samueldugarte samuel Dugarte

¿Qué pasará entre un amor que surge por un simple deseo carnal pasajero, entre un joven hacia su Madrastra, las cosas llegarán a límites que normalmente se esperarían o se sobrepasaran rompiendo toda moralidad entre ambas partes? La siguiente historia, mostrará fuertes tabús entre la sociedad. Si eres lector, que te interesen éste tipo de lecturas de ficción o quieres simplemente saber cómo acaba todo, tómate tu tiempo en cada párrafo para comprender cada suceso que se desarrolla en las vidas de los personajes, para así saber ¿cómo y por qué transcurrieron las cosas dé esa manera? En algunas partes, las cosas no será nada razonable menos comprensibles o quizás probablemente no aceptables para algunos.


Erótico Sólo para mayores de 18. © Todos
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Acercándose Al Deseo

Jerry se encontraba en la cocina, buscando en la nevera algo con que saciar su hambre, su vista alcanzaba a encontrar hortalizas, víveres y lácteos y cosas que normalmente se hallarían, al no encontrar nada preparado su apetito aumento, en eso se percató de un papel aluminio envolviendo algo. Revisando que era, su gesto fue desagradable.

— ¿Qué es esto…? ¡Se ve horrible! No creo que se pueda comer —Dijo con pesimismo, cerrando la puerta del refrigerador encontrándose una mujer esbelta, usando un vestido de cuadros rojos con negro que le quedaba a la perfección, le llegaba hasta sus rodillas, la prenda tenía un escote que mostraba parte de los majestuosos pechos de la mujer. Parecía buscar algo con ansias.

—Uhm, ¿Hijo no has visto mi bolso? Lo necesito que voy a salir— Pregunto sin prestarle mucha atención al chico, que le había respondido.

—No lo he visto, ¿Vas a salir algún lado? —

—Si tengo una reunión… ya me acordé, lo he dejado seguramente dentro del carro— Respondió la esbelta dama, tratando de recordar.

—Oh… bueno, ¿Una reunión de qué? — Preguntó, con interés el chico.

—Ah… pasear con unas amigas de negocios. De lo que sea no es tu problema — Contestó la mujer, de manera directa teniendo a raya su educación, al final, mostrando una sonrisa. Tal comportamiento, hizo que él chico sintiera un nerviosismo en su pecho que se expandía por todo su cuerpo, quedando casi paralizado en el momento, como pudo trató de reincorporarse en la conversación.

—Lo sé… Lo sé, vale— Fueron las palabras del chico, dando una respuesta inmediata

—Está bien, Uhm… espero que hagas los quehaceres, en el refrigerador hay pollo— Con una sonrisa en su rostro. Observando, que le mostraban lo que había dejado para la cena.

—Eh… ¿Esto? —

—Correcto veo que ya te lo estás comiendo, comételo todo está bien—Mostrando una nueva sonrisa.

—La verdad… es que no creó, que me lo voy a comer todo—

—Tienes que comértelo no hay nada más para cenar— Colocando una expresión seria, que aun así la hacía ver atractiva.

—Esto está completamente congelado, Nadie puedo comerlo— Dijo Jerry, tanto de colocarse a la ofensiva.

—Lo calientas, Bueno— Colocándose tan firme, que hizo que él chico renunciara de una vez, con seguir la discusión.

—Está bien—Mostrando una falsa actitud, de estar de acuerdo.

—Gracias adiós—Fueron las palabras de la mujer mostrando una nueva sonrisa, lanzándole al chico un beso de cariño con la mano. Para luego marcharse del lugar.

—Qué asco con esto, que no sé si se pueda comer— Jerry se sentía realmente enojado en ese momento, solo quería distraer su mente de lo sucedido, su siguiente pensamiento que se le vino a la mente, fue que tal vez, no era buena idea haber venido a la casa de su padre hoy miércoles, para pasar el resto de la semana alejado de su vida personal, aunque era un chico de 21 años con departamento propio y trabajo se sentía destrozado por el rompimiento de hace unos cuantos días con su ex novia.

