero hacer algo especial por él, porque creo que ya se enojó conmigo – Contestó su amigo


– Pero Hyung... – Suspiró el más joven – Usted lo prometió...


– Lo sé, y lo siento. Prometo llevarte a donde quieras este sábado ¿Te parece? Una salida de amigos, como las de antes – Ofreció Hoseok al otro lado de la línea


– Está bien... Pero esta vez no podrá huir Hyung – regaño el más joven, haciendo reír a su compañero – Ah... realmente estoy celoso de Yoongi-Hyung por tener un novio como tú


– ¿Acaso te gusto, Jungkookie? – Bromeó Hoseok al otro lado de la línea, haciendo que Jungkook negara en desespero, haciéndolo reír – No deberías de sentirte celoso, Jungkookie. Además, ya es momento que dejes toda esa timidez que te cargas y salgas a conocer a más personas. Tal vez encuentres a una que otra persona que te interese más allá de lo que crees. Arriésgate


– No lo sé, Hyung... – Jungkook visualizó la tienda a unos pocos metros y supo que ya era su momento de cortar – Lo pensaré ¿Vale?. Me tengo que ir, ya voy a entrar, y no creo que quieras llegar tarde a tu sorpresa para Yoongi


Escucho como un amigo exclamaba una maldición, dándose cuenta de la hora y se despedía de su amigo amorosamente. Jungkook suspiró y guardó su teléfono en la mochila que cargaba a sus espaldas con todas sus pertenencias de la universidad, de donde recién salía de clases, para luego entrar a la tienda y reconocer fácilmente a su fiel tatuador


– ¡Nam! – llamó eufóricamente Jungkook, abrazando al muchacho cuando estuvo en frente – Tenía tiempo sin venir ¿Como has estado?


– Kookie, siempre es un placer verte por aquí. – Sonrió, dejando al aire unos dulces hoyuelos a los costados de sus mejillas – Todo ha estado excelente, mejor de lo esperado, diría yo, pero ese no es el caso. Dime ¿Qué te trae a mi humilde establecimiento?


– Necesito un par de retoques, siento que la tinta está desapareciendo un poco, y se ve desgastado


– Vale, eso es sencillo – Afirmó el más alto – El problema está en que voy de salida. Quedé en verme con un par de personas a esta hora y ya voy tarde


– Oh...


– Pero no te preocupes. Mi hermano está haciendo turnos conmigo y estoy seguro que podrá atenderte – Sonrió y llamó a uno de los empleados en una esquina, que limpiaba las máquinas en conjunto con las agujas – Jimin ¿Puedes llamar a Tae, por favor? Dile que lo necesito – Expresó hacia el rubio y este asintió, mostrando una linda sonrisa. Dejó las agujas a un lado y fue a una oficina del fondo, en donde parecía hablar con alguien a través de la pequeña rejilla de la puerta, haciendo que esta se abra y saliera un joven peli azul de la habitación


Madre mía, pero qué hombre...


El chico caminaba con un esplendor increíble. Unas caderas del demonio y una pequeña cintura que simplemente encendió algo en Jungkook que no sabía que podía ser encendido, sin olvidar el detalle de que un pequeño piercing decoraba su labio inferior, haciéndolo ver más sexy de lo que esperaba. Se ubicó a un lado de Namjoon y observó al más joven de pies a cabeza, para luego sonreírle dulcemente


Jungkook sintió como su corazón se detenía por un par de segundos


– ¿Me necesitabas? – Acotó el hermano del más alto. Este asintió y dirigió su mirada al chico a su lado


– Él es Jungkook. Un amigo de confianza. Kook, el es mi hermano, Taehyung – Señaló Namjoon, haciendo que Jungkook se inclinara ligeramente, intentando lucir lo más natural posible


– Un placer


Jungkook sonrió coqueto y Taehyung le devolvió el gesto, guiñandole discretamente – El placer es mío


Namjoon, ajeno a la situación, sintió su celular vibrar en su bolsillo trasero llamándole la atención – Mierda, voy tarde – Susurró – En fin, necesito que le hagas un par de retoques a un tatuaje de Jungkook. No es un gran problema


– Vale, déjamelo a mi


– Excelente, ahora me retiro, antes de que declare mi sentencia de muerte – Bromeó despidiéndose, mientras se alejaba, saliendo del establecimiento.


