khbaker K.H Baker

La venganza es un plato que se sirve frío, y nuestros protagonistas van a experimentar en sus carnes que ellos son el ingrediente principal de este menú.


Acción No para niños menores de 13.

#TheActionDialogue #theauthorscup
Cuento corto
6
2.9mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Fin del juego

—¿Hola? ¿Alguien puede oírme? Joder como me duele la cabeza... ¿Hola?

—¡Shhh! No grites o te acabará oyendo.

—¿Quién eres tú? ¿Dónde estás? No... No puedo moverme...

—Es normal, estás atado como todos nosotros.

—«¿Todos nosotros?», ¿hay más gente aquí?

—Por el momento y contándote a ti somos cuatro, todavía no sabemos si queda alguno más por despertar.

—¿Cuatro? ¿Dónde nos están llevando? ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?

—No estamos seguros, todo está demasiado oscuro como para poder ver nada, pero yo fui el primero en despertar, después lo hizo Linette.

—¿Linette?

—Sí, Linette Meadows... ¿qué pasa?

—Esa voz...

—Yo también llegué a la misma conclusión, Linette Meadows, año 1997, instituto de secundaria de Carrington...

—Tú... ¿Tú quién eres?

—Steve Pearls...

—Lucas Maxwell...

—Todos... todos pertenecisteis a mi clase...

—Eres Owen Hurstley, ¿verdad?

—Sí... ¿Cómo lo has sabido?

—Porque nosotros no teníamos nada en común... Linette pertenecía a las animadoras, Lucas al equipo de baloncesto, yo al de ciencias y tú al de música...

—¿Entonces? ¿Por qué nos han encerrado aquí?

—¿No te acuerdas? ¿Qué es lo único que nosotros teníamos en común con dieciséis años?

—No... No puede ser...

—Sí, la muerte de Margaret Blanchett...

—Pero... ¿quién podría saber eso? Nadie nos vio...

—Eso todavía no lo sabemos.

—¿Dónde nos llevan?

—Eso tampoco lo sabemos...

—¡Joder! ¡Alguien tiene que haber visto algo! ¿Recordáis lo que estabais haciendo antes de despertar aquí?

—Yo estaba durmiendo en mi cama.

—Yo veía la televisión como cada noche.

—Yo no soy capaz de recordarlo... ¿qué hacías tú?

—Yo volvía del trabajo... Estaba conduciendo y...

—¿Y qué?

—Y alguien me sacó de la carretera... Choqué contra una farola y vi una silueta, pero no recuerdo nada más. Después desperté aquí.

—¿La silueta era de hombre o de mujer?

—No lo sé...

—Debió ser un hombre...

—¿Por qué dices eso?

—Porque peso casi cien kilos y una mujer no podría haberme cargado...

—Tú eres gilipollas...

—No, soy realista.

—No comencemos con comentarios y argumentos machistas ni feministas, cualquiera podría habernos traído hasta aquí, ya sea hombre o mujer, con o sin ayuda... Y no sé qué es lo que quiere de nosotros, pero lo que sí sé es que no vamos a resolver nada atacándonos los unos a los otros... Si queremos salir de aquí con vida debemos trabajar juntos.

—¿Todos estáis atados?

—Sí... —Yo he tratado de soltarme, pero lo único que he conseguido es dislocarme la muñeca derecha...

—Ya tienes la mitad del trabajo hecho Linette, trata de soltarte, con la muñeca dislocada te será mucho más fácil.

—No puedo, duele mucho...

—¡Joder, siempre has sido una llorica, crece de una maldita vez!

—¡Déjala tranquila, Steve, ella no tiene la culpa de que estemos aquí!

—Y yo que pensaba que los del grupo de ciencias eran unos pringados y resulta que son más capullos incluso que los del equipo de lacrosse...

—¿A quién llamas tú capullo? ¿En el equipo de baloncesto no os enseñaban modales o qué?

—¡Parad ya! Todos hemos sido un poco gilipollas en nuestra época de instituto... Steve, tú usabas tus conocimientos para tratar de levantarle las novias a los populares; Lucas, ayudaste a meter la cabeza en el retrete a decenas de cerebritos; Owen, tú has fingido no ver nada cuando presenciabas actos que no deberían perpetrarse jamás; y yo me he burlado de muchas personas.... Y todos, todos presenciamos la muerte de Margaret y ninguno hizo nada por ayudarla. Ninguno está libre de pecado, así que, dejad de discutir o todos acabaremos como Margaret.

—Linette tiene razón... Ninguno está libre de pecado, en una medida u otra, todos somos igual de culpables...

—Ya casi tengo una mano suelta, pero creo que las cadenas están despellejándome... siento algo deslizarse hacia mis manos...

—Solo será sangre, no tienes que preocuparte por eso...

—¿Linette? ¿Va todo bien?