De momento, desecho esos pensamientos y se limitó a ir a lo que era su antigua habitación. Al llegar, lo único que quería era acostarse en su cama pero algo le llamó la atención y era que el bolso de Tatiana, la actual pareja de su padre, se encontraba en una mesa de su habitación, enseguida le quitó importancia al asunto, solo se acostó en la cama, al girar la cabeza notó que al lado del bolso de su actual madre, se encontraba una panty blanca, que le dio mucha curiosidad, como estaba al lado de la cama la mesa donde se encontraba el bolso junto con la prenda íntima, Jerry la tomó no supo la razón pero en ese momento le entró una sensación de calentura, la cual provocó un bulto en su entrepierna, quería liberarlo, sin embargo, solo se limitó a oler aquella prenda acercándola a su nariz.

—Oye… que carajos haces— Dijo Tatiana en la entrada de la habitación, sin comprender lo que ocurría. El chico por su parte, se sentía atrapado maldecía en su mente lo que había hecho, si tan solo no hubiera tomado la prenda íntima en ese momento no hubiera ocurrido nada, como pudo trato de defenderse y dar una explicación con la cual zafarse del problema que se encontraba.

—No malinterpretes lo que has visto—

— Uhm, ¿Acaso estás oliendo mi ropa íntima? Pásame eso, enserio mi panty— Asombrada mucho, por lo que estaba sucediendo. Jerry por su parte, seguía buscando como calmar la situación de como de lugar.

—Solo las quería ver y de pronto las empecé a oler… sin querer—

—Se lo diré a tu padre— Entrando en un estado pensativo.

—No lo hagas—

—Soy tu madrastra tengo que hacerlo, esto es inapropiado estar deseando tu madre—Dijo Tatiana, viendo que él joven no parecía tener malas costumbres, a la vez observó que estaba arrepentido en verdad y que lo ocurrido, fue por solo ocurrir.

—Lo lamento te lo compensare con lo que tú quieras y no me volveré acercarme más a ti— Respondió cabizbajo el chico.

—Ah… ¡Siéntate y cállate…! Todo esto realmente es muy inapropiado. Aunque no comprendo en que pensabas— Comprobando Tatiana, varias cosas en ese momento.

—Joder solo pasó… ¡sí…! Llegaste y todo se volvió un completo desastre—

—Sí lo sé… por eso hablaremos cuando llegue tu padre y si es cierto lo que dijiste que lo lamentas aceptaras las consecuencias— Dijo curiosa Tatiana esperando la respuesta del joven.

—De acuerdo… Lo haremos a tu modo aceptaré las consecuencias de mis actos— Dejándose caer de espaldas en la cama, tapándose su rostro con sus manos, realmente avergonzado.

—Muy bien, puedes quedarte en tu cuarto y reflexionar en lo que hiciste. Hasta la hora de la cena, en que llegará tu padre para discutir la situación— Sorprendida de cómo tomaba su “hijo” la situación. Sin decir más palabras se marchó de la habitación dejando su bolso en aquel lugar.

Luego de una hora transcurrida, Tatiana se encontraba en el baño con ganas de una ducha, pero se quedó frente al espejo pensado en lo que había pasado una hora atrás con su “hijo”, ella es una mujer de mente abierta, de 32 años, muy razonable, consciente de su atractivo. En eso, su mente se inundó de pensamientos obscenos de Jerry con su braga, se dejó llevar por su imaginación poco a poco fue envolviéndose en la excitación que empezó a humedecer su intimidad muy rápido, de momento volvió a la realidad por un instante y respiró hondó trató de calmarse, por su mente pensó, que quizás fue muy dura con él joven.

