itsmemartin Martin Silva

¿Los monstruos son reales? Eso era algo que Ian dejo de preguntarse hace mucho. Conoce la desgarradora historia de Ian, un niño que conoció a los monteros que se esconden en la obscuridad, cambiando por completo su vida.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#crimen #infancia #superación #tragedia #primeramor #violencia #abuso #fuerte
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Prólogo

Era un noche de lluvia, de esos noches en los que los truenos hacían temblar las ventanas de toda la casa; el fuerte ruido de las gotas de lluvia chocando contra las ventanas tenían a el pequeño Ian temblando bajo las delgadas sábanas que yacían sobre su enorme cama. Una terrible obscuridad rodeaba a él pequeño niño de tan solo nueve años de edad, solo dentro de esa enorme habitación, sabiendo que todos en esa enorme casa dormían profundamente.


Algo en las noches de lluvia hacia sentir un miedo espantoso a ese pequeño niño pero sabía que correr a los brazos de mamá sería algo imposible "ya no eres un bebé" le dia su madre, y ni hablar de los brazos de su padre, brazos que ya nunca más volverían a estar alrededor de él. La noche transcurría y el pobre niño no lograba conciliar el sueño, la lluvia no cesaba y los truenos ocasionales que caían en el campo que estaba muy cerca de su casa hacían que la paranoia de ese pequeño niño subiera cada vez más.


Los minutos pasaron y el pequeño niño por fin logró quedarse dormido, en un sueño tan profundo, generado por el cansancio de la adrenalina que el miedo le había hecho sentir; el agotado niño dormía tranquilo, a pesar de la fuerte lluvia que inundaba a el pueblo en donde vivía el pequeño Ian.


Un gran estruendo causado por un trueno resonó en todo el pueblo haciendo que Ian despertará de golpe sintiendo una fuerte secreción de horror en su pecho, sentía la necesidad de gritar pero no quería despertar a nadie en su casa; al pasar los minutos Ian volvió a tener esa sensación de pánico que había sentido horas atrás, antes de que se quedara dormido.


El pequeño Ian prendió una lampaea que tenía sobre un buro a un lado de su cama, sin embargo, al prender la lámpara, se volvió a apagar, dejando la habitación completamente a obscuras nuevamente, Ian volvió a prenderla pero no funcionaba, metio su mano en la lampara, intentando alcanzar la bombilla, y una vez que la habia ajustado, la habitacion se ilumino nuevamente, con la tenue luz que proporcionaba. Una vez que había prendido la lámpara, notó una brisa que le puso la piel de gallina, intento ver en su habitación para averiguar de dónde es que provenían esas ráfagas de viento. El pequeño Ian comenzó a observar con detenimiento las cuatro ventanas que tenía su habitación, fue hasta que observó la última ventana que notó como la ventana estaba entre abierta, dejando entrar la lluvia y las ráfagas de viento que le habían hecho tener la piel de gallina a Ian.


Ian sentía tanto miedo de bajarse de su cama, porque aunque sabía que los monstruos que se escondían bajo las camas no existían, él seguía teniendo esa horrible sensación de estar parado en la obscuridad, y la sobra tétrica que hacía la lampara en la habitación no le hacía fácil lograrlo, pero él sabía que tenía que cerrar esta ventana o su cuarto terminaría completamente inundado, aparte del hecho de que cada vez se sentía más helada esa obscura habitación.


El pequeño Ian tomó el valor que necesitaba y salto de su cama para correr hacia la ventana, cerrarla de golpe para volver corriendo hasta su cama, todo tan rápido como puedo, aunque para él, había sido eterno el tiempo ya que se sentía envuelto en un miedo irracional creado por la obscuridad de una noche lluviosa.


El pequeño se metió debajo de su pequeño sábana blanca y observaba hacia el techo pensando en una tarde de primavera, con en sol en su cara, volando un cometa, haciéndolo danzar con el viento; intentaba llenar su mente con puros pensamientos que lo tranquilizaran, pero un extraño ruido debajo de su cama hizo erizar su piel, de una forma tan escalofriante, sintiendo el terror recorrer todo su cuerpo. Un segundo ruido apareció, dejando a él pequeño Ian en un estado de miedo tan terrible, que sentía que no podía mover su cuerpo; manteniendo los ojos cerrados lo único que quería hacer era llorar. Un tercer ruido llegó, seguido de la sensación de movimiento del colchón, en ese momento, el pequeño supo que alguien o algo estaba a un lado de él.


Unas gotas cayeron sobre el rostro de Ian, haciéndo que su corazón latía tan rápido que sentía que en cualquier momento saldría expulsado de su pecho. Ian, quien veía todo negro sabía que en algún momento tenía que ver que era lo que estaba pasando, abrió poco a poco los ojos y lo primero que logró ver fue el rostro de un hombre. Sintió alivio de ver un rostro conocido, sin saber que el monstruo debajo de su cama había salido para atacar.



27 de Septiembre de 2020 a las 12:54 0 Reporte Insertar Seguir historia
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