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nekki Nekki Nekki

Solo sobrevives si avanzas. El viaje de su vida fuera de los limites del planeta, está pronto a comenzar, pero le agobian las dudas ¿Tendrá el valor para continuar su camino?¿se arrepentirá?


Ciencia ficción Todo público.

#ciencia-ficcion #relato #cuento #tierra
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Un solo paso

Sus ojos grises miraban hacia el horizonte rodeado de muros que parecían llegar al cielo. Los mismos que lo protegían pero lo apartaban del paisaje más allá de aquellas gigantescas estructuras.


Sabía de la caída del mundo durante el siglo XXI y del por qué ahora vivían así. El derretimiento de los polos y el cambio climático, provocaron que los desiertos se extendieran por casi todo el planeta; así como también que el agua potable se convirtiera en un lujo de unos pocos. La única manera de sobrevivir a esa devastación como humanidad fue encerrándose en islas tecnologizadas que reciclaban todo lo que fuera posible reutilizar para una cantidad limitada de humanos que sobrevivían en ellas.


Solo los más jóvenes.


La carrera espacial se volvió una prioridad y los recursos se destinaron por completo a encontrar un nuevo hogar en los confines del universo. Abandonar el planeta destruido y encontrar nuevos horizontes era el lema.


Habían pasado doscientos años de aquello.


Una colonia en la luna, una orbital girando en el espacio alrededor del planeta y el primer asentamiento humano en Marte. Ese fue el resultado de la incansable misión en pro de la sobrevivencia. Los menores de 18 años, por política familiar, se quedaban en la Tierra mientras sus padres y hermanos en edad de trabajar, partían a servir a la humanidad en esos mundos artificiales creados; ese era el cimiento del largo camino para abandonar la Tierra antes que ella misma se llevara consigo a los humanos en su lenta, y dolorosa muerte.


Miró aquella ciudad que por 18 años fue su hogar. Sus padres lo esperaban en la colonia orbital, con un puesto asignado por el Conglomerado. Había llegado la hora de ser uno más de los soldados de ese gobierno unido que predestinaba a los hijos de la tierra a abandonarla y enlistarse en sus filas. Por unos pocos lujos, por lo menos los que ese “gobierno” les entregaba, tenían energía ilimitada ofrecida por el sol, un ambiente libre de contaminación con una naturaleza implantada que emulaba los antiguos paisajes de la tierra, el espectáculo del espacio infinito, y el planeta suspendido como telón de fondo. Parecía un escenario ideal. Se convertían en huérfanos de un lugar al que volver. De un hogar.


En su oído escucho el llamado a abordar. Viajaría al espacio por primera y única vez, ya no regresaría al planeta. Su nuevo hogar sería la actual colonia orbital. Escuchó su nombre como un canto perverso en la estación de abordaje, o por lo menos eso fue lo que le pareció a él. En ese momento, su estómago se apretó dolorosamente, no quería marcharse. El planeta Tierra era su hogar, no podía ni quería abandonarla. Volvió a oír su nombre y un mensaje apareció en el terminal de su muñeca: “Último llamado a abordar” se remarcó en letras rojas.


Si no subía esta vez, quedaría abandonado a su suerte en la Tierra para siempre. Sus padres ya no podrían ayudarlo más. La condición para mantenerlo era que ellos mismos siguieran en la colonia y en la mayoría de edad de su hijo, este viajara para cumplir su papel. Pero si no se respetaba el consenso social, sería considerado en rebeldía y ya el sistema no lo ayudaría con recursos del Conglomerado. Terminaría solo en la tierra, sin apoyo económico ni estatal, viviendo en algún abandonado edificio derruido fuera de los márgenes de las zonas productivas de las ciudades fortaleza. El Conglomerado sólo favorecía a quienes seguían sus moldes, quienes aportaban con su vida al sistema.


El rostro de sus padres se dibujó en su mente, no los veía hace años en persona y eso le hizo dudar. Si no aceptaba, si no viajaba, ya no los vería jamás; a menos claro, que consiguiera un enlace pirata o un buen hacker que saltara toda la seguridad de la infranqueable y vasta red mundial de servidores y computadores que vigilaban cada ciudad y cada colonia del gobierno global, y así comunicarse en línea con ellos.


La contradicción envolvió sus pensamientos.


