marta_cuchelo Marta Cuchelo

El alma de Riona tienta a Ian. Es tan brillante que teme tocarla y contagiarle su oscuridad. Su penitencia es ser el demonio enviado para matarla. *** Cuando la pistola presionó su frente, Riona supo que ese demonio era el monstruo del que su familia había tratado de protegerla. De nada sirvió el sacrificio de su padre, ni que su madre se la llevara de Irlanda; el peligro que la amenazaba la había encontrado en Madrid. Luchar por su vida no es suficiente cuando los seres del abismo codician su alma. El demonio se servirá de cada uno de los siete pecados capitales con tal de corromperla. Si fracasa, la matará para que no acabe en manos de los ángeles; pero si triunfa, la oscuridad anidará en su interior y lo que se refugia allí quedará libre para destrozarlo todo... incluso a ella. Sin embargo, el demonio deberá tener mucho cuidado, o será él quien caiga por Riona. *** [Primer libro de la bilogía "cadena de almas"] Género: fantasía urbana, romance, ángeles y demonios.


Fantasía Fantasía urbana Sólo para mayores de 18.

#misterio #españa #cazadoresdesombras #cazadores #385 #amorprohibido #asesinato #asesinos #crepúsculo #amorimposible #almasgemelas #romance #paranormal #hushush #fantasía #demonios #ángeles
33
4.0mil VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los viernes
tiempo de lectura
AA Compartir

Prólogo



La suite estaba en lo más alto de ese hotel de vanguardia. Era un espacio abierto, con amplias alfombras, muebles de líneas rectas y superficies marmóreas. Se encontraba en completo silencio salvo por el ruido del agua al caer. Gota tras gota, creaba una composición disonante y caótica.

Al fondo, tras la cama doble, se abrió la puerta del baño y el cazador emergió de entre una nube de vapor. Acompañado por el sonido chirriante de las cadenas que colgaban de sus vaqueros, caminó hasta el minibar del salón y se sirvió una copa. Se apoyó contra la cristalera y contempló Madrid extendida bajo sus pies.

Las luces de neón sustituían el resplandor de la luna llena y las estrellas eran solo un recuerdo. En esa era de tecnología, no era ella la reina de la noche, sino los carteles publicitarios iluminados que recubrían los edificios.

Tres palabras acudían a su mente cuando la contemplaba desde las alturas: diminuta, insignificante y perecedera.

Desde su suite podía entender con claridad la frialdad del cazador al apuntar a su presa. Porque todo era tan insignificante que no merecía la pena darle importancia.

Las avenidas estaban tan alumbradas, que los ojos del cazador podían ver con la claridad de un depredador. Él sabía que en esas calles, en el interior de sus edificios, se escondían monstruos. Criaturas que pretendían controlarlo todo, y encadenar al mundo mediante reglas, moral y miedo. Deseaban moldear la sociedad e imponer su orden. Por ello existían seres como él, para purgar la ciudad y así liberar las mentes de sus habitantes.

Frustrado por no poder dar con ninguno de esos monstruos, se dejó caer en el sofá frente a la televisión. Zapeó unos minutos hasta que, hastiado, dejó el mando a un lado. Bien sabía que a esas horas de la madrugada no habría nada mínimamente interesante para distraerlo en aquella noche de insomnio.

Le echó una mirada vaga al par de pistolas que descansaban sobre la mesa esperando a ser utilizadas. Sin embargo, hasta el momento, el cazador solo había eliminado objetivos banales, no a los enemigos que con tanto ahínco buscaba.

Movió la copa realizando círculos, contemplando los cubitos de hielo dando vueltas concéntricas. El vapor ya se había condensado sobre la piel de su pecho y la luz intermitente del televisor hacía brillar las gotas de agua como si fueran diminutos cristales.

A pesar del lujo que lo rodeaba, el cazador no se sentía satisfecho. Su alma negra ansiaba algo más que comodidades y riqueza. Lo que de verdad deseaba era algo oscuro que lo consumía cada día. Y es que la venganza no es un deseo fácil de cumplir, es esquiva y se evapora entre los dedos. Daba igual a cuántos de sus enemigos asesinara, aún no era suficiente.

Guiado por aquellos lúgubres pensamientos, el joven cazador se volvió hacia la mesita para coger el móvil. Lo desbloqueó con su huella dactilar e introdujo un par de palabras en el buscador. Bajó entre los resultados hasta encontrar el que le interesaba en un periódico online. A fecha de 24 de noviembre la noticia más destacada era los misteriosos asesinatos que se habían extendido por Madrid. Asesinatos de los que él y su compañera eran responsables.

A pesar de ello, no le preocupaba lo más mínimo que las autoridades se hubieran volcado en la búsqueda de los homicidas. Ninguno de esos humanos descubriría jamás que se trataba de ellos y, en el improbable caso de que lo hicieran, nunca podrían atraparlos. Ni siquiera podían determinar qué había matado a sus ciudadanos.

Los seres como él buscaban derrumbar ciudades como Madrid, pues solo cuando cayeran podrían resurgir de sus cenizas en todo su esplendor. Para lograrlo, debían encontrar humanos que era necesario eliminar para tambalear los cimientos de su sociedad. Hasta la fecha, él y su compañera se habían ocupado de varios cargos del cuerpo de policía así como algunos funcionarios de la alcaldía. Por el contrario, no les habían puesto la mano encima los corruptos de la sociedad madrileña.

Su último objetivo había sido Bernardo Arango, un gran empresario que colaboraba en obras benéficas y realizaba generosas donaciones, aunque no tanto como la fortuna que amasaba. Gente como él les hacía pensar a los madrileños que había esperanza en su forma de vida. Pero él y su compañera se encargarían de hacer desaparecer esas quimeras y desenmascarar la falsa y cruel sociedad.

