anniy Ana

La madre de Jimin le prohibió entrar al sótano de la cabaña donde vive su tío Namjoon, pero la desobedeció. Obra registrada en Safe Creative. Iniciada y terminada: 25 de junio de 2019. ♡ ¡Gracias por leer! ('。• ᵕ •。') ESTA HISTORIA TAMBIÉN SE ENCUENTRA PUBLICADA EN MI PERFIL DE WATTPAD Y SWEEK.


Suspenso/Misterio Todo público. © Ana Martínez

#paranormal #namjoon #fanfic #bts #jimin #posesion
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Parte única.

Cuando llegaba el fin de semana, Jimin sólo podía esperar a la hora de ir a quedarse casa de su tío favorito. Para él, era fantástico pasar dos días a su lado, pues jugaban e incluso iban a pescar juntos al río. Y cuando llegó la tarde, el pequeño de mejillas regordetas esperaba impaciente en la sala de su casa para verlo cruzar por la puerta con los brazos abiertos.


—Mami, ¿a qué hora vendrá tío Nam?—preguntó desesperado meciendo sus piececitos de un lado a otro.


—¿Alguien dijo mi nombre?


Los ojos de Jimin se iluminaron apenas lo escuchó hablar y este, con una gran sonrisa, se abalanzó en él y fue cargado en sus brazos.


—¡Ya vámonos, tío!—decía abrazándolo por el cuello manteniendo aquella dulce sonrisa—Quiero ir a pescar, jugar, armar rompecabezas, ¡todo!


—Claro que sí, pequeño—lo acomodó en su brazo y acarició sus rubios cabellos—Bueno, hermana, ya nos vamos, te llamaré cuando lleguemos a la cabaña.


—Por supuesto, sólo no lo dejes bajar al sótano—suspiró—Recuerda lo que mamá nos contaba.


Namjoon rodó los ojos y palmeó su hombro.


—Esas son leyendas ficticias, seguramente tenían algo valioso ahí abajo y por eso se inventaron todas esas cosas para que nos de miedo de ir allí.


—Está bien, de igual forma, no quiero saber que Jimin estuvo ahí, ¿me entendiste? ¿Y tú, Minnie, me escuchaste?—preguntó y besó su mejilla.


—Sí, mami. ¡Hay que irnos, ya, ya, ya!


Namjoon salió de la casa con Jimin en sus brazos y lo sentó en el asiento trasero, para así poder ponerse en marcha para llegar a la cabaña antes de que anochezca. Durante todo el recorrido, Jimin no dijo ni una sola palabra, sus ojos se deleitaban con el hermoso paisaje lleno de nieve, amaba este tipo de clima y más si su tío le preparaba chocolate caliente, el viento soplando rozando su cara y comiendo bombones en el calor alrededor de la fogata.


Al llegar, no dejó siquiera que Namjoon desabrochara su cinturón, él ya lo había hecho desde antes y bajó rápidamente del auto para tirarse al suelo tratando de formar un ángel de nieve.


—Te quedó muy bonito, Jiminnie. ¿Quieres hacer un muñeco de nieve ahora?


—¡Sí!—exclamó dando pequeños saltitos—No, mejor juguemos a las atrapadas... ¡No! Mejor hagamos una guerra de bolas de nieve, ¡oh, una idea mucho mejor!-


—Podemos hacer todo eso, pero primero hagamos el muñeco de nieve, ¿de acuerdo? Y le mandamos una foto a mami.


Jimin asintió con una brillante sonrisa, Namjoon lo cargó en su espalda e hizo caballito hasta llegar cerca del río donde suelen pescar en el verano.


La noche cayó lentamente, Jimin estaba rendido en el hombro de Namjoon, el cual también se quedó dormido después de ver una película junto al pequeño. Pasar un día entero con él era pesado, pues tenía mucha energía la cual nunca se le agotaba y realizaban actividades que lo hacían correr, algo a lo que no estaba acostumbrado. Y aún tenía el día de mañana para ir a la famosa feria del pueblo, que quedaba a pocos kilómetros.


