valen-monacci1596044597 Ángel Fray

"Eres mi salvación y yo soy tu cura" Todo comenzó bajo la lluvia. Mis pies estaban descalzos, el lodo y el agua los invadían. Corrí tanto como mis piernas me lo permitieron. Las lágrimas que resbalaban por mis mejillas se fundían por las gruesas gotas que caían del cielo. Me detuve en seco cuando mi cuerpo impactó contra algo duro. El golpe fue tan fuerte que de no ser por unos enormes y musculosos brazos, habría caído. Elevé mi vista y pude verlo a través de la lluvia. Sollocé con fuerza y sentí como me envolvía con su cálido cuerpo. Así nos mantuvimos por mucho tiempo, no se cuanto, pero fue suficiente para calmarme. Desde ese momento, él y yo nos unimos de una forma inexplicable.


Romance Contemporáneo Sólo para mayores de 18.

#romance #adolescentes
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P R Ó L O G O

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El dolor era muy intenso. Ya no quería más esa vida. Estaba harta. ¿Quién querría continuar de aquella manera? Nadie cuerdo definitivamente.

Salí dela casa sin rumbo. Las calles de Londres ya estaban vacías y lo único que se oía eran las gotas de lluvia y los truenos. No me importó nada. No me importó que me diera una pulmonía por correr bajo la lluvia. Solo quería escapar.

Corrí sin detenerme hasta llegar al cementerio. Al parecer este era mi único refugio. Ya no me quedaban opciones.

Al llegar, mi cuerpo impacta contra algo muy duro. Sino fuera por unos duros brazos, hubiese caído. Elevé mi vista encontrándome con unos ojos tan grises como el cielo nublado. La poca iluminación me permitió distinguir sus facciones, por lo que pude reconocerlo.

Sin poder evitarlo, me derrumbé más y lloré sobre su pecho. Mis sollozos fueron ahogados por el potente sonido de la lluvia. Me envolvió con su cuerpo y nos mantuvimos en esa posición por un largo período de tiempo. No sé por cuanto estuvimos así, pero me bastó para calmarme.

Él clavó sus ojos tormentosos sobre mí y yo di un paso hacia atrás. Me sentía derrotada. Ya no aguantaba más.

-Lo siento -susurré pasándome la mano por los ojos. Él dio un paso hacia mí y me contempló unos instantes.

-¿Qué es lo que te aflige tanto? -clavó sus esferas grisáceas como si estuviese interesado en todos los secretos que oculta mi alma. Pero no lo permitiría, no dejaría que nadie más me lastimara, no de nuevo.

• • •

-¿Qué haces aquí? -pregunto sosteniendo el cigarrillo entre dos de mis dedos. Él sonrió y me quitó la droga para luego arrojarla al césped. El cigarro no estaba encendido, pero me dolió el hecho de que me lo quitara y se deshiciera de él.

-Al parecer este lugar es libre para estudiantes -se encoge de hombros y toma asiento junto a mí. Su dulce fragancia a colonia me invade y siento cierto confort con su presencia.

-Me refiero a qué haces aquí, conmigo -sus ceja se fruncieron y acortó el espacio entre nosotros.

-Pheonix, tú no estás maldita ni nada parecido. No comprendo tu sorpresa -yo no era sociable. Punto. No tenía amigos, estaba sola porque mis supuestas "amigas" me dieron la espalda y convencieron a todos de que yo era un fenómeno. No me quejaba, yo no me esforzaba en cambiar lo que era. No me interesaba.

-No quiero estropear tu reputación -una risa seca escapa de sus labios.

-Pheo. ¿Me dirás la razón por la que estabas anoche ahí? -suelto un suspiro. No confiaba en nadie y no estaba segura de poder contarle mis secretos a Scott.

-¿Scott? -una voz femenina irrumpe en nuestra conversación. Volteamos y nos encontramos con la única e incomparable Davina Sherman, la hermanastra de Scott y mi ex amiga de la infancia -¿Qué esperas? El chófer ya está aquí -ignora por completo mi presencia.

-Acompañaré a Pheo a casa -la cara de la rubia se arruga, haciéndola ver horrible. No podía dejar que Scott se acercara a mi casa. Él estaba allí y si me veía con alguien se enfadaría.

-Pero Scott, ella es la... droga -ya se sabía que mi madre consumía drogas y debido a ello, me apodaron de esa forma tan ridícula. Ni siquiera me molestaba en responder, no tenía caso.

-¡Davina! -la regaña Scott, sorprendiéndonos a ambas -ten más respeto. Déjala tranquila. Te veré en casa -ella me mira mal y luego le guiña el ojo. Antes de que sus padres se casaran, Davina estaba enamorada de Scott. Pero claro, que se volvieran parientes no le impidió que ella coqueteara con él de forma descarada cada vez que tenía la oportunidad.

-De acuerdo. Te esperaré. Hoy es noche de salmón -besa su mejilla y se va meneando las caderas de forma exagerada y estúpida.

-Discúlpala por favor -niego con la cabeza.

-Descuida. No tienes que acompañarme. Prefiero ir sola -debía alejarlo de mí y pronto. Me puse de pie y salí de allí lo más rápido que pude.

1 de Agosto de 2020 a las 22:44 0 Reporte Insertar Seguir historia
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