kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Taehyung es un chico rudo, si te lo topas es mejor correr, pero su frío corazón desalmado palpita sin parar por el atleta escolar más guapo que se puedan imaginar. Una lástima que el atleta más que gustar de el… le teme. ፧KookTae ፧Historia 100% mía ፧Comedia||Romance


Fanfiction Sólo para mayores de 18.

#romance #amor #rudo #taehyung #jungkook #kookv #kooktae
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̶R̶̶u̶̶d̶̶e̶ ̶B̶̶o̶̶y̶ ̶0̶̶1̶

Los pasillos de la preparatoria Brownstown se encontraban en completo silencio, los alumnos se pegaban a los casilleros viendo pasar a un alto chico delgado y pelinegro caminar, su ropa negra, desde los jeans sueltos hasta la camisa de "Rammstein", no podía faltar sus labios oscuros, los piercings y los tatuajes que sobresalían sobre su piel morena pálida carente del dulce toque del sol. ¿Si le temían? La respuesta era sí, pero ¿Quién no la haría? Taehyung era un chico rudo del que debías temer si o si. Si lo mirabas por más de diez segundos con sus manos huesudas te podría decorar de lindos moretones en la piel, su vocabulario era digno de admirar si buscabas encontrar la grosería adecuada para atacar.


— ¿Qué me ven putos ignorantes?.— bramo el chico furioso, lanzó una mirada asesina a un chico rubio de labios enormes, sus manitas se pegaron al locker asustado, los demás presentes tragaron duro. Pobre chico, sus ojos de miel pronto pasarían a un morado horripilante.


— N-nada Taecito.— buscó defenderse el rubio, se hizo chiquito en su lugar, el silencio era tanto que incluso se escuchó el sonido de la mosca que pasaba volando en ese instante, el animalito fue aplastado por la palma del pelinegro con fuerza brutal. Un "plash" y la muerte ya había visitado aquel lugar antes de que la hora del receso pudiera llegar.


¿Cómo un chico tan delgado podía tener tanta fuerza? Nadie se lo explicaba pero preferían no averiguarlo. Era mejor mantener los rostros sanos. Antes de que Taehyung pudiera seguir hostigando al rubio, la chicharra sonó y todos corrieron a sus salones apresurados, el rubio se resbaló entre los brazos de Taehyung y salió por un lado dejando solo al chico rudo.


— ¡Ay no mi uña!.—se quejó bajito al ver que una de sus lindas uñas estaba maltratada. Suspiró largo y tomó su mochila dispuesto a seguir los pasos de los idiotas que tiene según él como compañeros. Sus pasos largos se vieron detenidos al ver entrar al capitán de béisbol correr, su gorra roja de lado, sus cabellos castaños saliendo por los lados, sus gruesas piernas estaban siendo apretadas por ese pantalón de mezclilla roto, el pelinegro no pudo evitar morder su labio, la escena era digna de admirar. Tragó el nudo en su garganta y habló con su ronca voz— Jungkook.


Si había alguien que era merecedor de estar las 24 horas en la cabecita malvada del pelinegro, ese era Jungkook, el guapo atleta que lucía sus abdominales con orgullo, ese chico al cual a diferencia de Taehyung le llovían citas por montones, era alguien guapo, amable, inteligente, las cualidades perfectas para conquistar cualquier corazón, incluso uno rudo y de piedra se deshacía como helado en verano con la bella sonrisa del castaño.


El mencionado escuchó la voz grave sonar, se persignó mentalmente, sabía que físicamente era más fuerte y grande que Taehyung, eso no le asustaba, el problema era las duras palabras con las que hablaba, su manera de actuar que te hacía sentir intimidado y esas manos enormes que si no dolían por la fuerza, seguro que si por los huesitos clavándose en la piel. Jungkook fingió demencia para correr lo más rápido posible, de todas formas tenía que llegar a su clase, pasó de largo usando todas sus fuerza para no ser derrumbado y alcanzado, como si de una película se tratará, avanzaba entre los pasillos vacíos, vio la esperanza en la puerta blanca de aquel salón con las letras "304", casi derrapa al entrar pero se sintió aliviado al ver que estaba a salvo.


