ilamarz My lamik

《Donde JungKook y TaeHyung se ven obligados a mantenerse dentro de un pequeño cuarto debido a un tiroteo en la escuela.》 📚 JungKook: top // TaeHyung: bottom 📚 One-shot 📚 Pareja Homosexual 💥 Todos los derechos reservados 💥 No copias ni adaptaciones 🚨 En caso de haber algún error o incoherencia, tener la libertad de comentarlo. --ɪʟᴀᴍ


Fanfiction Celebridades Todo público.

#escuela #tiroteo #encerrados #kooktae #jinsu #jimin #yoongi #seokjin #taehyung #jungkook
14
533 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Única Parte

[ Miércoles, 2:57 p.m. ]


—La cena con nuestros padres será a las seis. Antes de eso, debo encargarme de la lista de los alumnos para la reunión de hoy en el club estudiantil. Además, después de mi hora de cálculo, tengo que recoger el traje que usaré para la graduación.


—Puedo ir contigo, entonces.


—TaeHyung, entiende. No tengo tiempo para estar contigo.


—Pero... lo prometiste.


—Lo sé. —Lo tomó de ambos hombros, besando su frente. —Y en serio lo siento, bebé.


—N-No me llames así, SeokJin. Es raro... —Desvió la mirada.


—Cómo quieras. —Le soltó, acomodando su propio cabello. —Tengo prisa, ¿bien? —Acunó el rostro contrario, depositando un beso en sus labios. —Te veo más tarde. —Y así, se dio la vuelta, girando a su derecha después para entrar a otro pasillo.


Era increíble el tiempo que el mayor no le brindaba a su novio. Entendía claramente que siempre estaba ocupado, siendo el presidente del club estudiantil, hijo de un famoso empresario y una modelo, popular en la escuela por su espléndida belleza y caballerosidad; pero realmente quería pasar tiempo con él.



No le gustaba.


No le gustaba para nada tener esa relación. Era un desastre y una pérdida de tiempo.


Suspiró. Suspiró ya enfadado de que siempre le prometiera que tendría al menos cinco minutos para él, y al final no puede porque tiene que ir al baño a lavarse las manos. Suspiró porque sabía que todo el tiempo era y sería de esa manera. Y no estaba contento con la idea de pasar el resto de su vida a lado de alguien que no le presta atención.


Se dio la vuelta, caminando en dirección a su aula cuando a unos casilleros de él, uno de sus compañeros había cerrado un casillero, recargándose en éste con sus brazos cruzados y la vista sobre él.


Ignoralo. Sólo ignoralo.


Y de no ser por la mano de aquel joven, habría pasado de largo victoriosamente.


—¿Qué haces?


—¿Qué fue eso?


—¿Debería hablarte de mi vida privada? No te metas, Jeon. —Continuó su caminata, deteniéndose fastidiado cuando el de cabello oscuro se detuvo frente a él. —¿Qué quieres?


—Decirte que no deberías preocuparte tanto por tener tiempo con el señor perfecto. Su dinero es suficiente para que puedas disfrutar de una buena relación con él, ¿no lo crees? —TaeHyung frunció el ceño, haciéndose a un lado para seguir caminando. Y a Jeon le había parecido divertido, decidiendo sonreír y seguirle mientras caminaba de espaldas. —Lo siento, lo siento. —Dijo entre risas. —Pero ya, en serio. Si tanto te molesta ese tipo de actitudes, ¿por qué no-


—¿Puedes cerrar la boca? —Se detuvo de golpe, mirándolo con molestia. —No tienes idea de lo que pasa, ¿de acuerdo? No eres nada mío como para que vengas y quieras darme consejos de lo que debo hacer y qué no.


—Es que, realmente me frustra verte de esa manera. Desesperado por que tu príncipe venga a tu rescate, cuando está ocupado en su castillo de ensueños.


—No deberías entrometerte, Jeon. No es de tu incumbencia.


—No es mi culpa que siempre discutan frente a mí. Debo expresar cómo me siento al respecto. —Hundió sus manos en sus bolsillos.


—Eres realmente un fastidio. —Frotó su rostro, sintiéndose frustrado.


Jeon JungKook, compañero de TaeHyung desde secundaria. Había sido una muy mala suerte que el destino los pusiese en el mismo salón durante casi siete años. El insoportable Jeon siempre intentaba acercarse al castaño de una manera tan peculiar e irritante. Molestándolo. Como lo era en las películas o series de adolescentes. Y aunque a veces sonreía disimuladamente por las ocurrencias del azabache, todo el resto de él era un completo desastre que lo volvía loco. Siempre queriéndose meter en su vida a cómo dé lugar.


—Sólo intento aconsejarte.


—No me interesa, ¿sí? No necesito de tus consejos para saber manejar mi noviazgo.


—Claro, porque mis consejos van más allá de lo que puedas alcanzar. —Se encogió de hombros, notando la rabia que adoraba ver en el castaño. —Tu noviazgo es una mierda, y tú mismo lo aceptas. Por eso no quieres escuchar. Porque no quieres oír de la demás gente lo que tú ya sa-


—¡Cállate, ya! Mierda, cállate. ¿¡Podrías hacerme ese maldito favor y dejarme en-


Un grupo de disparos resonaron por todo el pasillo, alarmando a las ya únicas dos personas que se encontraban ahí. JungKook se puso alerta y mantenía protegido a TaeHyung de manera discreta. En eso, una alarma y la voz del director comenzaron a sonar por las bocinas, y un chico rubio salía corriendo del pasillo donde habían provenido otros dos disparos.


—J-JiMin. —Dijo Tae, viéndose preocupado y asustado por lo que escuchaba. —¿Q-Qué es lo que-


El rubio, los silenció con un chucheo aterrado cuando llegó hasta ellos. —L-Las puertas están vigiladas. Escóndanse o salgan de la escuela antes de que los vean. —Tomó el brazo del castaño, poniéndolo aún más nervioso. Y cuando escuchó los gritos de un grupo de alumnos, lo soltó y salió corriendo, abandonandolos.


—Dios, ¿será un-


—No lo sé, pero más vale salir de aquí. —El azabache tomó la muñeca de su compañero, empezando un nuevo destino.


—E-Espera. SeokJin fue hacia allá. Puede que-


—Olvídalo, ¿sí? Sálvate tú.


—¿¡Estás loco!? Eres un maldito egoísta. ¡Suéltame!


—Cállate. —De nuevo, los disparos sonaron, y ahora una gran cantidad de pasos se aproximaban. —Mierda. —Buscó con la mirada un lugar dónde esconderse, encontrando una puerta de azul marino frente a ellos. —Entra ahí. Rápido.


Estaban huyendo de personas armadas, si protestaba y se negaba, probablemente los verían y los matarían. Estaba mordiéndose las uñas por saber si SeokJin estaba a salvo, pero debía obedecer.


El menor abrió la puerta y empujó con cuidado a su compañero, cerrando rápidamente la puerta, tratando de no hacer mucho ruido.


