lismcllas lis mancillas

se sabe que el ser humano ha sido corrompido por los deseos pecaminosos y emociones negativas, o por el simple hecho de ser parte de algo aunque sean consientes que no es del todo bien esa ideología, el mundo ya es malo a casusa del hombre y por supuesto quienes mas sufren son los inocentes animales y la madre tierra, pero como siempre puede pasar hay seres que sobrepasan esa maldad, esa maldad que en algún momento debe ser frenada ya sea por seres cansados de ver aquel mal o si nadie esta dispuesto a pararlo se tiene que arriesgar el mas allá a pararlo.


Cuento No para niños menores de 13.

#338 #cuento
Cuento corto
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helada noche

Un maullido ahogado se escucha a mitad de la noche, en los adentros de una casa con una imagen de la más normal posible, el indefenso animal va perdiendo la luz de sus ojos a medida que la sangre brota por su boca, mientras poco a poco disminuye la movilidad de su cuerpo con cada convulsión generada, sintiendo de los peores dolores imaginables en su abruptamente corta vida al pasar de los minutos. Ya no puede maullar, los únicos sonidos que salen de sus dañadas cuerdas vocales son espantosos, no tienen origen de sonido alguno, pasan más minutos y el gato da su ultimo maullido lastimero. Quizá una niña le espera con desesperación, quizá una familia mañana le empezara a buscar, o quizá este era una gata y salió a buscar comida para sus escondidos cachorros, los cuales en menos de dos días morirán de hambre y frio, ¿y qué fue lo que hizo mal? ¿porque este indefenso animal se tuvo que ir con dolor?, cuando simplemente buscaba poder coexistir en este mundo, el nació aquí, creció todo lo que pudo aquí, este también es su mundo, del cual el ser humano se ha adueñado, un ser vivo sin corazón, un ser del cual solo por ser bípedo tiene el ego más grande que un dios de la antigua Grecia y se cree con el derecho de tratar a los seres más indefensos a su antojo, de maltratarlos, de mutilarlos, de envenenarlos, un ser al que según las escrituras le pertenecería el cielo, pero no hace más que ganarse el infierno, un lugar donde merecerá sufrir las peores condenas por más años de los que ha existido el universo, el hombre, la mujer, ancianos, los jóvenes e inclusive los niños pueden llegar a ser el ser vivo más despreciable que haya pisado la faz de la igual por su obra, condenada tierra, ¿Qué eran la obra maestra de dios?, la mejor descripción seria el peor error del señor. Todos somos conscientes que hay personas buenas, existen, pero están en peligro de extinción, porque mucha veces quien trata de vivir honestamente se ve obligado a enredarse en la escoria que es la sociedad humana para ser aceptado y así termina siendo un monstruo más del montón, claro, unos pocos a pesar de todo lo que les puede conllevar vivir de una manera positiva deciden seguir con este camino, pues han abierto los ojos y notado que la mayor parte del hombre son unas vendadas bestias que se mueven en busca de las “falsas satisfacciones” que les han hecho creer necesitan para ser felices, a cambio del apoyo e imitación de actitudes nefastas.

