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Valentina Toro


Luego de que Makedonie deja a sus padres y su vida anterior atrás, se muda con su nueva familia. Allí conocerá a sus nuevos vecinos, incluyendo a Shawn, el vecino que la dejo flechada desde el primer momento. Ven a conocer la historia de Shawn y Mak.


Romance Romance adulto joven Todo público.
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MI VIDA

MAK

¿Se podía desear con todo el alma? Yo creo que sí, porque yo deseo con toda mi alma en que podré ser feliz. Alejarme de esta vida, alejarme de mis padres.

De su odio, de su adicción, de su mundo.

Deseaba alejarme de lo que se había creado tras un accidente. Es inverosímil como un accidente puede afectar a alguien hasta volverte loco, peligroso. Y aún más, es inconcebible, que eso se propague y llegue a dañar a otra persona. A otra persona, a llevarla a un punto dañino para sí misma, a un punto donde la persona ya no siente.

Mi nombre es Makedonie, tengo 15 años. Si, Makedonie. Macedonia en checo. Vivo en Argentina con padres que no me quieren, pelean todo el tiempo, es una verdadera pesadilla.

Desde pequeña tuve que aprender a hacer todo por mi cuenta. Con esto me refiero a conseguir dinero, lavar mi ropa, prepararme la comida. Mi "mamá" está en casa, más bien en el patio trasero.

Como acostumbraba, todo el tiempo.

En una hora llegará papá del trabajo y comenzará a quejarse y tirar todo lo que está a su alcance, esta es una rutina diaria.

Mi sueño, lo que más deseo, es alejarme de ellos e irme a Canadá. Soy una experta en inglés y en el colegio para esa clase debo ir a un salón avanzado para los universitarios. Mis padres dicen que es una pérdida de mi tiempo.

Tengo planeado escaparme y hacerlo, muy pronto. Mi mejor amiga que se mudó a Canadá, hemos hablado con su tía, con la que vive, y ella quiere adoptarme. Sabe por lo que paso y piensa que todos merecen una segunda oportunidad para vivir.

Vengo ahorrando hace tiempo para el boleto de avión, sólo necesito engañar a mamá o a papá para que firmen los papeles de adopción y el permiso para salir del país sola.

Estamos en vacaciones de verano donde estoy (Argentina) y mañana en la mañana iré a comprar el boleto de avión para ir a Canadá dentro de una semana.

Mis padres creen que voy a lo de Laura, una amiga del colegio, y no habrá problema ya que ella me ayudará con el engaño. Ella sabe lo que siento y que realmente quiero irme, ella siempre está dispuesta a ayudarme. Es una gran amiga, ella y yo nos apoyamos en todo. Iré a su casa y de ahí nos iremos a comprar el boleto con la excusa de ir por helado...

*Por la mañana*

Tengo todo listo, sólo me queda bajar e irme...

Baje las escaleras y me dirigí hacia la puerta en silencio pero...

—Niña, ¿a dónde vas?— pregunta mamá.

—A casa de Laura, vuelvo en la tarde—respondí.

—Ok... Recuerda que...—mamá

— ¿Qué cosa?—pregunte sin entender.

—Nada, sólo esta noche no estaré y tu padre hará la cena. —dijo insegura

—Ok—respondí con tono agotado.

Luego de eso me fui, al llegar a casa de Laura salude a sus padres y nos fuimos. Sus padres eran geniales conmigo, pero ellos no tenían ni una idea de lo que ocurría en esa casa.

*Una hora después*

— ¿Primera clase o turista?— me preguntó el empleado

—Turista, por favor—le respondí nerviosa mientras Laura miraba la hora en su teléfono.

—El boleto turista para Canadá el 15 de febrero cuesta $3000 pesos —dijo de mala gana el empleado que se encargaba de vender los boletos— ¿Lo pagará en efectivo o con tarjeta?

—En efectivo— afirmé.

—Está bien, el día del vuelo deberá traer la visa para ir a Canadá y la autorización para salir del país firmada por sus padres o tutores legales— informó el empleado.

Le pagué el boleto y me guíe, con el boleto en mano, hacia la puerta del aeropuerto con Laura y al llegar a la puerta me mira fijamente y de la nada comienza a saltar como loca y a alborotarme el cabello.

— ¿Qué te pasa, demente?

— ¡Mi amiga se va a Canadá! ¡Vas a conocer a canadienses lindos!—exclamó.

—Deberías venir conmigo—dije un poco triste, ya que ella siempre me ha apoyado.

—Ojalá... Igualmente no importa ya que tú te lo mereces, sólo prométeme que me escribirás—pidió.

—Lo prometo—aseguré.

Más tarde llegue a su casa... Comimos y vimos una película, “Titanic”, su favorita. Extrañaría mucho a Lau, pero no por eso me quedaría. Debía pensar en mí, en mi vida. Debía pensar que esto me ayudaría.

***

Cuatro días atrás, compré los boletos. Hice una pequeña maleta y organicé todo, el día que me voy mis padres no estarán y yo podré irme sin problema al aeropuerto.

Baje por las escaleras, luego de esconder mi maleta, con el papel que ella debería firmar.

Estaba mamá tomando agua cuando baje y me miro desconcertada al ver un papel en mi mano.

— ¿Qué es eso?—pregunto aún sin mirarme, pero sin darle importancia. Solo para saber. Su cabello estaba despeinado y las ojeras se mercaban en sus ojos.

—Es un papel que debes firmar, es para la inscripción en la escuela en marzo—explique con toda naturalidad y desinterés.

—Bien, dámelo—exigió como si le importara.

Tomó el papel lo firmó rápido y escribió la aclaración de su nombre, más su DNI.

Me lo devolvió sin siquiera leerlo y fue hacia el patio trasero.

¡Qué día de mentiras!

Decidí que haría una nota para mis padres, aunque no lo merezcan....

Comencé a escribir. Iba a ser breve, ya que, sinceramente, no tenía sentimientos bonitos que expresar.

Hola, sólo quiero que sepan que me iré, y lo más probable es que no regrese.
Me voy con una familia que está dispuesta a adoptarme. No intenten llamarme ni buscarme, no les diré dónde estoy.

*Dos días después*

Bajé a cenar, más bien a preparar la cena. Mis padres no volverían hasta mañana en la tarde, yo me iría en la mañana. Hice unos fideos livianos ya que mañana es el gran día. A las 8 AM vendría a buscarme Laura para llevarme al aeropuerto.

Luego de comer, fui a ducharme. Finalmente me dormí.

*En la mañana*

Sonó mi alarma y fui a desayunar. Sólo desayuné un tazón de leche con cereales.
Lavé mis dientes y me cambie para ir al aeropuerto. Deje la nota, que escribí hace un par de días, en la mesa de la cocina.

A las 8 AM en punto llegó Laura, que me ayudó a subir mi maleta al auto. Tan puntual y solidaria como siempre.

— ¿Cómo te sientes, Mak?—preguntó Laura luego de arrancar el auto.

—No lo sé, estoy nerviosa—respondí sinceramente a la rubia.

—No te preocupes, hoy todo cambiará y lo hará para bien.

Eso deseaba, lo deseaba y mucho. Lo deseaba con el alma. Esta oportunidad, la oportunidad de ser libre.

2 de Agosto de 2020 a las 00:58 0 Reporte Insertar Seguir historia
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