—Mierda. —Dejó su frente contra la puerta. La perilla no tenía para ponerle seguro, pues había una chapa en su lugar.


—Es... el cuarto de limpieza.


—La puerta no se abre por dentro sin una llave.


—Genial, lo que faltaba.


—¿Puedes bajar la voz? Pueden escucharnos.


—¿¡Cómo rayos se te ocurrió entrar aquí!? —Exclamó en voz baja.


—Estoy tratando de protegerte, por si no lo recordabas. —Se dio la vuelta, mirándolo con el ceño arrugado. —Un gracias sería lo más adecuado.


—¡Ellos pueden abrir la puerta!


—¡Entonces, sal y ve con ellos! Sería más fácil de que te descubran. —No debió decir eso. Pero al ver que se había callado y que había bajado la cabeza, no dijo nada más.


Y le había dolido. Le había dolido que dijera eso. ¿JungKook pensará así realmente?


Se sentó en una banca que se encontraba contra la pared, teniendo su cabeza entre sus manos. Si algo le pasaba a su novio se sentiría culpable, sus padres lo matarían y todo lo planeado estaría perdido. Estaba entrando en pánico, por aquellos disparos y la preocupación por Kim mayor.


—Ya no escucho nada... —Comentó JungKook a lo bajo, mirando por la ventanilla rectangular, que, aunque se mirara completamente borroso, podía identificar bien si había alguien cerca. Soltó un suspiro, girándose al mayor. —¿Estás bien?


—Hyung puede estar muerto...


—Hey, no. Tranquilo. Seguro está bien, ¿sí? —Se acercó a él, poniéndose de cuclillas. —Es inteligente, y estoy seguro que pudo arreglárselas.


—¿Y-Y si no? —Lo miró a los ojos mostrando su clara desesperación en aquella mirada tan temerosa.


—Si no... me golpeas cuántas veces quieras.


Su dedo recorrió el camino que había tomado una lágrima, despejando después la frente ajena de cabello. Y santo Dios que era hermoso. Su corazón había dado un brinco, viéndose obligado a desviar la mirada, "pensando" -en parte sí- en qué hacer para distraerlo.


—¿Por qué no le mandas un mensaje?


—C-Cierto. —Sacó rápidamente su teléfono, buscando el contacto de su pareja mientras su cabeza era acariciada por el menor. Y le pedía a los mil Dioses que parara, su corazón dolía y no quería demostrar sus sinceras reacciones ante ello. Primero colocó en vibrador el aparato, antes de mandarle un "Hyung, ¿dónde estás? ¿Estás bien?". Y tuvo que esperar un doloroso minuto para ser respondido.


Jin hyung♡

Dios, me asustaste

Sí, estoy bien. Estoy en los baños

Tú dónde estás?


TaeTae💕

Cuarto de servicio


Jin hyung♡

Estás solo?


TaeTae💕

No. Estoy con Jeon

Tú?


Jin hyung♡

Estoy con un amigo


TaeTae💕

Ten cuidado, por favor


Jin hyung♡

Tú también:(


—Él... está bien. —Alzó la mirada a su contrario, notando que continuaba mirándole.


—¿Ves? Tenía razón. —Sonrió, brindándole tranquilidad. —No te preocupes, ¿de acuerdo? Todo estará-


—¡Revisen cada una de las puertas! —Ordenó un hombre fuera en el pasillo.


—J-Jeon. —Tembló TaeHyung, empuñando su mano en la manga de la sudadera ajena.


—Eh... B-Bien. —Tenía que pensar en algo rápido, en lo que sea que no les hicieran daño. Enfrentarlos sería una opción, pero temía que hubiese más armados alrededor. —Mantén la calma. —Mientras se ponía de los nervios por dentro, comenzó a buscar con la mirada, topándose con unas cajas y un atomizador para la limpieza. —Aquí. —Se puso de pie, moviendo las cajas y jalándolo a él hacia su cuerpo para pegarse y sentarse contra la esquina de las paredes y un estante. Tomando el atomizador como arma para los ojos del desconocido, mientras Tae aseguraba en su pecho un taladro inalámbrico que había encontrado en otro estante. Usando las cajas como barrera y techo, se mantuvieron uno sobre el otro, tapando sus propias bocas para silenciar su respiración. TaeHyung vibró al escuchar el portazo en el estante donde se hallaban.


No quería perder la alerta, pero sus rostros se encontraban tan cerca. Y aunque no era el momento, agradecía ser el asiento de su mayor.


Colocó su mano en la cintura de su contrario, acariciándola un poco para transmitirle tranquilidad. Sus frentes se juntaron, rezando para ser protegidos. JungKook estaba mal acomodado, deseando moverse un poco para su comodidad. Sus miradas se juntaron, y con sólo aquello, TaeHyung supo que pedía que no se moviera y se mantuviera calmado, pues lloraba en silencio.


—Encontré una caja con ahorros. —Avisó entre risas a su camarada, sonriendo orgulloso.


—No hay nada aquí. Vámonos. —Ordenó el otro, cerrando la puerta cuando ambos se hallaban ya fuera.


Silencio. Completo silencio. Y se habían mantenido así durante unos segundos, asegurándose de que efectivamente se habían ido. TaeHyung destapó su boca, suspirando con alivio.


Recordando después en la posición en la que se encontraba, se puso de pie al instante, tirando un par de cajas en el proceso. Y maldecía por que éstas hayan hecho ruido al caer. Sentía sus mejillas arder en aquel rosado color.


Nada había pasado, nadie se había percatado de aquello, y lo agradecía demasiado por que no los delatara. Movió las cajas con cuidado y salió de aquel espacio, revisando la ventanilla para ver si había alguien o no. —¿Qué vamos a hacer?


—Quedarnos aquí hasta que la policía venga y se encargue. —Ya se encontraba de pie, dejando de vuelta el atomizador y las cajas en su respectivo lugar.


—¿Tengo que soportarte durante todo ese tiempo?


—Probablemente. —Sonrió tras el suspiro del castaño, viéndolo recostar su espalda en la pared junto a la puerta. —Qué suerte tienes, ¿no lo crees?


—Claro. Si piensan hacerme daño, te lanzaría contra ellos y me salvaría a mí mismo. —Se cruzó de brazos.


—¿No sería mejor sacrificarme por mi propia voluntad?


Desvió la cabeza, evitando el contacto visual con el azabache, pues éste comenzaba a ponerlo nervioso, causándole una risita al menor.


Había pasado ya casi una eternidad para ambos, comenzando a desesperarles el poco espacio que tenían, y además la impotencia de querer acercarse al otro. Porque claro, ambos se detestaban.


JungKook miraba aún al castaño, pensando que éste no lo notaría. Y no podía evitarlo. Sus insultos y formas de tratar de alejarlo de sí mismo, eran una muestra de su gran afecto. Además de que no funcionaban, pues TaeHyung no pedía que lo dejara en paz (literalmente).


