marsdash Marte

AU MODERNO! OMEGAVERSE. ❝Por mera casualidad, sus destinos se unieron.❞ Su encuentro habría sido totalmente inesperado en aquella fiesta de invierno. Las vidas de un omega que es padre soltero con desagradables rumores sobre él y un alfa de rostro inquebrantable con demasiadas responsabilidades se cruzan para dar un giro inesperado tanto a su propia historia como de quienes les rodean. Dos caras en una misma moneda, pero distintos modos de sobrellevar. Lujo y miseria, compañía y soledad, anhelos, sonrisas del emperador y un aterrador silencio. Porque allí donde Wei Ying siente deseos de olvidar el pasado, Lan Zhan solo se aferra desesperadamente a ello. Y porque tal vez, solo tal vez...sean aquello que ambos necesitaban sin saberlo.


Fanfiction Series/Doramas/Novelas No para niños menores de 13.

#yaoi #yuri #omegaverse #modaozushi #wangxian #theuntamed
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PRÓLOGO

La sala estaba llena de humo seco y las luces de colores recorrían cada punto del lugar, convirtiéndola en un paisaje multicolor repleto de tonos azules, cálidos rosas y amarillos fluorescentes. Los ojos grisáceos de Wei Ying se mantenían estáticos sobre la copa de vino que tenía entre sus manos y, al mismo tiempo, una falsa sonrisa asomaba sus labios.

— ¡Te voy a matar, HuaiSang! —Jiang Cheng no era conocido por ser una persona sociable—. ¿Esto te parece una tranquila y pequeña reunión de amigos?

El nombrado rio nervioso cubriendo su rostro con un abanico. — Fueron pequeños cambios de última hora, Jiang-xiong. Como hermano mayor no está...quise agregar a unas cuantas personas más, no en exceso.

— ¿Unas cuantas personas más? ¡Has invitado a todas las facultades de la Universidad, maldita sea! ...tus hermanos van a matarte y expondrán tu cabeza enfrente de la empresa.

El hermano mayor de HuaiSang había aceptado su pedido de hacer una reunión con la condición de que integrara a MingJue, su otro hermano, a su círculo social. No obstante, este último se había negado a participar y con su falta de presencia en casa, HuaiSang tuvo total libertad para hacer lo que quisiera. Jiang Cheng y Wei Ying habían ido pensando solo estarían ellos presentes; sin embargo, nunca pensaron en la necesidad de HuaiSang de relacionarse con personas desconocidas –al menos, eso era lo que pensaban ambos omegas–.

— Sí. Sí...sí, supongo.

Wei Ying se sorprendió por su forma de hablar. Quedó terriblemente impresionado de lo valiente e idiota que se estaba comportando el menor con sus vagas e incoherentes respuestas. También, notaba como la mirada de HuaiSang luchaba por mantenerse fija y como su labio inferior temblaba; por ello, su mirada escudriño la improvisada pista de baile que había en el centro de la sala y descubrió la causa del comportamiento del otro. Allí, con una provocativa música de fondo, delgadas extremidades cubiertas con retazos de cuero negro y seda aparecían y desaparecían en el interior de las rotantes cortinas de humo. Mujeres betas y algunos omegas balanceaban sus caderas vestidas con telas ajustadas para deleite del resto que se movía por el sitio.

El rostro del omega se iluminó por un corto momento, intentando contener la risa. — Serás recordado como un valiente entre los demás y con gustos exquisitos, pequeño Nie.

— ¡Wei-xiong!

Jiang Cheng le golpeó la nuca sin mucha fuerza y miro con el rostro ensombrecido al alfa que estaba sentado enfrente suyo. — ¡Wei WuXian, pedazo de idiota, deja de alentarlo!

— Querida Shimei...eres un omega con mano de camionero.

Jiang Cheng resoplo sin dejar de mirar al alfa. — Acepto que quieras integrarte con la mierda de compañeros que tenemos en la universidad, pero no es necesario que nos arrastres a este tipo de situaciones incomodas. Mira como son, eres el anfitrión y no te toman en cuenta en ningún sitio ¿Te das cuenta de la posición que tenemos?

El alfa jugueteó con el abanico que tenía entre sus manos y una suave sonrisa apareció en su rostro. — Todos ellos tienen menos dinero que las familias de las cinco sectas, que nosotros... ¿que tenemos de diferente? ¿Acaso somos feos?

— HuaiSang...si no te callas, voy a golpearte.

Ninguno pudo replicar, sobretodo Wei Ying. Los tres eran integrantes de las cinco sectas, de las familias más poderosas y adineradas de China; sin embargo, también eran excluidos de los demás grupos sociales que había a su alrededor. No había día en donde miles de puñaladas en forma de mirada burlesca o insultos dolorosos impactaran sobre ellos; aunque, recaían con mayor fuerza en el hijo adoptivo de los Jiang.