— Profesor Kang disculpe la tardanza.— dijo el castaño agitado por la carrera, su mano sobre su pecho que subía y bajaba al igual que por su espalda el sudor por la reciente actividad.— Mi alarma no sonó, le pido me permita entrar es de vida o muerte.— pidió suplicante y giró su cabeza solo para ver a Taehyung caminar lentamente hacía él, no pudo evitar soltar un grito nada masculino.— ¡Ay! Creo que vi al diablo.


El profesor Kang bajó un poco sus lentes y por la gran ventana a un costado que da al pasillo ve el demonio del que Jungkook hablaba, incluso algunos maestros le temían al chico pelinegro. Taehyung poseía una reputación que es mejor no comprobar.


— ¡Jesucristo en bicicleta! Entra de prisa Jungkook.— animó al joven a adentrarse a la seguridad entre esas cuatro paredes decoradas de láminas educativas y una pizarra enorme.


Con prisa el castaño dio un largo paso para entrar, limpió con el dorso de su mano el sudor de su frente y vislumbró un asiento vacío cerca de la ventana. Agradeció mentalmente aquel refrán que parecía estar de su lado "que suerte tienen los que no se bañan". Caminó seguro de que el demonio andante no puede entrar en las tierras sagradas del profesor Kang y llevarle, pero sus pesadillas cobraron vida con un sutil golpe contra la madera que llamaban puerta. "Toc toc" el diablo lo había encontrado.


— Profesor Kang ¿tiene un momento?.— la voz de Taehyung sonó haciendo eco por el salón que cambio de un ambiente relajado a uno lleno de temor y tensión, incluso una chica al final de los asientos cayó desplomada sobre su pupitre.


— D-diga.— lastimosamente para Jungkook, el profesor en su aula era uno de los que temía al chico rudo.


El profesor Kang era muy bueno impartiendo clases de Química, pero era un cobarde de primera, de esos que si veía una cucaracha era capaz de sacrificar a su propia esposa con tal de no tocar aquel insecto diminuto. Así que cuando vio al pelinegro más temido de la escuela, no pudo evitar mover su manzana de adán rápidamente, sentir sus manos sudorosas y un terrible cólico instalarse en su vientre.


— ¿Puede Jungkook salir? Tengo algo importante que decirle. — habló fuerte y claro. El rostro de Taehyung no era feo, pero la mirada penetrante hacía sentir un miedo infernal, más cuando eras la victima de los dos ojos oscuros.


Jungkook cerró sus ojos y rezó mentalmente pidiendo que el profesor Kang por una vez en su vida deje de ser un cobarde y sea su ángel, aquel que combata al diablo en la puerta, que diga que no, que su clase debe iniciar, pero sus plegarias murieron en cuanto el hombre que debía ser un ejemplo para los alumnos se encogió en su lugar, casi resbalando por la silla. El profesor Kang llevo sus palmas empapadas de aquel liquido que delataba su miedo, restregó sus manos por su pantalón café de vestir antes de hablar.


— C-claro que el señor Jeon puede salir.— tartamudeo, se giró al castaño y pidió una disculpa con la mirada, en su defensa no pensaba morir ese día por manos del pelinegro, pues su esposa había prometido el mejor guisado. Tenía que salir ileso de la situación.


El atleta castaño tragó duro, apretó sus manos por debajo del pupitre, todos bajaban la mirada como señal de despedida para el pobre chico. Se imaginaban que una vez saliera del aula no le volverán a ver. Jungkook se detuvo a pensar en que tan conveniente sería brincar por la ventana que da al jardín, la idea sonaba tonta pero cuando escuchó a Taehyung aclararse la garganta, la idea no pareció tan mala. Así que tomó su mochila, vio a sus compañeros y habló decidido.


— Amigos, fue un placer convivir con ustedes, si no sobrevivo al golpe, recuérdenme con orgullo — dicho eso hizo lo impensable, saltó por la ventana mientras gritaba fuerte.— Hoy no pienso morir a menos del diablo...