Jungkook dirigió su mirada a Taehyung, mientras él le indicaba un par de cosas a Jimin, el trabajador que limpiaba las máquinas y aparentaba ser un buen amigo del peliazul. Cuando la atención de Taehyung se centró en el chico en frente, no pudo evitar sonreír


– Muy bien, muchachote. ¿Cual es el tatuaje?


¿Acaso lo acaba de llamar...?


– ¿Muchachote? – Cuestionó confundido, mientras el otro chico solo reía


– Por supuesto. Muchachote. Esos brazos no son por nada ¿Cierto? Debes practicar algo para tenerlos tan formados


– Practico Box, pero nada serio realmente – Comentó confiado, con la mirada del chico sobre su cuerpo. No se incomodó, porque le gustaba la mirada que tenía, mientras su pecho se inflaba de orgullo por ir a las clases a las que su tío le había obligado a asistir a regañadientes.


— Interesante – Comentó – Pero bueno, ya hablaremos de eso ¿Dónde es el tatuaje? – Preguntó amablemente


Jungkook apuntó a su pecho, específicamente al lado donde aquel tatuaje se encontraba y Taehyung no pudo evitar emocionarse en su interior al saber que tendría acceso al pecho de aquel joven


– Oh, está un poco más abajo de tu clavícula ¿Ocupa mucho espacio?


– Ocupa todo mi pectoral


– Vale – Mencionó el peli azul, ansioso con la información obtenida – ¿Prefieres quedarte aquí, o subir a los cubículos de arriba? Voy a necesitar que te quites la camisa para ello. Por eso pregunto


– Sin duda estaré más cómodo con esos cubículos. Me incomoda un poco que me vean sin camisa – Comentó Jungkook un poco avergonzado


Que mono...


Taehyung lo guió escaleras arriba, y abrió una de las puertas blancas de aquel piso, dando paso a una pequeña sala, con su respectivo escritorio con herramientas necesarias, una silla especializada y un pequeño sofá para acompañantes. Jungkook dejó su mochila en el mueble y dirigió su mirada a Taehyung


– Bien, déjame ver el tatuaje, para ver qué tintas voy a necesitar – Indicó, insinuando que el chico se quitará la camisa para verlo


El castaño tomó el borde de su camisa, y la alzó dejando al aire su trabajado pecho, no tan marcado pero sí lo suficiente para dejar a Taehyung sin aliento. Respiro hondo e intentó calmarse. Es un cliente, maldita sea. Se acercó al joven y tocó el tatuaje sin vergüenza alguna, trazando las líneas del ave con la yema de sus dedos


– ¿Es este el tatuaje?


– Si. Namjoon-Hyung lo diseñó para mi hace un par de años, pero ya está perdiendo color – comentó el chico


– ¿A qué edad te lo hiciste? Parece tener tiempo


– A los 17


Taehyung rió y apoyó su palma completa en la piel del chico, observándose a los ojos, dándose cuenta que es unos centímetros más bajo que el. Un detalle que le pareció adorable – ¿Qué hacías tatuándote a los 17?


– Curiosidad, supongo


El peli azul río, alejándose del chico – Voy por mis cosas. Ponte cómodo mientras vuelvo. No me extrañes – Bromeó mientras salía de la habitación


El castaño vio cómo se iba y cerró la puerta. El bufó y guardó su camisa en la mochila del sofá. A Jungkook se le hacía gracioso lo liberal que era ese personaje. Taehyung le daba tantos aires de libertad y confianza que lo asustaba. Pero lo excitaba tanto, que no sabía de dónde venía dicha atracción tan repentina


Se recostó en la silla reclinable y espero a que Taehyung volviera. El chico volvió con una pequeña caja, parecida a una caja de herramientas y la máquina encima de esta, mientras el sonreía – ¿Estás listo?


