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leonibarra_95 Manuel León

La vida de las hadas es un infierno. Un hombre, tan poderoso como cruel, convence a sus seguidores de esclavizarlas con la intención de erigir un imperio. Aquel, quien las despojada de su dignidad, se hace llamar: Hechicero Solar. La esperanza de las hadas se desvanece con los años. Y el imperio del Hechicero aún se extiende. Blastese, en este mundo te tocó nacer. Lo construye tu gente, pero lo controla Él. Esto es la Tierra del Sol. Actualizaciones: Lunes, miércoles y sábado.


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Historia de dos pueblos (parte 1)

La vida de las hadas es un infierno.

Aunque ahora parece imposible separar a las hadas de la fantasía y la felicidad, tampoco debe ignorarse la tragedia.

Su poder proviene de la diosa Gea, madre de la naturaleza y la vida misma.

En el principio de los tiempos, Gea les encomienda el equilibrio de la creación y la naturaleza. Su tarea primordial es evitar que el caos afecte a las especies del mundo, de manera que siempre prevalezcan la paz, la armonía y la felicidad. Para conseguirlo les otorga la habilidad de controlar los elementos de la naturaleza a voluntad; las hadas así como pueden crear una suave brisa, también pueden producir un huracán devastador.

El trabajo es sencillo por millones de años. Los nuevos seres vivos no presentan un desafío; están conformes y tienen a los dioses para darles todo lo que necesitan. Es una era de plenitud.

Pero los problemas entre los dioses se agravan con el tiempo. Las continuas guerras por el control afectan a la creación y, en consecuencia, las especies se revelan ante sus creadores. El curso del universo cambia de manera radical y el caos vuelve a manifestarse.

Las hadas, a pesar de sentirse abandonas por Gea, deciden cumplir su misión y viajan por todo el mundo para restaurar la paz.

Sin embargo, encuentran limitantes que las desaniman: no son omnipresentes, por lo que moverse continuamente de un lugar a otro se vuelve agotador. Su tamaño diminuto las vuelve vulnerables ante criaturas más grandes y violentas como humanos, troles y ogros. Sus ojos, con iris en forma de estrella, brillan con mayor intensidad durante la noche, lo que les impide ocultarse con facilidad.

Al principio, se defienden y las bajas son mínimas. Pueden continuar su viaje a pesar de la adversidad. Pero pronto descubren que las peleas son cada vez más complicadas; sus enemigos se adaptan, empiezan a dominar la magia y crean armas de poder abrumador. Incluso, la cacería de hadas se vuelve popular entre la cultura de los humanos. Por primera vez en milenios, las hadas sienten miedo.

En su desesperación, una noche las hadas piden ayuda a Selene, diosa de la luna, y ruegan por un cuerpo que les permita adaptarse y sobrevivir. La Luna, conmovida por su sufrimiento, les concede tener un cuerpo igual al de los humanos. Así las hadas pueden ocultarse a simple vista, con la promesa de algún día convertirse en una cultura majestuosa, posiblemente la más imponente en Múdyal – lo que en su lengua nativa significa la Tierra del Sol.

Gea presencia la bendición de Selene hacia sus hijas. La diosa se molesta por verlas festejar un acto que las alejaba de su origen. Entonces decide castigar su ofensa.

Una noche, mientras las hadas duermen, Gea empieza su castigo cruel. De la tierra nacen tallos gruesos que crecen hasta tres metros, ahí una flor dorada, de cuatro pétalos y hojas puntiagudas se abre elegante al sentir la luz de la luna llena. El polen, tan brillante como la plata, se manifiesta como pequeñas explosiones silenciosas y se posa con delicadeza sobre las hadas.

Entonces empieza el dolor; un ardor superior a cualquier quemadura se manifiesta en la piel de las hadas. Su cuerpo se llena de llagas y sus gritos provocan que la luna tiemble de terror. Pero el sufrimiento no termina, de pronto su espalda comienza a sangrar y lentamente emergen unas alas inmensas, filosas como el diamante y de apariencia espantosa. Nada calma su agonía, tan inmensa que no notan que empiezan a auto mutilarse; deformaron sus orejas hasta volverlas puntiagudas.

Las hadas describen esos breves segundos como horas de lamento y sangre.

Gea les dijo:

- Me dieron la espalda y le pidieron ayuda a Selene. Estas alas son su castigo; la fuente de su poder está a la vista de todos. No osen cortarlas, porque renacerán y el dolor será peor cada vez.

Las hadas, empapadas de sangre y cubiertas de yagas, ven a la diosa alejarse con dignidad. Empiezan a llorar, están desoladas y temen al futuro incierto.

Selene se siente culpable; les concedió un favor sin consultar a Gea y fue su luz la que abrió las flores doradas. La Luna se siente en deuda, jura proteger a las hadas y afirma que siempre atenderá sus gritos de auxilio. Aunque, después de su penitencia, ellas deciden no depender de la diosa.


Algunas hadas se vuelven sedentarias, acuerdan no involucrarse con los problemas del mundo y forman su propio hogar en una isla a la que nombraron Zorna – que significa Promesa en su lengua.

Otras prefirieren continuar su misión original. Emprenden vuelo y parten en diferentes direcciones. En poco tiempo, las historias de las hadas circulan en todo Múdyal, aunque principalmente son cuentos infantiles, sus hazañas también inspiran poesías, pinturas, esculturas y canciones. Las personas las describen como bellísimos seres alados, en su mayoría de rasgos femeninos y con un vínculo estrecho con la naturaleza. También se dice que su característica más formidable es su vuelo; una danza aérea que muestra la fuerza, precisión y fineza en cada aleteo.

Pero la fama nunca es bienvenida en la Tierra del Sol y las hadas descubrirán que caer de la gracia de Gea sólo es el principio de su devastadora historia.

6 de Agosto de 2020 a las 02:05 1 Reporte Insertar Seguir historia
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J.C.C.C J.C.C.C
Me encanta el estilo con que inicia, en general siempre me ha fascinado el "crear leyendas" producto de un buen relato. Este primer capítulo crea esto, una nueva leyenda de las Hadas, Gea y Selene. Y con mucho que expandir con Humanos, Troles y Ogros, hay mucho por leer, pero este inicio me parece genial.
~

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