gnmultidimensiones Gastón Medina

Un año después del incidente de los Proyectos entre el futuro y el pasado, Daniel junto a Verónica y sus amigos, deben volver para resolver una batalla pendiente contra los Cazadores del Futuro, quienes están bajo el mando de una organización terrorista lideradas por Fredek Ivanovsky. En esta nueva guerra, los proyectos deberán darlo todo contra los cazadores, llevando a sus armas a poderes nunca antes vistos. Libro 1: Proyecto CC Capitulos en total: 35 caps. Comienzo: 16-Ago-2020 Finaliza: 9-May-2021 Orden Cronológico: 56 (2011). 128 (2511). Próximo Capítulo: A definir


Ciencia ficción Futurista No para niños menores de 13. © Safe Creative

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1- Radiación Letal

Las botas de un joven se marcan en el suelo húmedo, mientras corre por un bosque, la silueta de aquel hombre musculoso, tercia su fusil y al apuntar tanto un extremo como la culata y el cargador del francotirador se encienden. Es la Barrett M107 a manos de Lucas, su agitación hace que la mira tiemble, pero aún así presiona el gatillo.

El arma hace un sonido cada vez más agudo y finalmente dispara.

A lo lejos entre los árboles muchos hombres y mujeres corren en su búsqueda, uno de ellos grita en ruso.

―¡Ahí está!

Lucas, el joven de cabello castaño y corto, vistiendo su típico uniforme militar desgastado, continúa camino por el bosque y se concentra en desactivar la luz del arma.

―Soy un imbécil, estoy muy nervioso y no pude darle a ninguno.

Finalmente sale a campo abierto y baja una colina corriendo hacia una ciudad que tiene a algunos metros. Los aeromóviles se oyen a lo lejos, sobre las nubes donde hay una ruta flotante. Se detiene en un callejón, observa las ventanas y la separación entre ambas estructuras, su corazón palpita muy rápido, marca en el micro celular holográfico, por sus siglas "MiCH" el número de Ana.

Mientras espera, se esconde entre algunos botes de basura.

―¿Lucas?

―Ana, necesito que te prepares bien ¿sí? Ellos volvieron, esta vez no son poca cosa.

―Me estas asustando, ¿quiénes volvieron? ―dice temerosa.

―Los Cazadores del Futuro...


2011


Una mujer de cabello largo y negro, bien peinada, vestida con blusa negra, pantalón de Jean y una campera negra liviana, se acerca a la puerta de la enorme casa de Daniel, temerosa y muy nerviosa, suspira profundo y toca timbre.

Daniel, el chico de pelo castaño está cocinando carne al horno, vistiendo un delantal de hombre musculoso, mira la puerta a varios metros y grita.

―Vero, por favor abrí que estoy por servir la carne.

―Si, voy amor.

La mujer de pelo rojizo por los hombros baja las escaleras y corre al hall de recepción. Ni bien abre se queda congelada de la impresión.

―Usted... Usted es.

―Buenas tardes, soy Marisel Martínez, soy la mama de Daniel.

El joven sirve la carne en el living y grita.

―Hija, ya está la comida, vení.

Alza la mirada y ve a su madre hablando con Verónica, ya dentro de la casa. Un tanto frío, se acerca a verla.

―Hola hijo... Yo... Yo vine a hablar con vos.

El joven mira a Verónica y ella asiente con la cabeza.

Daniel la invita a pasar a la sala, una vez allí conversan, mientras Verónica sirve la comida a Luciana, la chica de cabello largo y castaño, la mira sonriente le dice.

―Se ve riquísimo, mami.

―Si, tu papá lo sazona muy bien... ―cambia de tema― me intriga de que estará hablando con su mamá.

―Ella dejo de quererlo cuando se hizo proyecto.

Verónica le tapa la boca y susurra.

―No digas nada luci, voy a acercarme a ver ―sonríe― vos come si querés.

En la sala, Marisel mira a su hijo directo a los ojos y dice.

―Hijo perdoname... El año pasado cuando tuviste problemas con la policía, pensé que te habías vuelto un asesino, pero el día que vi a ese robot frente a tu escuela, con tu misma mirada pero con todo ese cuerpo metálico tuve mucho miedo.

―Te entiendo y también estaría asustado en tu lugar.

