german335 German Martinez

Ha pasado casi un siglo desde que el virus de los Jotum´s y las grandes serpientes aparecieron en el mundo. A causa de estos hechos la humanidad fue incapaz de sostenerse en pie. Billones murieron y la población global quedó reducida a una pequeña fracción de lo que fue. No obstante, los hombres y mujeres que quedaron con vida lograron hallar la forma de defenderse, es por eso que, ubicándose en diferentes asentamientos a lo largo del planeta, han intentado reconstruir la civilización mientras luchan continuamente contra las fuerzas que los llevaron una vez al desastre. Este es el mundo en el que vive Zehava, una joven que forma parte de la resistencia y que ayudada por sus compañeros, busca desenmascarar las mentiras de la cúpula, el gobierno de la ciudadela de Asgard, el cual tiene marginados a los portadores, la clase más oprimida y explotada de esa pequeñísima nación asentada al sur del viejo continente americano.


Ciencia ficción Distopia Sólo para mayores de 18.

#quedateencasa #Vaithera #postapocaliptica #mutantes #suspenso #monstruos #accion #ciencia-ficcion
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Prefacio

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Día 01

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Eran cerca de las ocho de la noche cuando un vigía, apostado en una torre de vigilancia, notó como dos carretas tiradas por caballos se desplazaban a toda velocidad, rumbo a la gran compuerta de metal que antecedía la entrada norte de Asgard. Una enorme ciudadela conocida por ser uno de los pocos vestigios de la humanidad a lo largo y ancho del mundo.


«¡Llegaran muy pronto!», se dijo el joven soldado, quien haciendo de centinela, fue testigo de cómo las carretas levantaban enormes cantidades de la arena del paraje árido que rodeaba la ciudadela.


—¡Vienen los mineros! —exclamó el vigía desde lo alto de la torre de vigilancia de tres metros que ocupaba—. ¿Muchachos, dónde están? —gritó alarmado al ver que sus compañeros no estaban en su rango de visión.


—¡Ya cálmate, Julián! —dijo un hombre de barba tras encender un bombillo justo debajo de la torre.


En ese momento, Julián vio a otros dos de sus compañeros saliendo de una garita cercana. Esos soldados lucían, al igual que él, unos trajes tácticos negros con boinas amarillas. En aquellos uniformes se podía apreciar la bandera de Asgard, la cual estaba grabada en los hombros y pecho de los mismos. La bandera resplandecía con fuerza al tiempo que dejaba ver tres franjas horizontales con los colores verde, azul, rojo, además tenía el mítico martillo Mjolnir en el centro.


Las armas de los soldados eran las de costumbre: una ballesta Nidhogg que cada uno debía llevar en su espalda, dichas armas habían sido modificadas con un cilindro que les permitía albergar cuatro pernos llenos con un corrosivo acido. En sus cinturones reposaban dos fast loaders, ideales para recargar sus armas en caso de ser necesario, además portaban unas gruesas espadas con hojas de cincuenta centímetros llamadas Tyrfing, las cuales colgaban del mismo correaje.


—¿Son dos carretas? —preguntó el hombre barbado proyectando su voz a lo alto de la torre de vigilancia.


—¡Positivo, mayor Otis! —informó Julián dejando su posición para empezar el descenso por una escalerilla de metal.


Cuando llegó abajo, los hombres avanzaron por un camino de tierra hasta la inmensa compuerta metálica, luego salieron por una puerta peatonal ubicaba en el extremo izquierdo de la misma.


—¿Te asustaste, Julián? —preguntó un soldado rubio mientras sonreía.


—¡Claro que no! —replicó Julián esforzándose por mentir.


—No estamos tan locos para dejar el maldito puesto de vigilancia de la compuerta solo, es solo que se nos pidió reducir en la medida de lo posible el consumo energético este mes —indicó el mayor Otis.


—¿Están haciendo investigaciones en el área científica de nuevo, mayor?


—Es lo que me dijeron, parece que esto se mantendrá un par de semanas, o quien sabe cuánto tiempo más, pero la cosa es que no debemos consumir mucha energía en ese periodo —explicó Otis.


