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Ú N I C O

— Yoon, amor, ¿qué haces? — pregunta el pelirrubio entrando a la habitación y viendo a su prometido quitándose su camisa. El mayor llevaba un tiempo comportándose extraño y eso estaba preocupando a su novio.


— ¿Crees que subí de peso? — pregunta mientras ve su torso desnudo frente al espejo de cuerpo completo.


— Eres perfecto. — dice acercándose con una sonrisa al pelinegro y lo abraza dejando un beso en su hombro.


— No mientas, estoy gordo, dilo. — el mayor suspira viendo esos "kilitos de más" que decoraban su abdomen.


Jimin se alejó con su semblante serio y giro al mayor para que le viera a la cara. — No estás gordo, no vuelvas a decir eso. Es más, casi no comes y te la pasas haciendo ejercicio, buscas dietas en internet y vives más a base de agua que otra cosa.


— Es bueno mantenerse saludable, hidratado y en forma. Además, sí como, simplemente no me excedo. — vuelve su vista al espejo. — Esta grasa no desaparecerá sola, es solo cuestión de tiempo para ser perfecto. — sonríe imaginando lo bien que se sentirá cuando tenga el cuerpo que tanto anhela.


— Solo es cuestión de tiempo para que enfermes y todo sea peor Yoonie, confía en mí. No estás bien, debes alimentarte correctam...-


— Pero ya lo hago, como frutas y verduras.


— La alimentación no se basa sólo en eso, bebé. Ven, te prepararé algo delicioso y lo comerás todo, no quiero ver nada en el plato. — Lo toma de la mano y lo lleva hacia la barra que dividía la sala de la cocina. — Espérame aquí, no te muevas.


El pelirrubio camina hacia la estufa, se coloca su mandil y empieza a cocinar. Al terminar, lleva el plato frente a Yoongi y le entrega los palillos junto a una cuchara.


El menor sonríe y le hace señas al mayor para que empiece a comer.


— Pero est...-


— Nada de peros, te quiero ver comer y disfrutar de mi comida. La hice con amor, solo para ti. — le interrumpe mientras deja un pedazo de carne en la boca del contrario.


El pelinegro mastica lentamente y traga, toma los palillos por si solo y empieza a comer en silencio.
Cada vez más y más, Jimin no podía ser más feliz, amaba a su novio como a nada en el mundo y daría todo por verle sonreír.


— Y-yo... ¿Hay más? — pregunta Yoongi avergonzado, le había encantado la comida y sentía que necesitaba más. Hacía tiempo que no comía tan bien como lo había hecho.


— Claro que sí, para ti siempre tendré más. — con una sonrisa abraza al mayor y besa su mejilla. — Más amor, más besos, todo para mi lindo novio.


El pelinegro sonríe con un sonrojo decorando sus mejillas. — ¿De verdad crees que soy lindo? — adoraba los elogios de su novio, aunque no podía escucharlos siempre ya que éste tenía que trabajar en su restaurante que crecía cada vez más.


— Lindo te queda corto, eres hermoso, precioso, atractivo, el hombre de mis ojos y mi futuro esposo. — deja un corto beso en su mejilla, luego toma la mano en la que tenía su anillo y la besa lentamente.


— Tú... ¿Me quieres? Es decir, sé que si nos cansaremos es por algo pero... ¿Me quieres mucho?


— Te quiero, te amo, te adoro, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, amor.


— Yo también te amo Jiminnie, te amo como nunca he amado nada en mi vida. — finaliza dejando un beso en los labios de su pareja.

Siempre agradecería el haber conocido a Jimin, el que lo haya salvado de la triste vida que llevaba.


[6 años atrás]

Yoongi entraba a su casa con cuidado de no despertar a su padre, quien se encontraba dormido en el sofá rodeado de botellas vacías.
Caminó a su cuarto y se cambió de ropa; un short junto a un buzo. Al salir de su habitación, caminó a la cocina sintiendo la mirada de su padre sobre él.


— Buenas tardes, padre. — saludó.


— Ven aquí, Yoongi.


El pelinegro sentía sus ojos picar y el miedo recorrer su cuerpo mientras se encaminaba hasta donde se encontraba su padre.


