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anniy Ana

Dónde Jimin pone celoso a Yoongi con Jeongguk y como consecuencia este cometa una atrocidad. Obra registrada en Safe Creative. Iniciado y finalizado: 15 de mayo de 2019. ♡ ¡Gracias por leer! ('。• ᵕ •。') ESTA HISTORIA TAMBIÉN SE ENCUENTRA PUBLICADA EN MI PERFIL DE WATTPAD Y SWEEK.


Crimen Todo público. © Ana Martínez

#fanfic #bts #yoongi #jungkook #jimin #muerte #angustia
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Parte única.

Es de mañana, Jimin ama las mañanas, caminar lentamente hasta el instituto en suma tranquilidad y sin ruido alguno es una de sus rutinas favoritas de la semana, a pesar que extraña ir jugando y haciendo tonterías con Taehyung, debe aceptar que las amistades no duran par siempre, o al menos algunas, por varios motivos o circunstancias, él ahora se centra en su novio, el chico que siempre amó y ahora tiene a sus pies, Jimin se siente contento, pero a la vez triste.


¿A quién en su sano juicio le pone contento perder una preciosa amistad?


Pero eso no es todo, tiene un pretendiente, ¿Jimin, el chico más impopular de la escuela, tiene babeando a un estudiante? Exactamente, aunque es bastante raro, le gusta hacerle sufrir, dándole celos o sólo ignorarlo por completo cuando pasa a su lado, Jimin siente cierta atracción hacia él, sin embargo no es un chico que se arriesga a todo, debe estar seguro que el tipo por más que le de la vuelta, siga esperando y dispuesto a amarlo.


Quizás llegue el día en donde Jimin se atreva a darle una oportunidad. Pero ese día, no está cerca.


A lo lejos, en el gran campo del instituto, pudo observar a Namjoon, uno de sus grandes amigos, que se entretenía junto a otra manada de estudiantes alrededor de una especie de mesa de magia, siendo manejada por otro estudiante, Lucas. Este siempre trae nuevos trucos, haciendo que todo el mundo le preste atención, sorprendidos por cada nuevo truco que le sale de la manga.


—¡Nam hyung!—gritó el menor para captar su atención, sin éxito alguno.


Debe estar demasiado concentrado en el truco de magia, así que Jimin optó por acercarse, asustándolo y logrando que pegara un grito acompañado de un ligero salto.


—¿Qué pasa, Jiminnie? Estoy ocupado, ¿ves?—contestó mostrando la mesa que ahora estaba llena de cartas de naipes.


—No puedo, es urgente, sobre el chico al que le gusto, ¿cómo se llama?-


—Yoongi—contestó en segundos—, ahora por favor déjame en paz un rato, ¿quieres?—gruñó y puso su atención nuevamente al truco de magia.


No esperaba una respuesta, porque ya la sabía, no iba a insistir más, el ser irritante no le gustaba en lo absoluto y sin más, se dió la vuelta para encontrarse con Chaeyoung tomada de la mano de Yuqi, ambas salen desde hace un año, la relación más larga en el instituto, quizás algún día llegue a tener un romance así de bonito, pero si sigue haciéndose el difícil, puede que tarde más de lo que esperaba.


Igual y ese no era un gran problema, pues tiene a Yoongi a su disposición, como un esclavo con el que hace lo que quiere cuando se le antoje. Y el mencionado, se encontraba a pocos metros de él, con sus auriculares y una libreta en mano como de costumbre, sentado en el fresco césped debajo de un árbol, probablemente, esperando a que surga una idea de su cabecita ocupada por Jimin.


Pero antes de que pudiera avanzar, unas manos cubrieron sus ojos, escuchando al dueño de estas respirar en su nuca. Esperaba la típica frase "¿quién soy?" pero no dijo nada, lo que ocasionó que Jimin diera un giro brusco encontrándose cara a cara con Jeongguk. El chico del que estuvo enamorado de pequeño, cuando le insistía a su madre que lo llevara a jugar por las tardes y se divertían.


Pero aquello quedó en el pasado y sólo recuerdos que disfrutar. Ahora eran mejores amigos.


—¡Jimin-ssi!—exclamó tan fuerte, que la mirada de Yoongi automáticamente cayó encima de ambos, al igual que la de otros estudiantes por unos segundos, después de todo, parece que sus auriculares no estaban funcionando o puede que no haya colocado música a dredd—Tengo algo que darte.