—¡Caramba y yo pensando que Marques y Straup estaban dándose amor y cariño en la garita! —agregó Julián, quien aparte de ganarse las risas del mayor, empezó a recibir los insultos de los hombres a sus espaldas.


—¿No será que te quieres unir y hacer un trío, Julián? —cuestionó el hombre rubio llamado Straup.


—¡A ver, guarden silencio, los quiero atentos! —comentó Otis al ver que las carretas estaban próximas a la compuerta—. ¡Danos luz, Straup!


Al escuchar la orden del mayor, el soldado se paró firme y tras dar un saludo militar, corrió hacia un pequeño panel ubicado en la pared, a un lado de la compuerta. Tras quitar una tapa y empezar a manipular los fusibles, unas luces mucho más intensas y fulgurantes, provenientes de los bordes superiores de la compuerta bañaron el área.


—¿Por qué se quedó esa caravana de mineros por fuera? —preguntó Méndez con curiosidad—. Yo pensé que ya habían vuelto todas.


El mayor Otis dio un respingo.


—Cuando el coronel Favenger llegó esta tarde me informó que el grupo del mayor Andrade se retrasaría, parece que traen una gran cantidad de oro y cobre, el material que debe ser llevado con urgencia a las fábricas para que su refinación empiece a la brevedad. Como el material fue descubierto hoy, decidieron sacar lo que fuera posible, no sea que esos malditos rebeldes lo encuentren a media noche y se lleven algo.


—Esos mal vivientes no tienen fundidoras... ¿Qué ganarían llevándose esos minerales? —cuestionó Straup quitándose su boina unos instantes para rascarse la cabeza.


—¡Jodernos la vida! —aseguró el Otis frotándose la barba—. No olvides que esos cabrones sabotearon la central telefónica y se robaron los cables de fibra óptica hace una semana, desde entonces toda la ciudadela esta incomunicada.


Ante la señal de alto del mayor, las enormes carretas, tiradas cada una por diez caballos se detuvieron, en la primera venían una docena de hombres con ropas curtidas y algo harapientas, los cuales sin lugar a dudas eran los mineros. En la segunda venían siete soldados, vistiendo las mismas ropas negras y boinas amarillas que los hombres frente a la compuerta.


—¡Saludos, mayor! —dijo uno de los hombres en la segunda carrera poniéndose en pie.


—¿Fue larga la noche? —cuestionó Otis.


—Bastante, hasta hace poco fue que los mineros acabaron de extraer el mineral. Venga para que lo revise.


Otis asintió al tiempo que caminaba hacia la carreta de los soldados. Cuando subió pudo detallar mejor a los soldados, entre ellos había una mujer de unos veintidós años. Tras mirarla en profundidad, el mayor pudo notar un casi invisible hilo de cabello rojizo destilándose por los bordes de su boina.


—¿Qué es esto? —preguntó el mayor riendo, al tiempo que miraba al hombre que lo había saludado antes—. ¿Por qué esta valquiria no lleva su cabello recogido?


—¡No me había fijado! —replicó el hombre al mando de la carreta mientras se acercaba a la joven.


El hombre barbado le hizo una seña al que claramente era el capitán de la unidad para que se detuviera, en ese momento empezó a inspeccionar en detalle a la joven. Cuando le quitó la boina, su cabello, rojo como una fresa, cayó hasta sus hombros, entonces Otis buscó el rostro cabizbajo de la joven.


—¡Valquiria, mírame a los ojos! —exclamó el mayor con autoridad—. ¿Qué significa esto?


—Mi cabello es muy frágil, señor, si me lo recojo se partirá —afirmó la joven casi en un chillido mientras cerraba sus ojos con fuerza.


—Esa es una excusa barata, todos somos Einherjar, somos la guardia de esta ciudadela, debemos seguir las normas. ¿No crees? —comentó el mayor tomando la barbilla de la joven en una mano—. Pero no hace falta que te pongas así. Lo que hiciste es una falta, pero es cosa de que nos pongamos a hablar, para ver como la resolvemos.


—¡No me castigue, por favor, señor! —agregó la joven aun con sus ojos cerrados.