Lo peor es que hay personas que llegan a un nivel más allá de la crueldad humana, como esta canalla mujer pasada de los 50 años, con esa falaz sonrisa, asimismo que esos falsamente oxigenados rizos que debe esperarse sean sintéticos también, agregando esa repugnante personalidad benevolente cuando en realidad no es más que una nauseabunda pérfida, a la cual su mayor momento de entretenimiento es cada salida de luna cuando entra a aquella descuidada y espantosa habitación donde caminando a un compás inhumanamente apacible mientras tararea como si ella fuera una infante que se encontrara en su jardín de juegos favorito, se acerca a un casi por completo vacío estante repleto de pequeñas y oxidadas jaulas, donde desgraciadamente reside un pequeño felino amarillento de no más de 15 meses de edad, el cual recientemente carece de uno de sus verdosos ojos, excesivamente delgado, golpeado, una de sus patas no respondiendo igual que antes, su colita quebrada, con una expresión de miedo interminable, sin siquiera poder uno imaginar por lo que ha tenido que pasar esos días a manos de esa despiadada mujer, ¿Qué pudo haber hecho para merecer tal trato?, solo ganar eso por intentar vivir, por intentar coexistir en un mundo gobernado por el más cruel de las bestias. ahora es el momento donde regresando casi al inicio de este relato, la mujer retira delicadamente el candado de la celda como si se tratase de solamente un moño sosteniente del cabello de alguna niña, abriendo ese lugar estira esas huesudas manos recibiendo un rasguño como respuesta, el pequeño animal aun trata de defender su vida con las pocas fuerzas que le quedan, hizo mal, pues en una hirviente ira toma al indefenso con una rudeza que termina casi rompiendo una de sus pequeñas costillas. Acto seguido después de ponerle un bozal diseñado por ella misma para que este no pueda gritar más de lo que ella quiere escuchar, toma una jeringa con una mezcla de brebajes nocivos, pasados menos de 4 minutos el felino comienza a convulsionar, a maullar de dolor, a todo lo narrado anteriormente hasta su muerte, esta dolorosa agonía perdura 16 minutos, 16 minutos en los cuales la única residente del cuarto ocupa una empolvada mecedora donde observa mansamente con sonrisa satisfactoria, y si el animal en su agonía llega a siquiera rozar uno de sus zapatos, patea fuertemente a este alejándole al instante, ¿cuál es la razón de que esta desagradable mujer posea este demoniaco gusto?, simple diversión lo llama ella, su retorcida mente encontró gusto en estas depravadas prácticas, ¿Por qué?, solo dios sabe, pues nadie aparte de él podría ver la razón de la degenerada alma de este engendro.

Prosiguiendo en su aberrante acción con unos herméticos guantes toma el cuerpo sin vida del felino y tras encender un antiguo horno que mando hacer al mudarse ahí, arroja el cuerpo añadiendo más leña para hacerlo arder hasta los huesos después tomando estos y enterrándolos en su patio sin una pisca de arrepentimiento ni culpa. Se dispone ir a su habitación donde tras una taza de un amargo te sube escalón por escalón, normalmente, como si jamás hubiera hecho tal acto, como si fuera otra simple residente de ese vecindario.

¿Pero todo es normal?, ¿otra siesta normal?, no…

Tras un menor de 4 horas, algo aruña aquella elevada ventana, un golpe seco inunda aquella habitación, otro, otro, y otro más se escucha en todo el extensor de la casa, maullidos ahogados comienzan a inundar la morada, pasos veloces, caen cosas de la cocina, las puertas rechinan, las cortinas se rasgan, miles de patas se sienten en la cama.

─ ¡¿Quieren callarse?! ─

Las palabras resuenan en eco por todo el lugar, inclusive llegando a ser escuchada por los vecinos quienes ya hartos deciden solo volver a dormir ignorando el suceso. Todo vuelve al silencio en cuanto despertó, todo parece apacible como si en ningún momento hubiera existido tal desconcierto. Aguarda pocos minutos cuando decide dormir nuevamente, apenas conciliando el sueño ahora las vacías jaulas suenan como si estuviesen temblando junto con miles de maullidos lastimeros.

─ ¡cállense! ─

Grita la mujer, mientras que como si jamás hubiera hablado comenzó a aumentar el alboroto, escuchándose como caían platos, jarrones, vasos, como caían sillas, golpes, maullidos, las jaulas parecía que comenzaban a caer de aquel estante estrellándose estruendosamente en el suelo, toda la casa era un océano de ruidos, golpes y demás.

─ ¡Cállense maldita sea! ─

Salió de su habitación junto con un garrote que siempre guardaba bajo su cama, encontrándose la casa vuelta un caos, fotos rasgadas, cuadros rotos agregando a lo todo ya comentado, baja al primer piso hasta llegar a aquella mencionada habitación de las pesadillas. Jaulas caídas, bozales en el suelo, tubos de ensayo rotos, el horno abierto mientras que se escuchaban maullidos sin cesar.