Y TaeHyung podía percibir su intensa mirada. No identificaba si era para comérselo o sólo para intentar sacarle algo, pero le incomodaba un poco. Lo ponía demasiado nervioso, y eso no le gustaba. Porque debía mantenerse al margen y a una distancia exacta para JungKook (especialmente).


—Entonces... —JungKook rompió el silencio. —¿Qué harás con tu relación?


TaeHyung bufó. —Creí haber mencionado que esto no te incumbe.


—Vamos, hombre. Estamos solos, y yo estoy aburrido.


—Usa tu teléfono. Comunícate con alguien, yo qué sé.


—Está descargado. —Mintió, cruzándose de brazos nuevamente, recostando su hombro en la puerta. —¿De qué me sirve un teléfono sin energía?


—Es útil para meterlo en tu boca, a ver si te callas.


—Qué fetiche tan raro, Kim. Prefiero un-


—¡Lalalalalalala! —Tapó sus oídos, apretando los ojos para no escuchar ni una palabra. —¡No me interesa!


JungKook carcajeó, alzando la cabeza y mostrando cada uno de sus brillantes y blancos dientes tan perfectos. —Apuesto a que lo haces a menudo con SeokJin.


—¡Cierra la boca, idiota! —Bajó de golpe sus manos. —Yo no hago esas cosas con nadie.


—¿Sigues siendo virgen? —El mayor no contestó, y el de cabello negro sonrió de lado, coqueto y burlón. —¿En universidad, TaeTae~? —Tarareó, acercándose a un sonrojado chico. —Qué lindo~ Me parece algo muy lindo.


—E-Eso tampoco es de tu incumbencia. —Continuaba manteniendo su rostro en dirección a la puerta, queriendo hacerse chiquito.


—Podemos arreglar ese problema ahorita, sweety. —Lo acorraló contra la pared, estando a unos jodidos centímetros de su cara, riendo por la expresión que su contrario tenía, como si quisiera forzar a la pared de que le dejara retroceder.


—Estamos en medio de un —Hizo una pausa, enderezandose y volviendo a su personalidad falsa para convencer a JungKook, respirando hondo para no sonar nada nervioso. —tiroteo escolar, ¿y lo único en lo que piensas es en tener sexo? ¿Qué sucede contigo? —El de sudadera volvió a carcajear, notando de reojo un movimiento tras la ventana. —Eres un jodido pervertido. Ni siquiera puedes pensar con la cabeza de arriba en una situación seria como esta. Es realmente estúpido. —Pero divertido. Porque lo único que JungKook quería hacer, era distraerlo de la realidad. —Yo realmente estoy asustado, ¿sabes? —Se abrazó a sí mismo, bajando la mirada. —P-Pensar en que alguien puede descubrirnos y probablemente amenazarnos... o peor aún, matarnos.


—O-Oye... —Volvió a él, acariciando su hombro. Necesitaba que bajara o apagara su voz por un momento.


—Tengo miedo, Jeon. Realmente estoy asustado. Quiero salir de aquí. No sé qué pueda pasar con nosotros si de repente entro en pánico y- —Ya lo estaba haciendo, y eso lo notó el menor. Pero en serio, en serio, necesitaba que se detuviera, porque podía ver a alguien pasar por el pasillo de allí y detenerse alertado al escuchar algo.


—Detente.


—No puedo detener mi lengua cuando estoy ansioso, es como una forma de liberar la ansiedad. Hablando es mi manera de sentirme mejor, y en serio necesito hablar porque realmente estoy-


—Y yo en serio necesito que guardes silencio. —Susurró, revisando que la persona no se acercara a la puerta de ellos.


—No puedo evitarlo. —Volvió a él, bajando al menos su volumen. —Mi boca se controla sola cuando este tipo de situaciones en las que no sé qué hacer, pasan. Y yo-


—Entonces, démosle un nuevo uso. —Lo tomó de ambas mejillas, frenando las palabras de TaeHyung al juntar sus labios en un casto beso.


TaeHyung no podía creerlo.


Y JungKook tampoco.


A pesar de que el menor había sido la persona en iniciar el beso, no podía creer que realmente lo estaba haciendo. Ahora sí que la frase "de broma en broma, la verdad se asoma", parecía tener sentido. Había sido una forma de detenerlo sin llegar tan lejos, de manera en que el castaño lograra deducir sus intenciones y le metiera una dolorosa paliza. Pero todo fue tan rápido, que ambos se sorprendieron. Sin que JungKook lo demostrara, obviamente. Debía aprovechar el momento en que TaeHyung se había quedado estático bajo su contacto, quien rápidamente se relajó, cerró los ojos y se dejó llevar y controlar por el de cabello negro. Al principio había sido un simple beso sin movimiento ni mucho menos lengua, convirtiéndose después en uno con movimiento al separarse por tan sólo un segundo.


Tragándose sus nervios, se acomoda en su lugar y comienza de nuevo con mayor seguridad. Y aunque al principio parecía que TaeHyung no pensaba en cooperar, JungKook se encargaba de hacerlo sentir bien con eso. Disfrutando de la timidez y el temblor en la boca del castaño, porque con tan sólo estar cerca y a solas con Jeon, lo hacía sentir fuera de esa tierra.


Tomando confianza, y suponiendo que no lo alejaría por el momento, recostó sus antebrazos en la pared a los costados de la cabeza contraria. Kim doblaba sus brazos, temblorosos y cosquilleantes de tocar más allá de lo que sus manos han llegado a tocar en Jeon. Las coloca sobre sus costillas, haciendo temblar al menor por la corriente que llegó hasta su estómago; empuña sus manos con la sudadera entre ellas, soltándola y deslizándolas hasta su pecho y hombros, sintiendo las mariposas en su estómago cuando las manos de JungKook descendieron a su cintura atrayéndolo más a su cuerpo, sin ningún espacio sobrante entre ellos. El menor ladeaba su cabeza, intensificando el beso. Parecía hambriento, y claro que lo estaba en ese momento. Había esperado tanto el sentir al castaño tan vulnerable ante su tacto, y ahora que lo lograba, realmente lo disfrutaba. Ambos se perdían en los labios del otro, sintiendo esa verdadera electricidad por la persona que realmente deseaban.


Sin embargo, TaeHyung recordó. La persona que "más ama" es SeokJin, y SeokJin es su novio, su prometido, su futuro esposo; y estaba besando a alguien que no era él.


Instantáneamente lo separó, dejando a ambos jóvenes jadeantes y con las ganas de volverlo a intentar. Pero TaeHyung tapó su boca, a punto de llorar. —T-Tú... A-Acabas de-


—¿Besarte? Sí, lo hice. —A pesar del tenue color en sus mejillas, se mostraba indiferente por la situación.


—N-No... No debiste-


—Por dios, relájate. Sólo fue un beso. —Se alejó de él, asegurándose de que ya nadie estaba afuera. —No te callabas, y necesitaba que lo hicieras. —Se encogió de hombros, yendo a sentarse a la banca del otro lado.