— ¿Desea algo? — preguntó con la mirada gacha, el mayor dió leves golpes a su lado y Yoongi captó el mandato. Se sentó a su lado para luego sentir los dedos de su padre acariciar su rostro.


— Tus mejillas se ven más rellenas, ¿has estado comiendo de más? — preguntó y Yoongi negó suavemente, las caricias del mayor descendieron hasta su cadera donde apretó sacándole un jadeo de dolor al menor. — ¿Dóndequedaron las cuevas que tan loco me traen? Te mereces un castigo por esto, ¿no crees?


— N-no.


— ¿Qué dijiste?


— N-no lo merezco, no hice nada.


El mayor le dedicó una mirada seria al pelinegro y éste sintió unescalofrío recorrerle. Las mejillas del menor se empaparon de lágrimas al ver a su padre quitarse elcinturón, tenía miedo y deseaba salir rápido de ahí.


Se levantó y corrió a su cuarto tan rápido como sus piernas se lo permitieron siendo perseguido por el mayor. Al llegar intentó cerrar su puerta, cosa que no resultó ya que la fuerza de su padre era mayor a la suya, éste acabó empujando la puerta y abriendola.


— P-padre, por favor no... — pedía entre sollozos.


— Esto te enseñará a no desobedecerme. — dijo el hombre cerrando la puerta para luego acercarse a su hijo.

[...]

Jimin se encontraba en el silencio de su habitación haciendo sus tareas pendientes hasta que unos gritos le desconcentraron.
Se dirigió a su ventana, pues desde ahí los escuchaba con más claridad y salió de su cuarto rápidamente topándose con sus padres en la sala.


— Jimin, ¿sucede algo, cariño?


— ¿A dónde vas?


— Algo está pasando en la casa de al lado. — dijo mientras se dirigía a la salida.


Frente a la casa de sus vecinos ya se encontraban algunas personas reunidas y otros se asomaban desde las ventanas de sus hogares.


El llanto y los gritos se escuchaban desde fuera provocando los nervios de Jimin. Sabía que ahí vivía un chico de su edad, lo había visto varias veces cuando salía de casa para ir a la escuela, también había visto a un hombre salir y entrar con varias botellas de licor cada día.


— Mamá, llama a la policía. — dijo mientras se encaminaba a su casa vecina.


— ¿Qué?


— Jimin, ¿a dónde crees que vas? — pero fue muy tarde, el joven ya había entrado a dicha casa por una de las ventana.


El pelirrubio caminaba por la cocina ajena mirando a todos lado, los sollozos de su vecino resonando por todos lados. Salió a sala, esta estaba repleta de botellas y latas vacías y solo eso bastó para que su sangre hirviera.

Tomó una de las botellas y se dirigió al sitio del que provenía el ruido, pateó y golpeóla puerta hasta lograr abrirla.


Frente a esta se encontraba un hombre semidesnudo de espalda. Al momento en que éste iba girarse, el menor estrelló la botella contra su cabeza dejándolo inconsciente.
Miró al chico frente a él, éste se encontraba sobre la cama envuelto en sábanas mientras lloraba a más no poder, Jimin se acercó y envolvió sus brazos alrededor suyo mientras le calmaba diciéndole que todo estaría bien.


Minutos después, la puerta principal fue abierta y los oficiales invadieron la vivienda.
El pelirubio ayudó al chico a levantarse, tomó una camiseta holgada de su armario y le vistió con esta.


— Tranquilo, no volverá a hacerte daño, nadie volverá a hacerlo. — dijo acariciando su cabellera mientras salían de esa casa.


— Gracias,... — dijo esperando a que el chico le dijera su nombre.


— Jimin, Park Jimin.


— Gracias, Jimin. Estaré agradecido toda la vida contigo.


— De nada, lo importante es que ahora estás a salvo y ese tipo se pudrirá en la cárcel.


El pelinegro asintió hasta que cayó en cuenta de algo. — ¿Qué pasará conmigo?


— Puedes quedarte con mis padres y conmigo.


— No podría...-


— Sí puedes y no está en discusión. Voy a cuidarte siempre.— dijo dedicándoleuna sonrisa que fue correspondida al instante.

Y ese fue el comienzo de nuestra historia.

©KookTaeConSwag

26 de Noviembre de 2020 a las 00:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

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