gonzalo-baleato1558951351 Gonzalo R Baleato

Después de varias semanas encerrado en casa debido a la epidemia que asola a la humanidad, nuestro protagonista decide salir para poder respirar y contemplar los lugares de su pueblo que lleva tiempo sin ver. El día era tranquilo, hasta que al adentrarse cada vez más a la frondosidad de la naturaleza, se encuentra con algo escalofriante. Lo peor es que ahí no termina la historia, porque será testigo de algo aún más asombroso


Aventura Todo público.

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El Encuentro

Hoy por fin puedo salir después de varias semanas encerrado en casa a causa del estado de alarma que había impuesto el presidente. El tiempo aquí varía demasiado. Necesito respirar y poder ver algo diferente a lo que ya llevo haciendo demasiados días en mi casa del pueblo. Mientras camino con mi mochila al hombro con bebida y picoteo, mis pensamientos se desatan y sigo reafirmando que nada está bien. La lluvia siempre se ha precipitado desde las nubes, el mundo siempre giró en la misma dirección, y dudo que eso llegue a cambiar. Sin embargo, nosotros desequilibramos todo cuanto puede ser alterado, es decir, todo.

En lo personal parece que necesitamos a toda costa ser aceptados por la sociedad, aunque eso conlleve a dejar de ser nosotros mismos. Tal vez creamos que es más eficiente ser lo que no somos para formar parte de un conjunto del que no tenemos apenas algo en común, que estar solos y ser fieles a nuestros propios ideales. Nos ocultamos tras capas y capas de filtros en redes sociales hasta dejar nuestra piel libre de las naturales impurezas de la edad, mostrando una realidad al mundo que no existe y demostrando que ser como muñecos de plástico es mejor que ser de carne y hueso. Nos engañamos gritando que es mejor no tener a nadie que tener a los que en algún momento nos pueden hacer daño, cuando en nuestro interior buscamos contacto aunque eso conlleve a pincharnos constantemente con superficies toxicas. No sé, puede que seamos masoquistas del dolor emocional, porque de ese modo tenemos una excusa perfecta para sentirnos mal y ser así parte de un sufrimiento común, un sufrimiento el cual cada individuo humano ha sentido alguna vez.

Me temo que nos encanta el drama, y más temo que seamos adictos a exagerar los aspectos patéticos y sentimentales de las situaciones para conmover a todos. Estamos tan pendientes de gustar al mundo que no nos preocupamos por lo que queremos, solo queremos querer aquello que sabemos que será enaltecido, a pesar de que contradiga nuestras preferencias. Pero por otro lado y cuando las circunstancias cambian, ya no pensamos en nadie más, solo en lo que más nos conviene. Si digo esto, es por lo que está a suceder con la crisis que estamos viviendo, en donde parte de la población está a ignorar las advertencias y obligaciones establecidas arriesgando su propia salud y la de los demás, lo que conlleva a perder vidas y lo que demuestra sin margen a error, que jamás aprenderemos a identificar las señales que cada día se manifiestan y que perdurarán mientras nosotros también lo hagamos. No sabemos ver lo sencillo que puede ser todo, es como si necesitáramos que todo fuese horriblemente complicado para darle mejor sentido a la vida, de que nada puede ser tan bueno, y que por consiguiente tiene que ser todo lo contrario.

También mencionar lo curioso que es lo que nos encanta hablar sin saber la verdad por ansiar querer saberlo todo sin acercarse lo más mínimo a lo que en realidad es. Sinceramente, tengo la capacidad de comprender porque somos así, pero es que me resulta imposible poder explicarlo de forma lógica y que pueda tener algún sentido, porque es que no lo tiene. La gente mucho habla de que no hacemos más que contaminar este mundo, que tenemos a los animales explotados y maltratados de por vida o que somos unos egoístas que no miramos por nadie, ¡pero ellos no hacen nada para cambiar eso, solo critican el problema aun siendo parte del mismo con la escusa de que es inevitable dejarlo! ¡¡Joder!! ¡Es que cabrean! ¡Si tanto detestan la contaminación, que dejen el consumismo innecesario y dejen de generar tanta basura! ¡Si tanto detestan la explotación y crueldad animal, que dejen de formar parte de la industria alimentaria, que dejen de asistir a zoológicos, a circos, a eventos hípicos, caninos, que dejen de apoyar la tauromaquia y lo relacionado con ella o cualquiera situación que tenga como protagonista el uso de animales por negocio, entretenimiento o cualquier fin con ellos! ¡Dejémosles en paz de una vez por todas! Y si no queremos, si seguimos queriendo ser parte de todo eso, entonces aceptemos que no nos importa otro ser que no sea nosotros, porque una cosa conlleva a la otra, siempre lo hará. Creo que lo de “vive y deja vivir” no lo compartimos si no nos beneficia en nada. De verdad, detesto a la gente. Y lo de que nos consideramos egoístas…si tanto sabemos que lo somos, entonces hagamos algo para remediarlo. Si hiciésemos aunque sea algo más de lo que decimos que somos sin hacer nada, no seríamos tan hipócritas y todo mejoraría, pero mientras nos creamos los protagonistas de todas las historias con derecho a gobernarlas, seguiremos siendo una pésima especie.