El omega sonrió con el rostro cansado. — No somos feos, solo tenemos malas cualidades. Por ejemplo, mi A-Cheng es un explosivo vestido de monja...

El nombrado le dio le dio un pequeño golpe en su hombro cuando lo escuchó nombrarlo.

—Y luego estoy yo —continuó ignorando el golpe—, un hijo bastardo rompe matrimonios y que no es más que una perra a vista de los demás...

Se produjo un momento incomodo de silencio entre los tres con la estruendosa música zumbándole los oídos. Jiang Cheng suspiró mientras que le palmeaba suavemente el rostro a Wei Ying y negaba con la cabeza.

Nie HuaiSang le miro con pesar. — Eso no es cierto Wei-xiong.

El rostro del omega de ojos lavanda se ensombreció cuando miro al alfa. Este soltó un chillido nervioso antes de esconder su rostro tras su abanico. — ¿Alguno de esos imbéciles que invito este idiota te dijo algo?

— Yo no soy un idiota, Jiang-xiong. —se intentó defender nervioso.

— No te estoy hablando a ti, sino a este otro idiota.

— Me encanta saber que cuento con tu respaldo, querida shimei —respondió soltando un suspiro cansado—. Pero sabes lo complicado que es todo cuando las personas tienen memoria selectiva...sobre todo cuando se trata de la vida de un ser al que consideran inferior y, sin embargo, está por encima de ellos.

Los tres lo sabían. Todos lo sabían y sentían satisfacción al poder opinar sobre los demás. Los rumores y los escándalos contribuían al morbo y más aún cuando se trataba de familias cuya fama escalaba los niveles nacionales.

— Escúchame bien, tarado —Jiang Cheng rugió utilizando un mote 'cariñoso' y le volvió a golpear la nuca—. Mi padre me hizo prometerle que te ibas a divertir hasta quedar totalmente ebrio, mientras que él cuidaba a A-Yi y A-Yuan. ¡Así que sírvete un trago más y para con las penas!

— Por favor, no se acaben el alcohol.

— ¡Tú te callas!

Wei Ying le dio su copa a su hermano y se levantó del sofá. Sus dos acompañantes lo miraron confundidos y este les volvió a sonreír. HuaiSang se sonrojo —a pesar de los rumores, no había nadie que pudiera negar la belleza que tenía— y Jiang Cheng enarco una ceja. —Si voy a embriagarme, lo voy a hacer con una 'sonrisa del emperador'. Este vino es demasiado suave para mi.

— Hay dos jarras en la parte superior de la alacena de la cocina de este piso, Wei-xiong. Las reserve solo para ti.

— Eres tan servicial, HuaiSang. Por eso, me caes bien.

Pero Wei Ying no se dirigió a la cocina, sino al jardín trasero de la mansión.

Desde el momento que había ingresado a la mansión Nie, había tenido la necesidad de salir de allí. Quería escapar de las miradas que se dirigían a él entre susurros y risas nada discretas. Jiang Cheng y Nie HuaiSang estaban lo suficientemente interesados en el licor y en su propia discusión como para haber notado esto; sin embargo, su increíble y letal resistencia al alcohol lo había privado de esa dulce ignorancia de la ebriedad. Así que, entre empujones y comentarios gritados desde todas las esquinas, comenzó a caminar hacía la puerta trasera del lugar.

— ¿Por qué esa zorra esta acá? Ni siquiera va a nuestra a universidad.

— Yo no entiendo como la monja de Jiang Cheng está sentado con él.

— ¿Cuánto crees que cobre por sus servicios?

— Esa maldita zorra, ¿Qué se cree para estar aquí?

Comentarios. Insultos. Risas mal disimuladas. Cuando Wei Ying pasaba por su lado, todo eso se dejaba escuchar entre la música. Maldita sea. Detestaba ese tipo de situación; sin embargo, no podía hacer nada.Si bien los Jiang eran una familia poderosa, ahora eran muy buscados por la vista pública y eran juzgados por simples acciones. Dio una bocanada de aire antes de atravesar la puerta hacía el jardín.

El sitio era todo lo que esperaba. Hermoso. Solitario. Tranquilo e iluminado por la luz de la luna. Dirigió su mirada hacia el cielo nocturno y suspiro aliviado, sintiendo una profunda paz ante aquel cielo estrellado; sin embargo, un inusual olor a sándalo inundo sus fosas nasales con suavidad.