—Quizás deba hablar con él, darle una oportunidad y arreglas las cosas— En eso, salió del baño en dirección del cuarto de su hijo sin darse cuenta que solo llevaba la toalla que la cubría. Sus pensamientos eran: <Es un buen chico, del todo el tiempo que lo conozco no ha hecho nada malo, quizás tenga una buena razón por la cual hizo lo que eso y no lo escuche como debía hacerlo> eran los pensamientos, de Tatiana mientras continuaba caminando.

Mientras tanto, Jerry se encontraba en su habitación dando vueltas de un lado a otro frustrado literalmente, pensando ¿En cómo pudo suceder las cosas de esa manera? Como si no estuviera jodido con su quebrada relación, ahora tenía que aguantar la reacción enfurecida de su padre, si es que esa era la forma en la que reaccionaría después de que Tatiana, su actual madre le cuente lo sucedido.

—Miarda… si fui muy descuidado ¿Cómo dejé llevarme por una… simple panty? Como si no estuviera jodido con Jessica, ahora voy a estarlo aún más con mi padre— Dijo en voz alta el joven, sin darse cuenta de que alguien… oía todo lo que decía.

— Uhm… ¿Puedo pasar? — Dijo algo tímida Tatiana al entrar por la puerta, viendo que él chico la estaba pasando realmente mal por muchas cosas, entre ellas, lo ocurrido con ellos esa tarde era una de tantas por la que pasaba.

—Puedes entrar… no estoy pasando por un buen momento así que se breve— Notando que Tatiana había entrado a su habitación, con solo una toalla que le cubría su cuerpo.

—Sí lo sé… lo oí y lo puedo notar en tú expresión. Solo venía a decirte que no voy a comentarle nada a tu padre, de lo ocurrido hace una hora, no quiero causarte más problemas de lo que pareces ya tener… solo prométeme una vez más, que no era lo que parecía exactamente y lo que me dijiste era cierto— Tomando de las manos al chico, sentándolo junto a ella en la cama.

—Por supuesto, no volverá a ocurrir me iré y me mantendré a distancia para no incomodarte— Fueron las palabras de Jerry, ahora más sereno. Sin embargo, esas palabras causaron en Tatiana una presión en su pecho, lo que hizo que actuara ante lo oído.

—Por supuesto que no harás nada de lo que has dicho. Te quedaras y de compensación de lo que te hice pasar, te voy ayudar por lo que sea que estés pasando— Dijo la mujer con firmeza, provocando en él chico una cierta simpatía, pero que se extrañó por mucho.

—No hace falta, ¡De verdad! Lo puedo solucionar soló— Notando que la mujer apretaba cada vez sus manos, lo que provocó que empezará a ponerse tímido en ese momento.

—Te fallé una vez no volverá a pasar. Así que relájate y descansa— Dijo Tatiana, colocando una mano en el pecho del chico hasta acostarlo en la cama, en eso notó que tenía un pectoral muy trabajado y le dio por curiosear, tragando saliva trato de no perderse en ese momento por la calentura que se apoderaba de su cuerpo.

—Creo que será mejor que me vaya. Te agradezco, por no decirle nada a mi padre— Intentando levantarse de la cama, cosa que le resultó imposible, ya que Tatiana se lo impedía con ambas manos en su pecho o para lo que ella le parecía unos pectorales definidos, en debajo de la camiseta y como si fuera poco se acababa de sentar en la cintura del chico dificultándole aún más que se levantara.

—Dime ¿Tienes miedo? Pareces un poco pálido no tienes de nada de qué preocuparte, solo quiero ser para ti alguien en que puedas confiar y buscar cariño. No estuvo bien como actué cuando te vi oliendo mi panty, pero ahora es diferente puedes pedirme lo que quieras— Hablaba con tono cariñoso, como tenia ambas manos en el pecho del joven, pudo sentir que su ritmo cardiaco aceleraba y que algo en su entrepierna crecía, ya que se encontraba sentada sobre ella.