Un ruido despertó a Jimin, rascó sus ojos y observó por toda la habitación esperando encontrar el causante que interrumpió su sueño. Pero no lo encontró.


—¿Tío Nam?—movió su hombro con suavidad—Está dormido...


Al no obtener respuesta, se levantó del blando sofá y caminó hasta la cocina, pero una puerta negra de aspecto gótico llamó su atención, algo le decía que debía abrirla, sin embargo, antes de llegar a la cabaña, su madre le prohibió hacerlo y no podía desobedecerla.


Caminó esta vez hasta la cocina, donde vio un perro, pero este era diferente, era más grande que los otros. Tenía unos ojos completamente negros, que incluso le hizo sentir un escalofrío por todo su cuerpo. Jimin quiso correr, pero sus piernas no respondían, se quedó paralizado.


No le quedaba otra alternativa más que cerrar sus ojos, deseando que el animal se marchara y al abrirlos, había desaparecido. Tomó un vaso de la alacena y vertió jugo de naranja en este lo más rápido que pudo, para después correr de nuevo junto a Namjoon, pero se detuvo al ver que dicha puerta que conducía al sótano, estaba abierta.


Se podían ver los primeros tres escalones, los demás estaban bañados por una tétrica oscuridad. Jimin observó durante unos segundos esperando ver algo ahí, más no había nada más que una bombilla con escasa iluminación que parpadeaba.


Había algo que llamaba su atención, su madre lo regañaría, pero la curiosidad le ganaba. Dejó el vaso en el suelo a un lado de la puerta y bajó con lentitud las escaleras, que cada vez que daba un paso encima de ellas estas rechinaban.


Pero Namjoon no despertaba.


Cuando llegó al último escalón, vió como todo estaba lleno de colorines y peluches adorables. Había dulces, juguetes y un montón de decoración infantil, Jimin no tenía palabras para expresarse, se sentía contento y deseaba jugar con todo, aunque su madre no lo dejaba bajar.


—¿Te gusta lo que ves?


Una voz dulce se escuchó de pronto, aunque no había nadie más abajo. Jimin asintió con la cabeza, tenía muchos caramelos en la boca que no lo dejaban hablar. Al fondo, un baúl con decoración de arcoíris se encontraba, rodeado de nubes artificiales y conejitos de pascua.


—Ábrelo.


Jimin se quedó frente a él, mirándole con detenimiento. Una manita se posó encima de este, decidido a abrirlo.


—¡Jimin, detente, no lo hagas!


Namjoon apareció arriba de las escaleras, sin embargo, la puerta se cerró antes de que pudiera entrar para detenerlo. La casa comenzó a sacudirse como si de un terremoto se tratase.


—¿Qué esperas? ¡Abre el maldito baúl!


La dulce voz ahora parecía la de un ser endemoniado, el papel tapiz azulado y la decoración se fue desvaneciendo, dejando ver un sótano espeluznante con las paredes manchadas de moho y sangre, los peluches, dulces y juguetes desaparecieron, pero el baúl seguía intacto, mantenía ese bonito dibujo de arcoíris y una llave dorada.


El corazón de Jimin comenzó a latir con mayor rapidez y las manos le sudaban, al poner la llave en el baúl, humo empezó a salir de este, el niño lo observó con detenimiento.


—Ahora, no mires atrás, sólo ábrelo y quédate dónde estás.


Jimin tragó saliva, las lágrimas no brotaban de sus ojos, pero el miedo se apoderó de su cuerpo y únicamente quería salir llorando de ahí.


No se torturó más y abrió el cofre, dentro de este, había un vacío con colores rojizos, parecía una especie de abismo y seres oscuros vagaban dentro de él.


—Gracias, Jimin.


No pudo soportarlo más y se giró para encontrarse con una versión macabra de su tío, las cuencas que ocupaban sus ojos estaban en total oscuridad, tenía unos dientes filosos y una sonrisa exageradamente amplia, donde debían ir sus dedos, eran ocupados por garras filosas y su cuerpo estaba de un color amarillento lleno de sangre, arrugado y con graves hematomas.