Su estómago se contrajo otra vez, dio un paso y luego otro hasta la puerta de ingreso, un paso más y la puerta transparente se abrió. Ese era el punto de no retorno, si se cerraban las puertas, no habría vuelta atrás.


Era un solo paso, pero hasta ahora, era el más difícil de toda su corta vida.


Sin embargo, su cuerpo no se movió ni un centímetro. La puerta volvió a cerrarse y la voz de aquella mujer que anunciaba los abordajes se escuchó en los altos parlantes.

“Abordaje concluido, vuelo 562 en modo despegue en diez minutos…”

En ese mismo instante, la terminal en su muñeca se iluminó con un nuevo mensaje.


“Espere en el punto actual, será escoltado a su nueva ubicación”, su nueva ubicación, no era más que el proceso en que le arrebataban todos los derechos y privilegios, incluida la terminal de su muñeca. Se borraban sus datos de los edificios gubernamentales, lo que significaba que ya no podría entrar a su departamento ni utilizar su perfil para conseguir alimentos, abrigo ni protección.


En definitiva, se había convertido en un exiliado.


Por un momento, se quedó petrificado en el lugar y luego sus ojos se abrieron impactados. Caminó unos pasos y emprendió una loca carrera hacia la salida sin mirar atrás. No pensó en nada más que escapar, como si con ello evitara que lo abandonaran a su suerte.

Consiguió salir del aeropuerto espacial y observó a un lado y al otro hasta verificar que nadie lo perseguía.


La ciudad entonces le pareció claustrofóbica, no se sentía seguro en ninguna calle ni en ningún recoveco. El Conglomerado era omnipresente, estaba en cada rincón de las avenidas, de las construcciones, en las iluminadas y extravagantes tiendas del centro. Sus piernas recobraron las fuerzas y comenzó a correr otra vez, choqueado por lo que había hecho y por lo que le esperaba.

Solo se detuvo cuando las calles se hicieron más oscuras, la modernidad fue abandonando las fachadas de casas y edificios residenciales, las calles dejaron de ser tan impolutas y ordenadas, hasta que las personas dejaron de aparecer ante su vista. Llegó a los suburbios, a las zonas en que las personas sobrevivían gracias a las sobras de esa ciudad, y un hogar podía ser cualquier cuarto, piso o casa que encontrara en el camino.


De pronto, escuchó una voz a su espalda.

—Bienvenido, novato—suave, melodiosa y algo burlona—Tu cara me lo dice todo… ¿te exiliaron, no?—Sonrió con ironía—pero… debes destruir ese terminal en tu muñeca o te encontrarán tarde o temprano.

—¿Quién eres?—respondió girándose hacia quien le hablaba.

—Quien quieras, puedo ayudarte, asaltarte o denunciarte, elige—agregó sonriendo con una mueca amplia y levantando una ceja.

Observó al hombre que estaba frente a él y retrocedió unos pasos.

—Es cierto, en este momento ya no le importas a nadie—se acercó y agarró bruscamente la muñeca del muchacho y arrancó de un movimiento el objeto metálico que se iluminaba con letras y números y que estaba incrustado en su piel. Lo lanzó al suelo y con el taco de su zapato lo aplastó hasta hacerlo añicos—Pero ahora eres libre y miserable, también.


El dolor que le provocó el que le desgarraran la piel al quitarle el aparato, le hizo gritar, cerró los ojos y cubrió la herida con su otra mano que se empapó de sangre.

Una cortina oscura invadió sus ojos y cayó pesadamente al piso, en shock.

Al despertar y levantar la vista, la oscuridad del espacio, el planeta azul ante sus ojos y el pasillo de la colonia orbital que tenía un ventanal gigantesco, recubierto contra la radiación del espacio, lo devolvió a la dura realidad.

Sí había dado el paso final, después de todo.

8 de Agosto de 2020 a las 03:48 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Nekki Nekki Escritora, locutora y bibliotecaria. Aspiro siempre a mejorar mis escritos. Uno de mis relatos (A-5) participó en la #Antología #Imaginarias y actualmente me encuentro corrigiendo la novela que espero llegue a ser publicada.

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CR Catalina Rojas Eyraud
Que interesante 😍 me encanta
August 22, 2020, 07:39
Fernanda Vargas Fernanda Vargas
Si me acuerdo de este relato 😍
August 22, 2020, 05:42
~

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