El capitán de la unidad claramente se sintió tentado a decir algo, sin embargo, fue detenido por otro de los hombres en la carreta, quien tomándolo por el hombro le indicó que guardara silencio. Luego de eso, un grito en la carreta vecina llamó la atención de todos.


De las enormes lonas que rodeaban los mineros se alzaron tres inmensos y corpulentos seres de más de dos metros. Estos poseían la piel cubierta de escamas y costras que alternaban entre el verde y el azul, además tenían unas negras, gruesas y afiladas garras de casi quince centímetros, junto a unos rostros de los cuales sobresalían varias protuberancias en forma de cuernos y tumores.


Las criaturas lanzaron un bramido que perturbó a los soldados. Seguidamente uno de aquellos deformes mutantes tomó a uno de mineros, y tras alzarlo sobre su cabeza con facilidad le atravesó el tórax con sus garras.


—¿Qué mierda está pasando aquí? —dijo el mayor alzando su voz, al tiempo que la joven pelirroja abría sus ojos para encontrar la fuente de los gritos.


En ese momento él hombre barbado se giró a verla.


—Tus ojos... ¿Dónde está el legado al mando de esta unidad? —preguntó el mayor mirando en todas direcciones, solo para encontrarse con que todos los ocupantes de esa carreta compartían algo en común con la joven. Todos tenían las pupilas de sus ojos tan rojas como brillantes rubíes.


—¡No puede ser! —dijo la joven con decepción mirando a la otra carreta—. No funcionó…


—¿Pero qué mierda está pasando aquí? —gritó el mayor buscando en el correaje de su cintura lo que parecía ser una Glock 9mm para luego darle su atención a las criaturas—. ¡Jotum´s, tenemos Jotum´s en la compuerta e impostores en esta carreta!


Con una maestría envidiable, el mayor dio un salto fuera de la carreta, tras caer de rodillas al suelo, apuntó su arma al cráneo de uno de los monstruos. Un sonido similar al de un trueno se escuchó tres veces, luego aquel coloso cayó muerto, todo gracias a una bala que entró por su ojo y destrozó una parte critica de su cerebro.


Mientras eso ocurría, los tres soldados apostados cerca de la compuerta ya tenían sus ballestas listas para disparar, aunque ahora no sabían si apuntar a los Jotum´s o a los hombres en las carretas que claramente eran impostores.


La escena era confusa para Julián, quien dando prioridad a los gigantes deformes, accionó su ballesta, clavando dos pernos en el pecho de uno de ellos. Al cabo de unos segundos fue testigo de cómo el gigante al que disparó se retorcía de dolor y caía al suelo.


«!Mierda, debo dispararle en la cabeza o se levantara!», pensó el joven apuntando al cráneo del monstruo.


A Julián se le hizo imposible disparar, ya que en ese mismo instante, uno de los hombres con ropas de soldado en la carreta accionó su ballesta, provocando que varios virotes salieran volando hacia él y sus compañeros. El soldado de apellido Straup, en un intento por evitar los dardos, se lanzó al suelo torciéndose el tobillo en el proceso, al tiempo que sin querer tropezó con Julián, cosa que los hizo perder el equilibrio.


Méndez arrastró a Straup, mientras Julián se quedó paralizado por el miedo y el mayor luchaba por esquivar la lluvia de pernos que desde la carreta, los soldados, incluida la mujer pelirroja, le dispararon.


—¡Suenen la alarma! —exclamó Otis con desesperación.


En ese momento Julián pareció despertarse del shock, entonces notó como los mineros en la otra carreta intentaban calmar al tercer Jotum, sacudiendo unas barras blancas y metálicas frente a él.


—¡No funciona! —gritó uno de los mineros antes de que el Jotum lo tomara con sus enormes brazos y lo arrastrara hacia él, para en cuestión de segundos destrozarle el cuello con una enorme mordida.


—¡Retirada! —exclamó el hombre que fungía como capitán de los falsos soldados en la segunda carreta—. ¡Aléjense del Jotum y vámonos!


