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Luego de que Taehyung lograra escapar de prisión, Jungkook debe correr por su vida. Seokjin hará todo lo posible por mantenerlo a salvo en una verdadera lucha interna. ¿Qué desafortunados hechos pueden ocurrir el día en que estos dos se encuentren? Lo que no saben, es que Taehyung siempre dará un paso mas adelante que ellos.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#army #Boysband #bts
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Capitulo I

Jeon Jungkook corrió las ventanas y selló la puerta. Nunca había experimentado un temor correr por las fibras de sus músculos desde que había resuelto el caso Esmeraldo. El condado de Damyang-gun estaba ubicado en una zona apartada en la provincia de Jeolla del Sur, a unos 246.94 km de la capital Seúl. Conocido por sus tallados y sus espesos bosques de bambúes, se consideraba un lugar tranquilo para poder vivir, o bien, para morir en paz.


Estaba lejos del convulsionado tráfico y los visitantes arribaban con un único destino entre sus brazos, expulsar sus pecados citadinos de la forma más rudimentaria posible. Aunque los meses de noviembre eran los más apreciados por su espectáculo de flores amarillas, Jungkook podía avistar los primeros brotes de una temporada adelantada. Ningún bosque en todo el país crecía de la manera erguida como los que crecían en Damyang-gun, ni ninguna otra parte ofrecía la sensación de seguridad que debía darle a Jungkook de sus enemigos. Y aunque era un lugar idílico para una sonata de invierno, Jungkook no podía evitar compararlo con una prisión.


Su guardaespaldas ya se lo había mencionado, ¿pero cómo podía estar tranquilo con un criminal suelto allá afuera, libre y a sus anchas? Criminal que él mismo se encargó de encerrar. Desde que había llegado a su último resguardo, la rutina de un confinamiento obligatorio había desmoronado los límites de su cordura. Por todo se enojaba, no comía como antes y duraba días en vigilia. Seokjin, su guardaespaldas, podía constatarlo por las discusiones acaloradas que mantenían acerca de su seguridad. Dejaba las leches de banana intactas y a veces medio vacías. Rondaba por la cabaña, desentrañando los ruidos más mínimos y haciendo antesala a una visita indeseable. Todo ello podía ser conjugado como una paranoia de no ser causada porque Kim Taehyung se hubiera escapado.


Revisó los cuchillos de su cocina y los guardó en el sótano. No tendría forma de asesinarlo, al menos que ya viniese armado. Selló su puerta y dejó escapar una interjección divina. Era la primera vez que se dirigía de esta forma. Había tenido que saber que el caso Taehyung era el peor de los archivos criminales y que no debió aceptarlo, porque la lista de colegas que murieron bajo su mano no era punto ínfimo contra el espíritu de justicia. ¿Hasta dónde había llegado su venganza? Ahora estaba prisionero, confinado, a resguardo de un hombre que no sabía si podían hacer prevalecer su vida, y, destruido. ¿De qué sirvió todo ese dinero? ¿De qué? Si no podía escapar del gran poder del temible Kim Taehyung...


Jungkook tiró las pastillas a la mesita de noche. No estaba loco. Lo que más necesitaba era mantenerse despierto y lo más sensible posible. Sacó su arma, una Beretta cuyos reglamentos le habían salido caros. Lo colocó debajo de la almohada y comprobó si era accesible a su mano derecha. Jungkook dormía de lado, y era un ritual sagrado que sus dos manos se enrevesaran en su mejilla, porque de lo contrario terminaría dando vueltas en una lucha infructuosa contra el insomnio. Miró a la puerta y rebobinó si había pasado el seguro de ella. De pronto sí, o de pronto no. Solo la idea de levantarse y tocar el picaporte le causaba escalofríos.


«Vamos, Jungkook, ¿qué tan difícil puede ser hacer un poco de ejercicio mental?».


Le fallaba a cada rato, como todo lo que hacía desde que escuchó la noticia de la fuga. Había puesto la cerradura a la puerta del patio, cerró las ventanas perfectamente; recordaba el trazo de esos recorridos de forma fresca. Cuando entró a su habitación, su mente volvía a quedarse en blanco como un pálido papel. Sintió el suelo gélido tras sus pies. Tenía la posibilidad de escuchar pasos en el pasillo de la sala, pero tan pronto como corroboró que era Seokjin, su guardaespaldas, la voluntad se le devolvió rápidamente.


TOCK TOCK TOCK


Jungkook dejó andar su sistema respiratorio a mil revoluciones por segundos. El corazón se le hundió con el estómago y quedó petrificado. ¿Qué era ese ruido? Miró a todos los rincones habitables y era evidente que procedía del baño.


