sandy-neon-thunder1595628887 Sandy Neon Thunder

Tras el incendio de la casa familiar donde se había trasladado mi hermana, decidí tomarme unas vacaciones y pasar unas semanas donde mi hermana Lisa pasó sus últimos momentos. Con el alma rota y un sentimiento extraño, aquella casa me acogió con los brazos abiertos pero yo no estaba preparada para lo que ocurriría cada noche.


Horror Historias de fantasmas Todo público.

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NOCHE 1

Desde que ocurrió aquel trágico incendio, decidí mudarme a un pueblo perdido en Ohio, donde las granjas abundan y la gente de pueblo aún más. Era demasiado pacífico al principio; la calma era la reina del lugar a pesar del aspecto tétrico y ciertamente un tanto degradado de la casa donde vivió mi hermana.

La gente la conocía no por su precisa amabilidad sino por ser un alma extraña y ermitaña que apenas se dejaba caer por las tiendas del pueblo. Era como si ella escondiera algo que nadie debiera saber, aunque conociendo a mi hermana Lisa y sus excentricidades, seguro que simplemente era su carácter, que confundía a la gente y la hacía sacar conclusiones precipitadas.

Todo parecía en orden cuando llegué, no había nada extraño que me hiciera predecir cómo serían mis sucesivas noches. Las paredes, ennegrecidas por el incendio, parecían dar a una completa oscuridad que por la noche me hacía estremecer. Tomé la decisión de hablar con alguien del pueblo para que viniese a pintar la casa, pero nadie aparentemente podía venir. Sabía que el lugar era bastante pequeño, pero no me hacía sentido que no hubiese nadie que pudiera venir un día de semana cualquiera.

La noche llegó a la hora acordada y de nuevo, aquellas paredes oscuras como el carbón, parecían querer tragarme sin compasión. Pero debía ser valiente por Lisa y por mí ya que no deseaba que mis pequeñas vacaciones se convirtiesen en mi funeral.

Mi madre me llamó para saber de mí y averiguar si todo andaba en orden. Ella no soportaba que me fuera de viaje sola, pero, ¿Qué iba a hacerle si estaba soltera o mi vida social no era demasiado bulliciosa? Me despedí de ella porque andaba realmente cansada por el largo viaje que hice en coche debido a mi fobia a volar y también porque el mar no era precisamente mi mejor amigo. Tras varias paradas de emergencia biológica y por el hambre que me ocasionaba ir en coche, llegué a este pintoresco pueblo que parecía sacado de una película de Stephen King. Era gracioso porque, a pesar de ser una completa miedosa, me apasionaba ese autor, siendo mi género predilecto en cuanto elegía una nueva lectura.

Tras tomar algo ligero y ponerme mi pijama favorito, me aventuré al mundo de las sábanas frías que parecían llamarme con su dulce voz. El crujido de mi espalda me hizo, más que suspirar, gemir como si estuvieran matándome. Los muelles de aquella cama podían catalogarse como armas hechas para torturar a cualquiera mientras el sueño lo tenía sumido en las penumbras; no entendía cómo era posible que mi hermana hallara descanso en aquella superficie tan rugosa como incómoda.

Sin previo aviso, mis párpados comenzaron a pesar, aunque el dolor de mi espalda era aún más evidente que antes. Pero entonces, el viejo piano de mi tatarabuelo, comenzó a sonar abajo en el salón y mis ojos se abrieron con tal violencia que daba la sensación de que las comisuras de éstos iban a rajarse. El corazón bombeaba con una violencia incontrolable y mis manos temblorosas buscaban torpemente entre los cajones para encontrar algo con lo que defenderme.

Las cosas no me cuadraban: había dejado la puerta debidamente cerrada con llave y nadie, excepto la mujer de la tienda donde hice la compra y el tipo de la gasolinera donde reposté, sabía que aquí había alguien. Era imposible que la voz se hubiera corrido tanto en tan solo unas horas...

Pero cuando bajé al comedor con los nervios en punta, ahí estaba...el piano...sonando completamente solo. No había nadie en la casa sino aquel maldito instrumento que parecía tener vida propia. Con el teléfono en la mano, tuve la tentación de grabarlo para que nadie pensara que estaba loca, pero mis manos temblaban tanto que el dispositivo resbaló y se estrelló contra el suelo. Di gracias a que estaba intacto, aunque no podía decir lo mismo de mi corazón.

Me acerqué lentamente a aquel piano con la mentalidad de que quizás tenía algún truco. Quizás tenía algún mecanismo que lo hiciera funcionar o bien un animal se había colado dentro de él. Pero al asomarme al interior de él y revisar las cuerdas, no vi nada inusual y mucho menos, un animal.

Y lo que me helaba más el alma era ver como aquel instrumento del demonio seguía sonando mientras que yo miraba en su interior, sin importarle que yo estuviera presente.

20 de Septiembre de 2020 a las 09:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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