—Bueno yo… te aceptó tus disculpas. Pero de en verdad debo irme— Intentando salir del lugar, ya que tenía un ligero presentimiento en que rumbo iban las cosas.

—No lo puedo creer ¿Me rechazas a mí, pero a mi panty la preferías más? — Expresó Tatiana, poniéndose un poco seria. Su mente, en ese momento en lo único que podía pensar era < ¿Por qué si le estoy dando plena libertad por qué no hace nada?> Así que fue más directa. Sintiendo como su propia entrepierna se encontraba muy húmeda.

—Oye no nos dejemos llevar… sé que yo empecé esto, pero podemos darle un alto en éste instante— Fueron las palabras del chico, al lograse sentase gracias a un impulso que dio, acto seguido de tomar con sus manos los hombros de Tatiana, la cual tenía en frete de él muy cerca, estaban cara a cara los dos, en ese momento ambos quedaron paralizados sin decir ninguna palabra, poco a poco se fueron acercando, sus mentes se fueron nublando, no pensaban en ese instante, podían sentir la exhalación del otro ya que ambos fueron cerrando los ojos y abriendo la boca, cuando se empezaron acercarse, a lo que parecía indudablemente para un beso.

Así fue, ambos quedaron en pleno contacto a través de sus labios, que no querían separarse del otro, los segundo fueron pasando después los minutos y el profundo beso perduraba, ambas partes encontraron sabor en el otro, lo que hizo que el besuqueo tuviera más sabor como pasión. Sin embargo, todo llega a su fin y el contacto de labios que tenían estos dos no era la excepción, al separarse respiraban agitadamente por la falta de aire, se encontraban prendidos de excitación por el otro en ese momento, más, sin embargo, la voz de la razón vino a Jerry quién volvió en sí y trato controlar la situación.

—Debemos que parar esto no está bien. No podemos continuar, está mal… tú misma lo dijiste—

—Lo sé, pero aceptaré toda la responsabilidad que recaiga sobre nosotros… así que, si el beso que nos dimos significa o significo algo para ti, comparte éste momento conmigo sin guardarte nada. Solo cierra tus ojos y dejémonos llevar nuevamente, así sabré que estás dispuesto a continuar— Nuevamente ambos se dejaron llevar por el deseo, está vez Tatiana tomó la iniciativa besando al chico con pasión en los labios, colocando sus brazos alrededor del cuello del chico, quién se limitó a corresponder, poco a poco fue incorporándose en el acto sexual. Una vez más, se perdieron en el contacto de sus bocas, está vez duro poco tiempo, ya que Tatiana rompió aquel momento.

—Bien… es momento de conocernos más afondo— Dijo la mujer, con una pequeña sonrisa en su rostro, para luego quitarse la toalla dejando ver su cuerpo desnudo frente a Jerry, que contemplaba aquel cuerpo moldeado y bien conservado.

—Realmente tienes un cuerpo esplendido. Nunca pensé que tuviera la oportunidad de verte desnuda— Tratando de actuar lo más calmado posible. Cosa que le resultaba difícil por la situación en la que se encontraba.

—Me alagas cariño… te agradezco el cumplido, ya que tengo tiempo sin ir al gimnasio. Pero ahora… es tú turno de mostrarme lo que tienes en debajo de la ropa— Respondió bajando su dedo índice desde el centro del pecho del chico, hasta descender a lo más posible a la entrepierna del mismo. En ese momento, Jerry sé quitó la playera, mostrando su torso trabajado, lo que impresionó a Tatiana mucho porque a simple vista con la playera, no parecía un torso muy atlético, en eso reaccionó y se dio cuenta que él chico no podía quitarse el pantalón por lo que ella estaba encima de él, así que decidió ayudarlo con eso, sin perder más tiempo le desabrocho la prenda, notando un bulto que se izó más grande al quedar el puro bóxer.