—¡P-Pudiste taparme la boca!


—Y lo hice. —Sonrió victorioso.


—¡Con las manos, idiota!


—No escuché queja alguna de tu parte. —Arqueó una ceja, cambiando su tono de voz, causando que el de piel bronceada se callara. —Eres bastante suertudo, TaeHyung. Nadie ha tenido el gusto de que le coma la boca de esa forma. —Rió con sorna.


—Si hyung se entera de esto... Dios mío, no puedo dejar que-


—Hey, cálmate. Nadie está aquí como testigo más que el mismo cuarto. —Arrugó el ceño. —Te besé y ya. No es para tanto. —Pero especial sí era. —No te hace infiel de ese idiota.


—¡Es que no tienes idea de lo terrible que sería si alguien se entera de esto! —Dejó caer la mirada, rascando su cabeza con ambas manos. —Oh, no... Mis padres van a matarme. SeokJin va a odiarme y me dejará, y-y eso no estará para nada bien. Yo- Yo no debería estar aquí contigo, es-


—¿Por qué te tomas en serio esto?


—¿Disculpa? ¡Ni siquiera debiste besarme! —Golpeó el piso con la suela del zapato, el fastidio volvía a hacerle, pero este fastidio no era el favorito de Jeon. Ni mucho menos de TaeHyung. Porque realmente había disfrutado el beso.


JungKook no tenía la culpa de lo que pasaba en su vida. Y a pesar de tener siete años de una extraña amistad, él no tenía idea de la verdad tras su relación.


Tomó aire, esperando a no explotar frente a él, porque sabía perfectamente que tenía razón, JungKook siempre tenía razón de lo que pasaba con él. Puede que SeokJin sea su novio y todo, pero nadie lo conocía como Kook lo hacía.


Ninguno dijo nada. Kim se mantuvo escondido en el mismo lugar junto a la puerta, mientras JungKook jugaba en su teléfono ya encendido.


—No me gusta SeokJin. —Confesó, recibiendo la atención del menor inmediatamente.


—¿Y por qué sales con él? —Primero se preguntó por qué de repente decía eso, pero agradecía que hablara con él.


—Mis padres quieren que mantenga una relación con él para mantener nuestra riqueza intacta. Ya sabes... —Sobó su brazo, aferrándose a la esquina. —Cosas de ricos. —Susurró.


—¿Por qué no lo terminas? —Hizo a un lado su móvil, continuando con su interrogatorio.


—¿Crees que no lo he intentado? —Lo miró nuevamente, percatándose de la seriedad en su rostro. Bufó con gracia. —Quiero terminar con él, pero no me atrevo. A veces ni siquiera sé si lo hace a propósito o simplemente no sirve como novio.


JungKook rió.


—Cuando mis padres se enteraron de mi orientación, dijeron que era una abominación y decepción para la familia... —Sus ojos picaron, y deseaba no llorar frente a él. Ya se sentía patético, pero necesitaba liberarse de eso con alguien por primera vez. —Y... para asegurarse de que al menos no tendría una "mala decisión" para el matrimonio, me obligaron a comprometerme con SeokJin.


—¿Qué era tuyo?


—Lo conozco por ser hijo de los amigos de mi padre. Nos hemos visto desde niños, así que... prácticamente, es mi mejor amigo. —Se mantuvo en silencio, pensando en qué más decir. —Lo amo. En serio lo hago... Pero no de esa forma.


—De acuerdo. —Inhaló y exhaló, acomodándose en su lugar para verse seguro de lo siguiente. —¿Quién se acostará con SeokJin el resto de su vida? ¿Tus padres o tú?


—Y-Yo... —Respondió, como si dudara de sus palabras.


—Exacto. Tú eres la persona que se acostará con él después de casarse. —En el fondo, le dolían sus propias palabras. —Despertarás todos los días a su lado y mirarás la cara de tu mejor amigo, probablemente desnudo o con tu propia ropa. Puede sonar lindo al principio, pero no si no lo amas de forma romántica. Tú quieres a alguien que realmente esté ahí para ti, que haga a un lado su maldita agenda vomitada en rojo por cada cosa "importante" que debe hacer, debes tener a alguien que- —Alguien que sea como yo... —que no le importe tu orientación o tu nivel social. Porque Kim TaeHyung merece el mundo entero... pero el mundo entero no lo merece a él.


Sólo había miradas, y en esas miradas, cada quien interpretó lo que decían.


TaeHyung amaba a JungKook, y JungKook lo amaba a él.


—Lo que quiero decir es: ¿Qué prefieres? ¿Morir amargado, casado con la persona que nunca amaste y manteniendo tu fortuna intacta, o —Mostró su mano izquierda, simulando tener aquella opción sobre ella. —perder el dinero y probablemente el importante apellido familiar, pero viviendo con la persona que amas y siendo jodidamente feliz? —Alzó la otra mano. —Ya eres mayor de edad, Tae. Y tú tomas tus propias decisiones ya. A veces sólo hay que ignorar a los padres y hacer lo que se te pega la gana.


Soltó una risa nasal, bajando su cabeza. —Tal vez...


—Hey. —Atrajo de nuevo su mirada. —Ven. —Palmeó el espacio vacío a su lado, invitándolo a sentarse. Y aunque al principio lo pensó, como si de magnetismo se tratara, se mantuvieron juntos por el momento. JungKook abrazándolo con su brazo derecho mientras Tae recostaba su cabeza en el hombro del menor. —No comprendo la necesidad de forzar un matrimonio. Pero si mis padres me pidieran casarme con mi mejor amigo, definitivamente me largo del país. —La risita de TaeHyung había sonado tan dulce en su oído que ardió como la misma mierda. —Gracias por tenerme la confianza de contármelo. Me imagino debió pesar el haberlo guardado. —El mayor asintió, acurrucándose inconscientemente en aquel lugar tan jodidamente cómodo, de no ser por la dura banca. —Es gracioso, ¿sabes? Me odias tanto que me costó darme cuenta de que realmente me lo decías a mí, a pesar de estar los dos solos. —Soltó una risa, aunque se sentía realmente bien que TaeHyung le hablara sobre algo así de privado.


Pero, lo único que llamó su atención, fue lo último. JungKook creía que lo odiaba...


Lentamente se enderezó, extrañando al de oscuros cabellos por no recibir una respuesta del TaeHyung que conocía en cambio. Ambos se miraron, esperando algo del otro, en especial Jeon.


—Yo... no te odio. —Sabía que no lo decía en serio, pero tenía que dejarlo en claro. —Jamás te he odiado.


—¿Ah, no? —Molestó.