¡Demonios! Estaba lejos de su pistola.


No quería gritar y alertar a Seokjin, o peor, a Taehyung. Si sentía que liberaba la llave de la puerta, haría un ruido que lo delataría. Miró por la ventana. Solo de analizar los diez metros que le esperaban hizo replantearse la idea de tomar su arma. Respiró profundo, por no decir que acabó con el oxígeno de su habitación, y corrió como una flecha hasta su cama. No encontraba su pistola. Revisó entre los rincones de la cama y dentro de la almohada, pero no la halló. Oyó que alguien abría la puerta del baño. Chirrió y todos los vellos de su nuca se erizaron. ¡Santo Cielo, no!, suplicó. Aún tenía la alternativa de gritar, pero ya estaba harto de resolver sus disyuntivas de la forma más cobarde y menospreciable. El corazón iba a salirse de su boca, pero sintió la culata, fría y metálica, entre la mesita y la cama. La agarró y apuntó al baño.


El aire le volvió en sí nuevamente y recuperó su control. O bien eso creía. La Beretta no dejaba de temblar entre sus dos manos y no salía de aquella detención corporal. La puerta se movió y rogó para sus adentros que se tratara de una fuerza eólica. ¿Pero cómo si ni ninguna ventana estaba abierta? No supo qué energía le ayudó a levantarse, pero ya no quería comprobar su temor. Si Taehyung se encontraba allí era mejor que diera aviso a Seokjin cuanto antes.


Seokjin tenía razón, él solo no podía hacerle frente a un criminal de esas magnitudes, porque él no era un criminal. No era igual que él y no podía rebajarse a su misma calaña. Pero lo que Seokjin no comprendía es que esto ya había dejado de ser un asunto legal, ya había adquirido propiedades personales que no tenía sentido arrestarlo o enviarlo de vuelta a la cárcel. Era una cuestión de supervivencia. O era Taehyung, o era él.


Sus rodillas sufrieron un repentino entumecimiento cuando se acercó a la puerta del baño. Desde de la pequeña ranura no parecía existir nadie. Sabía que no era suficiente, pero trataba de buscar un argumento para convencerse exactamente de lo contrario. Hurgó con sus ojos, agudizó sus oídos y liberó la tensión contenida en sus dedos. Debía estar sensible a cualquier acto abrupto de amenaza, así como le había enseñado Seokjin en los entrenamientos de disparos. “Alerta permanente”, era su lema.


Seokjin no iba durarle toda una vida, así que el presagiado día en que decidiera retirarse o peor, en que Taehyung lograra asesinarlo, tenía que ofrecer una pelea digna a muerte. Y lo iba a hacer ahora. Sacaría a Taehyung del baño y acabaría con su enemigo número uno antes de que en una ventajosa distracción este obtuviera éxito. Avanzó con los talones lo más suave que haya caminado nunca. Padeciendo el frío mármol, su temperatura descendiendo y emanando brotes de sudor de su frente. Luchó desde sus adentros para que su contrariada voluntad no abriera por completo la puerta. «Hazlo, jodido Jungkook, o nunca lo sabrás».


Y lo hizo.


La madera rectangular chirrió brevemente hasta conseguir el obstáculo de la pared. Olía a manzana verde, pero se le introdujo más rápido el apestoso cloro en la nariz que cualquiera de los aromas. El sonido sin embargo seguía repitiéndose:


TOCK, TOCK, TOCK.


Totalmente imperceptible de que lo hubieran descubierto. Quién podía ser o qué podía producirlo, fue la interrogante más exasperante que se hubiera planteado en su larguísima carrera de abogado. Respiró hondo, porque lo necesitaba. Idealizó una cuenta regresiva y se aseguró que su arma estuviera cargada. Jungkook no podía hacerlo. Claro que no. Pero ya no quería depender de la vigilancia de Seokjin. Hoy quería valerse por sí mismo.


Jungkook se rio de sí mismo luego del papel que había interpretado en los cinco minutos previos. Cuando ingresó a la puerta halló el origen del toqueteo que tanto le perturbaba. Ya le había ordenado a Seokjin que trajera a Hoseok, pero era una tarea tan infructuosa como conseguir a un buen plomero que le reparara la gotera. Era el mejor plomero que tenía Seúl y a sus alrededores, aunque acá afuera un mísero don nadie.


—¡Señor Jungkook! —Se asustó. Se apretó el ojal de su pijama y rompió uno de sus botones—. ¿Se encuentra bien?


No quería mirarse en el espejo. Seguro había palidecido más de lo habitual.


