fran-heima1595101260 Frank Heimann

Hugo padece autismo. Nunca articuló una expresión coherente. Hasta un nueve de noviembre. Obra Registrada. 2012.


Horror Horror gótico Todo público.
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Prefacio

El nueve de noviembre llegaba frenético, colándose entre las pinedas, entre los fresones gélidos. Atravesaba cada laberíntico sendero del bosque de Orrius, inundaba la fauna, la flora, envolviéndolo todo. Incluso la gran fortaleza de los Torreiro. Era un torreón que emergía de las profundidades, húmedo, férreo, portentoso pero inmune a la magia que llegaba aquel día perdido en el calendario de todos. La sirvienta del casón amasaba la harina, recordando tiempos pasados, los pájaros se acurrucaban en grupo protegiéndose de las bocanadas de brisa, las tímidas gotas de lluvia se fragmentaban en un mar infinito de hojas secas. Todo parecía deslizarse por unas leyes perfectamente forjadas en una lógica impenetrable. Sin embargo, la lógica se rompió.


—Un roce, un soplo de aire se rompe contra tus cabellos, yo inmutado observo desde las alturas. Tú me miras y sólo así podemos saber que ya está aquí. La lluvia ha llegado, más fría que nunca.—Hugo contemplaba desde el torreón el bosque que germinaba frente a sus aposentos y hablaba al mismo tiempo.—Entra antes de que ella te moje y, si me lo permites, podría escuchar cómo se rompen sus gotas sentado junto a ti.—Todo continuaba en silencio hasta que los truenos y relámpagos empezaron a pisar los cielos. Bajó corriendo y abrió la puerta principal con una amplia sonrisa. Pasados unos segundos la cerró. Volvió a subir a su habitáculo y esta vez cerró con llave. La amasadora de recuerdos se volvió a su amiga que estaba atónita tras semejante escena.


—Desde hace cinco años lo hace. El mismo día. Se encierra en ese cuarto y pinta un cuadro. Es el único día que sus pinturas tienen sentido y se puede reconocer en ellas algo. En especial a alguien, a una joven.

—El nueve de noviembre... ¿nunca le has preguntado por qué lo hace?

—Ya sabes que es autista, ignora cualquier voz. En los cuarenta años que llevo sirviendo en esta casa sus padres jamás lograron recibir una palabra, una expresión coherente o un te quiero. Cuando ellos murieron él continuó ahí, como siempre. Impasible. Y ahora parece haber encontrado una compañera de nueves de noviembre. Pero nunca hay nadie. Ha de ser una amiga imaginaria.

—Yo oí alguna vez que los autistas viven en el mundo de los muertos, aun estando aquí. Ellos son su única compañía.

—No digas tonterías Gloria, nunca ha hecho nada excesivamente extraño, excepto esto. Puede que esté perdiendo la cabeza.
Con la despedida del nueve de noviembre continuó la rutina. El señor volvía a pintar cuadros de colores oscuros y masas abstractas, permanecía frente a la ventana algunos días, pero sin soltar palabra. Ella continuaba sus labores de cocina y limpieza. En silencio, siempre en silencio.

29 de Octubre de 2020 a las 13:16 0 Reporte Insertar Seguir historia
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