Jimin dio el grito de su vida, pero la cosa lo tomó entre sus brazos y lo lanzó al vacío dentro del baúl, este se cerró y la criatura se desvaneció.


Namjoon miró por todas partes y se sintió aliviado al ver que el pequeño se encontraba a su lado durmiendo plácidamente, todo este tiempo estuvo dentro de una pesadilla.


Cuando llegó el fin de semana, la madre de Jimin lo esperó en la puerta de su casa y este corrió a abrazarla y llenarla de besos. Namjoon observó la conmovedora escena y se acercó para despedirse de su querida hermana.


—¿Qué tal la pasaron?


—Bastante bien, ahora tengo un fuerte dolor en la espalda. Supongo que Jimin debería ir más a menudo entre semana para hacerme hacer ejercicio—comentó entre risas—La pasamos increíble, aunque no pudimos ir a la tan esperada feria, no tenía fuerzas.


—Pues, parece que sí se divirtieron—dijo mirando al pequeño que la tenía abrazada de su pierna—¿No lo dejaste entrar al sótano, cierto?


—Por supuesto que no, lo vigilé todo el tiempo, hicimos muchas actividades juntos, así que no tuvo tiempo para curiosear dentro—suspiró, recordando aquella horrible pesadilla—Tengo que irme, debo ir a trabajar.


—Claro, bebé, despídete de tu tío.


Jimin se acercó con timidez a abrazarle, algo inusual en él, pero Namjoon lo relacionó con el cansancio ya que no durmió durante toda la noche jugando con sus juguetes y mirando caricaturas.


—Oye, ¿bajaste los juguetes del auto?


—Él no se llevó ninguno—contestó la madre del niño.


—¿Qué? Anoche estaba... Él, se desveló jugando con ellos y mirando las caricaturas. ¿No es así, Jiminnie?—preguntó mirando al mencionado, pero este negó.


—Necesitas dormir, hermanito. En la noche ya no pasan caricaturas, quizás era algún programa nuevo. Como sea—cargó a Jimin en sus brazos—tengo que llevarlo a descansar, mañana tiene clases. Hasta pronto.


Namjoon seguía pensativo, ¿acaso había tenido varias pesadillas? Él juraba haber vivido el momento en que Jimin jugaba con sus muñequitos mientras pasaban Los Rugrats por televisión. Quizás su hermana tenía razón y estaba alucinando debido al agotamiento.


Cuando se despidieron, esperó a que ella entrara a la casa para poder irse, pero al darse la vuelta, la cara de Jimin se volvió diferente, tenía una sonrisa macabramente amplia, ojos negros como la mismísima oscuridad y sus dedos eran reemplazados por grandes garras, pero al parpadear, este volvió a la normalidad.


Todo era causa del estrés. O eso quería pensar, que todo fue una simple y horrorosa pesadilla.


Al llegar a casa, se acostó en el sofá decidido a descansar, pero cuando miró hacia la cocina, vio un vaso lleno de jugo a un lado de la puerta azul que conducía al tan mencionado sótano. Mismo que se había servido Jimin antes de entrar como lo soñó en su dichosa pesadilla. ¿Él realmente era Jimin? Decidido a olvidarlo, se quedó profundamente dormido, esperando que todo mejorara al día siguiente.


Pero tal vez, no haya día siguiente.






Aclaración: La criatura que lanzó a Jimin al vacío, tomó su alma y lo "poseyó", eso explica porqué Jimin de pronto tiene ese aspecto demoniaco. Así que, él murió en realidad, pero su cuerpo ahora le pertenece al demonio/criatura.


Namjoon nunca tuvo una pesadilla, todo pasó en realidad.



6 de Agosto de 2020 a las 16:22 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Ana Ana, 19 años, México. Me gusta escribir historias relacionadas con el terror y misterio.

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