El olor a sándalo no era común, era una esencia exótica. Por ello, tembló ligeramente al escuchar un suave suspiro muy cerca de él. Había un alfa a su costado. Sin dirigirle la mirada y siendo iluminado por la luz de las estrellas, parecía una especie de ilusión producto del alcohol.

Se trataba de un alfa, un alfa bastante atractivo: cabellos cortos tan oscuros como la noche, piel tan clara como la suya. Vistiendo un elegante traje blanco de apariencia costosa, luciendo totalmente diferente a él con su crop top negro traslucido y su pantalón de cuero. Sus ojos, de un inexplicable y exótico color dorado, se dirigieron hacia él pausadamente.

Wei Ying se sonrojo violentamente cuando sus miradas chocaron; sin embargo, terminó por sonreír. — Hola ¿Vas a la universidad del pequeño Nie?

El alfa poseía un rostro inexpresivo; sin embargo, no se alejaba del omega. —Sí.

Fue una total sorpresa escuchar una respuesta tan simple y vacía como aquella. No había burlas. No había risas. No había sido ignorado. Incluso, pudo notar como sus orejas se pintaban de un suave rojo.

Su sonrisa ya no podía desaparecer. Todo parecía ser un sueño, un dulce y acogedor sueño.

Aun confuso por la singular personalidad de su acompañante, el alfa se había quitado el pulcro y blanco saco que portaba y lo acomodo sobre sus hombros. — Va a comenzar a nevar.

Todo era tan raro. Tan bizarro. No lo conocía, no lo veía como una persona que buscaría tener una conversación con él. Por otro lado, él no parecía ser alguien que podría estar siquiera cerca de ese tipo de alfa. Pero, allí estaba siendo rodeado por un acogedor saco de penetrante y exótico olor a sándalo. Allí estaba, cara a cara con un ser de belleza exorbitante que lo miraba sin ningún gesto de desagrado ni burla.

Las orbes doradas estaban fijas en él, pero no podía hacerse ideas equivocadas. ¿Cómo alguien como ese alfa podría fijarse en alguien él, con una pésima personalidad y sin aspiraciones en la vida? Cuando gustaba de alguien, estos no se acercaban a él por los rumores o por el hecho de que cuidaba de dos niños; por ello, un alfa de ese tipo parecía que solo estaba haciendo un acto de caridad con él en esos momentos.

Sintió la mano del alfa posarse con suavidad sobre sus desordenados cabellos, su rostro seguía igual de gélido. —Lan Zhan.

Soltó un suspiro pausado, dejando de pensar en aquellas cosas negativas y rio nervioso, apartándose discretamente del toque cálido y suave que aquella mano le proporcionaba.

— ¿Te llamas Lan Zhan? ¿Eres parte de la familia de los Lan?

— Mn.

A pesar de las respuestas vagas y cortas, Lan Zhan parecía estar totalmente concentrado en las preguntas Wei Ying. Este volvió a sonreír, divertido por lo callado que también resultaba ser el alfa. — Bueno, tu eres Lan Zhan. Yo soy Wei Ying, aunque lo más seguro es que ya hallas escuchada de mí en las noticias de escándalo político o por los comentarios de los compañeros de A-Cheng.

Lo espero. Espero algún comentario por parte del otro al escuchar su nombre; sin embargo, este solo susurro con suavidad:

— Wei Ying...

— Sí, soy el hijo adoptivo de los Jiang.

— Mn.

— ¿Eres una persona de pocas palabras, no? Lan Zhan es muy callado.

— Mn.

Y Wei Ying rió. No entendía el porqué, pero se sentía totalmente relajado junto a aquel alfa. Lan Zhan no lo miraba con desagrado, tampoco le dirigías sonrisas desagradables. Lo escuchaba y le respondía, aun cuando eran respuestas vagas.

Ya para esos momentos, se había olvidado que había dejado a Jiang Cheng y Nie HuaiSang algo alcoholizados dentro de la casa. Ya no recordaba el malestar y el dolor de cabeza que le había producido los comentarios que le había soltado. Se sentía bien, bien consigo mismo.

Suspiro con pesadez al recordar su realidad. Sabía que, al día siguiente, su vida volvería a ser igual de penosa y trabajosa como siempre.

O al menos, eso era lo que creía.

8 de Agosto de 2020 a las 20:41 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Marte Psst, psst -se atora con su saliva-...¿Te gusta el pan?. Mi nombre es Marte y solo soy un aficionado escritor de fanfics e historias originales que disfruta de publicar en esta plataforma por puro entretenimiento, a pesar de que esta me odie. Esto es (casi) todo un universo omegaverse, el género donde es normal ver m-preg, esclavitud, futanaris y una sociedad patriarcal.

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