—Sí... es solo...

—¿Qué pasa?

...

—¿Linette?

—Tengo una cadena atada al pie...

—Intenta levantarte y llegar hasta alguno de nosotros, guíate por nuestras voces...

—¿A quién he tocado?

—A mi, tranquila, estira un poco más tu mano, yo estiraré las mías, trata de quitar las cadenas de algún modo...

—No llego, Lucas... Tendrás que esforzarte un poco más... ¡Ah, mierda!

—¿Qué ha pasado?

—¿Estás bien, Linette?

—Sí... solo me he caído... ¿vosotros también habéis sentido ese movimiento o ya estoy comenzando a volverme loca?

—No, yo también lo he sentido...

—Y yo.

—Todos estamos en el mismo lugar encerrados, es lógico que todos lo hayamos sentido.

—¿Dónde creéis que nos tienen encerrados?

—A juzgar por los movimientos creo que en algún vehículo, alguno lo suficientemente grande para nosotros...

—¿Una furgoneta? ¿Un camión?

—Dudo que sea un camión, escucharíamos más ruidos...

—¿Qué importa eso ahora? Lo importante es que tenemos que quitarnos las cadenas y salir de aquí.

—Chicos, vais a tener que hacer lo mismo que yo para liberaros, porque dudo que yo pueda alcanzaros para quitaros las cadenas...

—Inténtalo una vez más, Linette, yo sé que puedes.

—No puedo, Owen... Creo que me he torcido un tobillo al caer, la cadena me oprime demasiado.

—Un último esfuerzo, por favor...

—Está bien...

—¡No puedo!

—Tenemos que pensar con frialdad... Somos cuatro, y ahí fuera solo hay una persona, tal vez dos... podremos con ellos si trabajamos juntos.

—¿Y cómo planeas hacerlo si estamos atados?

—Linette ya no lo está y si todos hacemos lo mismo que ha hecho ella, actuaremos con el factor sorpresa. Él o ella no espera que nos quitemos las cadenas, si lo hacemos, cuando venga a por nosotros no esperará que estemos libres, podremos cogerles desprevenidos y quitarles las llaves de las cadenas para liberarnos del todo.

—¿Cómo estás tan seguro de que vendrán a por nosotros?

—Si estamos aquí por lo que le pasó a Margaret, tarde o temprano vendrán a por nosotros, ¿vosotros no veis películas o qué?

—Esto no es una película...

—Confiad en mí, joder, aunque tan solo sea por una vez en vuestra vida.

—Está bien...

—¿Estáis listos? A la de tres, comenzad a tirar para quitaros las cadenas, no importa cuando duela, no paréis, ¿queda claro?

—Como el agua.

—Una... dos... tres, ¡tirad!

—¡Joder!

—¡No paréis!

—¿Pero qué...?

—¿Qué ha sido ese ruido?

—Ha sonado como si fuese un disparo...

—Habrá sido un golpe, no puede haber sido un disparo...

—¡Joder!

—¿De dónde viene esa luz?

—¡Olvida la puta luz, mirad a a Linette!

—¡Linette!

—¿Está muerta?

—¡Está tendida sobre un puto charco de sangre! ¡¿A ti qué te parece?!

—Si os quitáis las cadenas, correréis la misma suerte que esa puta, quedáis advertidos.

—¿Quién coño eres?

—¡Eres un maldito psicópata!

—Vosotros matasteis a Margaret, ¿y yo soy el psicópata? ¡Já!

—¡Nosotros no le hicimos nada!

—Linette la emborrachó, le hizo la falsa promesa de que la dejaría formar parte del equipo de animadoras; Steve, tu la usaste, le metiste mano y jugaste con ella hasta que te quedaste satisfecho; Owen, tú viste todo lo que le hicieron y no fuiste capaz de hacer nada por ella... Y tú, Lucas, tú la viste subir al coche totalmente borracha y humillada... y dejaste que condujese en ese estado...

—¡Había más gente allí! ¡Cualquiera podría haber hecho algo por ella!

—Pero fue a ti a quien pidió ayuda, Owen, fue a ti a quien le suplicó con lágrimas en los ojos que llamases a la policía mientras Steve abusaba de ella... Y tú no hiciste nada, tan solo la miraste a los ojos y te marchaste de allí.

—¿Qué vas a hacernos?

—Lo mismo que vosotros le hicisteis a ella... Voy a jugar con vosotros.

—¿Qué es eso?

—Huele a... ¡huele a gasolina!

—¡Va a quemarnos vivos!

—Ella se estrelló con su coche... cayó a un terraplén y la gasolina salió del depósito... La explosión alertó a los vecinos y ellos llamaron a la policía. De no ser así... tal vez nunca hubiesen encontrado su cuerpo.

—¡No apagues la luz, cobarde!

