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fernandagv Fernanda Vargas

Los humanos pensaron por siglos que los ángeles estaban en el cielo y los demonios en el infierno, pero no era así, los dos seres creados por los dioses viven en naciones apartados de los humanos. La tierra era segura y protegida por la nación de los ángeles, hasta que un eclipse de sol dejó a la tierra en la plena oscuridad. Zinerva y Arón desterrados tendrán que juntar sus fuerzas para luchar contra los demonios y salvar a la tierra, pero todo da un giro cuando el amor comienza a nacer entre ellos, dándose cuenta de que nada era como recordaban. Entre la búsqueda y la confusión, las dos naciones buscarán obtener la plena dominación sobre la tierra. Humanos, ángeles, demonios y ángeles de la oscuridad desatarán la rebelión de los caídos.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 18.

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Ángel - Zinerva


"Siempre estuvimos en las sombras, velando por sus almas, pero sin esperanza no podemos seguir"

Memorias del comienzo del fin.

Nación de los ángeles.



Desde la cima de un edificio distinguí el eclipse de sol, el cual seguía intacto después de tres años que ocurrió. Un eclipse que nos dejó en la plena oscuridad, de igual forma algo se podía ver y no lo digo por mis capacidades de ver en la oscuridad, sino por los rayos solares que de alguna u otra manera se filtraban a través de la luna dejando ver un halo de luz.

Mis alas se extendieron en señal de alerta, los seres demoníacos estaban planeando un ataque para aprovecharse de nuevo de la situación en la tierra, era mi misión detenerlos a toda costa. Yo soy un ángel, pero no como los demás.

Mientras sobrevolaba la ciudad podía ver a los humanos abajo, cada día o noche que transitaba por las calles los veía más débiles y eso era comida para los demonios.

La noche llegó, lo podía saber gracias a las nubes que se acumulaban en el cielo, aunque se oyera extraño nosotros nunca estuvimos arriba como los humanos suponían, siempre estábamos con ellos, cerca para protegerlos y guiarlos. Yo nunca fui muy apegada a esa misión y quizás por eso me encontraba aquí.

Sentí la presencia de uno de ellos cerca de los callejones de donde veían los demonios. Era su lugar favorito para atrapar alguna presa que solo quería morir, sí, aunque sonara trágico, si era, la esperanza y todos los sentimientos de la humanidad se hundieron junto a la luz. Al igual que nosotros.

Descendí acercándome al lugar con sumo cuidado para no ser detectada por el demonio que sabía que se encontraba cerca, un paso en falso y podía caer en alguna trampa de ellos.

A pesar de sentir la presente, esta era diferente a los otros demonios con los que me había topado.

En eso veo al humano corriendo entre los callejones, comienzo a correr detrás de él, ocultando mis alas para no asustarlo más de lo necesario.

No estaba acostumbrada a no usar mis alas, así que pronto mis pies exigieron que volará, mi respiración se volvió irregular y eso malgastaba mis energías.

Di vuelta en la esquina siguiente, pero ya no estaba el humano, el demonio o el cuerpo de alguno de ellos.

En eso alguien me cubrió la boca por detrás, no me había percatado de su presencia.

Intenté zafarme, pero era inútil.

La persona detrás de mí me susurró en el oído.

―El humano está bien, no le hice daño, yo no estoy para eso―dijo este soltándome.

Me giré y frente mío veo al mismo demonio que detecté, su presencia como había deducido no era totalmente de un demonio, pero esos ojos rojos característicos de ellos me decían todo lo contrario a su presencia.

―Explícate demonio, si no estás aquí para llevarte a un humano ¿Qué haces entonces? ―no dijo nada, veo en su rostro la rabia, pero nada más.

―Soy un demonio caído―dijo analizándome―. Ya sabes, me desterraron de la nación de los demonios, así que no me quedaba de otra que venir con los humanos.

―Y tú piensas que te voy a creer, tu raza es la misma muerte―antes de decir algo más me miró a los ojos, parece que se percató.

―Mira quien habla―dijo cruzando los brazos―. Ángel de la oscuridad, eres como le dicen los humanos, un ángel caído, ¿Qué intentas hacer protegiendo a los humanos?

Lo miré con frialdad, sus amenazas no eran nada para mí.

Un instante después sentí la verdadera energía de los demonios cerca, al aparecer el humano seguía vivo y lo estaban buscando, ya que no había otros en el sector.

corrí rumbo donde estaban los demonios para salvar al humano, pero en eso el medio demonio o así le podría decir, me tiró a un callejón donde me encontré con el humano, era solo un joven asustado.

Me dejé mostrar para calmarlo y este al verme se lanzó a mis brazos, odio las muestras de afecto de esa índole, pero era parte de mi misión.

Parecía que el demonio se había marchado, dejé al joven en su hogar.

Estaba por irme, pero en eso oí a ese demonio hablar, escondida entre los edificios me acercó para escuchar mejor y me doy cuenta de que otros demonios estaban ahí. Hubiera sido un descuido de mi parte dejarme ver, así que me quedé ahí quieta, sin hacer ningún ruido para escucharlos.