—Eh, ¡sí, sí! —contestó. Se pasó la mano por la frente mientras trataba de recomponerse.


—¿De verdad? Oí ruidos.


Quitó las trabas de la puerta y la abrió. Era alto y delgado. A Jungkook le daba cierta imponencia, porque era más corto, ya que solo su mera presencia le otorgaba una satisfacción de sentirse protegido. Tenía su cabello de sombrero revuelto, húmedo y brillante. Seguro acababa de ducharse. Jadeaba y sus labios estaban abiertos como si hubiera corrido millas. No llevaba camisa, todo su tórax estaba expuesto a la vista, y Jungkook sintió una rápida de atracción. No supo por qué motivo, pero de pronto había creído que no mirarlo lo suficiente iba a resultar en un buen recurso de defensa. Cuando despegó los ojos de su pecho, Seokjin le esperaba con una mirada piadosa.


—No, yo... —balbuceó Jungkook, volviendo a rodar su vista sobre su cuerpo—, estoy bien, tranquilo. Solamente estaba en el baño, y me asusté con una rana. Eso fue todo.


—¿De verdad?


A Seokjin casi no podía mentirle. O tenía un don para descifrarlas todas o Jungkook era terriblemente malo para mentir. Le devolvió el rostro y su diáfana cara continuaba suplicándole. Eso lo irritaba.


—Sí, Seokjin, no te preocupes, solo se trató de un mal susto —dijo.


—Me gustaría corroborar, si no le molesta.


—Sí —contestó con severidad. A Seokjin le tomó por sorpresa. Relajó su voz y dijo—: Ya iba a irme a la cama, no quisiera tener otro sueño desagradable. Discúlpame, Seokjin.


Su guardaespaldas insistió.


—Por eso, señor Jungkook, preferiría revisar.


Estas eran las circunstancias en que no podía estar de acuerdo con Seokjin. No iba a mostrarle que una gotera era el productor de sus tontos miedos. No iba a permitirle que lo viera vulnerable una vez más.


—Dije que solo fue una rana, ¿está bien? —volvió a subir la voz.


—No pierde nada dejándome pasar —respondió.


—No hay nada que revisar, ya me cercioré.


—Señor Jungkook...


—Todo está bien, ¿sí? Ya deja de protegerme como un puto niño.


Fue una sentencia implacable. Jungkook supo que se había precipitado, pero no estaba dispuesto a pedirle disculpas a su guardaespaldas por muy mal que empezaba a sentirse en esos momentos. Tenía que hacerle entender a Seokjin de cualquier manera, que podía valerse por sí mismo.


—Perdón —dijo él—, solo quería hacer mi trabajo, señor.


—Deberías descansar más seguido, últimamente tu trabajo te está volviendo impertinente.


Seokjin bajó la cabeza. Jungkook estaba ejerciendo un trabajo hercúleo para no seguir tratándolo como a una basura. Suspiró, asintió y se dio media vuelta.


—Por cierto —volvió a última hora—, acabé de revisar el correo y no hay rastros de ningún agente químico o explosivo. Así que, puede leer lo que quiera, señor.


Se le destrozaba el alma cada vez que lo veía. Habría querido decir algo, habría querido pronunciar algo más, pero solamente le salió esto de sus más puros labios:


—Gracias.


Y Seokjin le volvió a asentir.


«Eres un reverendo idiota, Jungkook, al menos le hubieras dicho algo que lo reconfortara... Taehyung hijo de perra, esto es todo lo que provocas».


Jungkook cerró el grifo y se fue a dormir, o eso intentó durante las horas tenebrosas de la noche. No hubo ni un solo instante en que no hubiera pensado en Kim Taehyung.


En el asesino Kim Taehyung que escapó de prisión.


Es que, no le cabía en la cabeza. ¿Cómo una caravana de policías se dejó aniquilar por una docena de criminales ni muy bien armados? Lo único que se le ocurría es que todos eran cómplices. Era lo evidente. Desde el paro cardíaco hasta los policías poco experimentados. Pero no le sorprendía. La familia de Taehyung habían cosechado una fortuna a base de narcotráfico, trata de blancas y sobornos que todavía se escondían en paraísos fiscales. Y pensar que el asqueroso e infame señor Kim, padre de Taehyung, le ofreció una cuantiosa cantidad de dinero a cambio de que abandonara el caso. Lo hubiera aceptado, sí, tal vez, solo si los Kim no hubieran cometido la grandiosa estupidez de hacerle daño a sus colegas, entre ellos a Yongi, hoy dos metros bajo tierra luego de renunciar a la fiscalía.