—No. —Sonrió ligeramente. —Tal vez... creas que lo hago o sólo me estés jodiendo como siempre, —Lo vio reír. Y las sonrisas hacia el castaño, eran las más bellas. —pero... yo creo que eres un chico genial. —JungKook dejó de sonreír, ahora sintiéndose nervioso. —Me divierto cuando haces alguna estupidez, cuando haces tus caras raras para intentar hacerme reír o cuando luces jodidamente ardiente con tu ropa normal o con el uniforme de deporte... cuando finges ser el chico popular y fuckboy de la escuela y en realidad no lo eres.


—¡Oye! —Se quejó, causando aquella preciosa sonrisa geométrica en su contrario. —Hey... Qué linda sonrisa. —Se sentía asfixiado, lo había golpeado metafóricamente con aquella deslumbrante sonrisa y ahora estaba muy mal. —Nunca la había visto antes. —Se recargó en su brazo, cortando distancia. —¿Cómo se llama?


Demasiado cerca. Sentía que comenzaba a hiperventilar. —Sonrisa "gracias a la existencia de Jeon JungKook". —Lo dijo casi en un murmullo, pero claramente llegó hasta los oídos del aludido.


—Oye... Por que te haya besado, no significa que me gustes. —Sonrió de lado.


Y el mundo de TaeHyung se fue hasta al núcleo de la Tierra. Juraba que pudo sentir ese sentimiento especial de parte de él, pero ¿acaso era un completo idiota? —Eres un idiota, JungKook. —Rió, ocultando que sí había dolido.


—Me llamaste JungKook... —Sonó anonadado, porque era claramente la primera vez de parte del castaño. Y ahora se confirmaba que todo lo que viniera de él, lo convertía en un maldito desastre. —Eres realmente lindo, TaeTae. —Comenzó a acercarse, siendo tenido por la palma ajena.


—Si no te gusto —Sonrió con tristeza, tragándose las ganas de llorar. —no lo hagas. Dolerá más...


—Oh, qué tonto eres. —Retiró su mano, sonriendo con ternura. —A veces me molesta que te tomes las cosas tan en serio. —Sus ojos eran tan lindos y brillantes, que podía simplemente quedarse contemplandolos para siempre. —Me gustas. Siempre me has gustado.


Rompió espacio entre sus bocas, saboreando nuevamente aquel lindo beso. Acariciaba con delicadeza su mano, queriendo entrelazarla con la suya como tanto lo soñó, sintiendo aquella fría sortija de brillante plata en el dedo anular de su amor platónico. Causando que TaeHyung rompiera el beso, bajando la vista a sus manos.


SeokJin le había dado ese anillo de compromiso en una cena familiar, y había aceptado bajo los ojos filosos y amenazantes de sus padres atravesandole la cabeza.


Él estaba comprometido.


Estaba atrapado.


Estaba jodido.


—TaeHyung-


—Oh, santo dios. Están aquí. —Ambos amantes se giraron a la persona que había abierto la puerta, viendo a JiMin acercárseles. TaeHyung se puso de pie. —Te juro que los quise llevar conmigo, Kim. Pero el pánico me invadió y ya no supe de ustedes por ser un maldito egoísta. —Lo tomó de los brazos, percatandose de la mirada perdida de su compañero. —¿Estás bien? —Miró a JungKook levantarse.


No tenía escapatoria. Y al ver a la policía cruzando la puerta, supo que la realidad lo había abofeteado, diciéndole que dejara de soñar y que jamás se liberaría de tal pesadilla.


Quería llorar.


Se giró a la persona que le gusta, quien lo miraba atento a sus próximas acciones y palabras. —J-JungKook, yo-


—¿Sí?


Tragó duro, llevándose de paso el nudo en su garganta. Si esto significaba no meter a JungKook en sus malditos problemas, lo haría. —N-No... No puedo. —Bajó la cabeza, escondiendo sus ojos cristalinos.


Y Jeon sabía a lo que se refería. Él también se sentía un idiota al creer que alguien como TaeHyung terminaría a su lado.


—Lo siento, JungKook... —Volvió a hablar, alzando la vista. —Esto... nunca pasó, ¿sí? —Se dio la vuelta, saliendo rápidamente del cuarto en el que se hallaban, abandonando a un confundido rubio.


—TaeHyung. —Le llamó el menor, siguiéndolo. —¡Kim TaeHyung! —Detuvo sus pasos al verlo acelerar los suyos.


Corrió hasta que sus pies se cansaron, deteniéndose ante la salida del edificio. Sus piernas se sintieron débiles, le estaban fallando, y claramente dolió menos cuando se dejó caer sobre sus rodillas, soltando su llanto de impotencia. Tapó su rostro, queriendo detener las lágrimas.


Él quería estar con JungKook, necesitaba vivir junto a JungKook. Deseaba... Él deseaba ser de JungKook.


Sacó su teléfono y rápidamente llamó a su pareja, desesperado por que le contestara, volviendo a llamarle con rabia interna cuando le colgó. —¡Hyung!


TaeHyunggie, no podemos hablar por llamada. Voy a-


—¡No me interesa! Quiero irme a casa, no quiero estar aquí. Vámonos, por favor. —Sentía su garganta desgarrarse.


Pero la gente-


—La policía acaba de llegar, estoy fuera, hyung. Por favor, vámonos.


H-Hey, ¿estás... llorando? ¿Qué fue lo que-


—¡Sólo vámonos!


D-De acuerdo. —Se mantuvo en silencio por unos segundos. —Chicos, la policía está aquí. Ya podemos salir. —Volvió a la llamada. —Dime dónde estás.


.


[ ♡ ]


.


[ Jueves, 2:00 a.m. ]


Eran las dos de la mañana, y TaeHyung seguía despierto.


Hizo todo lo posible para simplemente descansar de ese desastroso día. Se puso su pijama más cómoda, se hizo la rutina extensa de la noche que consistía en bañarse en tina por casi dos horas o incluso más, se recostó con millones de almohadas que incluso lo separaban del cuerpo de su prometido. Miraba el techo, escuchando música clásica en sus audífonos inalámbricos, escuchando incluso su respiración por el bajo volumen en sus oídos.


Y aún así, en lo único que podía pensar, era en Jeon JungKook.


Sus ojos volvieron a lagrimear, decidiendo ocultarlo a la vista de quién sabe y a los oídos de ese mismo. No quería ser descubierto por SeokJin, aunque dudaba mucho que lo notara. Y de no ser por que el mayor de los Kim despertó para ir al baño, ni se hubiese inmutado.


—¿Tae? —Escuchó casi como si estuviese tan lejano. —¿Estás despierto?


—No...


—Ay, tú. —Rió, levantándose en dirección a su baño personal y volviendo casi inmediatamente. —¿Por qué sigues despierto, bebé?


—No. Me llames así... —Retiró sus lagrimas como si quemaran, sorbiendo por su nariz antes de darse la vuelta, dándole la espalda.


—¿Estabas llorando? —Se inclinó hacia él al estar ya sobre la cama. —¿TaeHyunggie? —Hizo a un lado los castaños cabellos de su menor, alcanzando a notar por la luz lunar cruzando la ventana.