Toma sus manos y sonríe.

―Má, siempre quise ir a buscarte, pero deje que pase el tiempo, para poder hablar con más calma... Por supuesto que te perdono, vos perdoname a mí por no contarte todo lo que estaba pasando.

―Me enteré cuando uno de los oficiales me llevó con un tal Sandoval, ese hombre me contó todo... ¿Cómo es que...?

―Él fue elegido ―dice Verónica, a lo lejos― así no más, sin vueltas, al azar.

―¡Ese viejo está loco! ¿Cómo se le ocurre?

―Má ―dice Daniel sonriendo― eso ya paso, el año pasado nos enfrentamos juntos a ese cyborg que llamaban número 1 y lo destruimos.

―Ese "viejo" nos liberó después de eso ―se sienta Verónica, al lado de ella.

―Me cuesta creer todo ―dice Marisel― cien personas yendo al futuro y cien androides ocupando sus lugares un día a la vez.

―Si ―dicen ambos.

―Ahora quedamos treinta no más ―dice Daniel― en esa pelea terrible, murieron muchos...

―Y esos treinta... ―dice Marisel― no son malos ¿o sí?

―No para nada ―dice Daniel.

―Bueno, algunos tienen problemas mentales ―dice Verónica, rompiendo el momento.

―Hey ―dice él.

―Es que ese Tomás y la Malena son más ariscos...

―Ese tonto se merece una buena piña.

―Me alegra verlos ―dice Marisel con lágrimas en los ojos― además... Hoy vine para conocerla.

―Ah ―dice Daniel― te enteraste en el post.

―Venga a comer con nosotros y de paso la conoce ―sonríe Verónica y tira de su mano.

―Si gracias ―sonríe.

―Espero que tengas hambre, hice bastante.

Marisel saluda a Luciana y ella la abraza con toda la simpatía. Juntas recorren la casa junto a sus padres. Entran a una de las habitaciones en el primer piso y se acercan sigilosamente a la cuna blanca. La luz del sol llega hasta las cortinas blancas que iluminan de forma parcial las paredes rosas con decorados de bebé.

La mujer ve al interior de la cuna, junto a Daniel, Verónica y Luciana. Una bebé recién nacida, duerme envuelta en sábanas, con ambos bracitos extendidos.

―Es hermosa ―dice con lágrimas en los ojos.

―Salió a su mama ―dice Daniel, mientras toma la mano de su esposa.

―Pero tiene tus ojos ―lo mira y le da un beso.

―Va a ser igualita a mí ―Se ríe Luciana.

Todos ríen lo suficiente fuerte para que la niña se despierte llorando.

―Uh ―dice Verónica― vení, vení mi bebé ―se enternece― les pido que se vayan un ratito, le voy a dar de comer y a cambiarle el pañal.

―Yo te ayudo a cambiarla ―dice Marisel― la abuela quiere participar ―ríe.

Daniel baja las escaleras con Luciana mientras conversan.

―¿Ya decidiste a quien vas a invitar a tu cumple? ―dice él.

La chica se detiene un momento y su padre comprende un poco tarde porque muestra una cara algo triste. Intenta levantarle el ánimo tomando sus manos.

―¿Qué te parece si invitamos a todos los proyectos? La casa es grande...

―¡Si! ―dice contenta.

―Ahora los llamo y mañana mismo hacemos el asado en el patio.

Ella lo abraza, desde un par de escalones arriba y le dice al oído.

―Te quiero papi.

―Yo también te quiero, mi pequeña peligrosa ―sonríe.

2511

Una chica de cabello rubio por los hombros, camina apurada por los pasillos de un hospital, vistiendo su uniforme de enfermera, lleva camillas con pacientes heridos por quemaduras, a las habitaciones.

Coloca las mallas de curación en cada zona dañada y estas resplandecen en celeste.

Al salir de uno de los cuartos la sorprende, un hombre musculoso de cabello corto tipo militar vestido con remera gris y pantalón holgado negro, cargando en su espalda la minigun GAU―17A a la vista de enfermeros y doctores aterrorizados.

―¡Ana! ―dice exaltado.

―¡Joan! ¿Qué haces acá? La policía te va a...

―Esos no pueden hacerme nada hermana, además... Ya nos están persiguiendo.