—¡Si vas a matarnos ten la decencia de mostrarte!

—¿Por qué me ilumina a mí solo? … ¡Chicos!

—Ahora tenéis la posibilidad de elegir... Si decidís amputaros una mano, Lucas vivirá, sino... le pegaré un tiro como hice con la puta de Linette.

—¿Qué?

—No pienso amputarme una mano...

—¡Chicos, joder! —No nos conocíamos tanto...

—¿No lo veis? Si no hacéis, hará lo mismo con vosotros... No vamos a salir de aquí con vida si no hacéis eso por mí...

—Está bien...

—Vamos, Owen, por favor...

—¡Joder! ¡No puedo!

—¡Joder! ¡Me ha dado en el hombro!

—Os quedan tres avisos más, el próximo disparo será en el hombro de Steve, el siguiente en el de Owen... y la última negativa en la cabeza Lucas.

—¡Está bien, está bien! Yo lo haré...

—No tienes por qué hacerlo, Steve, dije que yo lo haría...

—¡Pero no lo has hecho! Y no quiero más muertes sobre mis hombros...

—¡Dios, como duele!

—Dios no va a conseguir aliviar vuestro dolor...

—Ya casi lo tienes Steve...

—Joder... no sé cómo podré pagarte esto Steve...

—¡Cállate, Lucas!

—¡Ya está!

—Otra vez esa puta luz...

—Me estoy mareando chicos...

—Es lógico, se debe a la pérdida de sangre...

—¡Necesita un torniquete!

—Ups, no había contemplado esa opción... ¿o sí?

—¡Eres un jodido psicópata!

—Eso ya me lo habéis dicho, os repetís demasiado.

—¡Joder!

—¿Qué pasa?

—¡Me ha disparado! ¿Es que no lo ves? Dijiste que si Owen lo hacía, Lucas estaría a salvo...

—No he disparado a Lucas.

—¡Eres un malnacido!

—¿Cómo estás tan seguro de que soy un hombre?

—¡Steve!

—Steve, ¡reacciona!

—Está perdiendo mucha sangre, no sé cuánto tiempo podrá aguantar... Lucas, tenemos que salir de aquí...

—¿Qué sugieres?

—No puede sugerir nada, porque no se le ha ocurrido nada. No olvidéis quien tiene las armas y los medios.

—¡¿Quién eres?!

—¿Os importa mucho? Mi nombre es Mikael Meyers...

—¡Se está riendo el hijo de puta! ¡No tiene gracia!

—¿Freddy Crueger? ¿Jason Voorhees? Tengo un amplio repertorio de asesinos de películas famosas.

—¿Eso es lo que eres? ¿Un asesino? ¿Vas a acabar con nosotros?

—¿No os había quedado claro desde el principio?

—A...ayuda...

—¡Linette! Linette, ¿puedes oírme?

—¿O...Owen?

—Linette, estamos aquí, todo va a salir bien... ¡Sácanos de aquí hijo de puta!

—¿O qué?

—Linette, escúchame... Tú estás más cerca de Steve... Tienes que intentar acercarte a él y quitarle las cadenas, ahora será más fácil, le falta una mano...

—No puedo...

—Pensabas lo mismo a la hora de quitarte tú misma las cadenas y lo conseguiste. Puedes hacerlo, yo confío en ti...

—Puedes hacerlo, yo confío en ti... ¡Jajaja! ¡Qué penoso eres, Owen!

—¡Cállate!

—¡Cállate! Sois patéticos y vais a morir uno a uno... pero primero os haré sufrir lentamente.

—¿Qué ha sido eso?

—Ha sido Steve... He... he conseguido acercarme a él...

—Steve, ¿puedes oírme?

—Sí...

—Linette va a quitarte las cadenas, ¿queda claro?

—Cada segundo que pasa somos un poco más libres.

—Cada segundo que pasa sois un poco más imbéciles. Podéis seguir luchando como pececillos enganchados al anzuelo, pero no cambiará nada, no saldréis de este lugar con vida... Es tu turno, Owen, debes amputarte un pie para salvarle la vida a Lucas.

—¡No pienso hacerlo!

—¡Hazlo o los mato a los tres ahora mismo! Tres... dos... uno...

—¡Está bien!

—No uses la sierra que ha usado Steve, está demasiado lejos, a tu lado tienes otra, a la derecha...

—Joder...

—Vamos, no hay tiempo que perder... ¡Vamos, cobarde!

—¡Voy, joder... voy!

—Así me gusta...

—¡Joder!

—Buen chico... ¿A quién quieres condenar?

—A ninguno, ¿no te basta con que me haya amputado el pie?

—No, te has hecho un torniquete primero, así que tu castigo es condenar la vida de uno de ellos.

—No pienso hacerlo.

—Está bien, entonces despídete de los tres...