Tan concentrado estaba en sus lúgubres pensamientos que no percibió que alguien más había atravesado el umbral de la suite hasta que la luz del salón se encendió con un suave “clic”.

La figura curvilínea de su compañera quedó iluminada por la lámpara de diminutos cristales que pendía del techo.

—Estaba tan oscuro que casi tropiezo con tus cosas —se quejó.

Caminó hacia él utilizando sus altas botas de tacón para apartar la ropa tirada y los objetos esparcidos por el suelo, algunos de ellos hechos añicos.

—Si no te gusta, puedes largarte, Laura —replicó el joven sin apenas dirigirle una mirada.

Ella puso los ojos en blanco. A veces detestaba su temperamento.

—Te veo un poco sombrío —comentó mirándolo de reojo mientras se servía una copa—. Tal vez deberías salir a divertirte un poco —agregó maliciosamente.

A diferencia de él, su compañera era cruel, retorcida y amante del lujo. Lo que para él era una misión con la que estaba enteramente comprometido, para ella era pura diversión, algo que hubiera hecho aunque no fuera su deber.

—Ya me he divertido bastante —replicó mordaz y se terminó su copa de un trago—. Ahora quiero hacer aquello por lo que nos enviaron a Madrid.

La verdad era que estaba algo más que aburrido, estaba frustrado, ávido de acción. Quería dar con algo más que simples humanos, quería toparse con su verdadero enemigo. Pero no era necesario que lo dijera en voz alta, Laura lo sabía perfectamente.

—Nunca hay suficiente diversión…. —murmuró con sus labios rojos humedecidos por la bebida—. Tal vez echar un polvo te vendría bien para relajarte —le sugirió.

Ian le dirigió una mirada amenazadora:

—¿Has venido para algo en particular o solo para irritarme? —inquirió molesto por la sonrisa burlona que ella le dirigía.

—Vengo a alegrarte la vida, Ian —contestó poniendo los ojos en blanco.

—Sería la primera vez… —susurró el cazador.

—Cállate —le espetó antes de introducir la punta de sus dedos en su pronunciado escote. Tanteó unos instantes hasta lograr extraer un sobre negro que le lanzó de un rápido movimiento. Ian lo atrapó sin apenas levantar la vista haciendo uso de sus excelentes reflejos.

Era grueso y satinado, y aún estaba caliente a causa del tiempo que había permanecido en el escote de la rubia. El sello de lacre rojo estaba roto. No hizo ningún comentario al respecto; a fin de cuentas, Laura era su superior, tenía permiso para supervisarlo.

A pesar de que no había remitente, Ian sabía de quiénes procedía y se apresuró a abrirlo con un brillo de avidez en sus ojos azules.

En el interior solo había una fotografía y un nombre escrito en el reverso, que era todo lo que un cazador como él necesitaba para encontrar a su nuevo objetivo.

Concentró la mirada en el rostro de la chica de la fotografía y lo grabó a fuego en su mente: tez clara, ojos verdes, castaña, pecas. Debía de tener dieciséis o diecisiete años. Su nombre: Riona Dávila.

Parecía que al fin tendría un reto de verdad.

Una sonrisa torcida se garabateó en su rostro y Laura puso los ojos en blanco.

—Para que luego digas que no te cuido —ronroneó—. El Tribunal la quiere muerta cuanto antes, así que no me hagas quedar mal y encuéntrala pronto —añadió antes de marcharse.

Ian no apartó la vista de la fotografía cuando contestó, aún con esa inquietante sonrisa en el rostro.

—Descuida.


1 de Noviembre de 2020 a las 17:53 9 Reporte Insertar Seguir historia
17
Leer el siguiente capítulo Capítulo 1: el último día

Comenta algo

Publica!
Amalia Brant Amalia Brant
Me encanta como comienza ésto
December 01, 2020, 13:28

  • Marta Cuchelo Marta Cuchelo
    Gracias! Espero que lo siguiente también te guste ❤️ December 01, 2020, 14:10
  • Marta Cuchelo Marta Cuchelo
    Gracias! Espero que lo siguiente también te guste ❤️ December 01, 2020, 14:10
María José R. Cons María José R. Cons
Hola Marta. Hermosa sutileza en la descripción y fuerza en los diálogos. Interesante comienzo.
November 16, 2020, 01:57

  • Marta Cuchelo Marta Cuchelo
    Muchas gracias! Me alegra que te guste mi forma de escribir December 01, 2020, 14:10
Betty Johnnes Betty Johnnes
Que inicio tan poderoso!!
November 07, 2020, 13:21

  • Marta Cuchelo Marta Cuchelo
    Gracias! Me alegra que te guste ❤️ November 08, 2020, 01:30
𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
¡Hola Marta! Amé este inicio, esa narrativa fluida es casi un deleite a la vista, se nota tu profesionalismo en esto. Lo único "malo" sería que Inkspired tiene el mal vicio de desconfigurar los textos cuando los ponemos y literal lo pega todo, se come los espacios, así que te recomiendo separarlos, solo eso, de resto lo ameeee! Estaré por aquí cada vez que pueda.
November 02, 2020, 05:58

  • Marta Cuchelo Marta Cuchelo
    Hola, Mel! Gracias por este comentario. me alegra que te guste mi narración. Sobre lo que comentas de que se desconfigura el texto, revisé en la app y la web y yo lo veo bien. Puedes decirme si sigues viéndolo mal? November 05, 2020, 18:24
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 19 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Historias relacionadas