alicewright Alice Wright

Luego de ser abandonada por su prometido un día antes de la boda, Christie Swan desarrolla cierta animadversión hacia a los hombres, calificándolos a todos como patanes y mentirosos. Pero todo ese odio durará hasta que cierto empresario europeo llamado Stefano Graziani aparezca en su vida, se las ingenie para meterse en su cama y la haga cambiar de opinión. Él es un hombre prohibido para ella, pero bien dicen que lo prohibido es lo más delicioso.


Erótico Sólo para mayores de 18.

#erotismo #amorprohibido #pecado #lujuria #sabordelpecado
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PROLOGO



—Desde el fondo de nuestros corazones les agradecemos por haber venido esta noche a compartir esta deliciosa cena en honor a Christie y Jonathan, sabemos que a partir de mañana su dicha irá de aumento en aumento, ¡por los novios!— dice mi padre con su copa de champán en la mano brindando por mi próxima felicidad.

—¡Por los novios!— responden todos. Luego de una breve despedida subo a mi suite, el hotel Four Seasons de Miami, mi ciudad natal, fue el lugar escogido como lugar para realizar la boda, siempre desee casarme a la orilla de la playa, afortunadamente Jonathan no tuvo problema con eso. Después de haber culminado mi rutina nocturna le echo un último vistazo a mi hermoso vestido de novia, no veo el momento de colocármelo y caminar por la arena del brazo de mi padre hacia el altar donde estará esperándome el amor de mi vida, finalmente me acuesto a dormir.

Me despierto desorbitada, escucho un golpeteo pero no logro ubicar de donde proviene, busco mi teléfono celular y al mirar la hora me doy cuenta que solo han pasado dos horas desde que me acosté. Nuevamente el sonido se deja escuchar y es cuando me percato que alguien toca la puerta.

—Abre la puerta Christie, soy yo, Jonathan— puedo notar un deje de angustia en su tono de voz, rápidamente salgo de la cama pensando que algo malo ha ocurrido.

—¿Qué sucede?— el entra a la habitación y cerrando la puerta tras de sí comienza a caminar como un león enjaulado, sin pronunciar palabra alguna.

—¡Por favor para! ¡Me estás mareando!

—Lo siento Christie pero no puedo… no puedo hacerlo.

—¿No puedes hacer qué?— pregunto en un hilo de voz temiendo a las siguientes palabras que salgan de su boca.

—No puedo… no puedo casarme contigo mañana.

—¿Qué?— siento como si las fuerzas me abandonaran y cuidadosamente me sostengo del objeto que tengo más próximo.

—Lo estuve pensando muy bien y no puedo, no puedo hacer esto, no puedo casarme contigo mañana. No puedo hacerte esto, me he dado cuenta que no te amo lo suficiente, necesito que le digas a tu padre que la boda se cancela— mi visión se empaña inmediatamente a causa de las lágrimas y por más que intento contenerlas ellas caprichosamente comienzan a fluir.

—¿Quién es ella?

—¿De qué estás hablando?

—¿Quién es? Porque si a estas alturas vienes a decirme todo esto es porque indudablemente existe alguien más.

—No hay nadie más Christie, te digo la verdad… es por mí, no te amo lo suficiente como para casarte conmigo.

—¿Por qué Jonathan? ¿Por qué me ilusionaste?— no sé cómo, pero las fuerzas retornan a mí y la ira se apodera de mi cuerpo —¿Por qué me pediste matrimonio si no me amabas? ¿Por qué dejaste que las cosas escalaran hasta este punto si no estabas seguro de tus sentimientos hacia mí?

—Yo… no lo sé… pensé que con el tiempo.

—¿Con el tiempo qué? Jonathan— lo interrumpo sin importarme nada, estoy completamente histérica, doy dos largas zancadas hasta que quedo completamente frente a él —pudiste hacer esto hace meses, pudiste haberme ahorrado toda esta vergüenza y sufrimiento, fuiste tú quien me pidió que fuese tu novia, tú me pediste matrimonio, fue tú maldita idea que nos casáramos, ¿ahora me sales con no me amas lo suficiente? ¿Acaso crees que soy idiota? De paso, vienes con tu cara muy lavada a pedirme que sea yo quien le comunique a mi padre que has decidido cancelar la boda ¿Estas demente o qué?

—Chris…

—¡Cállate! ¡Cierra la maldita boca! No quiero seguir escuchando tus patéticas excusas y tus pobres mentiras. Mejor lárgate porque ese picahielos que está ahí se ve muy tentador y en este instante no me importaría ir a la cárcel por homicida.

—Chris…

—¡LÁRGATE! ¡VETE DE UNA VEZ!— comienzo a empujarlo hacia la puerta, él no pone mucha resistencia y finalmente cumplo mi cometido, al cerrar la puerta me deslizo hacia el suelo y me hago un ovillo mientras lloro por mi desdicha. ¡Qué irónico! Hace unas horas estaba brindando por mi futura felicidad y esta nunca llegó. Continúo llorando hasta que mis ojos escuecen y las lágrimas ya no salen más.

Desvío mi mirada hacia el rincón de la habitación donde mi hermoso vestido yace sobre el maniquí, me levanto de sopetón y tomo el picahielos en mi mano, sin importarme nada más que el dolor que llevo dentro y que de alguna u otra manera necesito drenar, comienzo a desgarrar las telas y encajes que dan forma a la prenda, luego con mis propias manos continuo haciendo el trabajo hasta que no quedan más que girones en el piso.

—Lo lamento por todos, pero no podría soportar otra humillación— rápidamente cambio mi pijama por un atuendo cómodo, tomo mi maleta de mano y meto un cambio de ropa, verifico que toda mi documentación esté dentro del bolso y antes de salir tomo una hoja para dejarle una nota a mi madre.

Mamá,

Jonathan decidió venir anoche a decirme que su amor por mí no es tan grande como para casarse conmigo. No sé si para cuando leas esta nota él aún se encuentre en el hotel, lo más probable es que no, ya que el muy cobarde me pidió que fuese yo quien le comunicara a mi padre que la boda se cancelaba.

No soy capaz de darles la cara a todos y volver a sufrir otra humillación.

Lo siento.

Christie.

Mientras escribía algunas lágrimas cayeron sobre el papel, dejo la nota en la mesa de noche junto con el anillo de compromiso y las joyas que iba a usar en la ceremonia. Salgo de la habitación, y me aseguro de tomar las escaleras de emergencia para no correr el riesgo de encontrarme a algún familiar o invitado. Al llegar al vestíbulo, solicito un taxi y la amable recepcionista lo llama, cinco minutos después estoy de camino al aeropuerto.

Una vez que hube llegado le pido al cielo una señal acerca del siguiente paso que debo, dar justo en ese instante escucho por los parlantes la llamada a abordar a los pasajeros con destino a Nueva York, eso era justo lo que estaba necesitando.

—Allí es donde iré a recomenzar mi vida— digo encaminándome al puesto más cercano de una aerolínea.

30 de Noviembre de 2020 a las 16:20 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Carlos Uriel Carlos Uriel
Me gusto
February 07, 2021, 16:26
Valeria Zúñiga Valeria Zúñiga
No sé si debo sonreír por tan buen inicio o ponerme triste por la pobre Christie. En este momento siento una ambivalencia al respecto. Seguiré leyendo, aunque siento que como yo te alimentas de lágrimas de lectores :( Saludos.
January 12, 2021, 00:05
~

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