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diesiraevampire Dies Irae

La vivencia inusual que nos relata alguien como tú y a quien le tocó vivir, como a mi y a ti también nos tocará, en el peor de los casos, una experiencia que desafió totalmente la seguridad que solía sentir moviendose entre las paredes de la casa que habitaba. Las paredes eran sólidas, las paredes protegían..., hasta que aquello ocurrió.


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Lo que repta por las paredes

Relato esta historia precisamente porque pienso que no me creerán; no tienen por qué. La verdad es que temo que alguien, tú o quien sea, lo haga, porque siento que lo estaría arrastrando a algo siniestro.


Llevo planteándome una pregunta hace algún tiempo: ¿Qué tan firmes son los muros que sostienen nuestras casas y las hacen nuestras, personales, protectoras, e irónicamente, parte de nuestra libertad, aún cuando nos mantienen encerrados en un espacio que nunca crece? Con esto no quiero insinuar que algo malo te ocurrirá, y que algún ente de las tinieblas derribará las paredes de tu hogar y te hará algo horrendo. Lo que me temo es que tú también lo entiendas. Mi padre lo entendía, pienso yo, y por eso pronunció esas palabras unos días antes de morir, antes de que la enfermedad acabara con él:

"La idea de que los muros nos limitan no es la única que podría estar en nuestra mente, sino también la de que nos protegen."


"Los muros no nos protegen; los muros nos acechan" escribió además en una entrada tardía de su diario personal que me fue legado al morir mi querido amigo y pariente.


El punto no es tomar posición como suele hacer la gente vulgar. No es resolver si es así o no en un instante bajo las ideas con la que nos criaron, o las que resolvimos creer por eficiencia o conveniencia en algún momento de nuestras vidas. Confieso que me gustaría poder hacerlo, y si tú te sientes con la autoridad para afirmar o rechazar mi punto, entonces adelante; quizás lo que me genera esa idea no es más que envidia. ¡Es que...! Es que... si pudiera responder esa pregunta... Si pudiera saber si las cosas son como las veo ahora o como siempre las creí hasta ese momento... ¿qué sucedería?


En pocas palabras, hacía algunos días que vivía solo. Me había mudado a un apartamento a "buen precio", por no decir "decadente pero ajustado a mi billetera", teniendo en mente que, a la larga, podría serme más provechoso vivir cerca de la universidad a la que comenzaría a asistir en una semana.


Los primeros días pasaron sin mayor inconveniente, más poco a poco comencé a despertar por las mañanas con la sensación de que las paredes de aquella antigua edificación tenían alguna forma de dinamismo que era imposible ver pero que podía sentir. Era como si algo se arrastrara por su interior, deformando su superficie y haciéndola frágil e insustancial. Pronto comencé a tener, a pesar de mis esfuerzos por ignorar el hecho u oponerme a él, la certeza de que mis paredes, por más sólidas que se vieran, no eran más que cortinas de segunda mano a punto de desgarrarse por el desuso y por algo que hubiera detrás.


También pensé que mi mente estaría mal, e intenté de todo para reducir mis niveles de ansiedad, suponiendo, claro, que todo fuera ocasionado por la alteración en mi estilo de vida al comenzar una nueva vida, por mi cuenta, y como estudiante universitario. Busqué ayuda profesional, y aunque no les mencioné el suceso en sí, parecieron coincidir en que parecía ser un individuo totalmente lúcido, y que si "algo que trabajar" en mí, no podía ser de ninguna manera una alteración cognitiva severa, añadieron ademas como respuesta a mis indagaciones implícitas.


Comento esto porque sé que toda la atención estaría puesta en mí en cuanto mencionara esta locura cuyo recuerdo aún me carcome por dentro ¡Pero lo entiendo! Sí, creen que estoy loco. Después de todo, ¿qué haría un oficial de policía sino, al encontrarse al testigo empapado en sangre oscura y coagulada con el aspecto grotesco que le da la separación de sus componentes después de tiempo de haber sido derramada, pero no tiene rastro del supuesto asesino? Por eso les digo que pueden culparme; ¡llámenme loco y quizás hasta les crea! Sería mejor creer en eso, que en lo que me tocó presenciar.


No me importa que me crean, pues; solo quería escribir esto para sacarlo todo y así, quizás, dejarlo atrás. El asunto es que, aunque me mudé después de un mes aproximadamente, desde que comencé a habitar aquél lugar, aún tengo esta consciencia atroz sobre la indefensión en la que podríamos estar ahogándonos sin saberlo. No confío en el policía que tortura con interrogatorios y acusaciones al testigo bañado en sangre ajena que nunca hizo brotar, ni en los muros que tantas veces, en la antigüedad, franquearon los más atroces ejércitos y asesinos. Así también me asusta esta misma casa, y pienso en ello antes de dormirme, aún si aquí nunca ha ocurrido nada, al menos hasta ahora. Y me pregunto también si en las delgadas columnas que sostienen a esta sociedad, roídas por la perversidad del mundo, también reptarán sombras de cuyo origen no tenemos pista alguna. No sabemos nada sobre ellos, y quizás no están detrás de nosotros; a lo mejor son nuestros propios pecados, pero, a pesar de todo lo que ignoremos, hay algo que puedo y siento que debo confesar:


No quiero ver más rostros pétreos surgiendo de mis paredes haciendo muecas con esas horrendas facciones antinaturales y asquerosos dientes resoplando sobre mí su aliento putrefacto mientras avanzo por los pasillos.

¡No quiero que me muerdan otra vez y que escupan palabras horribles a mis oídos, porque sé que no es cierto lo que dicen! ¡Los dedos de mi madre no están horneándose en la cocina, ni las ratas me devorarán por dentro cuando esté durmiendo!

8 de Agosto de 2020 a las 17:05 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Dies Irae El día del juicio, el día de la ira. Aquél en el que los siglos serán reducidos a cenizas. Básicamente publicaré aquí mis historias de terror. No muerdo, aunque mis historias a veces lo hagan, así que siéntete libre de dejar comentarios. Las críticas constructivas son siempre bien recibidas también.

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Isaac Francis Isaac Francis
Me gustó bastante y me recordó en algo a el cuento de H. P. Lovecraft - Las ratas en la pared
August 12, 2020, 02:46

  • Dies Irae Dies Irae
    Me alegra que te haya gustado, y que haya más lectores de Lovecraft por aquí. No recordaba ese cuento; me has traído hermosas memorias. August 16, 2020, 01:04
~

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