—Besé a Jeon... —Soltó sin más.


SeokJin detuvo su movimiento, alejando lentamente su mano. —¿Q-Qué cosa?


Quitó sus audífonos y los colocó sobre la mesita de noche a su lado, empezando a sentarse y a abrazar una almohada contra su pecho y rodillas dobladas. —Lo lamento. En serio lo lamento. —SeokJin se sentó con las piernas cruzadas, mirándolo con suma atención. —Estoy asustado de lo que puede pasar, hyung. Yo en serio quiero que estemos bien, pero-


—H-Hey, hey. T-Tranquilo. —Intentó tocarle.


—Quiero terminar con usted. —Pero SeokJin nuevamente se detuvo. —No quiero vivir con usted, no quiero casarme con usted, no quiero dormir con usted... No soy feliz... —Había un silencio algo incómodo para TaeHyung, haciéndole saber que todo eso terminaría muy mal. —Yo... amo a JungKook. Lo siento...


SeokJin no dijo nada. Se mantenía en absoluto silencio, haciéndolo ver más doloroso y aterrador para el menor. Pero, de repente escuchó un suspiro, como si el castaño mayor hubiese retenido su respiración por un buen rato.


—No sabes cuánto tiempo he esperado este momento. —Tapó su rostro, frotandolo, mirando a Tae, quien lo veía como si se hubiese vuelto completamente loco.


—¿Que?


—Yo tampoco quiero casarme contigo. —Confesó. —Lo siento, TaeHyung. No debí hacerte sentir que debías aceptar a la fuerza. Estuvo mal, en serio. Aunque... claramente no te hubiese pedido nada de no ser por nuestros padres. —Dejó caer sus manos, mirándolo apenado.


—¿Me estás jodiendo?


—No, no, no, no. E-En serio lo siento, TaeHyunggie. Debí decírtelo antes, pero... creí que te destrozaría más de lo que he intentado hacer.


—¿Que tú qué!?


—Soy un idiota. Lo sé. Y-Y no te preocupes por el beso con Jeon... Mereces a alguien que realmente te ame con el corazón.


—Intentabas alejarme...


—Sí... Créeme, si realmente me gustaras, ni siquiera me importaría un maldito baile de graduación. —Rodó los ojos, suspirando con decepción. —Está bien si me odias y ya no quieres verme nunca más... Aunque... me conviene, sinceramente. —TaeHyung tomó su almohada y se la lanzó en la cara, haciéndolo reír. —Perdón, perdón. Nos conviene a ambos.


—¿Por qué?


—TaeTae, te amo, en serio lo hago. Pero no quiero pasar el resto de mi vida contigo, como tú lo mencionaste. Eres mi mejor amigo, un hermanito, lo que sea, pero menos un amor. —Tomó las manos contrarias entre las suyas. —Ninguno de nosotros quiere terminar acostándose con el otro.


—No. No quiero.


—¿Ves? —Dijo animado. —Tú quieres estar con Jeon. —Hizo una pausa, pensando en si decir lo siguiente o no. —Y yo... también quiero estar con alguien más. —Le soltó, enderezándose.


—A usted le gusta alguien. —Tarareó, mirándolo con picardía.


—Sí... Y está bien que llegues a odiarme por lo que diré, pero tengo que confesarlo si tú me dijiste lo de Jeon.


—¿También le ha besado? —Cuestionó sorprendido.


—Peor aún. —Resopló.


—¡Se ha acostado con él!


—¡Ah, TaeHyung! Soy un ser despreciable. Te he sido infiel todo este tiempo y tú te pones así por un beso. Me siento tan jodidamente mal.


—Vaya... Ni siquiera me duele. —Presionó su pecho, esperando algún punzón ardiente. Pero nada. —¿Y esa persona lo sabe? Lo de nosotros...


—Sí. Y me ha ordenado terminar contigo o si no él lo haría conmigo, porque no mereces tener a un idiota como pareja.


—Voy a golpearlo.


—Sí... Lo merezco. Sabiendo que estaba comprometido, yo-


—No me refiero a eso, idiota. —Se lanzó hacia él, abrazándolo. —Voy a golpearlo por hacerme rechazar a JungKook cuando no quería.


—A-Ah... —Ocultó su boca en el hombro de su pareja. —¿Me disculpas?


—Sólo quiero que ambos seamos felices, hyung, con la persona correcta a nuestro lado.


—Bien... Tú no te preocupes. Haz lo que tengas que hacer. Yo me encargaré de nuestros padres, ¿sí?


—Pero... —Se separó de él, sin soltar su nuca. —¿y si nos echan? ¿Y si nos cancelan todo?


—¿Acaso importa? Yo quiero ser feliz con él, y tú quieres ser feliz con Jeon.


<<—Lo que quiero decir es: ¿Qué prefieres? ¿Morir amargado, casado con la persona que nunca amaste y manteniendo tu fortuna intacta, o —Mostró su mano izquierda, simulando tener aquella opción sobre ella. —perder el dinero y probablemente el importante apellido familiar, pero viviendo con la persona que amas y siendo jodidamente feliz? —Alzó la otra mano. —Ya eres mayor de edad, Tae. Y tú tomas tus propias decisiones. A veces sólo hay que ignorar a los padres y hacer lo que se te pega la gana.>>


JungKook siempre tenía razón.


—¿Todo bien? —Lo tomó de la cintura, queriendo volver a abrazarlo.


—Todo bien, hyung.


.


[ ♡ ]


.


[ Lunes, 7:33 a.m. ]


Cerró su casillero, encontrando a alguien sosteniendo un botecito de leche de plátano en su dirección, reconociendo aquellos cabellos rizados sobre la cabeza inclinada.


—¿Qué es eso? —Espetó.


—Una... ofrenda de paz. —Contestó TaeHyung, soltando el botecito y alzando la cabeza cuando JungKook lo tomó, lo miró sin alguna expresión, abrió nuevamente su casillero y lo dejó caer en el interior, azotando la puertilla antes de girarse y caminar en dirección a su primera clase. —E-Espera. —Corrió hasta él, deteniéndolo al ponerse en medio de su camino. Jeon miró al cielo. —Lo sé, lo sé, ¿de acuerdo? Fui un maldito cínico la semana pasada. Un completo y jodido hijo de perra. Te pido perdón por eso, J-JungKook. —Le habló con su nombre, con una pizca de duda de si debía o no. —No fue correcto lo que hice, no debí aceptar nada si terminaría arrepintiéndome de las cosas.


JungKook intentó pasarle, pero TaeHyung volvió a detenerlo, sintiendo su garganta picar por las ganas de llorar.