—¡No! ¡Espera! ¡Steve! ¡Elijo a Steve!

—Deseo concedido...

—¿Por qué has hecho eso, Owen?

—¡No podía matar a Linette!

—¿Por qué?

—¡Porque estoy enamorado de ella!

...

—Aprovechad que ha encendido las luces para esbozar una imagen aproximada de lo que nos rodea...

—¡Agachaos, está disparando de nuevo!

—¡Linette!

—¡Linette!

—¡Hijo de puta! ¿Por qué la has matado?

—Porque has confesado estar enamorado de ella...

—¿Y qué tiene que ver eso?

—Solo quería escucharlo...

—¿Pero qué...? No entiendo nada... Lucas, ¿qué está pasando? ¿Cómo te has quitado las cadenas?

—Yo nunca estuve realmente encadenado...

—Eras tú...

—Exacto... ¿Pensabais que me había olvidado de vosotros en todos estos años?

—Pero, ¿por qué?

—Porque Margaret y yo llevábamos viéndonos cuatro meses... Me dijo lo ilusionada que estaba porque Linette la había invitado a esa maravillosa fiesta para celebrar que pronto se convertiría en una animadora más... Entonces quise darle una sorpresa, quería decirle que me daba igual lo que la gente pensase, que quería gritarle al mundo que estaba enamorada de ella y que me daba igual las repercusiones que hubiese o que se burlasen de nosotros... Entonces vi todo lo que le hicisteis... ¿Sabéis lo peor? Traté de impedirle que subiese al coche, traté de hacerle ver que podía confiar en mí, pero estaba tan rota que pensó que yo le haría el mismo daño que le habíais hecho vosotros y me dejó... Me dejó y subió al coche porque una panda de hijos de puta le destrozó la vida... Y ahora... Ahora se hará justicia... Faltan tres minutos para las tres de la mañana, la hora en la que el coche de Margaret estalló...

—Como... ¿quién conduce?

—Tengo mis secretos... Y mis contactos...

—No tienes que hacerlo, Lucas...

—Si tengo que hacerlo... Arderéis como lo hizo ella, solo que vosotros os lo merecéis... y ella no. Ella era buena, ella jamás se había metido con nadie, jamás le había hecho daño a una mosca... Ella no merecía lo que le pasó... Si tan solo uno de vosotros hubiese hecho algo... solo uno, alguien que la hubiese ayudado, alguien que la hubiese comprendido, alguien que la hubiese defendido, ella no se habría roto por dentro, no me habría dejado... Vosotros la apartasteis de mi lado y ahora vais a arder en el infierno... Literalmente. Un minuto...

—¡Mátame, Lucas! ¡Mátame cómo lo has hecho con ellos!

—No.

—¿Por qué no? ¿Por qué yo merezco una tortura mayor?

—¿Vas a volver a obligarme a repetirlo? ... Esos dos hijos de puta la maltrataron y jugaron con ella, pero tú fuiste la persona que tenía su salvación en sus manos, tú podrías haberla ayudado y ella ahora estaría aquí... Pero la ignoraste.

—¡No podía ayudarla!

—¿Por qué? ¿Porque amabas a Linette? ¡Ella ni siquiera sabía que existías! Nunca tuviste los huevos suficientes como para que se fijase en ti, ella siguió con su vida y tú seguiste con la tuya, tu penosa y triste vida sin una mujer que te amase porque decidiste a fijarte en una puta superficial... Tú eres tanto o más culpable que los demás y te llevarás la peor parte...

—Lucas, no lo hagas... La policía te buscará.

—¿A mí? ¿Por qué?

—¡Porque eres un asesino!

—No, por lo que a la policía respecta, Lucas Maxwell se suicidó hace tres días, nadie va a buscarme... Tres, dos, uno... Fin del juego.



10 de Noviembre de 2020 a las 14:47 3 Reporte Insertar Seguir historia
8
Fin

Conoce al autor

K.H Baker Escritora, melómana, amante del terror y de los retos en general. Hago lo que esté en mi mano para cumplir mis objetivos y si es con una buena historia y un buen café, mucho mejor ^^ Instagram: @khbaker_escritora

Comenta algo

Publica!
DS David Sanchez Villablanca
muy bueno me encanto el cuento felicitaciones
November 16, 2020, 01:08
Fred Trespalacios Fred Trespalacios
Excelente cuento, te felicito! Me gusta mucho por ser algo atípico, no hay nada de narración y toda queda plasmado en la conversación de los personajes. Podría decirse que en una historia dialogada y eso me encanta, ya que se salta del molde de lo tradicionalmente establecido. El final, sin lugar a dudas, apoteósico, no tengo ninguna queja. Espero leerte más seguido... Saludos!!
November 13, 2020, 07:18
Gaston Vergara Gaston Vergara
Buena.
November 12, 2020, 06:05
~