—De en verdad ¿Te estoy calentando mucho? No puedo esperar, que me encontrare aquí abajó— Desliando aquella prenda, que dejó a la vista un erecto pene de tamaño considerable. La reacción de ella en el instante, fue de no solo asombró sino también de excitación por ver como se encontraba el hijo de su pareja, por ella.

—Está muy erecto, trátalo bien— Expuso el chico.

—Lo haré, déjamelo en mis manos. Lo tienes muy lindo— Expuso con una sonrisa Tatiana, mientras tomaba el erecto miembro y empezaba masajearlo con un simple movimiento de sube y bajo, lo que produjo en él chico un gran placer en el instante, solo se acostó por completo en la cama dejando que la pareja de padre, prosiguiera con el acto.

—Voy a proseguir a introducirlo en mi boca ¿Vale? No habrá marcha a atrás, así que dime si quieres que prosiga con esto— Expresó la mujer.

—De acuerdo. Solo es un simple sexo oral lo que vas hacer… no hay nada de malo en eso— Dijo sin medir bien las palabras, su mente se encontraba inundada del placer que le propinada su madrastra en ese momento, no podía pensar en más nada que no fuera ella en la habitación con él. Tatiana con el consentimiento del chico, como dijo, tomó el pene de él y lo introdujo muy lento en su boca, para comenzar a practicarle sexo oral como si estuviera volviéndose adicta, escuchaba el gemido de Jerry claramente a pesar que él intentaba contenerlo para que no se escuchara, eso excito más a Tatiana de lo que ya estaba, tenía en su boca un mangar para ella que no quería que fuera de ninguna otra mujer que no fuera ella, su calentura iba en ascenso cada vez más, continuando con el acto hasta que hizo eyacular al joven quien expulsó gran cantidad de semen en su boca, en eso, tragó cada gota que salía de aquel aún erecto miembro.

—Eso estuvo genial. Lo has hecho… estupendo— Con respiración entre cortada, decía Jerry

—Esto aún no acaba, lo he disfrutado mucho en verdad. Pero quiero más, no estoy diciendo que me satisfagas… solo quiero más— Limpiándose sus labios con suavidad.

—Te devolveré el favor— Respondió él chico entusiasmado.

—Quiero pasar de eso, en éste momento… sí bien, sería agradable. Aunque pensándolo mejor, lo que quiero es tenerte adentro de mí— Poniéndose en la típica posición del perrito, en la cama con ansias de ser penetrada.

—Aj… ¿En serio quieres esto? Es ir demasiado lejos— Hablo Jerry preocupado, colocándose detrás de Tatiana, al verla en esa posición, su excitación no pudo contener.

—Escucha cariño, ya hemos ido demasiado lejos a estas alturas, no podemos regresar las cosas a como estaban. Además, el momento no solo es un gozo para mí… también es para ti, solo disfrutemos del resto de lo que pase, sin darle vueltas al asunto. Por favor amor— Sintiendo, que su excitación solo crecía todavía más. No siendo la única pues Jerry también deseaba el momento, así que dejó a un lado su poca cordura y prosiguió a continuar lo que para él ya había pasado de ser una simple travesura a algo muy grave y delicado.

—Bien— Al decir eso Jerry, se acercó al vultuoso trasero de Tatiana, primero lo tocó con una de sus manos mientras que, con la otra, acariciaba los rosados labios vaginales de la excitada mujer, quien sentía como él chico sabía lo que hacía en su intimidad, las acaricias que le daba la volvían loca de excitación en cada momento. En la habitación, había un ambiente de solo no de sexo, sino que también de amor que combinaba a la perfección el juego sexual que se llevaba acabó.

Finalizado el contacto físico, Jerry tomó su erecto pene y lo colocó entre el medio de las vultuosas nalgas de Tatiana, que empezaba a sentir la punta del pene entrar en ella con delicadeza hasta ingresar por completo.

