angie-pichardo77 Angie Perez

La región Kan del planeta Fra ha caído en la desolación y el abandono, gracias al mal gobierno de su rey actual. Los guerreros fueron destituidos y reemplazados por habitantes del planeta de las Saprias y conquistadores de otros mundos. El caos y la injusticia que reina allí amenaza con expandirse a los demás reinos, desatando una guerra que perjudica a los más vulnerables y de pocos recursos. Un Zafiro rojo, dos arcillos y un brazalete desatarán una guerra que va más allá de aquel mundo, donde el guardián de Destello junto a su maestro guía tendrán que intervenir para evitar el caos y la conquista de otros mundos. ¿Podrán ellos detener la guerra que se avecina y encontrar al dueño del Zafiro rojo? ©Todos los derechos reservados Crossover con la saga "Mundo Paralelo" y el microrrelato "Otros mundos".


Fantasía Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

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Capítulo 1

Su corazón latía con brusquedad y su respiración era un caos, sudores recorrían su blanquísima piel y las nauseas eran insoportables… tenía que escapar, no dejaría que la atraparan. Debía proteger el fruto de su vientre…



Planeta Fra

La luz del día empezó a notarse, aún no era fuerte, pero ya la oscuridad había cedido su lugar a la estrella mayor. Ella estaba haciendo sus quehaceres desde temprano, antes de que su madre y hermanos despertasen. El desayuno estaba en el fogón, el agua del resto de los miembros de la familia estaba tibia y en el baño, y la limpieza de la casa avanzada.


—¡Amín! —la chica dejó de limpiar y se apresuró al llamado de su progenitora. Sirvió té en una taza y lo llevó a la habitación donde la señora seguía acostada.

—Llama a tus hermanos —ordenó con rudeza—. Deben ir a trabajar. La chica asintió tragando pesado. ¿Por qué tenía que ir ella a despertar a dos hombres? ¿Qué acaso no tenían una alarma? Ella entró con sigilo a la enorme habitación, donde sus hermanos aún dormían sobre un camarote. Se paró frente a este, acto seguido palmó sus manos.

—¡Despierten! —bufidos y quejas llenaron la habitación. El hermano que estaba acostado en la cama de arriba se incorporó frotando sus ojos, mientras que el otro se cubrió la cara con la almohada. Ella se espantó cuando Jo, saltó desde arriba y rodeó la cintura de ella con sus brazos. Él tenía el pecho descubierto y su cabello rubio desgreñado.

—Nuestra hermana se ha convertido en una hermosa jovencita.


El que había tapado su cara con la almohada, saltó de la cama y se pegó a la joven, quién parecía relleno de sándwich entre los dos rubios.


—M-mamá dice que se levanten —tartamudeó de los nervios. Hacía tiempo que ellos la empezaron a mirar de forma indecorosa, como nunca se debería hacer con una hermana. Ellos habían regresado meses atrás de la ciudad Don, donde habían vivido por cuatro años por causa de sus estudios. Al regresar, ya no eran los jovencitos inocentes que ella recordaba ni ella la adolescente aniñada que solía ser.

—Hermanita, ¿conoces las delicias y placeres carnales? —Jey preguntó mientras acariciaba su mentón. La chica inhaló y exhaló varias veces para no descomponerse.

—El agua está en el baño. Cuando terminen de asearse, vayan a desayunar —Amín informó tratando de sonar fuerte. Se apartó de ellos con rapidez, recuperando su espacio personal.

—Ya tendremos tiempo para jugar con ella cuando mamá no esté. La sangre se le heló al escuchar a su hermano Jo decir aquello y ante las carcajadas malvadas de ellos. Salió corriendo de allí con el sabor amargo en su boca. Que sus hermanos hayan regresado debía ser bueno para ella y su madre, quienes estaban sola en aquel pueblo lleno de peligros, sin embargo, parece que estaría segura en cualquier lugar, menos en su casa.


Después de dejar todo limpio y ordenado, se dirigió al mercado a comprar los ingredientes del almuerzo.


—¡Amín! —una chica delgada, de cabello corto y negro, ojos azules y piel mestiza se acercó a ella con una inmensa sonrisa.

—Hola, Jen.

—Voy a visitarte hoy —juntó sus manos con emoción.

—No te conviene acercarte a mis hermanos, no creo que ellos tomen a ninguna chica en serio, además son mayores que tú.

—Tampoco es que me llevan tanto. Soy mayor, puedo estar con quien quiera.

—Sí, pero ellos ya han experimentado muchas cosas que tú ignoras, solo te usarían como un objeto sexual.

—Eso sería interesante —Amín parpadeó varias veces no dando crédito a lo que escuchaba—. Ellos deben saber muchas cosas que ignoro, quiero aprender con esos papacitos. No sé cómo puedes vivir con dos hombres así y estar como si nada.

—¿No sé, Jen? ¿Será porque son mis hermanos? —bufó.

—Bueno, me imagino que no eres tan osada, aunque con tu poco atractivo ni tus hermanos ni ningún otro hombre se fijaría en ti. No te ofendas, pero deberías rebajar. Tómalo como un consejo, para eso estamos las amigas.


Amín bajó la mirada avergonzada, los comentarios de Jen siempre fueron venenosos y aunque ella se excusaba que no lo hacía con mala intención, la chica veía cierta maldad en su mirada. Caminaba cabizbaja por los puestos del mercado, después de que su amiga tomara otro camino. Se sentía avergonzada y no entendía la razón, era difícil luchar contra aquel sentimiento de inferioridad que la azotaba. En su casa era menospreciada y tratada como sirvienta, en la escuela las chicas se burlaban de su apariencia y su única amiga de toda a vida la hacía sentir fea y más gorda de lo que era. Sí, tenía unas libritas de más. Su cuerpo era curvilíneo, dueño de una gran cadera y brazos anchos. Pero tampoco es que era feo.

Por lo menos ya no tendría que soportar a sus compañeras de clase, pues había terminado la escuela básica y lo siguiente era escoger una profesión, pero como ella no era tan importante en su casa, pues su madre no le pagaría esos estudios.

Llegó a casa y se dispuso a cocinar. Los días pasaban y cada vez le era más difícil escabullirse de sus hermanos. Su amiga la visitaba más seguido y muchas veces la veía salir de la habitación de los mellizos con una sonrisita en la cara.


...


Amín se levantó de madrugada, otra vez esas pesadillas la atormentaban. Se miró en el espejo y suspiró. Espesas lágrimas bajaron por sus mejillas y el pecho dolía como aquel día. ¡Lo extrañaba tanto!

Tocó sus arcillos dorados que se aferraban a los agujeros de sus orejas. Tenían forma circular y unos pequeños ganchitos que debían sostener unas piedras que faltaban, pese a eso eran hermosos y el único recuerdo de su padre. Un estruendo se escuchó en el lugar, ella se tiró sobre la cama y se arropó de pies a cabeza. Lo más probable es que alguna aldea cercana haya sido atacada.

Temblaba debajo de su sábana ante la impotencia que aquello le causaba; cada día morían más inocentes, familias eran saqueadas y puestas en esclavitud sin que nadie hiciera algo al respecto. Temía que, en cualquier momento, su aldea fuese la siguiente.

2 de Noviembre de 2020 a las 13:58 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Mundos Paralelos
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Universo de Mundos Paralelos, adonde pertenecen la saga Mundos: Mundo Paralelo (Destello, la Tierra, Lucero Verde, Sueños), el Zafiro Rojo y el microrrelato Otros Mundos. [email protected] a mi universo donde encontrarán diversas emociones y géneros. Leer más sobre Mundos Paralelos.