La voz de Jungkook se perdió al momento en que impactó con los arbustos, todos los presentes se levantaron de sus lugares preocupados mientras Taehyung puso los ojos en blanco queriendo desplazar el feo sentimiento que se instaló en su pecho al ver a Jungkook brincar huyendo de su presencia, relamió sus labios con el pensamiento claro de que nadie debía verle débil, contó hasta diez e impidió que sus lágrimas retenidas hicieran un camino por sus mejillas.


Debajo de la capa oscura de maquillaje hay una tierna carita que hace lindos pucheritos antes de llorar, unas pestañas largas que si no fueran opacadas por la sombra negra brillarían sin parar, la boquita de un rosa natural es totalmente besable si el labial oscuro logras quitar y los bonitos lunares hacen del rostro una auténtica obra de arte, digna de admirar.


Taehyung suspiró pesado, recuperó el control de sus sentimientos, esa vez el atleta no iba a escapar de él. Apretó las correas de su mochila y se giró para salir al jardín, tenia que hablar con el castaño y por fin confesar el pesar de su pechito, decir en voz alta que la sonrisa de conejito había derretido su frío corazón de hielo, transformándole en un rico helado listo para ser devorado a boca del atleta.


Taehyung caminaba por el jardín, iba tan concentrado en su tarea que omitió las miradas de miedo y gritos de algunas personas que lo veían pasar. Bufó cansando cuando pasaron 30 minutos y no encontraba ni un rastro de Jungkook, comenzó a preocuparse de que su lindo atleta estuviera herido, que su perfecto rostro se hubiera desfigurado y las piernas musculosas se encontrarán quebradas. La ira invadió su cuerpo al sentir que no podría encontrar al castaño. Frunció el ceño y avanzó rápido no viendo al chico de su búsqueda fingir ser una estatua a mitad de la fuente escolar.


— ¡¿Donde estas maldito perro?!. — gritó furioso por no encontrar a su amor. — Te juro que si no apareces te voy a meter el puño hasta la garganta. — en su cabecita esas eran dulces palabras de amor que harían que el atleta cayera rendido a sus pies.


Jungkook asustado de escuchar tales palabras, resbaló en la fuente queriendo huir y terminando con sus nalgas en la fría agua, el sonido del "plash" hizo que el chico rudo enfocará su vista en el, por primera vez el atleta vio a Taehyung sonreír, le asustó mucho, solo pudo pensar que ese cuadrado era similar a la caja donde lo velarían si ese día ya no vivía.


— Por fin saliste de tu escondite mariquita... — dijo enfrente del castaño, el mencionado llevó sus manos a su cara buscando que sus extremidades le protegieran del golpe que seguro recibirá, pero no fue así. — Te he estado buscando lindo.


De todo el tiempo de vida que tiene Jungkook, jamás se esperó que la palabra lindo fuera a causarle tanto terror justo como en ese instante que la escuchó salir de la boca de Taehyung. Su manzana de Adán se movió de manera veloz sin saber como reaccionar, el atleta sintió su gran cuerpo ser levantado por el rudo chico frente a el como si se tratara de un vil costal de papas, su figura musculosa fue sacada de la fuente con tanta facilidad que considero incluso desayunar más barras con suplemento, pues no había manera que el pelinegro le elevará de esa forma ¿o si?. Por la cabeza de Jungkook solo pasaban dos pensamientos, uno: ¿Cómo Taehyung pudo levantarlo con tanta agilidad, cuando fácil se llevaban 12 kilos de diferencia?, y el segundo pensamiento fue: ¿Acaso lo estaba llevando a un lugar alejado de la multitud para ser asesinado y sus gritos no fueran escuchados? El castaño comenzó a considerar fingir su desmayo, pues la angustia crecía en su pecho mientras era cargado sobre el hombro de Taehyung, los alumnos e incluso profesores viendo la escena sin actuar. Tal vez ese día si moriría.


7 de Enero de 2021 a las 21:00 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Ariko Ayto Ariko Ayto
ndkakd me gusta mucho, espero actualices pronto!
January 10, 2021, 02:19
lectora enamorada lectora enamorada
Genial me dejas con una gran sonrisa saludos espero la continuación ; ))
January 07, 2021, 21:39
~

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