Y una grandiosa idea surgió en la retorcida mente del mayor. Una idea que quizás sea más peligrosa de lo planeado.


—Ggukie, será después, mejor ven aquí—abrió los brazos en grande para estrecharlo entre ellos, Jeongguk no lo pensó dos veces y con una preciosa sonrisa mostrando sus dientes de conejo juntó su pecho con el del castaño.


—¿A qué viene ese abrazo, hyung?—preguntó cerca del oído de este, haciendo que los vellos se le pusieran de punta—Nunca eres así de amoroso conmigo.


—Nunca es tarde para intentarlo.


La atención que estaba esperando resultó, pues, Yoongi no despegaba los ojos de ambos, observando con el corazón apretujado. Si, Jimin buscaba darle celos, porque le parecía divertido y eso le podría demostrar cuan enamorado estaba de él.


Cuando lo miró a los ojos, Jeongguk lo observó con una sonrisa nerviosa y soltó una risita—¿Puedo besarte?


Jeongguk no pudo si quiera responder, estaba en shock y los labios del mayor ya estaban unidos a los suyos tan pronto como formuló la pregunta. Su mente quedó en blanco y a lo lejos, un Yoongi lleno de rabia se levantó del césped y se retiró enfadado a otro lugar donde no pudiera ver como su corazón se destrozaba poco a poco.


Ambos se separaron. El azabache seguía esperando la respuesta.


—Luego te explico. Por ahora, muchas gracias, Ggukie. Te veré después de clases.


Mientras Jeongguk seguía sin poder reaccionar o decir una palabra, Jimin corrió hasta Namjoon, el cual seguía concentrado en los trucos de magia, el castaño se abalanzó a su espalda, atrayéndolo lejos de la multitud de estudiantes, quejándose y tratando de soltarse inútilmente.


—¡Jiminnie, iba en lo más importante!—lloriqueó el moreno, haciendo una mueca—Qué tanto quieres, ¿eh? Dímelo, ahora, sin rodeos.


Jimin sonrió de lado, divertido por la reacción de este—Nada, que quiero darle una oportunidad a Yoon, ¿crees que deba hacerlo? Después de todo, me siento muy solo, ya no tengo pretendientes y es el único al que le gusto de verdad, no sólo para... Ya sabes.


Nam rodó los ojos—Si, si, si, concuerdo contigo, ve y dile que lo quieres, blah, blah, blah. Ahora, si me disculpas...


Antes de terminar la frase, la gente se fue dispersando poco a poco, pues Lucas terminó con el espectáculo de magia y se retiró con sus pertenencias, dejando a Namjoon boquiabierto, con la ilusión de poder ver un último truco de magia.


Jimin salió corriendo antes de que pudiera ser lastimado o regañado, llegando a los baños de varones para retocarse el bálsamo labial sabor cereza que tanto le gustaba. Un tocido lo sacó de sus pensamientos, estaba seguro de haberlo escuchado antes, ¿acaso era Yoongi? Al acercarse un poco más a la puerta del baño, logró escuchar ligeros sollozos que provenían de allí.


—¿Yoon?—preguntó al mismo tiempo que daba suaves toques a la puerta de metal, ocasionando que los anteriores sollozos cesaran. Luego se escuchó carraspear la garganta y bajar la cadena del inodoro.


Jimin se apartó de la puerta, la cual se abrió de golpe y salió Yoongi con los ojos rojos, las manos llenas de moretones y su cabello revuelto, probablemente los tan esperados celos fueron más lejos de lo que pensaba a tal punto de haberse lastimado él mismo.


—¿Te encuentras bien?—preguntó mirándole desde lejos, al otro lado del baño, cerca del dispensador de jabón. Por si acaso, quiso mantener la distancia, nunca se sabe como pueda reaccionar.


No hubo respuesta, Yoongi lavó sus manos y las secó a los costados de sus pantalones, para después mirar fijamente a los ojos del menor, haciendo que se sintiera incómodo. Yoongi se acercó con pasos lentos, se detuvo unos segundos y acto seguido salió del baño, sin decir una sola palabra.


Jimin se quedó atónito, soltando leve suspiro y antes de dar un paso hacia la puerta de salida, encontró una bola de papel que, quizás, se cayó de la mochila de Yoongi.


