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Hija de las Estrellas

La temperatura comenzaba a bajar con fuerza, pero ella se rehusaba a moverse de ese sitio. No importaba cuantos grados bajo cero la golpearan, ningún lugar era tan atractivo para ella en ese momento como el acantilado. Con la noche empezando a caer, el cielo brindaba un espectáculo inigualable, con tonos de morado , azul y rojo mezclados en perfecta sintonía, era uno de los pocos lugares donde sentía que pertenecía. Las estrellas ya comenzaban a asomarse, y ellas no la juzgaban, ni miraban con desdén, con las estrellas estaba a salvo.

A lo lejos el retumbar de los tambores anunciaban el inicio de la celebración. El Embelio Era la fiesta más esperada por las hadas jóvenes, ya que las provenientes de grandes casas, mostraban a sus herederos y las habilidades que habían desarrollado, sean del bosque, invierno, otoño, primavera, o del verano. Todas participaban haciendo alarde sus recién adquiridas habilidades para así escoger a los futuros líderes. Un gran evento sin duda, pero uno, en el que un hada de bajo rango como ella no tenía lugar. Ella, se limita siempre a verlo desde la distancia, con recelo y un poco de envidia. No por los poderes o habilidades, si no por el hecho de que pertenecen a algún lado.

Aparte de las grandes casas, existen aquellas hadas, producto de la mezcla y que con el pasar de los años su linaje se deterioró siendo así considerada como inferiores, no hay posibilidad para que un hada de este rango aspire a liderar. También estaban las casas muertas o extintas: luz y noche. Según la leyenda , estas casas unieron sus fuerzas para combatir a un poderoso enemigo, salvando a las otras pero pereciendo en la lucha. No sobrevivió ninguno, poco a poco se extinguieron y sólo permanecen en los recuerdos. O al menos eso se cree.

— ¿ No verás los bailes de inicio?

Una voz la sacó de sus pensamientos. Al girar la cabeza se topó con Yen, un Hada que al igual que ella, no tenía linaje definido. Era alto, estilizado y de cabellos blancos, siempre bromeaba que eran de algún familiar lejano del invierno. Yem era un poco mayor que ella, aunque solo por unos cuarenta años. Ella, en comparación era de cabellos oscuros como la noche, piel clara y sus ojos morados. Su padre siempre decía que había legado de estrellas en ellos. Su padre, que fue repudiado y odiado , quien murió joven dejándola huérfana en un mundo hostil.

—Es lo mismo siempre, Invierno es la casa más fuerte, ganará sin duda igual que cada año.

Un fuerte estruendo los obligó a guardar silencio y fijar la vista al frente. Habían avanzado y se veían las celebraciones desde lejos. Muchas Hadas, de todas las casas bailaban de manera sensual, girando con listones de todos los colores, sus cabezas adornadas con delicadas flores, o vestidos hechos con hielo, hechizados para permanecer intactos . Una gran variedad de pieles, desde las más claras, a las oscuras como el ébano. Todas unidas por el folclor y la dulzura del vino.

Otro gran estruendo, y todo se detuvo. Los bailes cesaron , los instrumentos quedaron detenidos, y los ojos de todos los presentes miraban al mismo punto, una nube de humo púrpura se alzaba en medio del círculo de participantes. Los murmullos se apropiaron del lugar y los tambores se silenciaron. El morado, no representa ninguna casa, al menos no una existente. Sin duda algo extraño estaba sucediendo. El hechizo de iniciación había salido mal. A este punto , ya alguno de los participantes tendría que mostrar síntomas de ser el elegido.

— Oh por las estaciones, eres tú Ambar— La voz de Yem era fascinación y confusión

Ella lo miró con confusión sin saber a qué se refería, cuando un cosquilleo comenzó a subir por todo su cuerpo. Puede sentir su piel resplandecer, al igual que su cabello, el cual una vez negro, ahora era como un cielo nocturno, una mezcla de azul, morado y miles de puntos que simulaban las estrellas. Se sentía atraída hacia el humo que aún danzaba en el círculo. Así que caminó hasta llegar a él.

—Una hija de la noche, es imposible. — Se escuchaba murmurar

Pero no era imposible, ahí de pie estaba Ambar, última descendiente de la noche, su padre siempre le había hablado de su legado en broma , pero ahora se hizo una realidad, ella era hija de las estrellas y su mandato apenas comenzaba.

23 de Septiembre de 2020 a las 21:13 4 Reporte Insertar Seguir historia
3
Fin

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Sheyla Saad ¡Hola! Bienvenidos a este rincón de oscuridad y fantasía. Espero mis relatos sean de tu agrado. No olvides dejarme tu reseña y comentarios. :)

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Oscar Fernandez Oscar Fernandez
¡Gran relato, Sheyla! Me ha gustado muchísimo, y la verdad, con ese final abierto, parece más el prólogo de lo que puede ser una gran historia de fantasía. No sé si tienes planes de continuarlo, pero te digo desde ya que estaré encantado de leerlo si algún día lo haces realidad. ¡Buen trabajo! ¡Sigue así! :D
September 24, 2020, 07:35

Mikalofy Tineo Mikalofy Tineo
Es muy emocionante, me encanta tu creatividad
September 23, 2020, 22:14

  • Sheyla Saad Sheyla Saad
    Gracias por leer ☺️😊 September 23, 2020, 22:15
~