bekacastle Beka castle

—No dejaré que sigas aprovechándote de mí —suspiré—. No quiero seguir siendo la chica por la que tus demonios interiores suspiran. Misha avanzó hacia mí, él me atrajo contra su boca con fuerza, me tiro sobre la cama, mis piernas rodearon su cintura mientras sentía el bulto que se erizaba dentro de su pantalón. —Entonces tú tócame —me propuso—, cógeme, hazme tuyo. Depositó un suave beso sobre mi boca, un beso húmedo y a la vez caliente. —…pero no quiero esta noche durmamos separados, sería un total desperdicio tenerte tan fácilmente, en una habitación conmigo, y no hacerte mía. ESTA HISTORIA ES COMPLETAMENTE ORIGINAL, ESTÁ PROHIBIDA SU COPIA Y ADAPTACIÓN. Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Código de registro 2008094971051 Fecha de registro 09-ago-2020 2:42 UTC


Erótico Sólo para mayores de 18.

#romance #peligro #mafia
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Prólogo

«Las palabras fluyeron conforme sus labios se movían al ritmo de la música, cantaba con admiración, una profesión que nacía desde el interior de su ser. No importaba si se equivocaba, la música tenía alma si ella cantaba. Mientras sus ojos se cerraban sus manos se movían conmovedoramente siguiendo el compás instrumental, la chica que solía ser tierna era más tierna que nunca. Era linda, de rizos pelirrojos y sonrisa de ángel. Estaba hecha para mi poesía, aunque era una lástima que un hombre como yo no pudiese cumplir sus deseos.

He tenido la coincidencia de su amor, de su inocencia y su afecto hacia lo prohibido. Es su curiosidad la causa de su gran atracción, tan hermosa y brillante, llena de sueños y oscuridad. Su boca, placer que despierta mi percepción, sus manos, que acarician las partes escondidas de mi piel, y sus ojos… Esas estrellas resplandecientes que no juzgan y que a la vez irrumpen con lo desconocido.

Acariciar su piel en la oscuridad, cuando la tormenta cae, y solo tendemos a mirarnos y desear el cuerpo del otro…

No sé si he estado despierto o dormido, pero el mirarla me tiende a deleitarla.».

—Es muy profundo. —cercioró la mujer que estaba de pie, casi desnuda, y con un afecto por los hombres muy clasificado. No era necesario llamarla por un nombre, la clase de mujer como ellas nunca lo decía.

—Lo sé. —respondió Misha Hughes, el joven que había escrito esa carta.

—Y ¿Para quién es? ¿A quién se la darás? —frunció el cejo mientras una lágrima se derramaba de su ojo derecho. Le devolvió la carta, inmiscuida por la curiosidad.

—A una chica.

—Ya sé eso —sonó irritada—… pero… mi pregunta era a quién. ¿A quién se la darás?

Misha se guardó el pedazo de hoja maltratado dentro de la chaqueta.

—No sé su nombre.

—¿Me estás diciendo que le escribiste esa carta… a una desconocida? —la señorita estaba casi destruida, el hecho de pensar que aquel joven tan atractivo, cuyo rostro era más que de su agrado, le había escrito a una mujer cuyo nombre y rostro le eran arrebatadoramente anónimos. Lo único que sabía era que era pelirroja y hermosa, lo suficiente para que le escribieran una carta en el siglo XXI.

Misha asintió.

—¡Espera! —le tomó del brazo antes de que se marchara—. No te vayas aún… —estaba desolada por su partida.

—Lo siento, pero debo buscar a esa chica.

Misha —lo nombró, apretó su brazo con fuerza cuando perdió la cordura y lloraba lentamente—. Por favor, no lo hagas. Vas a arrepentirte de meterte con una chica tan bonita y decente…

—Debo pagar mis deudas de algún modo. —se zafó—. Adiós.

—Me llamo Marta Swechky. —tragó—. Búscame si no la encuentras.

—No será necesario, la encontraré. —el silencio perduró cuando Misha Hughes salió del vestíbulo. La cabeza le daba vueltas, él más que nadie sabía que podía comprar cualquier cosa con el dinero que tenía, ¿pero cómo compraría a una chica para salir con él?

¿Cómo convencería a la chica de su hermano?

¿Cómo pagaría lo que debía si ella no lo aceptaba en lo absoluto?

Era irónico, porque Misha pensaba que con su poesía podía comprar sus labios y el resto de su cuerpo.

¿Pero cuánto? ¿Cuánto duraría con ella sin perder la cordura al quedarse en un lugar tanto tiempo?

—¿Has terminado? —Fang, el mejor amigo de Misha, tiró su cigarrillo y lo aplastó con sus botas costosas.

—Esa prostituta está enamorada de mí. —refunfuñó Misha, sacó un cigarrillo del bolsillo de su saco y se lo empezó a fumar ya con el fuego rozando su ambiente.

—Suena lógico. —Fang guardó sus manos dentro del saco—. Cuando estás con una mujer por más de un mes es coherente que termine enamorada de ti, en especial si eres tú. A ti siempre te coquetea cualquier clase de chica, sea mesera, prostituta o una chica decente.

Misha se sacó el cigarro de la boca.

—Por si lo preguntas no sé nada de la chica, apenas sé que es pelirroja.

—Quiero la información completa, no me sirve de nada si solo sabes que es una maldita pelirroja. Necesito más información de ella, quiero saber dónde se crio, por qué carajos tiene el cabello rojo y por qué ama cantar.

—Cielos —Fang parecía interesado—. Así que tú también la estás investigando bien, ¿no es así?

—El maldito de Jean se fue con la caja —Misha tiró el pitillo—, si no lo encuentro asesinaré a esa chica antes de que pueda hablar.

—Lo sé, Misha. Entiendo que es tu medio hermano, aún no puedo creer cómo es que te traicionó así.

—Es un niño rico y mimado, solo es la gata de mi padre. Encontraremos a esa chica, ella debe saber algo.

—No estoy tan seguro de que esa chica sepa sobre las transas de su novio —comentó Fang.

—Pues si no lo sabe, entonces lo sabrá. Quiero toda la información de ella en una hora.

Fang sonrió de lado.

—¿Cuántas veces la has visto, Misha?

—¿Eso qué importa?

—¿Al menos tiene buen trasero?

Misha se detuvo.

—Vuelve a decirlo y terminarás con Jean en un hoyo muy profundo. —amenazó Misha, subió por la parte trasera del auto que se estacionó en frente de ellos, y tomó la tableta que uno de sus hombres le extendió.

Es ella —le dijo el hombre—. No tiene una historia familiar impresionante, sus padres fallecieron cuando era pequeña, estudió Diseño y tiene certificados de escritura creativa en Gales, aunque es de Escocia.

—Mi hermanito no pierde el tiempo. —Misha la estudió con curiosidad—. ¿Qué más?

—Tiene una relación con Jean hace dos años, existen fotos de un supuesto compromiso.

—¿Compromiso? —Misha oscureció la mirada.

El hombre suspiró.

—¿Quiere que hagamos algo?

Misha negó con la cabeza después de un momento.

—Les daré un regalo de compromiso. Si esa chica cae a mis pies, entonces no ama a mi hermano.

9 de Agosto de 2020 a las 03:37 0 Reporte Insertar Seguir historia
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