norabush Nora Bush

Mediados de los ochenta. Acababa de mudarme a Hunfort en busca de respuestas. Parecía un pueblo sacado de película. Era bonito y acogedor. Tenía un halo misterioso que invitaba a explorar cada esquina de él. Los conocí de casualidad y pronto fuimos inseparables. Parecía que todo iba bien, nadie se percató de los sucesos venideros. En cuestión de unas horas todo cambió; alguien había desaparecido. La desaparición causó una conmoción en el pueblo que duró mucho tiempo. Nosotros seguíamos unidos, pese a la tempestad que se estaba cociendo a fuego lento. De pronto algo explotó y arrasó con todo a su paso. Todo se resquebrajó, incluso lo nuestro. Ahora solo quedaba unir las piezas del rompecabezas y descubrir la verdad. Pero no iba a ser tan fácil, aquí nadie era inocente, cada uno cargaba con su propia cruz. ¿Es posible resurgir de las cenizas?, ¿Es posible que algo bueno nazca de tanta maldad? Solo en un lugar así era posible. Tus sueños se podían hacer realidad o podías terminar hundido en la miseria. De eso iba Hunfort.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#misterio #amor #venganza #odio #secretos #recuerdos
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SINOPSIS

—¿Eres consciente de lo que va a pasar?

La mirada del chico estaba posada sobre su amigo, el cuál daba vueltas por la estancia de manera repetitiva. Parecía que había perdido la cabeza.

—No lo entiendes, no se trata de algo que yo haya decido—. La voz de su amigo sonaba muy angustiada.

—Sabes que intento comprender tu situación, pero creo que ese no es motivo para hacer lo que tienes pensado hacer.

—En este pueblo siempre ha habido un problema, ¿sabes cuál es? —su amigo lo miró fijamente, esperando una respuesta, aunque no la obtuvo—. La maldad.

El chico se quedó callado, su amigo tenía razón.

—Lo sé, Enzo, pero creo que puede haber otra salida.

—Me da igual, los odio, me han destrozado la vida.

Sabía que su amigo no se encontraba en su mejor momento, pero tampoco estaba creyendo sus palabras.

—Voy a destrozarlos, uno a uno—. La voz de su amigo adquirió un tono escalofriante, y por primera vez sintió miedo. Y por primera vez si creía sus palabras.

Es verdad que había sufrido mucho, pero él no consideraba que devolver la jugada fuera lo mejor. Tampoco consideraba que la venganza estuviera bien.

—¿Me ayudarás? — el tono de su amigo sonaba suplicante.

—Has perdido la cabeza— dijo al tiempo que un escalofrío le recorría la espalda—, no pienso participar.

Su amigo lo miró. La rabia acumulada en sus ojos solo mostraba una cosa: se arrepentiría por no querer ayudarle.

—Creo que el culpable de lo que te pasa es tu padre. Ellos no tienen la culpa, nadie decide de quién enamorarse.

—No metas a mi padre en esto— el tono amenazador de su amigo le hizo arrepentirse de su comentario—, él me ha ayudado a ser quién soy.

—Lo siento mucho, Enzo, sabes que me tienes para lo que sea. Pero en esto no me metas.

—Vale, no te preocupes— dijo con tono muy bajo, casi imperceptible—. Siempre has sido mi amigo y no voy a hacerte nada malo, pero ten por seguro que vivirás toda la vida bajo mi sombra. Haré que tu vida esté condicionada por la mía.

No dijo nada, tampoco lo hizo cuando abandonó la estancia. Pero un sentimiento de inquietud lo invadió.

Jamás imaginó que las palabras de su amigo fueran a hacerse realidad.

Tenía la esperanza de que quizás en el fondo de su alma se albergara algo de calidez.

No se iba a rendir con él. Sabía que en alguna esquina de su corazón había bondad.

Una bondad que por el momento estaba en estado latente.

Latente, como el miedo que no sabía que se había instalado dentro de él. Y que lo acompañaría durante mucho tiempo. Quizás demasiado.

5 de Agosto de 2020 a las 15:05 0 Reporte Insertar Seguir historia
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