– Nací listo


Taehyung río. Ubicó todo en su lugar y se sentó al lado de Jungkook en un pequeño banquito. Limpio toda la zona, limpio la máquina una vez más, y usando unos guantes, empezó a retocar las zonas maltratadas de aquel tatuaje


Hablaron demasiado. Tanto que a Jungkook le sorprendió lo fácil que era mantener una conversación con él mientras su piel era perforada por aquella aguja. Nada que no pudiera soportar


– Entonces ¿17 años? – Comentó Taehyung curioso por la historia de aquel tatuaje


El joven río – Era muy estúpido ¿De acuerdo? Estaba en esa edad en donde creía que todos estaban en mi contra y que nada me salía bien – Argumento mientras recordaba aquellos tiempos en donde creía que el mundo se le venía encima. Tan dramático que no pudo evitar carcajearse ligeramente


– ¿Y por qué un ave? – Pregunto Taehyung mientras retocaba el ala de aquel diseño


– Había leído en algún lugar que las aves significaban libertad. Yo realmente quería ser libre y en uno de mis arranques de rebeldía, vine a tatuarme cuando me sentí increíblemente frustrado – comentó


– No puedo creerme que mi hermano haya tatuado a un jovencito de 17 años – Rio Taehyung


– Créeme que le rogué para que me hiciera el tatuaje – acotó Jungkook, avivando la risa del tatuador, quien dejaba la máquina de lado para evitar herirlo por accidente


Taehyung se calmó y se fijó en la cantidad de tatuajes que aquel chico portaba con orgullo a lo largo de sus brazos y por todo su cuerpo. Su mano no pudo evitar tocar un par de soles al costado de su cuerpo, en el hueso de sus caderas – ¿Y este de aquí?


– Era un aficionado a las historias de ficción. Y había una de una leyenda de la Diosa Sol. Un poco friki, honestamente – Contestó el chico


Taehyung no apartó la mano, y mucho menos tomó la máquina de vuelta para seguir con su trabajo. Más bien, mientras lo admiraba, retiro de manera discreta aquellos guantes de goma y siguió acariciando el pecho de Jungkook, evitando tocar las partes recién retocadas de su tatuaje, pero visitando la piel de sus brazos, de su pecho, cintura y caderas, asombrado con la suavidad de estas, queriendo tocar cada vez más y fundirse en ese chico, acostado en esa silla de cuero, ajeno a todos sus pensamientos


Por su parte, Jungkook estaba anonado. No sabía qué responder. Realmente no se sentía acosado y mucho menos quería que el tacto de Taehyung se fuera. Sus manos eran tan dulces y delicadas que estaba dudando si en realidad sus manos no estaban hechas de las nubes del cielo. Se sonrojó, supo que era un pensamiento muy infantil de su parte, pero también reconoció que su cabeza no estaba trabajando a su cien en ese momento.


¿Qué se supone que haga?


Taehyung acarició el tatuaje detrás de su oreja, acariciando toda la zona hasta su nuca, ocasionando un gemido de parte del menor


– Taehyung... – Soltó el chico sin pensar. Su voz sonaba tan necesitada que al peli azul le alarmó


¿Qué estoy haciendo?


Alejo sus manos rápidamente de Jungkook, dándose cuenta de lo que había provocado


– Yo... Jungkook, lo siento, yo... No estaba pensando, solo... – Balbuceó Taehyung tratando de explicarse, intentando que no se le escapara de los labios, el hecho de que quería volver a tocarlo. Extender su mano hacia aquellas zonas que no había tocado y sin duda alguna, hundirse dentro de aquel chico en esa misma habitación


Jungkook tapó sus labios avergonzado ¿Enserio yo hice ese sonido? ¿Eso salió de mi? Pensaba el chico. No sabía qué hacer y la incomodidad invadió el pequeño espacio donde se encontraban


"Arriésgate"


Las palabras de Hoseok resonaron en su cabeza y analizaba frase por frase lo que él le había dicho. Visualizo a Taehyung a su lado, intentando aún justificarse, pero Jungkook no podía oírlo, no podía concentrarse mientras esos lindos y rosados labios seguían moviéndose, haciendo alucinar a Jungkook sobre lo asombrosa que sería una mamada de parte de esa linda boca, sin olvidar a parte, el pequeño detalle de la argolla que decoraba su labio.


Se sonrojó aún más al darse cuenta de lo que estaba pensando y la frustración lo llenó. ¿Porque no podía hacer nada bien?


¿Saben que? A la mierda


Jungkook se sentó de improviso, sin darle oportunidad a Taehyung de reaccionar, y antes de darse cuenta, ya Jungkook estaba atacando aquellos codiciosos labios que tanto deseaba.