―Así que andabas por aquí, Arón―le dijo uno de ellos―. Que lamentable que ya no puedas volver. Me despediré de ellos por ti.

―No me importa lo que hagas o dejes de hacer, yo no soy como ustedes, me niego a seguir sus reglas por más tiempo―dijo el demonio con un perceptible tono de furia.

Los demonios se fueron sin decir más.

―Sé que estás ahí, sal de una vez―dijo este dándose vuelta en la dirección donde me encontraba.

Se había dado cuenta de mi presencia, era más astuto de lo que pensaba.

―No sé quién eres, pero si realmente eres un demonio caído no te atrevas a interferir en mi camino, caído o no sigues siendo un demonio―estaba por salir volando, pero los poderes del demonio me lo impidieron de un momento a otro. Maldito, debo tener más cuidado con este.

―Ya sabes mi nombre ángel, ahora dame el tuyo.

―Deberías saber que no puedes interferir en el camino de Zinerva―sin que este reaccionara siquiera me fui volando en dirección a la casa del niño que ahora dormía entre pesadillas, eso era normal.

Ya no recuerdo la última vez que dejé de contar los días o noches en este caso. Como los humanos eran muertos en vida todo su proceso de creadores y ganas de salir adelante se esfumaron.

Con la oscuridad la mayoría permanecía en sus casas o los que quedaban de ellos por los ataques de los demonios, los transportes dejaron de funcionar, estaban llenos de óxido y hielo por el frió que envolvió a la tierra.

Ya casi no había humanos de la era de la luz, solo quedaban los humanos de la era de la oscuridad que se adaptaron a la nueva vida, si es que se podría llamar así.

La presencia de los demonios se hacía más intensa con el paso de las noches, no había duda de que deseaban quedarse con la tierra después de esperar tantos siglos.

Fui desterrada de mi nación, pero aquí puedo zacear esa sed de luchar contra esa raza, lo sé, tengo un toque de ellos, pero ser diferente no me hace como ellos, desde mi nacimiento no fui igual.

Lucharé hasta el final para que los demonios se vayan y recuperemos la vida de antaño.

Ángeles y demonios siempre fuimos enemigos desde los comienzos de la era humana, nosotros protegiéndolos y ellos destruyendo sus almas para alimentarse de su desesperación.

Ahora mi objetivo era encontrar la base secreta de los demonios, sabía que por más fuerte que fuera podía ser capturada con facilidad, todo por lo que había trabajado y luchado contra ellos se perdería ir en un instante. Era impulsiva, pero no tonta.

Regresar a la nación no era una opción, ya que los ángeles lo único que estaban haciendo era esperar que la luna se alejara del sol y así los demonios tendrían que retirarse, una manera cobarde de luchar contra ellos, pero el poder de los ángeles estaba en desventaja, pocos decidimos tomar las riendas y convertirnos en ángeles de la oscuridad.

Antes me alimentaba de la esperanza y bondad de los seres humanos, pero ahora la oscuridad era mi fuente de poder, lo sé es contradictorio, pero como los humanos yo me hice una con la oscuridad para renacer como otra.

Las nubes estaban cubriendo lo escaso de luz que teníamos, mis capacidades no eran tan grandiosas para ver en la oscuridad total. Soy un ángel, no un gato.

Se aproximaba una llovizna y eso me impedía usar mis alas. Debía acostumbrarme a correr largas distancias. Por bajar la guardia un demonio se dio cuenta de mi presencia y ahora sabía mi nombre.

Saber el nombre de alguien te condena a decir tu nombre también, maldita ley de los dioses.

Como seres creados por ellos, no podemos ir contra de su voluntad, a pesar de que nos hicieron como enemigos, cosa que no podía entender.

Si querían el bien para los humanos nos hubieran hecho a nosotros no más, pero no, se decidió que todo mal debe tener luz y toda luz oscuridad.

Y claro, si él decide aliarse conmigo, puede hacerlo, saber el nombre de tu enemigo significa confianza en el idioma de los ángeles, pero jamás aceptaría que un demonio me ayudara, yo puedo sola, no necesito un compañero, ni menos un demonio.

Sé que él no mató al final al joven, por alguna u otra razón, pero no confiaba en él, un demonio es un demonio y punto final.

5 de Agosto de 2020 a las 04:15 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Romy Riq Romy Riq
buenísima, a continuar leyendo
August 16, 2020, 05:49

  • Fernanda Vargas Fernanda Vargas
    Muchísimas gracias, Romy 🙈 Cualquier sugerencia o duda es bienvenida. August 16, 2020, 05:55
robustories robustories
La leí por que me interesa mucho el tema de los ángeles y demonios, por esta misma razón fue que escribí El viaje del dios de la muerte. Por lo leído tu forma de empezar la historia fue mostrar el primer encuentro de los protagonistas, por ahora has sido enfática en su deber y en lo que son, pero bueno queda aun más para saber más de ellos.
August 05, 2020, 21:38

  • Fernanda Vargas Fernanda Vargas
    Gracias por leer!!! Te lo agradezco, en serio. Pronto estaré publicando más capítulos. August 05, 2020, 21:43
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