k-a-o-s K.A.O.S .

Tiempo, besos, amor y hormigas. Otro intento fallido a la hora de escribir un cuento.


Cuento Todo público.

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Tiempo, besos, amor y hormigas.

Tiempo, besos, amor y hormigas.


Por fuera de la circunferencia de la sombra todo quema, fumaba sentado en su banco favorito bajo el árbol de la plaza. Aquel árbol centenario lo refrescaba con su sombra haciendo del trabajo y el verano de ciudad un lugar menos hostil. Así esperaba que su horario terminara. Ya había cerrado todo, la computadora apagada, el piso barrido, la basura separada en bolsas, y la mayoría de las bicicletas acomodadas, solo alguna había quedado afuera como para disimular su maniobra. Con picardía y en forma de al menos sacar una ventaja de este sistema, la última media hora la aprovechaba para fumar un cigarrillo, y relajarse antes de emprender la vuelta a su hogar.

La tarde es de los enamorados. Besos ignorantes de cómo ser y de a donde llegar se mezclan con la incertidumbre y la brusquedad, las lenguas se entrelazan en docenas de bocas adolescentes tarde tras tarde.

Un hornero anida en donde cree, es lo más seguro para sus crías y una hoja cae dibujando fractales en el aire hasta posarse en el pelo de una joven enamorada. Asustada separó su boca de la de él, y con movimientos espásticos se sacudió la cabeza. Se rieron del miedo y se burlaron de todo, y cuando encontraron el momento justo obedecieron la furia de sus hormonas.

Los colores rosas y azulados matizan la puesta del sol, hace un rato que la luna espera su protagonismo de blanco camuflada entre los celestes de una primavera exquisita. Los ecos de risotadas de voces en transición a la adultez ya se fueron. Las charlas de materias en marzo y profesoras viejas y malvadas abandonan el aire como si el tiempo no existiese de la forma en que lo conocemos, y rencarnan en jóvenes con experiencia de alquileres, carreras, viajes y chismes de conocidos,

Bajo el árbol, la brisa fresca de la tarde se llevó el primer beso, y el presente despinto las maderitas del banco, dejando solo restos del pasado. Las raíces que sobresalían de la tierra y fileteaban alrededor del banco, como fanfarrias festejando el amor, hoy eran un campo de batalla sin guerra, el amor se había acabado y no sabían cómo afrontar esa situación.

Él, con la peor de las caras, esas que llevan consigo un agujero en el pecho; y ella llorando de impotencia por los sueños rotos. Ambos sabían que la historia había terminado, pero el primer momento de soltarla, no era nada fácil para ninguno de los dos. Y entonces las peleas, y entonces los celos, y entonces las justificaciones que nacen solas para justificar algo que no se puede arreglar, porque no está roto, si no que desapareció con la erosión del tiempo. Como un fruto cae quebrando la rama y se transforma en el alimento de quien lo recoge.

No pude escuchar bien que dijo ella, pero de tener un intercambio triste y rabioso, pasaron a un silencio también triste, y se abrazaron.

La fila iba desde un pedazo de corteza caída hasta los restos de un insecto más grande, llevaban hojas de diferentes colores, y trozos indescifrables de algo. El camino no era nada fácil, las raíces como montañas, se atravesaban dividiendo la fila a izquierda y derecha. Algunas, no descifraron el código en el aire, y se apartaban del orden que este establecía quedando desprotegidas y a la deriva.

Entre la confusión y la curiosidad más pura, con el dedo pegajoso de garrapiñadas y baba, subió la hormiga a su dedo y con la otra mano formó un cuenco, como para atajarla, por si la hormiga decidiera tirarse, o por algún imprevisto cayera al vacío.

Haciendo equilibrio y con ese andar electrico de niño, que va entre saltos, giros y pasos, fue directo a los ojos de su hermano. —Mirá le voy a preguntar a mamá si la podemos llevar a casa— le dijo mirando desde abajo el camino en espiral que la hormiga hacía en su dedo. Tomando un envase vacío del suelo le respondió — Llevémosla acá, con algunas piedritas asi no se siente sola— Entre los dos pusieron con cuidado piedritas y más hormigas. Juntos corrieron hasta el árbol, donde su mama los vigilaba sentada en el banco.

Tiempo, besos, amor, hormigas, y no supe contar la historia de un árbol.

21 de Septiembre de 2020 a las 22:29 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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K.A.O.S . Adelante! Bienvenidos! El caos nos bendijo con una nueva publicación. Pasen y lean! ;)

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Opia Opia
Hermosa.
September 21, 2020, 22:49
~