Suaves, no había ninguna otra manera de definirlos. Suaves y tan dulces como la mermelada. El chico se sorprendió, pero le siguió el beso, devolviendo sus manos a la piel del tatuado, específicamente hacia sus caderas. Jungkook rodeó su cuello, y se aferró a él mientras intensificaban aquel beso. Las manos de Taehyung viajaron a sus glúteos, y de un solo movimiento, ya Jungkook era cargado por Taehyung para luego ser apoyado contra una pared


Increíblemente caliente


Jungkook mordió, besó, lamió y chupó los labios de Taehyung, de manera juguetona y coqueta, enloqueciendo a su acompañante cada vez más, mientras sentía como el castaño se sentía fascinado por el piercing en medio de su beso.


Amaba esa sensación. Realmente podría besar a Taehyung las veinticuatro horas del día y no se cansaría. Pero lo bueno no duró mucho cuando el mayor rompió con el beso


Porque de lo bueno se pasa a lo mejor


Los labios expertos del peli azul viajaron a la mandíbula de Jungkook, mordiendo y besando todo a su camino, mientras que el joven en un intento de apaciguar su excitación, rodeó la cintura del chico, pegando sus entrepiernas, aumentando el roce de estas más la desesperación de ambos


Taehyung besaba su cuello, mientras que Jungkook buscaba desesperadamente arrebatarle la camisa, y con una señal, Taehyung se dejó desnudar completamente por el menor y antes de darse cuenta, ya Jungkook tenía una mano dentro de su bóxer, con la intención de que este también saliera al aire


Taehyung gimió, de manera ronca y tosca, mientras mordía el cuello de su acompañante. Tomó las muñecas de Jungkook, haciendo que abandonara su reciente erección y las ubicó sobre su cabeza, dejando al chico a su Merced y bajo su rostro cada vez más hasta llegar a su pezón izquierdo.


– ¿Pero qué tenemos aquí? ¿Un punto débil, tal vez? – Recalcó Taehyung después de lamer el pezón y que Jungkook, en vano, intentara callar aquel sonoro gemido que salió de sus cuerdas vocales


Taehyung se divirtió con su pecho. Mordió y marcó todo lo que quiso, para luego volver a los adictivos labios de Jungkook. Cargó al chico hasta llegar al sofá, en donde lo recostó, dejando la mochila del castaño en el suelo, y arrebatándole sus pantalones en conjunto con sus bóxers.


Taehyung apreció una obra de arte, sin duda alguna. Tenía a Jungkook hecho todo un desastre erótico, con el pecho marcado, el cabello desordenado, labios rojos y una respiración increíblemente irregular, según él. Se ubicó en medio de sus piernas, y le ordenó que chupara sus dedos. Tres dígitos de Taehyung eran ensalivados por Jungkook en ese momento, y el mayor admiró dicha acción, cómo Jungkook lubricaba sus dedos con su habilidosa lengua al mismo tiempo que sentía como sus piernas se abrían cada vez un poco más por el. Taehyung intentó con todas sus fuerzas, no correrse ahí mismo.


Sacó los dedos de la boca de Jungkook y los ubicó en su entrada. El primer dedo fue suave, entró sin problema alguno y exploraba su interior con bastante facilidad. Jungkook sentía la presencia intrusa en su interior, pero no pudo sentirse más satisfecho al respecto, menos, cuando incluso no pudo evitar como su entrada era ampliada por otro dígito.


– Taehyung... Tae- ¡Ah! – Exclamó Jungkook cuando el segundo dedo fue introducido. Esto ardió un poco, y costó ligeramente más el adaptarse a dicho intruso. El mayor se alarmó un poco, pero Jungkook le hizo saber a Taehyung que de verdad la estaba pasando increíble, aunque sabía que tenía que controlarse. Estaban en una tienda, y cualquiera los podía escuchar


– No te contengas... Quiero oírte – Ordenó Taehyung – Este edificio tiene las paredes a prueba de sonido. A veces los clientes son muy chillones a la hora de tatuarse – Comentó divertido como si hubiese podido leer su mente en ese instante.


– Mhm... – Contestó Jungkook afirmativo. Palabras coherentes no salían de sus labios y mucho menos cuando el tercer dedo fue introducido, haciendo que Jungkook arqueara la espalda en placer y dolor, al mismo tiempo que Taehyung disfrutaba de ver sus expresiones mientras besaba su cuerpo y su mano restante ejercía presión sobre sus caderas, algo que posiblemente dejaría marca.