―No me digas que son los cazadores.

―¡Si! Sí, tenemos que irnos.

―¡Espera! [26].

―¿Qué pasa con el androide doctor? ―dice nervioso.

―El me supervisa tiene que saber que...

―¡No hay tiempo Ana! ―tira de su mano y se la lleva a la fuerza.

―Hermano, me estas lastimando.

―No podemos perder el tiempo, nos están cazando uno por uno.

Un grupo de uniformados de azul oscuro, con brazaletes plateados y celestes suben corriendo a ese piso y ven a los dos desesperados tratando de huir entre tanta gente.

―¡Señor! ―dice uno de los uniformados, por intercomunicador― el proyecto 32 y 35 están escapando.

―Nadie puede huir Boris, elimínenlos.

En medio del hospital, despreocupados por tanta gente en medio, desenfundan subfusiles PP―2000 el arma característica de los cazadores. Estas disparan balas láser que matan tanto a pacientes como a personal de salud que se cruce en su camino.

Joan baja las escaleras tan rápido que por poco se tropieza, tirando de Ana como si fuese una muñeca de trapo, ve en los alrededores si encuentra a alguno de estos enemigos en su camino.

Varios aeromóviles rodean el frente del hospital y esperan a que salga para ejecutarlo.

Por medio de altavoces, en medio de la desesperación de la gente y de ellos mismos, les advierten.

―Proyecto 32, Proyecto 35 salgan inmediatamente, serán ejecutados por su extenso historial de asesinatos y participación en la batalla de Tokio y Buenos Aires.

―No Joan ―intenta detenerlo tirando de su brazo― no salgas.

―Sabía que nos iban a acorralar estos infelices, ¿por qué no escapaste cuando te llamo Lucas?

―No puedo dejar lo que hago hermano, por favor no salgas.

―¡Es todo! Están rodeados proyectos ―dicen en altavoz.

Boris llega por el otro extremo del hospital, junto a sus hombres, mostrando una mirada sería, y decidido a matarlos a quemarropa.

De repente es sorprendido por los disparos cortantes de un androide, que cortan uno de sus brazos de forma superficial.

―¡Cúbranse! Es el proyecto 26.

Los vehículos sobrevuelan bajo para acorralar a los hermanos, ambos se abrazan fuerte pero al disparar lo hacen para sacarse de encima a dos androides, los mismos que representan a ellos. Mantienen ocupados a los cazadores corriendo en zig zag, lanzando cañonazos láser, lo suficientemente poderosos para destruir la carrocería.

―¡Corran! ―dice 32, la igual de Ana.

―¡Vamos! ―dice Joan, tirando de su brazo hacia el interior de la ciudad futurista de Moscú.

El androide [26], representante de Santiago Guzmán el doctor de bata blanca abierta, anteojos que no necesita y cabello bien peinado, sale de detrás de una columna con ambos brazos encendidos con energía de color celeste resplandeciente.

―¿Por qué nos buscan realmente?

―Debemos exterminar a todos los proyectos ―dice Boris, haciendo un paso al frente― ustedes y sus contrapartes del pasado causaron un gran daño a nuestra época.

―Pero eso quedó atrás ―dice 26, mientras calcula en su campo de visión, alguna forma de atacar a todos aquellos que lo apuntan.

―No intente justificarse, usted como androide debe ser eliminado ―apunta y dispara con tanta rapidez que el robot no la ve venir.

Esquiva lo más que puede pero cada munición disparada por el uniformado, no solo da en sus partes vitales, si no que logra hacerle un hueco a la ropa y piel humana.

―Uno o dos disparos más y me hubiese matado ―dice con la misma seriedad.

[32] y [35] se ayudan de forma mutua a destrozar uno por uno los aeromóviles, poniendo sus cañones uno al lado del otro. Una de las naves permanece a la distancia, con la puerta del acompañante, abierta. Uno de los uniformados de piel pálida y cabello negro con un mechón blanco en el flequillo, calza en su brazo derecho un pequeño cañón lanza misiles.

―Lev, ¿esa arma es segura?

―Por supuesto ―dice sonriendo con confianza― ahora cállate un poco y observa.

Una mira holográfica se marca en sus anteojos de sol, la misma hace un acercamiento preciso a los dos androides, quienes perciben el peligro.

