jessica-romero1596825365 Jessica Romero

Marina, quien había llevado una vida monótona durante los últimos doce años, debe enfrentar la vida después de la muerte de la persona más importante en su vida. Consumida por la depresión, su mejor amiga Yuli, intenta comprender el cúmulo de sentimientos negativos por los que atraviesa Marina. Probablemente te niegues, pero si puedes apoyarme comprando el ebook te lo agradecería mucho: https://amzn.to/3kjH917 https://shoptly.com/i/b3mt


LGBT+ No para niños menores de 13.

#bisexual #lgbt #romance #amor #depresión
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El final del invierno parte 1

Esa pequeña casa en tonalidades café, por dentro y por fuera, diferentes tonalidades, desde un color café con leche hasta un color café negro, pero siempre café, era apenas un pequeño rectángulo de dos pisos. Arriba apenas cabía un cuarto, con un gran guardarropa por supuesto, y el baño. Inmediatamente cuando cruzas la puerta a tu derecha podrás encontrar una pequeña cocina, y a tu izquierda una pequeña sala de estar, perfecto para una persona o tal vez para dos, pero no para más. Al fondo había una gran ventana, apenas si cabían dos escritorios, frente a frente, en ese rincón de la casa. Lena se encontraba sentada, tomando un café, en ese pequeño sillón, donde apenas si cabían dos personas, enfrente de ella una pequeña mesa, y el televisor encendido en algún canal de música, solo hacia ruido de fondo, pues Lena se encontraba revisando su celular. Ese día vestía unos jeans, con una playera rosa y, para variar, su chaqueta de cuero. Su cabello ligeramente ondulado, corto hasta los hombros y negro, hacen que su tez blanca y sus ojos verdes resalten. Con un metro con sesenta y ocho de altura, siempre se dijo que era una persona bajita para su país. Lena tomó otro sorbo a su café, lo dejó en la mesa y suspiró.


—¿Acaso falta mucho para que termines eso? —dijo con manos cruzadas, mirando hacia el pequeño escritorio donde se encontraba Marina.

—Sé que estás molesta Lena, pero no es mi culpa que los diseñadores se tomen el tiempo que quieran, y me envíen el trabajo cuando quieran, ahora yo debo terminar estos pequeños ajustes antes de salir —sin voltear la vista de la computadora Marina seguía escribiendo, por un momento se detuvo y volteó hacia donde estaba Lena—. Te prometo que no me falta mucho —le lanzó una sonrisa y le guiñó el ojo.

—Tienes suerte de que te ame tanto —Lena le devolvió la sonrisa, y volvió a tomar su celular.

—¡Estoy lista! — exclamó Marina mientras se levantaba de la silla, estiró una mano hacia adelante mientras la otra la mantenía atrás de su espalda—. Pero no te muevas...—se sentó al lado de Lena. Marina no podía contener la sonrisa en su rostro, lo que solo significaba algo para Lena, Marina tenía una sorpresa para ella.

—Sabes que odio las cursilerías —afirmó Marina—, pero por ti puedo hacer la excepción, estos diez años han sido maravillosos Lena, definitivamente eres la mujer de mi vida. —Marina no dejaba de sonreír.

—¡Sweetheart! vas a provocar que llore —Lena tampoco podía dejar de sonreír.

Marina pasó su mano hacia adelante, era una pequeña caja roja, la abrió enfrente de Lena, contenía un pequeño dije de corazón, no era el típico dije que partes a la mitad, era un corazón completo con una técnica en filigrana, después de todo Marina siempre ha odiado los clichés.

—¿Puedo usarlo? —preguntó Lena emocionada.

—Para eso te lo compré corazón —Marina tomó el dije mientras Lena se puso de espaldas hacia ella para que pudiese colocarlo. Lo abrochó y le dio un beso en la mejilla, mientras la abrazaba desde atrás.

—Bueno, ¿Y ahora qué? —preguntó Marina sin dejar de abrazar a Lena.

—Supongo que podemos ir a explorar —Lena tomó a Marina de la barbilla para poder besarla en los labios.

—¡Perfecto! Subo por una chaqueta y nos vamos —subió las escaleras corriendo. Marina bajó casi de inmediato, siempre vestía tonalidades oscuras y frías. Llevaba tenis y playera blanca, con unos jeans y una chaqueta negra, su maquillaje también era oscuro, al igual que su cabello corto hasta los hombros que siempre peinaba hacia el lado izquierdo.

—Te he dicho lo hermosa que eres —Lena sonreía mientras veía a Marina.

—Todos los días, pero gracias por notarlo otra vez —Marina se encogía de hombros sonriendo.


Era un día nublado de otoño con mucho viento, bajaban por las angostas calles que caracterizan la hermosa ciudad de Guanajuato, y que si no conoces bien podrías terminar perdido entre esas calles que suben y bajan. Lena y Marina vivían a unas cuantas cuadras del Funicular de la ciudad. Que por el precio que cuesta el boleto, es mucho más efectivo subir al Monumento El Pípila que tomar otra ruta hasta el mismo. Cada que Lena decía, «podemos ir a explorar», se refería a subir al monumento y ver la ciudad. A ella le encantaba ver la ciudad desde allá arriba, de cierta forma se sentía conectada con la ciudad, la hacía sentirse parte de ella. Para alguien cuya nacionalidad no es mexicana es un sentimiento que no puedes comparar. Lo bueno de los días nublados era el poder estar en el mirador del monumento sin tener que buscar la sombra o llevar algo con lo que cubrirte el sol.