—P-Por favor. Sólo escúchame. —Se hallaba contra su pecho, esperando tontamente a que lo abrazara, pero era claro que no lo haría. —Me gustas, Jeon JungKook. Me gustas mucho. Quiero estar a tu lado todo el tiempo, quiero vivir contigo el resto de mi vida y tomarte de la mano. Decirle al mundo que tengo a alguien y que ya no debe preocuparse por mí. —Se alejó, mirándolo con aquella húmeda mirada, y su contrario simplemente parecía no tener ninguna expresión que mostrara compasión. Si no lo perdonaba, él no se perdonaría a sí mismo. —Quiero que me sigas haciendo la vida imposible... Quiero... Quiero ser feliz contigo.


Lo único que hizo, fue suspirar, mirando hacia otro lado, probablemente pensando en qué decir. —¿Terminaste con SeokJin o esto es otra clase de descaro de tu parte? —Volvió a él.


—¡N-No! Ya. A-Ambos terminamos, finalmente. —Bajó la cabeza, sonriendo ligeramente. —Lo odio por no haberme dicho antes lo que sentía. Porque incluso él quería parar todo esto.


—¿Ah, sí? —Se cruzó de brazos, viéndolo alzar la cabeza.


—Hablé con él anoche y... los dos estamos de acuerdo en separarnos. Tengo una excusa de mi parte, ya que me fue infiel y-


—Wow, wow, wow. Espera. —Soltó sus brazos, arrugando más el ceño. —¿Él hizo qué?


—Ah... N-No me importa. En serio. Ni siquiera me afectó. Él quería ser feliz con otra persona... igual que yo.


JungKook relajó el gesto, dirigiendo su mirada al punto que TaeHyung observaba con ternura. SeokJin se encontraba acorralando a un joven de menor estatura contra los casilleros, el castaño mayor sonriendo con veracidad y el de cabellos oscuros se limitaba a la seriedad con una diminuta sonrisa. —¿Min YoonGi? —Regresó la vista a su mayor, quien asintió con una dulce sonrisa. —¿El maldito enano infernal, líder del jodido club de música en el que sólo asisten los mataditos y riquillos por el simple hecho de que nadie quiere entrar debido a él? ¿SeokJin te fue infiel con Min YoonGi?


—S-Sí.


—Interesante...


TaeHyung volvió a ver a su ex pareja, quien besaba con tanta naturalidad y deseo la mejilla y cuello del menor que se hacía bolita y trataba de alejarlo. Cuando ambos se tomaron de la mano, SeokJin volteó a verlo, deseándole suerte con su pulgar hacia arriba y un lindo guiño.


—Entonces. ¿Qué pasa con tus padres? —Sus brazos cruzó de nuevo, volviendo a tener su semblante serio y molesto.


—Hyung dijo que se encargaría de eso, que no me preocupara... Pero, son mis padres, y claro que me preocupo.


—Bien... Suponiendo que nosotros queremos tener algo, —El castaño sintió pinchazo tras ello. —mientras SeokJin le hace saber a tus padres que ya no están juntos, ¿se trataría de una relación a escondidas o algo así?


Mierda.


—Uhm... Si... aceptas, c-creo que sí.


—Mmh. —Asintió, empujando su mejilla con la lengua, dándole una última mirada antes de largarse con una chica de por ahí.


Y el mayor intentó detenerlo, pero no valía la pena. JungKook no merecía eso, no lo merecía a él.


—Genial. Bien hecho, TaeHyung. —Ocultó su rostro entre sus manos dándose la vuelta y comenzando a caminar en dirección a su respectiva clase. —Después de haberle jodido el día, se te ocurre la genial idea de proponerle una relación a escondidas. Eres un genio. ¡Un maldito idiota! Eso es lo que eres. ¡Uhg! —Tras bajar sus manos e intentar golpear su propia cabeza con éstas, sintió cómo apretaban su muñeca y lo arrastraban a quién sabe dónde.


—¿También hablas solo cuando estás ansioso?


—¿Q-Qué haces? —Se detuvieron un momento mientras el menor abría aquella puerta azulada. —JungKook, e-esa puerta no se abre por- dentro. —Pero ya ambos se encontraban ahí, encerrados. Comenzó a quitarse de encima la mochila y a su mayor por igual, empujándolo hasta acorralarlo contra la pared. —¿Q-Qué estás-


Y como un simple deja vú, JungKook volvió a callarlo con su propia boca.


Y cada movimiento desesperante por querer arrancarse las bocas, era simplemente maravilloso. Cada cosquilleo había sido placentero, sus lenguas tocándose esta vez, haciendo gimotear al castaño por aquella nueva experiencia que nunca tuvo, ni con SeokJin, ni con nadie. Descansaba con pereza sus manos alrededor del cuello de su contrario, mientras JungKook se deslizaba hacia abajo para tomar los muslo del chico, alzándolo y siendo abrazado por las piernas del mismo. Kim acunó su rostro, ladeando su cabeza, profundizando aquel sensual y magnífico beso, excitando a ambos jóvenes por cada jadeo y cada ruidito que liberaban. Hasta que decidieron detenerse, recuperando sus respectivas respiraciones, juntando suavemente sus frentes, descansando.


—Creí —Tomó aire. —Creí que no-


—Una relación en secreto me parece algo divertido. —Sonrió de lado. —Huir de tus padres, vernos a escondidas, códigos que sólo nosotros entendemos. Ya sabes.


—Si no quieres hacer esto, JungKook, yo lo entiendo. —Acarició los pómulos del menor con sus pulgares.


—Quiero intentarlo.


—¿Qué hay de la chica de antes?


—Oh, le pedí que nos esperara afuera para que nos abriera la puerta.


TaeHyung rió. Había pensado algo muy feo y devastador, que eso jamás le pasó por la cabeza. —Idiota. —Él se sentía un idiota.


Los dos rieron, ocultando sus sonrisas con un suave y dulce beso.


—Entonces... ¿No me odias? —Puchereó.


—No. No te odio. —Besó su mejilla, volviendo a juntar sus frentes. —¿Tú me odias? —El castaño negó con su cabeza con frenesí. —¿Estamos bien, entonces?


—Sí. —Ahora él inició el beso, sintiendo cómo JungKook se derretía entre sus manos, haciéndolo ver tan bonito. Pero fueron interrumpidos por el molesto sonido del timbre que indicaba el comienzo de las clases. JungKook bufó. —V-Vamos, JungKook. Tenemos clase. —Palmeó sus hombros.


—No. No quiero ir. —Volvió a besarle, causando una sonrisa en el mayor. —Quedémonos aquí.


—N-No. —Respondió entre risitas. —Bájame, es una clase importante la que yo tengo. Además, la chica debe estar apurada también.


—¿Por qué mierda te importa tanto la escuela? Podemos pasar tiempo aquí encerrados. Los dos. —Desvió su camino de besos hasta su cuello, causándole un pequeño temblor a su chico. —Solos. —Su voz disminuyó, dándole un escalofrío a Kim por la gravedad de su voz.


—¡Hey! Jeon. Ya me tengo que ir. —Avisó la chica de afuera, haciendo gruñir al de cabello negro y reír al castaño.