―Hasta nunca.

La mano, que sostiene una palanca, la lleva hacia abajo para accionar el lanza cohetes. El pequeño misil es disparado hacia ambos a una velocidad desorbitante.

[35] abre los ojos y detecta no sólo el peligro inminente, si no sus nulas posibilidades de sobrevivir.

Dispara contra [32] a propósito para alejarla de ahí, ella sorprendida extiende su mano y grita.

―¡No! ¡35!

El misil impacta frente al hospital y se genera una explosión nuclear a menor escala, pero lo suficiente para hacer estallar todo el frente de la estructura, personas que se encontraban en el interior incluyendo el androide [26] y los cazadores quienes se protegen tras un campo de fuerza color verde lima, semi transparente.

Mucha gente desaparece en un abrir de cerrar de ojos, también la vegetación, e incluso los aeromóviles destrozados por los androides.

―Lev, estás demente ―dice su compañero al volante.

Ambos están a una distancia segura de la zona cero, donde el fuego desaparece y deja tras de él un desierto, sin vida alguna. Por otro lado, los cazadores desactivan el campo y de repente notan el aire viciado con un ligero olor a metal fundido.

Boris ve el hospital quemado, con vidrios rotos y chispazos eléctricos.

―Parece que mato más de la cuenta Lev ―dice por intercomunicador.

―Cállate ―responde a secas.

Un cañonazo atraviesa el pecho de uno de sus hombres, mira al frente y se cubre justo a tiempo.

El androide 26, con todo su cuerpo metálico al descubierto, severamente dañado, camina hacia ellos tirando a matar con las últimas energías que le quedan.

―No lo haga más difícil doctor ―dice Boris.

[26] se detiene al romperse una de sus piernas, cae arrodillado, aún con su brazo encendido para matar. Los cazadores se acercan a él sabiendo que ya no tiene más energías.

―Malditos ―dice 26― cazarnos como animales, cuando ustedes los humanos son peores.

Boris, saca un cuchillo de cazador y se arrodilla frente a él.

―Animal fue el que los creó, Sebastián Edrick... Agradecele a él por todo esto.

Perfora su pecho, donde está el centro de energía, el androide se apaga lentamente, su cabeza metálica se agacha hasta mirar el suelo.

―Dos menos... ustedes busquen a los que huyeron ―les dice a sus hombres― yo voy a llevarme la cabeza de este androide de recuerdo.

―¡Si señor! ―Se alejan y activan el brazalete.

Una descarga eléctrica se produce en todo el hospital, se lleva a todo el grupo de forma instantánea, al sonido de un relámpago destellante.

Boris mira el androide completamente apagado, aún ardiendo en radiación por la reciente explosión.

―Tengo que apresurarme antes de que termine como él.

En su mano prepara el cuchillo y con una sonrisa y hace lo suyo.

Sebastián Edrick, se toma el cabello cano de los nervios, camina en su enorme laboratorio de un lado a otro y ve en una pantalla el rostro y nombre de cada uno de los androides con su respectivo igual humano del pasado. De pronto se alerta al ver que se apaga la imagen del androide de Joan y el del doctor.

―¿Que está pasando? ¡Nosotros pudimos vencerlos a todos! ¿Por qué los están cazando de nuevo?

Suena su celular personal y esto lo detiene. Voltea con lentitud hacia el MiCH ubicado sobre la mesa redonda, suena una y otra vez mientras él se acerca.

Atiende y pone en altavoz para todo el laboratorio donde solo está el.

―Hola Edrick... ¿Reconoces mi voz? ―dice con pesar.

―Como olvidarla... ―dice Sebastián con todas sus dudas aclaradas― entonces...

―No, no morí cuando me derribaron tus malditos proyectos, escape del auto en llamas y me fracture varios huesos en la caída, pero pude irme a pie.

―¿Cómo pudiste levantar un nuevo ejército en tan poco tiempo?

―Tuve una pequeña ayuda de un ex cazador... Era la última persona que quería ver pero me ofreció una oferta que no pude rechazar.

Sebastián solo tiene un nombre en mente y responde.

―Fredek Ivanovsky...