—Se siente increíble meterlo dentro de ti— Expresó él chico empezando a sacar su pene e ingresándolo nuevamente con más velocidad, volviendo a repetir ambas acciones varias veces, Aumento de intensidad cada vez.

—Uhm… ah… también tengo que decir… que se siente rico sentir como entras y sales con cada vez con más intensidad cariño. Me alegró que decidieras continuar— Comentó Tatiana, disfrutando del momento mientras se empezaba a masturbase para complementar el placer que sentir en cada penetrada, que a pesar que no sé uso ningún lubricante para la penetración ambos disfrutaban del sexo anal.

Por otro lado, el tiempo iba pasando y luego de unos cuantos minutos cada uno sentía como su temperatura corporal se elevaba y sus cuerpos empezaban a ponerse tensos por encontrarse a punto de llegar al orgasmo. Tatiana se encontraba con rostro sobre la cama, aun masturbándose con una de sus manos, sentía sus piernas temblorosas por sentir el orgasmo aproximarse, aparte las embestidas penetradas la volvían cada vez más sensible en su vagina, la cual, expulsó a cantidad su orgasmo lo que la hizo sentir una gran descarga de placer en tondo su cuerpo, los gemidos de excitación se escucharon por toda la habitación sin contención alguna, poco a poco Tatiana se sentía más calmada y se iba recuperando del orgasmo que había tenido hace poco, cuando se sintió más descansada, sentía como las envestidas del chico se aceleraron a tal manera que comprendió al instante, que estaba teniendo ahora él el orgasmo, el cual pudo sentir ya que terminó toda la eyaculación dentro de ella, era tibia y con textura viscosa que causó que Tatiana se excitara al momento sin saber del ¿Por qué? Posiblemente porque el chico acabó viniéndose dentro de ella o porque lo desea enormemente. Jerry se sentía exhausto en ese instante, por la cantidad de fluido que expulsó dentro de Tatiana, quien le hizo señas que se acostara encima de ella, se relajara y disfrutara del momento. Así se quedaron los dos acostados uno sobre la otro, descansando del agotador acto sexual que tuvieron, poco a poco ambos quedaron dormidos por la siguiente media hora.

La media hora había pasado con completa tranquilidad, sin percance alguno, Tatiana fue la primera en despertase, se sentía contenta había dormido bien, despertó con cariño a Jerry quién se levantó también de buen humor, ambos se acomodaron en la cama y se estuvieron acostados contemplando el momento sin hacer alguna pregunta que los incomodaran ni dañara el instante, disfrutaban más del silencio que de una conversación.

—Me siento contenta, en verdad disfrute mucho del sexo. Eres muy bueno, tienes pasión… en el sexo— Comentó Tatiana, quien se encontraba rodeando con sus brazos al joven con él que tuvo relaciones hace media hora. Esperaba una respuesta, con normalidad por parte del joven.

—Fuiste increíble en varias cosas, sin duda tienes mucha iniciativa. Pero… ¿Qué ocurrirá ahora en adelante? — Respondió el joven, a lo último pensativo.

—Ya lo venía venir. Por mí parte… me gustaría continuar teniendo relaciones contigo y llegar a tener algo contigo. Sí tú estás de acuerdo— Dijo Tatiana con normalidad.

—¿Estas consiente de lo que estás diciendo? — Preguntó Jerry finalizando con un suspiro.

—Sí—

—Sabes cómo es nuestra relación— Reiteró Jerry, conservando la calma.

—Cuando decidí tener sexo contigo, no te vi como a un hijo y no vi a tu padre como mi prometido así que por mí parte no debes sentirte mal. Es más, tengo pensado terminar con tu padre no debe ser algo complicado… no estamos casados ni nada por el estilo así que no creó que cometimos algún engaño o algo malo, espero que lo comprendas— Explicó Tatiana, tratando de que las cosas no se les empezaran a darles muchas vueltas. Esperando que él chico comprendiera un tanto las cosas y la situación que se empezaba a desarrollar.

