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Pedro era un inmigrante mexicano asentado en uno de los barrios más peligrosos de los ángeles, había venido hacia los Estados Unidos buscando un futuro mejor para su familia, es decir para sus dos hijos de 11 y 15 años. Pues su esposa había fallecido en un accidente de tráfico, una tía se hacía cargo de los adolescentes hallá en Mexicali.


Pero las cosas habían mejorado notablemente para Pedro, consiguió todo tipo de trabajos: lavó autos, lustró zapatos, vendió hot dogs y también trabajó como portero en un hotel y en una gasolinera. Con el dinero ahorrado alquiló un pequeño local el cual limpió y arregló, en el comenzó a regentar un negocio de lavandería, sus clientes eran principalmente afroamericanos y latinos.

Todo tipo de gente ingresaba a su local, y él procuraba atenderles lo mejor posible, económicamente le había ido bien, sin embargo había algo que lo inquietaba mucho. Recientemente una de sus clientas más habituales había sido cruelmente asesinada, el principal sospechoso estaba no habido y se rumoreaba que andaba escondido por la zona.

Una tarde en la cual el sol ya estaba por ponerse y no habìa clientes, una hermosa dama con un traje negro tocó la puerta, Pedro tenía un fuerte dolor de cabeza, pensaba atender a aquella dama y cerrar temprano aquel día.

Tomó la perilla de la puerta y la giró lentamente, cuando la abrió vió a aquella mujer totalmente vestida de negro, a esta no se le notaba el rostro, pues tenía un grueso velo negro que sin duda permitía ver de adentro hacia afuera pero no a la inversa.

-quiero que me lave estas prendas señor, dijo al tiempo que dejaba caer al suelo una enorme bolsa negra. Son unas prendas especiales y quiero listas para dentro de una hora agregó, y sin decir una palabra más dejó el dinero por el servicio en el mostrador.

Antes de que Pedro dijera una palabra aquella mujer ya se había ido. Descidió entonces ponerse a trabajar, tomó la bolsa y examinó el contenido, eran un montón de camisas blancas y olían más, además parecía como si las hubieran manchado con grasa, Pedro pensó que tendría que cobrarle extra a la señora cuando esta regresase puesto que tendría que utilizar mucho detergente.

hechó las camisas en la lavadora y todo anduvo como siempre, se sentó a esperar en un larguísimo sillón de cuero que había colocado para los clientes. Se puso ojear unas revistas y revisar su celular, al cabo de media hora se dirigió para echar el suavizante de telas en la lavadora, observó a traves de la compuerta circular había algo extralo en el interior. Eran como un montón de ropa vieja, al hacercarce mejor notó que en realidad era el cuerpo de un hombre recorcido y fracturado en una forma imposible. Al ver aquelo la cabeza le dió vueltas y se alejó dispuesto a llamar la policía, estaba punto de hacerlo hasta que reflexionó mejor, se dió cuenta de que aquello era absurdo, irreal.

Se hacercó nuevamente a la lavadora y por fortuna al interior de estas solo estaban las camisas.

La mujer nunca regresó por las prendas. Pedro se enteró más tarde que el el principal sospechoso del asesinato de su clienta, había sido hallado ahogado en una piscina comunitaria, Pedro dedujo más tade que aquella misteriosa mujer era la fantasma de su clienta que había capturado y acabado con su asesino. Por alguna extraña razón esta entidad había descidido exhibir su "captura".

5 de Agosto de 2020 a las 15:48 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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