La primera amenaza de Taehyung tras escapar, ocurrió tan solo unos días después. Jungkook tenía una grandiosa habilidad para predecir malos infortunios, y cuando supo que la carta sin remitente era lo más extraño que había recibido en toda su correspondía, la verdad le explotó a su asistente en plena cara. Las bombas eran su especialidad para resolver problemas inconclusos. Le encantaba el espectáculo, a pesar de su rostro serio y ceñudo, lo cual solo se trataba de una mera máscara para ocultar su sadismo. El segundo ataque se lo hizo a su coche el día de su cumpleaños. Aunque nadie murió como la vez anterior, algo en Jungkook sí se volvió añicos. Había entendido que si seguía en Seúl, Taehyung no iba a descansar hasta acabarlo. Por lo que Seokjin se lo llevó a Gwacheon bajo su resguardo.


Dado que Taehyung buscaría en los lugares más recónditos del pasado de Jungkook, la confianza y la inocencia les jugaron una mala pasada. No contaron con que la lealtad de unos de sus colegas iba a ser puesto a prueba. Las consecuencias, por supuesto, derivaron en tener que esconderse en una ciudad donde no los conocía nadie, donde Taehyung no tuviera referencia ni tampoco la más mínima idea de su paradero. Todo, mientras a Jungkook le tocaba esperar un milagro y a la policía la suerte para detenerlo.


Jungkook despertó, si es que habría dormido. Le dolía la cabeza y la garganta se le resacaba. Había logrado soñar, pero increíblemente no lo recordaba. Pero era feliz, lo fue y eso le producía cualquier grato escozor. Cuando intentó llevar la mano al fondo de su almohada, sintió el primer ataque de pánico y el segundo y el tercero. Examinó de un lado a otro y abrió los ojos. Nada. Observó en la rendija de la mesita y la cama, pero tampoco lo encontró.


Solo hasta que… Escuchó esa voz.


—¿Acaso buscabas esto? —inquirió.


La voz venía de su cama, y estaba seguro que había esperado el momento idóneo hasta que él despertara.


—Las Berettas siempre me parecieron atractivas, y más en las manos de alguien tan joven —dijo.


Jungkook se giró. Su cabello dorado estaba oscuro y una sonrisa vilmente perfilada dejaba entrever todos sus diáfanos dientes.


¿Por qué?


¿Cómo lo había logrado?...


—Creo, que me debes un grito.


Acto seguido, Taehyung le apretó de su cuello.

10 de Noviembre de 2020 a las 20:06 17 Reporte Insertar Seguir historia
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Gaby F Gaby F
me dejó intrigada que buen inicio

K Kelly
Omg
April 28, 2021, 17:53
Kaisy Kais Kaisy Kais
Interesante 😳
January 02, 2021, 17:54
Venus Jeon Venus Jeon
Ya lo estoy 𝘼𝙈𝘼𝙉𝘿𝙊.Sigue escribiendo, plis🙏🏼🥺💖 𝓘 𝓵𝓸𝓿𝓮 𝔂𝓸𝓾 ❣
December 11, 2020, 07:36
Alondra LC Alondra LC
JAJSKSHLAHDLA ME ENCANTÓ
November 24, 2020, 03:09
Baby Baby
Quiero una continuación :"(, lastima que en Inkspired como en Wattpad es difícil obtener vistas ya que está se merece más :""""""""/
November 21, 2020, 09:07
💜DreamHopeB💜 💜DreamHopeB💜
Espero la continuación!
November 20, 2020, 15:30

  • Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
    Agradecida que una de las duras me haya leído 😍😍😍 lista la actualización, cariño, espero y sea de tu agrado, saluditos November 29, 2020, 18:53
Danna Olivas Danna Olivas
Actualiza bebuuuuu no me Tortures así :'c
November 19, 2020, 20:27

  • Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
    Ya actualicé!!! Espero lo disfrutes, saluditos!! 😊 November 29, 2020, 18:51
Victoria López Victoria López
Genial sin palabras 😁😃
November 18, 2020, 05:12

Kate Kate
¡Amé cada palabra! Porfa actualiza pronto, besitos!
November 13, 2020, 15:41

  • Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
    Gracias, cariño, besos para ti también, ayy no te aflijas ya voy a actualizar, mantente atenta!!! saluditos November 16, 2020, 03:19
Nubia Edith Nubia Edith
😲Waoo.. Me encanta tu historia, me dejaste en vilo, espero con ansias tu próxima actualización. 😉👌
November 11, 2020, 00:09

  • Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
    Muchísimas gracias!!! No te preocupes, estaré actualizando en los próximos días, un saludito y abrazo fuerte... November 11, 2020, 23:06
~

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