El Jotum que fue herido por Julián se levantó en ese instante, luciendo sus pectorales humeantes y enrojecidos por el ácido que quemó su caja torácica. Aquella bestia encolerizada cargó a toda velocidad contra Straup y Méndez, quienes ya casi habían cruzado la puerta peatonal de la compuerta.


Julián fue rápido y volvió a disparar contra a la criatura, haciendo que otro virote le impactara arriba de una oreja, aunque para ese momento ya la bestia había sujetado a sus compañeros y en un acto barbárico, estrelló sus cabezas contra la compuerta, aplastando sus cráneos en el acto.


«¿Que mierda intenta hacer esa gente?», se preguntó Julián cuando estando cargando su arma con un fast loader, vio a los mineros agitando esas extrañas barras de metal frente al último jotum, quien sin miramientos tomó a uno de ellos de las piernas y empezó a girarlo sobre su cabeza.


—¡Dejen eso, los matará! —gritó la mujer pelirroja en la carreta.


Segundos después, un par de los soldados en la carreta cayeron muertos tras recibir dos balas de la Glock de Otis. El mayor ya estaba listo para ejecutar un tercer disparo cuando el minero apresado por el jotum fue arrojado justo encima de él, provocando que ambos cayeran al suelo, tan aturdidos como malheridos. Enseguida dos virotes ácidos fueron disparados contra Otis, los cuales tras impactar en su pecho, acabaron pronto con su vida.


Julián ante aquel escenario corrió hacia la puerta peatonal, recibiendo un virote que siendo liberado por la mujer pelirroja, le acertó de lleno en una pierna y lo hizo caer al suelo a pocos metros de la entrada, lugar donde otro virote, disparado por uno de los mineros, lo golpeó a la altura del hombro izquierdo.


Una lluvia de virotes procedente de la carreta de los soldados cayó sobre el ultimo Jotum haciendo que este, sumamente enfurecido, empezara a chillar y se precipitara al suelo.


—¡Maldita sea! —masculló Julián cuando estando a punto de entrar por la puerta peatonal, fue arrastrado por dos de los falsos soldados.


—¿Qué fue lo que paso? —preguntó uno de los hombres con ropa de minero, mientras lanzaba furiosamente una de aquellas barras de metal al suelo.


—Creo que puede deberse al Mjolnir, —agregó la mujer pelirroja—. Nunca pudimos hacer pruebas estando tan cerca de la torre.


—¡Pensé que tu tío lo había hecho! —bramó otro de los mineros.


—¡Nunca dije que hubiera podido hacer tal cosa! —exclamó ella alzando la voz.


En ese instante se les acercó el hombre que había pretendido ser el capitán de los soldados y empezó a hablar.


—Esto es nuevo para todos, y creo que cada uno aquí sabia los riesgos que corríamos, esta era una misión experimental —agregó mirando a sus compañeros mientras se guardaba el revólver del hombre barbado en una funda de su correaje—. Pero ya llegará el momento en el que podamos hacer esto sin peligro. Por ahora debemos irnos.


—¿Y qué hacemos con Markov? —cuestionó uno de los hombres con uniforme militar.


—De momento no podemos hacer nada —agregó el líder de los rebeldes—. Sin una infiltración sigilosa no podemos continuar, es mucho el riesgo que corremos.


—¿Qué hacemos con él? —preguntó otro de los falsos soldados que tenían sujetado a Julián, quien ya empezaba a retorcerse por el ácido que había empezado a quemarlo.


—¡Sacarlo de su miseria! —dijo secamente el hombre al mando de los rebeldes, al tiempo que apuntaba con su ballesta a la cabeza de Julián y liberaba el ultimo virote alojado en esta.


—Pero hagamos algo, vamos a llevarnos algunos cadáveres de los soldados que murieron, también nos llevaremos a los Jotum, dejemos que se confundan y crean que fueron los Jotum —Fueron las últimas palabras que Julián escuchó de la mujer pelirroja, Luego de eso, aquel hombre exhaló su último aliento.