Taehyung sacó los dedos del interior de Jungkook, y se deshizo de su ropa interior para alinear su miembro en la entrada de Jungkook, apoyando su frente en el hombro del castaño.


– Mierda... – Murmuró Taehyung.


– ¿Pasa algo? – Preguntó Jungkook casi en un susurro, con la respiración alterada, y confundido ante aquella pausa inesperada.


– No tengo condones – Contesto Taehyung. En el momento que se iba a alejar del chico, Jungkook rodeó sus caderas con sus piernas, rozando su entrada con el miembro del chico, haciéndolo gemir. Taehyung vio lo decidido que el chico estaba, y se arrepintió de haber querido abandonar el momento – Yo estoy limpio ¿Alguna observación de tu parte?


Jungkook lo observó y rió ligeramente esperando una respuesta, que fue más satisfactoria de lo que imaginó – Estoy limpio.


Taehyung sonrió y tomó las piernas de Jungkook para ubicarlas sobre sus hombros, mientras su miembro empezaba a invadir la cavidad de Jungkook.


Se sentía tan bien, tan caliente, tan estrecho. Taehyung no quiso embestir de una sola vez, pero estaba impaciente, esperando a que Jungkook se adaptara a aquella intromisión poco a poco. Cuando estuvo completamente dentro, se sintió pleno, y pudo sentir cómo las paredes de Jungkook absorbían su extensión por completo, dándole la bienvenida. El castaño por su parte, aferraba sus uñas a la nuca de Taehyung mientras que mordía ligeramente sus mejillas internas, en un intento de calmar la sensación. Pero el entendió que era imposible calmar una sensación tan extraordinaria como aquella


Le dio tarjeta verde a Taehyung de embestir con un movimiento de caderas, el cual el entendió al instante, respondiendo con una serie de estocadas que seguían un ritmo tranquilo y pasional. Pero eso se fue a la mierda conforme aumentaba la sensación y ellos se encargaron de satisfacer al otro. Taehyung masturbaba al chico debajo de él, mientras este le besaba y mordía su cuello, gimiendo en su oído, acelerando cada vez más a Taehyung. Las embestidas tomaron velocidad. Se volvieron salvajes, desordenadas y agresivas, y Jungkook no podía estar más feliz al respecto, teniendo en cuenta que él recibía todo lo que su mayor estaba dispuesto a darle. Rasguñó su espalda mientras exclamaba su nombre, a la par con Taehyung, que abandonó la extensión del chico, para afianzar sus manos en sus caderas y ejercer con más precisión y fuerza sus embestidas. Jungkook arqueó su espalda, y en medio de su exclamación con el nombre de Taehyung entre medio, se corrió, manchando ambos abdómenes y parte del mueble. Su cuerpo, aún receptivo, continuaba siendo atacado por Taehyung, que tras unas cuantas estocadas más, llegó a su clímax, en donde gruñó y se escondió en el cuello de Jungkook.


Solo se escuchaban sus respiraciones, aceleradas y aún emocionadas por lo que acababa de pasar. Taehyung salió del chico, haciéndolo soltar un ligero gemido ante su cuerpo aún sensible. Tomó un par de toallas y servilletas del escritorio, con las que quitaban las manchas de tinta extra y con eso limpio el desastre que habían hecho para luego botar esos desechos en la pequeña papelera de una esquina


Taehyung observó los ojos del menor. Estos brillaban aún en lujuria y cuando sintió la mirada fija del mayor, le sonrió, levantándose del sofá, en busca de su ropa interior


– No sabía que eras tan... Wow... – Exclamó Jungkook levantándose, recogiendo su ropa. Taehyung río y optó por vestirse igualmente


– Que va. Tu estuviste increíble. Es la primera vez que tengo una experiencia así de inesperada


– ¿Primera vez que toma a alguien en el ambiente laboral? – Cuestionó Jungkook divertido. Taehyung asintió sonriente y lo tomó de las mejillas para volverlo a besar, sin importarle que solo se haya puesto sus pantalones sin abrocharlos


– Primera vez. Aunque si sigues viniendo por un par de retoques como estos, no creo que me moleste en que se repita


Jungkook se carcajeó y volvió a besarle, volviéndose adicto de aquellos labios tan dulces


En definitiva, Jungkook volvería por un par de retoques más

1 de Diciembre de 2020 a las 17:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

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