Hombres y mujeres, mujeres y hombre. Desde luego que somos diferentes, no obstante, ser distinto no está relacionado con ser mejor o peor. No critiquemos a un hombre por creerse superior al resto, respetémoslo. No critiquemos a una mujer por querer follar con quien quiera, respetémosla. Los hombres en ese aspecto las superan con creces, pero claro, son hombres. Ellos follan lo que quieren y son la ostia, ellas follan lo que quieren y son unas zorras. Ese tipo de pensamiento es de gente retrograda y misógina. La envidia también es innata del ser humano, y si queremos ser de otra forma, hagamos que sea así, pero todo indica que preferimos reprochar al o a la que forja su personalidad que no hacer nada por carecer de diligencia. Simplemente existen hombres y simplemente existen mujeres. Solo somos seres, y si no sabemos aceptar como son los demás sabiendo que no infligen ningún tipo de daño, nunca seremos individuos que valgan la pena.

Sé que es más fácil inventar una vida y creer en ella que conocerla de verdad y ser consciente de su evidencia. Esto significa que tanto el que inventa la vida de una persona como el que se lo cree sin saber la verdad, padecen gravemente de una severa ignorancia. Y si eso no lo ven, es inútil razonar con ellos. Podría seguir explicando más y más sobre las incoherencias que forjamos… hasta parece que con orgullo, como que nos sentimos mejores al criticar a los que denigran a otras personas ignorando que nosotros mismos hacemos exactamente lo mismo, aunque sean en otras circunstancias y en cierta medida. Pero he estado tan centrado en exteriorizar todo esto que ya no sé ni donde estoy, he debido coger un camino diferente y no me suena esta zona. Solo faltaría que por estas zonas que no hay nadie, apareciese la policía y me multaran por no llevar mascarilla. Estamos aún en la fase dos y la ley así lo establece, por culpa de unos cretinos que a saber cómo han expandido el virus y otros que apenas tienen idea de gestionar un problema, ya no se puede ni salir a respirar aire sin cubrirse parte de la cara, y como se haga, “zasca”, multa de 100 euros o más. Si cualquier motivo es válido para recaudar dinero, empobreciendo más al pobre y enriqueciendo más al rico, privando del libre albedrío y el derecho a la libertad. Y luego soy yo el miserable por desear la extinción humana al concebir como un sin sentido las normas a modo de un código de conducta que solo existe para beneficiar a la sociedad, o no tener ningún tipo de remordimiento al desear la desaparición total del humano y todo lo que ha sido creado por él. Que sí, lo sé, muchos animales han sido creados por el humano, pero tal como son algunos, que están tan cruzados y manipulados que ya se les ve en sus rostros que quieren que acabemos con su sufrimiento, lo mejor sería que lo hiciésemos. Si no se quiere formar parte de todo esto, entonces no seamos demandantes de estas cosas al ser consumistas compulsivos.

Al continuar avanzando para saber hasta dónde me lleva la ruta que he seguido, voy viendo el aumento de la espesura de los árboles que van rodeando el camino por encima, como si se tratara de un túnel de ramas y hojas. Es tan hermoso que miro hacia todas partes encantado por tanta belleza. Al estar tan ensimismado por toda esa imagen, resbalo y me precipito ladera abajo, deteniéndome una gran frondosidad de hojas secas, pero lo más raro es que comienzo a escuchar fuertes zumbidos que no logro identificar de donde proceden. Cada vez son más fuertes, me temo que se están acercando a mí. De pronto veo un enorme enjambre de lo que parecen los avispones que últimamente se han nombrado en las noticias, que proceden de Asia y que denominan como avispones asesinos.

Me quedo paralizado por el miedo, no obstante, nada sucede. Ellos están ahí, observándome. Se mueven de una forma extraña, como si estuvieran desorientados. Entonces contemplo un movimiento entre las ramas aglomeradas de varios árboles a pocos metros de mí, y es cuando la veo, indudablemente es la reina. Puedo apreciar segundos después que la rodea un gigantesco nido con miles de millones de huevos. Estoy muy asustado, pero por otra parte perplejo al no presenciar ningún tipo de comportamiento agresivo en ellos. Extraigo muy despacio de la mochila que llevo, dos latas de refresco, un plátano y ocho higos. Pretendían ser para mí, el paseo podía ser muy lago, mas prefiero que sean para ellos, tal vez sea lo que están esperando.

En el preciso momento que tiro todos los alimentos al suelo, los avispones no hacen nada, ahí es cuando veo a la reina aproximarse a la comida para alimentarse. En cuanto acaba y vuelve de nuevo al nido, el resto se abalanzan hacia las sobras y comienzan a devorarlo todo. Al terminar alzan de nuevo el vuelo, y veo que están mucho mejor. Decido irme a casa a pesar del miedo que aún tengo por si soy atacado si hago algún movimiento brusco, pero no ha pasado, y con seguridad puedo irme.

Durante toda la semana no puedo parar de pensar en lo sucedido, tanto que hasta tengo ganas de volver al lugar, cosa que hago.

15 de Noviembre de 2020 a las 19:22 0 Reporte Insertar Seguir historia
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