—Te salvaste. Esta vez. —Depositó al chico en el suelo, abrazándolo del torso mientras continuaba besando su cuello y golpeaba con sus uñas la puerta como señal de que la chica la abriera. Soltando a TaeHyung y tomándolo nuevamente de la muñeca, lo sacó del cuarto. —Gracias, SoYeon. Te debo una.


La de cabello corto le guiñó el ojo, dándose la vuelta y acelerando el paso hasta su aula.


—Te veo entre clase, niño bonito. —Acarició su diestra, sonriendo al sentir su dedo anular vacío.


—Nos vemos. —Sacudió su mano con timidez en forma de despedida, sintiendo nuevamente sus mejillas arder.


Se arriesgaba mucho estando con él, pero nada de eso importaba si estaba con su persona correcta.


.


[ ♡ ]


.


[ Viernes, 7:27 p.m. ]


Se recostó exhausto sobre el cuerpo desnudo de su novio, recibiendo masajes en su cabeza cuando ambos recuperaron el aliento.


Habían pasado casi dos meses desde aquel acuerdo en el cuarto de servicio, y hasta el día de hoy, había sido una tremenda locura eso de su relación a escondidas. Cada vez que se miraban por los pasillo, una miradita; cada vez que les tocaba una clase juntos, no era raro verlos sentados junto al otro, pues esos eran sus respectivos lugares, el nuevo detalle, eran las manos traviesas del azabache que de repente masajeaban su muslo o jugaba con su cabello, incluso podían tomarse de las manos bajo el escritorio y nadie lo notaría; cuando iban al baño o a los vestidores, esperando a que llegara el otro, era tan divertido tocarse como si fuese la última vez que lo harían, entrando en pánico y dándoles ataques de risa cuando escuchaban a alguien entrar y a punto de descubrirlos; y era tan relajante y maravilloso cuando TaeHyung le mentía a sus padres para ir a casa del menor y pasar la noche abrazados en su cama, con la excusa de que iría a casa de una amiga a hacer tarea o a tener una pijamada, pues no le permitían ir a casa de chicos si no era a la de SeokJin. Cada momento, cada mirada, cada roso, era simplemente único.


Pero, para JungKook terminaba siendo tedioso cuando su novio tenía que irse con Kim mayor, o cuando los llegaba a ver platicando tranquilamente cuando JungKook no podía hacer eso con el castaño menor todavía. Ya había esperado mucho tiempo, y aunque seguía divirtiéndose con él, deseaba gritarle al mundo que Kim TaeHyung era suyo y de nadie más. Deseaba dejar atrás los juegos a escondidas y el abrazarlo o besarlo con el pendiente de que alguien los descubriría.


Esos detalles limitaban su felicidad completa.


—Tae. —Llamó tras besar su pecho.


—¿Sí, Kookie?


—¿SeokJin ya le dijo a tus padres sobre su rompimiento? —No hubo respuesta, aunque no le afectaba demasiado, temía de algún modo lo que diría. —¿TaeHyung?


—Ninguno de los dos sabemos cómo decirles. Y... además de que casi nunca nos prestan atención por sus agendas ocupadas, tampoco tenemos una oportunidad para acercarnos. —Bajó la mano hasta la espalda sudorosa del menor, trazando dibujitos con su índice. —Yo también estoy desesperado, Kook.


Sosteniéndose de sus brazos, lo miró a los ojos, reteniendo su peso para no aplastarlo como hace un momento.


—¿Estás bien?


—Escapa conmigo.

TaeHyung simplemente se quedó callado, repasando aquella frase en su cabeza una y otra vez.


—Sé que puede sonar una tontería, y que probablemente lo rechaces por tus padres. Pero yo realmente odio mantenernos en secreto. Al principio fue divertido, pero no sé si pueda soportar un tiempo más sin tocarte frente a todos. Tengo que atar y esconder mis manos para no lograrlo.


—JungKook...


—Vámonos de la ciudad, del país si quieres. Trabajaré para ti, tú solamente tienes que estar conmigo y verte bonito, cosa que no es difícil para ti. —Tae sonrió. —Por favor... Sólo piénsalo. —Besó su frente, volviendo a recostarse sobre su pecho.


—¿Cuidarás bien de mí?

Volvió a levantarse en su lugar, teniéndolo a unos centímetros de su rostro. —Cuidaré tan bien de ti que no querrás volver.


—Bien.


—¿En serio?


—Después de decirle a mis padres.


—Pero... ¿Cuánto tardará eso?


—Descuida. Estoy seguro que no me aceptarán después de contarles. Así que, te prometo tener mis maletas para el lunes.


—No estás jodiéndome, ¿verdad? —Sonrió de lado, causando una risita en su novio.


—No. —Tiró de su rostro, besandolo con dulzura. —Lo digo en serio. No quiero estar más aquí. Me siento encerrado, obligado a hacer cosas que no me gustan. Y estando contigo, ni siquiera me importará a dónde vayamos. Mientras te tenga a mi lado, me es suficiente.


—Dios. Te amo. —Acercó él su rostro, aplastando sus labios contra los ajenos.


—Y yo a ti.


—Soy un buen tolerante. Deberías darme un premio por eso.—Sus besos bajaron hasta su cuello y clavícula, dándole una corriente a su chico por el repentino cambio.


—¿Otra más? Ya me cansé. —Separó la cabeza del menor que se encontraba a hora pesando de su pecho, aplastando sus mejillas. —Mejor hay que dormir.


Alcanzó su teléfono, revisando la hora. —Todavía es temprano. Aguantas un poco más. —Se arrastró bajo las sábanas con velocidad, colocando su rostro entre las piernas del mayor.


—J-JungKook, e-espe-


.


[ ♡ ]


Tras unos días de escándalo, finalmente fueron felices.


[ ♡ ]


.


—iLaM


19 de Septiembre de 2020 a las 22:09 4 Reporte Insertar Seguir historia
7
Fin

Conoce al autor

My lamik 𝕿𝖜𝖎𝖙𝖙𝖊𝖗: x_marras_x 𝕴𝖓𝖘𝖙𝖆𝖌𝖗𝖆𝖒: my.lamik 𝖄𝖔𝖚𝖙𝖚𝖇𝖊: iLaM aRz

Comenta algo

Publica!
ᴍ ᴀ ɴ ɪ 🐯 ᴍ ᴀ ɴ ɪ 🐯
Don´t worry, me paso por tu perfil <3

  • My lamik My lamik
    Gracias, espero te guste de igual forma♡♡ Disfrútalo! 6 days ago
ᴍ ᴀ ɴ ɪ 🐯 ᴍ ᴀ ɴ ɪ 🐯
ME ENCANTOOOOO muchas graciasss es lo mejor que leí ❤❤❤ habrá continuación??

  • My lamik My lamik
    No, cielo. Es sólo un capítulo:(( Pero tengo otro os ya completo y más proyectos que tengo pensado subir aquí. Gracias por darme tu apoyo♡♡ 6 days ago
~

Historias relacionadas