6 de Noviembre de 2020 a las 01:07 20 Reporte Insertar Seguir historia
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N.V. Scuderi N.V. Scuderi
¡Oh, qué bien pinta esta historia! Post-apocalíptico con monstruos y virus y un buen comienzo con buen detalle de las armas y de los lugares. Te sigo, Germán 🙌🏻✨
April 08, 2021, 23:21

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias por pasarte por aquí, Nat, espero que la historia te siga gustando, un abrazo grande. April 14, 2021, 14:23
Mavi Govoy Mavi Govoy
Tiene muy buena pinta
February 19, 2021, 18:46

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias, Mavi, me complace que te guste esta historia, espero leerte pronto. February 20, 2021, 07:22
Ary Zabel Ary Zabel
Me llama mucho la atención esta historia y su inicio -podría decirse un capitulo 0 o introductorio- está lleno de muchas escenas. Es curioso la evolución que ha tenido el virus a que sean como grandes serpientes. Podría decirse que tira un poco a fantasía no solo por ello, si no por otros aspectos que noté aquí. Aunque es pronto para decir algo. La entrada de los rebeldes fue inesperada, aunque ya cuando menciona a una chica de cabellera rojiza, todo cambia. No es muy buena actriz, eh jeje sin embargo me gustó. Sin duda sigo leyendo. Saludos.
February 10, 2021, 15:51

  • German Martinez German Martinez
    Hola, Ary, muchas gracias por comentar, me alegra que te esté gustando la historia. No te aclararé algunos puntos de los que expusiste para que puedas comprobar en el futuro si tienes o no la razón, saludos y gracias de nuevo. February 11, 2021, 10:56
Esteban Martens Esteban Martens
Muy buen inicio!
February 02, 2021, 22:33

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias por tu comentario, compañero, me alegra que te gustara. February 11, 2021, 10:54
Viviana  Peñaranda Galvis Viviana Peñaranda Galvis
Empezó bien la historia
November 26, 2020, 00:43

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias, Viviana, me alegra mucho que este capitulo te gustara :D November 26, 2020, 14:55
PH Pedro Hernández
Buuaa un increíble comienzo, me ha gustado mucho
November 25, 2020, 19:41

  • German Martinez German Martinez
    Te agradezco el comentario, Pedro, un abrazo :D November 26, 2020, 14:57
ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
Bien, gran comienzo, me ha gustado mucho, gracias por compartirlo.
November 24, 2020, 00:10

  • German Martinez German Martinez
    Gracias a ti por darte el tiempo en empezar a leer mi historia :D November 24, 2020, 00:36
Noah Gryffin Noah Gryffin
Que lindo! Sólo falta actualizarme jajaj
November 23, 2020, 11:19

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias, Ticker, me honra que quieras seguir con esta historia, nos leemos pronto. Un abrazo :D November 23, 2020, 17:18
Manuele Rod Manuele Rod
Hola, German. Buen comienzo. No te había leído en tema post apocalíptico. Si me permites un matiz: Veo que poner Prólogo al comienzo de una historia es un error bastante común en la plataforma. Un prólogo generalmente lo hace un autor distinto al de la obra, ya sea otro escritor o un crítico...donde mediante opiniones personales se resaltan las virtudes de la obra, y sirve para introducir al lector a la historia.
November 23, 2020, 03:01

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias por tu comentario, Manuel, tienes toda la razón. Haré los cambios necesarios ahora mismo, no solo en esta historia, sino en mis otros relatos, es un error que he cometido en el pasado. Gracias de nuevo. Un abrazo. November 23, 2020, 17:13
Oscar Fernandez Oscar Fernandez
Más historias acerca del Universo Heraldo, YEEEIP!! Me tengo que poner al día aún con las otras novelas de este universo, a ver si cuando pueda las termino. Antes que nada, F por Julián. Me ha encantado la historia y el desarrollo de la misma, ¡tiene mucho potencial! ¡Buen trabajo! x)
November 06, 2020, 08:34

  • German Martinez German Martinez
    Gracias por comentar, Oscar. Esta historia no pertenece al Universo Heraldo, pero es una a la cual le he dedicado mucho esfuerzo y trabajo. Espero que te siga gustando. Un abrazo grande :) November 06, 2020, 08:44
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