―Así es viejo, él fue una molestia para ti en la primer gran guerra proyecto... Pero sus ideas nunca dejaron de sorprender... Me ofreció levantar el imperio de los cazadores pero esta vez bajo sus órdenes y con sus objetivos.

―Pasaste a ser su sub líder.

―Así es, no por eso menos importante, estoy al mando de toda la cacería dejando mis mejores recursos para atacar a tus mejores proyectos.

―Maldita sea ―dice impotente.

―Eso es... Sufre lo que estoy sufriendo desde que los persigo, tus proyectos infringen todas las normas de la vida, vivir en una época que no les pertenece, tener androides peligrosos entre las personas.

―Te voy a decir algo Augusto ―se pone de frente al celular― nos declaraste la guerra por última vez... Ellos van a enterarse de todas estas masacres.

―No es ningún secreto viejo, de hecho estamos planeando una visita para invitarlos a jugar... Y una vez que vengan pondremos en marcha el proyecto, Radiación Letal.

Sebastián retrocede y la voz que suena en el laboratorio declara.

―Todos serán cazados y exterminados, adiós viejo.

Lucas vuela en su aeromóvil negro por las afueras de Moscú, cuando ve sobre la ruta a alguien caminando, de inmediato se da cuenta que se trata de un androide.

Presiona la opción de aterrizaje en la pantalla del tablero y las alas se adentran en el vehículo al tocar tierra. Frena a varios metros de aquel robot sin piel ni carne, mostrando una mirada casi apagada de pupilas grandes negras y ojos blancos.

Baja del auto con su arma lista y corre mirando a sus alrededores, descartando encontrarse con algún cazador en el aire.

―¡No te acerques! ―grita el androide con la voz de Ana.

Lucas se detiene y muy serio pregunta.

―¿Que te paso? ¡¿Dónde está Ana?!

―Huyo con su hermano justo antes de que cayera la bomba sobre nosotros.

―¿Bomba? Pero... ¿Que? ―dice alterado.

―Una bomba atómica de menor escala, pero fue suficiente para destruirnos.

Cae arrodillada y su cuerpo no deja de soltar chispas de corto circuito, todos sus sistemas están fallando.

―La explosión y la radiación deterioraron todo mi sistema, estoy sufriendo múltiples fallas Lucas.

Levanta la cabeza y aplica su último sustento de energía para decir unas últimas palabras a un joven que no sale de su asombro.

―Lamento que tengas que ver a tus amigos morir, cuida a Ana...

El hombre suelta una lagrima y se limpia rápidamente, el odio por los cazadores se hace más grande.

―Encuentra a Sebastián Edrick en Buenos Aires, una vez allí prepárate.

Sufre una falla total en su centro de energía y finalmente cae acostada sobre el asfalto.

Lucas voltea y mira al suelo para volver caminando a su auto, abatido por la imagen de la muerte.

―Ver morir a [32] fue como ver morir a Ana... Tengo que volver a Buenos Aires cuanto antes.

Una vez en su auto ve un correo de voz en su cuenta personal y decide reproducir.

―Buenas tardes Lukas Petrov... ―suena la voz gruesa de un hombre mayor― he dado inicio a mi venganza comenzando por aquellos que se atrevieron a detenerme en el pasado, el equipo comando que tu lideraste, ¿recuerdas? Y una vez más lo hiciste pero en mi época, mataste uno por uno a mis niños, Vázquez, Víctor, Matías, Ariel... Preguntaste aquella vez quien es su jefe ¿verdad? ―se ríe y la grabación termina.

Lucas congelado se detiene a mirar con incertidumbre al horizonte.

―Sabía que un día iba a vengarse...

Cierra la puerta, enciende el auto y decidido despega hacia el aeropuerto.

―...Yo también voy a vengarme por mis amigos

22 de Julio de 2021 a las 05:16 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Gastón Medina Hola a todos, mi gran pasión es la escritura narrativa, tengo en vista publicar un sin fin de aventuras. No empiezo una historia sin finalizar la otra. Tengo como costumbre escribir trilogías, extras, divido todo en 3 jajaja. Escribo Ciencia Ficción, pero tambien Fantasia, Romance, Misterio, Accion y mas! Aclaro que TODAS las historias, se relacionan en algún punto, ¡no te pierdas ninguna! y disfruta mientras permanezcan en la plataforma.

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Universo Multidimensional I
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