─ ¡Gatos del demonio cállense de una vez por todas! ─

Todo comenzó a empeorar tras decir eso, la rizada avanzo en medio de tal caos pudiendo divisar una mesa que estaba igualmente tirada, la mayoría de sus inyecciones letales rotas con aquel liquido amarillento esparciéndose cada vez mas en el suelo. Trataba de acercarse a aquel lugar a recoger las que quedaban en buen estado cuando de la nada la bombilla titilante explota en mil pedazos dejando a oscuras a la mujer que aun a pesar de todo el tumulto caminaba conforme podía recordar vio sus preciadas cosas, los maullidos aumentan cada que se acerca al lugar tanto así que en un momento de desesperación comienza a tirar golpes a cualquier lugar con aquel garrote, ¿defendiéndose de qué?, nadie lo sabrá, si aquella actitud fue en un ataque de ira o si según ella podía golpear aquellos ocasionantes de su infierno.

Grita, grita y grita más maldiciones a los animales que tanto goza matar, pues tal parece no era solo de una vez, ya era todas las noches vivir aquel motín, siempre gritos viniendo por parte de ella y un desorden que solo ella podía escuchar, a tal grado que sus vecinos solo dialogaban con ella por comprensión, pero para todos ella es una loca. En medio de todos esos alaridos en un momento de torpeza la mujer tropieza con una de esas cárceles oxidadas y termina sintiendo un fuerte golpe en su cabeza más un millar de pinchazos en todo su cuerpo, trata de palpar uno de sus brazos que cada vez de moverlo dolía más que al momento de inspeccionar esa zona comienza a gritar despavorida, una de sus creaciones en jeringa había sido enterrada en su brazo auto inyectando el líquido. A los minutos comienza a sangrar por sus fosas nasales y oídos, sintiendo su cabeza palpitar mientras aceleraban las pulsaciones de su oscuro corazón, con nauseas, dolores y ahora tosiendo sangre. Logra divisar cientos de ojos felinos rodeándole, con un aspecto amenazante como si solo estuviesen esperando a ver como esta empezara a morir lentamente, más palabras amenazantes comienzan a salir en gritos, pero como si no dijera nada aquellos brillantes ojos solo observaban como cada vez eran más torpes sus movimientos y como cada vez sus gritos se apaciguaban más, las pupilas de esta comenzaban a ver borroso, pero logrando notar como esos ahora solamente brillos se acercaban cada vez más. Lo último que lograron escuchar sus vecinos eran gritos de dolor como si alguien la estuviese mutilando.

En menos de 40 minutos llega una patrulla, la cual necesito de forzar la puerta para poder entrar, dentro una casa en perfecto estado, todo estando en su lugar, yendo primero a la segunda planta en busca del cuarto de la mujer en la que lo único fuera de lugar era su cama, pero la sala, la cocina, y otras habitaciones de ahí era normal, hasta llegar a aquel cuarto con una tenue luz proveniente de una titilante bombilla, encontrándose con las jaulas, el horno, los 50 venenos para la erradicación de plagas, y otros estantes con mas cosas horrendas y al fondo, una mujer sin vida llena de rasguños y mordidas en todo el cuerpo, con unos ojos expresando temor e ira en medio de un charco de sangre junto con jeringas rotas, otros líquidos y vidrios rotos. Nadie supo que paso aquella noche, los cadáveres de los gatos jamás fueron encontrados pues solo llegaron a la conclusión de que si, la mujer envenenaba animales, pero como fue que termino en aquel estado, nadie se tomo la importancia de investigarlo, pues pareciese ser, esta no tenia ni un solo familiar, o cualquier persona que le interesase saber que ocurrió con ella, siendo tanto el desinterés que nadie contacto al departamento forense para reclamar el cuerpo y hacer un entierro digno.

22 de Septiembre de 2020 a las 03:15 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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lis mancillas amante de la lectura y apasionada por la escritura aun en desarrollo, aun me falta mucho que aprender para poder escribir algo muy llamativo pero por el momento espero te gusten mis escritos.

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𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
Esta historia es intensa! La amé desde el momento en que comencé a leerla, sentía una repulsión y odio por aquella mujer, pobres gatitos, pero ese final, uff, eso fue brutaaaal! Lo amé, bien merecido lo tenía aquella trastornada mujer.
~

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