—Vamos con calma, que tú hayas dicho eso no cambia nada lo que hicimos. Pero entiendo ciertas partes, ahora lo de que te has separado de ya sabemos quién… eso no es algo que tenga algo que ver— Expresó el chico, por cómo están siendo las cosas y como estaban pasando.

—Es un hecho que no te vas a involucrar en la separación… no quiero que te veas envuelto en problemas, aparte de lo que ya tienes. Estoy tomando estas decisiones por cuenta propia, no te tienes que involucrar… además te lo prohíbo. Lo que te comenté de seguir con lo nuestro y con una relación más estable no quiero una respuesta de una vez, puedes pensarlo… comprenderé cual sea tú decisión, lo que si te digo es que no podemos continuar con encuentros y tener algo… si continuó, bueno ya sabemos de quien hablamos, no lo mencionaré para no poner la situación incómoda, el punto es que no sería nada bueno para ninguno y mucho menos para ti por la posición en la que te encuentras, aun así, si no continuáramos con nada y siguiera con “X” persona la cosas serían terrible. Es mejor así, como te dije, en un principio lo que haría— Manifestó Tatiana, dejando de abrazar al chico por cómo se iban a poner las cosas ahora en adelante.

—Bueno… las cosas están realmente delicadas y tensas a partir de ahora. Lo mejor sería distanciarnos, para no causar embrollos— Comunicó el chico, sentándose al borde de la cama dándole la espalda a la ex pareja de su padre.

—De acuerdo, no discutiré contigo por eso. Pero quiero que me prometas que si las cosas se te complican… ya sea con tus problemas o por la situación que va a suceder, quiero que cuentes conmigo ¿Vale? — Dijo Tatiana, abrazando al chico por la espalda, como aún ambos se encontraban todavía desnudos Jerry sintió los vultuosos pechos de Tatiana en su espalda.

—Lo tomaré en cuenta—

—Quiero que me lo prometas— Exigió con firmeza la mujer, a lo cual Jerry no tuvo de otra que aceptar.

La noche había llegado y las cosas se encontraban en completo silencio dentro de la casa, Tatiana y Jerry no se habían dirigido la palabra desde hace unas cuantas horas, pero antes de ello, Tatiana le dijo al joven que esperaría al padre de él en la sala para darle el comunicado del rompimiento, que no saliera de su habitación cuándo llegará su padre y que no se sintiera mal por lo ocurrido. Fueron pasando las horas y eran pasadas de la media noche, Tatiana comenzaba a desesperarse sin mencionar que estaba cansada, cuando estuvo a punto de dejarlo para mañana vio que la puerta se abrió y entraba al lugar la persona con la que debía hablar.

—Vaya no esperaba que fueras a esperar mi llegada, amor— Expresó Antonio que observaba a Tatiana seria, cosa que no le tomó la más mínima importancia.

—Bueno Antonio, antes que nada, no te acerques y segundo te informo que desde hoy en la tarde he decidido ya no considerarte más mi pareja y bueno me voy así que eres libre hacer lo que quieras a partir de ahora. Espero que lo entiendas como adultos que somos, entenderás que los 2 meses que estamos lo nuestro no es muy interesante así que sin más que decir me marcho.

—¿Espera que estas diciendo? — Dijo el hombre muy sorprendido sin tiempo de comprender la nada.

—Lo que has oído así que por favor no le des más vuelta al asunto—Respondió Tatiana, tomando su maleta y marchándose del lugar.

—¿Es por otro? —Preguntó Antonio, confundido más que devastado y sin comprender todo, como estaba sucediendo tan rápido. Pero no obtuvo respuesta alguna por parte de su expareja, la cual se limitó a marcharse antes de que empeorara las cosas o que se pusieran tensas.

1 de Agosto de 2020 a las 20:21 0 Reporte Insertar Seguir historia
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