Al salir del baño, con intenciones de devolvérsela, no lo encontró por ninguna parte, como si la Tierra se lo hubiera tragado, este desapareció del pasillo rápidamente. Probablemente corrió lejos.


Los estudiantes parecen haber entrado a sus respectivos salones, los pasillos estaban tan solos y silenciosos, recorrió el gran corredor hasta llegar al jardín trasero, donde sólo se encontraban algunos profesores deambulando, también algunos jardineros.


Y antes de que se diera media vuelta, un grito proveniente del segundo piso hizo que su corazón latiera con rapidez.


Un grito que se le hacía familiar. Alguna vez escuchó el mismo tono de voz, pero esta vez, desgarrador. ¿Acaso era quien estaba pensando?


No dudó en correr hasta dicho lugar, la puerta estaba cerrada, forzar la perilla era inútil, no abría y la tensión era más alta, pues, no se escuchaba nada adentro y el grito inquietante similar a la voz de su amigo le ponían de nervios.


—¿Gguk, eres tú? Por favor abre, quién sea, abra la puerta, ahora mismo.


Las plegarias del castaño fueron escuchadas, la puerta de madera se fue abriendo poco a poco hasta abrirse por completo, estaba en suma oscuridad, con torpeza buscó el interruptor, sin saber que se encontraría con una escena de película de horror.


En el suelo blanquecino se encontraba el cuerpo desnudo de Jeongguk, con los brazos y piernas llenas de moretones y profundas heridas graves, rodeado de un gigantesco charco de sangre y al fondo, un Yoongi con un machete ensangrentado, el arma con el cual al parecer fue atacado, en posición fetal.


Las manos de Jimin sudaban y su corazón latía más rápido de lo normal, el rostro del pálido mantenía una sonrisa psicópata, soltando risitas y los ojos abiertos de par en par. El menor pegó un grito de ayuda, corriendo hasta su amigo.


—¿Qué mierda hiciste, Yoon?—las lágrimas resbalaban por su rostro, empapando sus rosadas mejillas—Eres un maldito monstruo, asqueroso y repugnante, ¿que coño te sucede? ¿Cuál es tu problema?


Jeongguk lloraba y con pocas fuerzas, trataba de alejar a Jimin, quien se seguía aferrando a sus brazos, para que no lo lastimara. A duras penas, logró resistir hasta que su corazón dejara de latir, la sangre, por más que tratara de frenarla, no se podía. Hasta que finalmente, murió en brazos del castaño, que luchaba por mantenerlo con vida.


Yoongi observó sus manos llenas de sangre, saliendo del trance—No... yo, no quería hacer esto, estaba celoso, ¡no soy un maldito asesino! Estás equivocado. Sólo quería darle un susto por haberte besado, porque esos labios son míos, tú eres mío. Jimin es para Yoongi.


El mencionado no respondía, continuaba abrazando a Jeongguk, esperando un milagro, el cual, nunca llegaría.


—¿Sabes qué? Nadie debe enterarse de esto, ni siquiera puedes saberlo tú, la gente no debe saberlo, tendré que matarte, Jimin. Me aterra que me lleven a la cárcel. ¿Te irás conmigo? Sé que dirás que no, me arrepentiré de esto algún día, pero prefiero esto antes de ser tachado como asesino.


El menor levantó la mirada con el miedo recorriendo por todo su cuerpo, inmóvil y sin poder gritar por ayuda, se quedó petrificado, mirando cómo con pasos lentos se aproximaba el rubio con el machete en mano en posición de ataque. Jimin cerró los ojos y antes de poder esperar su muerte, un disparo retumbó en el aula.


Al abrir los ojos, encontró a Namjoon con una pistola, la cual utilizó para dispararle a Yoongi, matándolo al instante debido a que la bala atravesó su cráneo.


Jimin se levantó del suelo abrazando a Namjoon, manchando las blancas prendas del pelinegro, sollozando en su pecho. El director del instituto llamó a la policía para cerrar la escena del crimen y las ambulancias no tardaron en llegar para llevarse los cuerpos.


Si bien una idea que parece inocente, puede terminar en una catástrofe tan grande como el quitar la vida a alguien. Jimin nunca olvidará ese horrible suceso y la ayuda psicológica tardará en sacar la terrible escena de su memoria.



6 de Agosto de 2020 a las 16:31 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

Conoce al autor

Ana Ana, 19 años, México. Me gusta escribir historias relacionadas con el terror y misterio.

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