—¿Recuerdas el día en que nos conocimos? — preguntó Lena a Marina.

—Pregunta estúpida, claro que lo recuerdo, tenías dos días de haber llegado a Guanajuato a pasar los últimos dos meses de la estadía de Sonia. Piña y yo estábamos esperándolas en la entrada de la Universidad de Guanajuato, aun me sorprende que lo primero que hice al verte fue sonreír, fue involuntario. Sonia nos presentó, y yo trate de hablar lo más limpio y claro posible para que me entendieras, claro que nadie me explicó que tú ya habías estudiado español hace años en la ciudad de México —Marina hizo una mueca de fastidio.

—Si, lo recuerdo, te sorprendió que hablara tan bien el español, con la excepción de que a estas alturas sigo pronunciando la letra erre bastante fuerte —le dio a Marina un pequeño empujón en señal de juego y burla.

—Puedes burlarte todo lo que quieras, pero, ¿Quién era la que pretendía ligar a muchas chicas lindas antes de volver a Rusia? —Marina entrecerró los ojos y le sacó la lengua a Lena—. ¿Quién diría que te enamorarías de la primera chica que conociste? —se encogió de hombros, ahora ella era la que se burlaba.

—Diez años, diez años y un par de días —Lena no apartaba la vista de la universidad—, subí esos escalones para conocer a la mujer que me haría más feliz en la vida —con su mano izquierda tomaba el dije de corazón.

—Pero ¿qué es lo que veo? Si son las dos chicas más hermosas de toda la ciudad — Marina y Lena fueron abordadas por los típicos chicos Fuckboy, que creen que pueden conquistar a cualquier chica con esa frase cliché. La cara de fastidio de Lena era difícil de ocultar.

—¡Que hermosos ojos verdes tienes! —exclamó uno de ellos.

—¿Y se supone que esa clase de frases debe funcionar conmigo? —el tono de voz de Lena era entre fastidio y molestia—. Querido Fuckboy, por favor molesta a alguien más con tus comentarios estúpidos.

—Que mala onda que tengas esa percepción de mí, yo solo quería hacerte un cumplido, además, ese acento te hace mucho más sexy —sonrió y le guiñó el ojo sin rendirse.

—¡Oh si! este acento me hace muy sexy, es lo que siempre me dice mi novia — jaló a Marina de la cintura hacia ella.

—Ok, suficiente, momento de irnos —Marina tomó la mano con la que Lena la sostenía de la cintura, y la jaló fuera de esa situación dirigiéndose hacia el funicular, mientras Lena levantaba su mano con el dedo del medio extendido.

—¿Realmente era necesario? Podíamos solo irnos sin hacerles caso Lena.

—Lo sé, simplemente odio a ese tipo de personas que no puedo evitarlo, lo siento.

Abordaron el funicular para bajar, solo ellas dos se encontraban en esa cabina.

—Lo que es verdad es que realmente amo ese acento tuyo —Marina tomó las presillas del pantalón de Lena para jalarla hacia ella. Lena coloco sus brazos sobre los hombros de Marina, se encorvó un poco para poder besarla, puesto que Marina era diez centímetros más pequeña que ella.

—Amo estos momentos, ¿Sabes? —Lena mencionó mientras salían del funicular—. Esos momentos en los que estamos en el mundo, pero a la vez solo estamos nosotras dos.

—¿Qué te parece si vamos a casa y pedimos algo de comer? Después de todo aun no empacas tu maleta para mañana Lena —Marina la tomó de la mano mientras caminaban.

—Siempre tienes que arruinar los buenos momentos preocupándote por el trabajo.

—Alguien tiene que hacerlo, además, no me preocupo por el trabajo, me preocupo por ti, quiero que todo salga perfecto, mientras más pronto termines tu trabajo, más pronto regresarás a mí —dijo Marina con una sonrisa.

8 de Agosto de 2020 a las 00:01 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Vic Syerix Vic Syerix
Qué comienzo más tierno y bonito. ♥
Luna Martinez Luna Martinez
¡Amo cuando las historias inician de manera tan cálida como esta! n.n
June 25, 2021, 01:48
Mary Sk0ria Mary Sk0ria
¡Hola! Me gustan mucho tus descripciones, pienso que comprendí totalmente el título "el final del invierno" porque sentí la calidez de la atmosfera que creaste :))
April 02, 2021, 06:51
𝐂𝐇𝐄𝐑𝐈𝐄 𝐀𝐑 𝐂𝐇𝐄𝐑𝐈𝐄 𝐀𝐑
Me ha encantado el comienzo. Cuidas muy bien tu ortografía y tú estilo de narración es fantástico. ¡Entusiasmada estoy por saber cómo continúa!
November 02, 2020, 04:02
~

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